Últimos días del D'A con todavía algunos títulos destacados que pasan a formar parte de mis favoritos. En esta ocasión, en lugar de reseñar las últimas películas vistas paso a exponer mi top-10 y resumo mis preferencias de esta quinta edición del festival, así como premios y otros aspectos de esta edición de programación muy notable y organización casi perfecta.
Mi top-10 del D'A 2016
1-Kaili Blues
2-Sangue del mio sangue
3-Chronic
4-Ahora sí, antes no
5-Tres recuerdos de mi juventud
6-Taklub
7-Demon
8-El tesoro
9-600 Millas
10-Sunset Song
Y ahora disecciono un poco mis favoritos:
Mejor película: Obviamente la china Kaili Blues, tan imperfecta como fascinante.
Mejor director: Marco Bellocchio, sobre todo la primera mitad de su película es portentosa.
Mejor actor: Tim Roth, al que hemos tenido por partida doble en dos películas mexicanas con Michel Franco de por medio (Chronic y 600 Millas) y con dos papeles tan hieráticos como potentes con su sola presencia.
Mejor actriz: Pues aquí voy a poner un capricho, Lidiya Liberman, fascinante en Sangue del mio sangue
Mejor guión: Sin duda el de Hong Sang-soo en Ahora sí, antes no; una nueva vuelta de tuerca a su cine habitual, pero que te deja pensativo.
Mejor secuencia. El larguísimo plano secuencia de Kaili Blues. Una locura.
Mejor Fotografía: Sunset Song, sin duda.
Mejor final: Dejadme acabar con los finales en un año en que muchos han brillado. El poético de Kaili Blues; el desconcertante de Sangue del mio sangue; el muy coherente pese a algunos comentarios de Chronic; el reflexivo de Ahora sí, antes no; el jugetón de 600 millas o el sorprendente de Mountain. Pero es que El tesoro posee uno de los finales más hermosos y entrañables que haya visto en tiempo. El premio para su final apoteósico.
Los premios del D'A
Premio Talentos al mejor director a Andrés Duque por Oleg y las raras artes. No la he visto.
Mención especial de la sección talentos para John From "por su apuesta por una ficción original, vibrante y liberadora" Y en mi opinión, muy fallida.
Premio del público para la película japonesa de más de cinco horas Happy Hour. Desconozco el número de asistentes al único pase de esta película que han decidido este premio. Tras cinco horas en la sala están en su derecho, por valientes. Yo no la vi y me quedé con las ganas.
Finalmente el premio de la crítica recayó sobre Baden Baden (que tampoco vi) con mención especial de nuevo por Oleg y las raras artes
Lo que me he quedado con las ganas de ver...
Dead slow ahead, una película que muchos adoraron y que se fue de vacío. Se estrenará, así que tendremos ocasión de verla en pantalla grande. Una especie de documental que casi parece un film de ciencia ficción, me dijeron.
Oleg y las raras artes, gran triunfadora de esta edición y que parece nos va a descubrir a algunos el talento de su director, ya con otras película interesantes en su haber, Andrés Duque.
Callback, de Carles Torras, recientemente galardonada en Málaga.
La propera pell, de Isaki Lacuesta e Isa campo, también galardonada en Málaga, que clausuró el festival y a la que temía. Pero se ve que está muy bien.
Te prometo anarquía, una de las cintas latinas que causó más revuelo y que me perdí contra mi voluntad.
Y claro, Happy Hour, la japonesa de más de cinco horas. ganadora del premio del público. Puro morbo desde ya.
Y las películas vistas en estos últimos días han sido nueve, cuatro muy bien y que están en el top-10, dos bien sin más y tres impresentables. Las tres malas Ville-Marie, cinta canadiense con Bellucci de historias cruzadas sin credibilidad y culebresca; The fourth direction, una india sobre enfrentamientos bélicos entre dos sectores de la sociedad que se construye a través de absurdas historias minimalistas y Lily lane, cuyo trailer sugerente era lo único a destacar. Un despropósito cuento macabro, obvio y predecible. Las bien sin más Much Loved, una cinta marroquí sobre prostitución en una Marrakech fantasmagórica que empieza potente mostrando las vidas y dramas de las prostitutas en un país de doble moral pero que termina algo obvia, con la historia de amistad algo ñoña entre varias de ellas. Y Mountain, algo mejor. Un pelo sosilla pero consecuente estudio de una mujer sin expectativas en la vida e ignorada por su marido, fascinada por el mundo de la prostitución que descubre en los alrededores de su casa. Con un gran final. Y las cuatro buenas son la hermosa, clásica, elegante pero algo fría Sunset Song ; la a veces terrorífica y siempre inquietante Demon, cine de terror de autor a descubrir; la delirante El tesoro, surrealismo, comedia y lecturas libres con un final brillante y la adictiva 600Millas, ópera prima de Gabriel Ripstein (hijo de Arturo Ripstein) con una historia de contranbandos fronteriza y amistades imprevistas, seca y algo juguetona en su final.
Esto ha sido todo lo que ha dado este espléndido D'A 2016. Ya hay fecha para el 2017, del 27 de abril al 7 de mayo, por si alguno se las quiere ir ya reservando. Yo lo haré seguro.
Seguimos en el D'A y en esta segunda crónica vamos a comentar cinco películas más, con resultados algo desiguales pero con dos obras enormes. En la tercera y última crónica además de las películas restantes haremos un top del festival. Si queréis ir teniendo información día a día recordad que en twitter no paramos.
Sangue del mio sangue (2015) Nacionalidad: Italia Director: Marco Bellocchio
Dando tumbos a la cabeza sale uno tras asistir a la proyección de la nueva película del veterano Marco Bellocchio, Sangue del mio sangue, una críptica historia de oscuridad, ambientada en una misma localización, Bobbio (lugar en que el director rodó hace 50 años su ópera prima) pero en distintas épocas, que en principio solo tienen en común el escenario. La primera historia, ambientada en 1630, nos muestra el martirio de una monja acusada de brujería. Sedujo a un caballero que se suicidó por lo que no puede ser enterrado cristianamente, a no ser que la monja sea el demonio. El hermano del fallecido, un joven de armas, busca que sentencien a la monja para contentar a su madre. Pero no cuenta con enamorarse de ella. Y todo se vuelve confuso entonces. La siguiente historia es en la actualidad y es mucho más dispersa y desconcertante. Un grupo de vampiros hastiados por el devenir del mundo moderno malviven escondidos y apesadumbrados. En las dos historias hay, además del mismo escenario, oscuridad, sociedades impositivas e injustas, sexo reprimido, pasión mal entendida, fanatismo religioso, maldad. Y poco más. El montaje, la fotografía y la música son fascinantes. Y uno termina por no poder abarcar todos los nexos comunes de lo explicado pero sí muy inquieto por el devenir de una historia que fascina y que solo quieres poder revisionar.
Trois souvenirs de ma jeunesse (2015) Nacionalidad: Francia Director: Arnaud Desplechin
Delicada, intensa y afectada película, con la actuación casi testimonial de Mathieu Amalric que en un momento de su vida recuerda los tres hechos de su infancia y adolescencia que realmente han marcado la persona que a día de hoy es. Una persona de la que poco sabremos pero que por un par de retazos intuiremos infeliz, melancólica, incluso algo rendida a un futuro sin demasiadas expectativas. Y los tres instantes son uno breve sobre la infancia y el trauma de una madre enferma, un segundo en clave casi de thriller sobre una incursión con un "trabajo" en la URSS comunista y un tercer recuerdo, el más extenso con mucha diferencia, que nos habla de su amor por Esther. Así familia, amor y amistad (el encargo de la URSS lo acepta por seguir a un amigo) son los tres recuerdos encontrados. Y ese principio que apuntaba a Resnais y Marienbad pronto se materializa en una trama intensa, de amor total pero imposible de mantener en el tiempo, de crecimiento personal, que nos remite mucho más a Truffaut, por poner un ejemplo. Pero Desplechin tiene carácter propio e hilvana una historia de necesidades, locuras y corduras, apegos y desapegos y amores totales que sobrepasan su duración temporal y que nos gritan desde un pasado perdido para incordiarnos con la imposibilidad de recuperarlos, al amor y al pasado. Tres recuerdos. Las cosas que han importado en nuestras vidas y nos han forjado. para bien o para mal. Para ser lo que somos.
Louisiana (The other side) Nacionalidad: Francia, Italia Director: Roberto Minervini
Si en su anterior documental, Roberto Minervini partía la narración en dos mitades, una que hacía referencia al rodeo y otra al integrismo religioso, en este caso son también dos caras de la misma moneda las que nos muestra The other side, tan contrarias como complementarias. En la más corta y anecdótica, se nos muestra un grupo de ex-soldados cargados de adrenalina que entre tiros, masculinidades y fiestas pretenden volver a los EEUU a su esplendor. En el tramo más largo del documental la película también se centra en un ex-soldado. En este caso vencido, abandonado, viviendo al margen de la legalidad en territorio de nadie y rodeado de perdedores condenados a la muerte. Minervini nos muestra de forma fría y objetiva escenas de drogradicción y pinchazos, sexo y algunos otros momentos más tiernos y familiares. Mete su cámara al lado de los protagonistas, se convierte en su sombra y consigue llevarnos muy al límite, de lo moral, de lo sensacionalista. Es lo que hay. Encerrados en la sala solo podemos o bien salir de ella, o bien mirar. Y miramos. Con ese horror entre el morbo y la fascinación, el dolor extremo y la ternura.
Tanto Magic, Magic como La nana eran dos películas de Sebastián Silva que me gustaban mucho, así que la decepción con este Nasty Baby ha sido mayúscula. Nos situamos en Brooklyn y vemos como una pareja gay y su mejor amiga desean tener un hijo de parto natural. Como el semen de uno de los miembros de la pareja no consigue dejar embarazada a la chica, muy necesitada de un hijo, el otro hombre, más recelosos en un principio termina por hacerse donante. Todo ello aderezado por la presencia inquietante de un vecino homófobo y con problemas mentales que les amarga la vida. El trío protagonista pasea sus neuras y sus estupideces de gente egoísta y ensimismada con su vida más o menos acomodada durante una hora de cinta, con una estética y una dirección muy pobres, más cuando la historia en esta primera hora carece de interés. Entonces llega el golpe de efecto. Pero el giro es tan previsible como ridículo. Visto mil veces y explicado mejor y con más nervio. La conclusión: que son todos unos ególatras de cuidado. Como la película. De un ombliguismo cargante. Una pena.
John From (2015) Nacionalidad: Prtugal Director: Joao Nicolao
Una de las historias más raras y personales de esta edición del D'A, pero a mi entender, absolutamente fallida. Es verano y una adolescente que ya empieza a no serlo pasa las horas muertas junto a una amiga, sin demasiado que hacer. Planos largos, tedio y un cierto aire lacónico pinta de sopor el sopor que las protagonistas viven en la ficción. Pero entonces llega un vecino fotógrafo por el que nuestra adolescente se siente fascinada. Y el director vuelve a pintar, en este caso tonalidades cromáticas muy diversas y luminosas para meter la película en un delirio de fantasía y realismo mágico, sin dejar ese humor extraño, en su mayor parte debido a ese tono lacónico que no abandona la película en esta segunda mitad. Y es lo que nos cuenta John From. O entras, o no. A mí no me funcionó nunca y encontré que el marcianismo era muy impuesto, no fluía, no hacía avanzar la historia y causaba más desapego e indignación que fascinación. Pero en la sesión hubieron algunos aplausos. Y pocos hay tras las proyecciones. así que lo de siempre...
Un año más, el festival D'A, Festival Internacional de Cine de Autor de Barcelona, nos trae durante diez días una selección del mejor cine independiente mundial. Cintas que han triunfado por los festivales más prestigiosos del mundo y algunas apuestas personales forman el global de un certamen que no solo está consolidado desde hace años, si no que además acostumbra a tener un nivel de programación muy alto y cuidado. Sin ir más lejos, de las siete películas que he visto hasta ahora en esta edición, cuatro me parecen brillantes y solo una francamente floja. Pero más allá de mis opiniones personales, el ambiente general que se respira entre los asistentes al D'A es que la programación, año tras año, colma las expectativas de un público entregado, pero exigente.
Sin más parafernalia, voy a compartir con vosotros mis breves impresiones de lo visto hasta ahora, ordenando las películas vistas de la que más a la que menos me ha gustado. Un lujo estar de nuevo por aquí...
KAILI BLUES(2015) Nacionalidad: China Director Gan Bi
Apuntad el nombre de Gan Bi, porque si sigue por este camino, a buen seguro va a ser uno de los directores referencia de la nueva hornada del cine de autor asiático en los próximos festivales. ¿Y qué es esta ópera prima que causa fascinaciones y renuncias? Pues siento no estar muy seguro y poder daros una respuesta concreta. Kaili Blues es ante todo una experiencia. Primero un conjunto de planos más bien estáticos, de estética decadente, de colores tenues e interiores sórdidos que construyen una historia a base de informaciones confusas y caóticas. Una familia disfuncional, un niño abandonado por su padre y un hospital en que trabaja el tío del niño. Es quizás la parte más complicada de asumir. Pero entonces comienza el viaje. El tío a la búsqueda de su sobrino y de un antiguo amor de su compañera de trabajo. Entonces aparece el título, como hacía Apichatpong Weerasethakul cuando cambiaba la película a la mitad de Blissfully Yours. Y vaya si la cambia Gan Bi. El viaje que emprende nuestro protagonista, en su mayor parte un fascinante plano secuencia, cargará la película de misterio, de poesía, de un onirismo fantasmagórico que unirá pasado y presente, realidad y ensoñación, materialismo y espiritualidad, Los trenes cobran importancia. Y nos acordamos de aquel extraño tren que aparecía en la primera parte y que no logramos entender. Y la cobran los relojes, que también estuvieron presentes al principio. Y uno solo desea volverla a ver para intentar sacar más información de lo que quizás no la tiene. Un sueño en una China perdida en las montañas, tan sucia como fascinante. Una película que crece y crece. Una joya de las que cuesta encontrar.
CHRONIC (2015) Nacionalidad: México, Francia Director: Michel Franco
Si con Después de Lucía el director Michel Franco logró estremecernos por la dureza de la trama de su película y ese estilo seco y austero que nos dejaba francamente impactados, en Chronic sigue por la misma vía y acrecenta incluso, la dureza global del conjunto obteniendo una película casi perfecta, pero de una dificultad de visionado considerable. Un brillante y omnipresente Tim Roth, con un pasado durísimo a sus espaldas, cuida a enfermos terminales. Intenta acompañarlos, darles cariño y atenuar su dolor. Se entrega a su trabajo, que es su vida. Porque él es un vivo terminal, sin ninguna otra expectativa que cuidar a estos moribundos, como si ejerciese de vampiro y consiguiese succionar un poco de vida de aquellos que mueren, para poder seguir adelante. Otra vez seca, austera, implacable, pausada, cercana al estilo documental, sin escatimar algunas escenas muy duras pero sin hincapiés emocionales, Franco logra aterrarnos y conmovernos y tratar temas colaterales como el abandono de los familiares a sus enfermos y la incapacidad de asumir el cariño que puede brindarles su cuidador, además de alguna otra temática moral que subyace y que al final sale a flote en el film. Con un final que muchos tildan de absurdo pero que es muy consecuente con sus últimos minutos, Franco termina por desmoronarnos. Una experiencia dura que se fabrica a base de gran cine.
AHORA SÍ, ANTES NO (2015) Nacionalidad: Corea del Sur Director: Hong Sang-soo
El incombustible Hong Sang-soo vuelve con una de sus variantes a su eterno tema, en una de sus películas que dejan más espacio a la reflexión y al debate, una vez finalizada. Un director de cine de autor, como no, va a dar una charla tras la proyección de una sus películas. Por ello se desplaza al lugar donde tendrá lugar la sesión. Pero llega un día antes y conoce a una chica de la que se enamora. Charlan, cenan, beben, por supuesto. Y se muestran al otro de la manera que consideran adecuada para llegar a culminar una noche de amor. Hong Sang-soo nos muestra dos variantes de un mismo encuentro y sus posteriores consecuencias con variaciones notables pero encuadradas en un mismo marco y en unas mismas condiciones. Las historias acabarán distintas o no, pero las variantes harán que cambien las actitudes, incluso el flujo vital de las personas que se dan cita en esta breve historia. Hong Sang-soo parece decirnos que las decisiones pequeñas cuentan, que la predisposición anímica es fundamental en nuestras vidas, que no es lo mismo fracaso rencoroso, que fracaso tierno, que a veces es más importante el cómo que el qué. O simplemente juega y se divierte con una de sus ficciones desdobladas mientras nosotros buscamos explicaciones. En cualquiera de los dos casos, como en una de sus películas desdobladas, el resultante es estimulante.
El director filipino Brillante Mendoza, se acerca a una ciudad que un año atrás fue arrasada por el tifón Haiyán, uno de los más devastadores de la historia de Filipinas, para acompañar, entre la ficción y el documental, a sus supervivientes. Y lo que nos muestra es poco esperanzador. Familias descompuestas que han perdido a varios miembros de su familia y viven con ese dolor y esa impotencia, otras con hogares en la ruina sobreviviendo casi a la intemperie. Y mientras la burocracia inoperante e insensible incapaz de ayudar, con los papeles mezclándose consecuencia del viento, en una gráfica y magistral secuencia que sirve de metáfora del aspecto burocrático de la realidad que se vive allí. Pese a los dramas, pese al siempre presente caos de las películas de Mendoza, pese al terror interiorizado de que la catástrofe se repita, pese al dolor latente, como siempre, Mendoza lograr sacar algunas chispas de esperanza, de emoción, de belleza quizás decadente, pero belleza al fin y al cabo. En su intención de denuncia, quizás pueda cometer algún exceso tremendista, pero seguro que justificado, seguro que para nada inferior a las realidades de las personas víctimas del tifón, cuyas vidas reales se mezclan con las que el director filipino ficciona, allí, en la ciudad devastada, en la ciudad olvidada por los medios. Y Brillante Mendoza denuncia y arropa desde el respeto y la humanidad.
CEGADOS POR EL SOL (2015) Nacionalidad: Italia, Francia Director: Luca Guadagnino
Una feroz indignación que no comparto, causó mayoritariamente la cinta inaugural del D'A, Cegados por el Sol. Antes que nada decir que yo no he visto La piscina de Jaques Deray, película que toma como base para realizar un libre remake, así que la juzgo por lo que su visionado me ha sugerido y sin comparar. Y Cegados por el sol ante todo me parece un capricho, sensual, de verano, siguiendo las andanzas de una gente ya de por sí caprichosa y ensimismada en su mundo. Y creo que parte de la incomprensión surge de ese modo de ver el mundo de sus protagonistas, todos ellos sumamente antipáticos. Un muy pasado de vueltas Ralph Fiennes y su ex, la cantante Tilda Swinton en un retiro casi espiritual, se encuentran unos días en la isla de Lampedusa, en la que la cantante estaba con su nueva pareja, el soso Matthias Schoenaerts. Fiennes llega acompañado de su hija, la joven Dakota Johnson y claro, la sexualidad, sentimientos y tentaciones estallan. La inconsciencia de sus protagonistas los lleva a disfrutar de la isla y sus posibilidades, turísticas, gastronómicas, al tiempo que dudan sobre su futuro y sus relaciones, afectivas y sexuales, incluso vitales. Pero dudan mientas siguen haciendo el gilipollas, para que nos entendamos. El tramo final varía con la entrada del elemento thriller, pero no cambia en su absurda desidia, en el ensimismamiento de unos personajes que resultan ridículos. En el tramo final el humor y el desapego por unos personajes a los que ya todos detestamos se hace obvio en las decisiones de guión y dirección. Y el carpe diem y el infierno se enfocan casi igual. Como si pasaran por allí mientras las estrellas y allegados siguen con su vida al margen. Capricho calenturiento y visión decadente de un extracto de la sociedad muy concreto, pero quizás más o menos extrapolable al resto. Nada mal, la verdad.
CHEVALIER (2015) Nacionalidad: Grecia Directora: Athina Rachel Tsangari
Muy en la linea del delirio y surrealismo del cine griego de lo que llevamos de siglo, la directora Athina Rachel Tsangari sitúa la acción del film en un barco en el que un grupo de hombres compiten por cosas de lo más absurdo, desde quien tiene una analítica más sana, a quien duerme en mejor posición o lleva una vida familiar más modélica. Obviamente, detrás de cada uno de los protagonistas, a cual más perfecto, se esconden un grupo de amargados e infelices en que quizás el único que se salva es el invitado de última hora y menos acorde al modelo macho varonil triunfador al que quieren aspirar el resto. Formada desde el absurdo por un conjunto de gags y ocurrencias, la película tiene en su contra una preocupante falta de ritmo y obviamente es irregular según la gracia y el acierto del gag en cuestión. A su favor, la cinta es consecuente desde el inicio al final, sin salidas de tonos, sin giros de última hora, sin más estridencias que la que el propio film plantea. Si hay lectura o no política o social, no lo tengo tan claro. Ahí cada uno que lea lo que pueda o quiera. En mi opinión es curiosa y consecuente, con algunos gags divertidos pero en su conjunto, fallida.
BANG GANG (2015) Nacionalidad: Francia Directora: Eva Husson
La única decepción sin peros de lo que hasta ahora llevo visto en el D'A es Bang Gang (une histoire d'amour moderne) , una presunta película polémica y de alto contenido sexual que al principio se deja ver, para poco a poco ir cayendo en la repetición y la estupidez y al final hasta en la vergüenza. Pongamos que vamos a hacer un Kids maistream en que un grupo de jóvenes se van a tirar al exceso de drogas y sobre todo de sexo y en que algunos ya son experimentados en la materia pero otros son principiantes. Pongamos que si en Kids el exceso se llevaba hasta las últimas consecuencias, aquí pronto vemos que las historias de adolescentes de amor y amistad tienen más importancia que las de sus adicciones y sexualidades. Las orgías (de contenido sexual nada explícito, por si os interesa saberlo) son una excusa, primero para narrar una historia de celos y enamoramientos y amistades muy básicas, pero, y lo que es peor y a contrapronóstico, terminar con un discursito a modo de moraleja final muy retrógrado y conservador. Unos créditos finales difíciles de creer ya provocaron la risa de la sala. Entretiene durante, no voy a negarlo, pero el resultado final es obvio, deficiente y de un conservadurismo hiriente. Yo prescindiría.
Sean Baker es uno de los
cineastas indies americanos más injustamente desconocidos en España, ya que su
corta carrera está llena de nominaciones y exitosos premios en lo que a cine
independiente se refiere. Tras la potente Starlet,
Baker regresa con una historia grabada con un Iphone 5, lo que otorga a la
película una textura y una filosofía completamente indie que recuerda a algunos
trabajos del primer Greg Araki, por poner un ejemplo. Las protagonistas son dos
prostitutas transexuales que trabajan en Los Ángeles. Una de ellas, sale de la
prisión tras unos pocos días entre rejas y se entera de que su novio le ha sido
infiel con otra prostituta, además no transexual. Decide ir a buscarla para
darle su merecido. El enredo, al que se suman otros personajes (y el LA menos
glamoroso como un personaje más) está servido. Con tono de comedia cargada de
ordinariez pero dejando espacios para visibilizar dramas y soledades, Tangerine sorprende por su atrevimiento
y frescura y dará de que hablar en los próximos meses.
Sorprendente película de zombis
con un estelar Arnold Schwarzenegger exhibiendo esas dotes de interpretación
que ha ido adquiriendo con los años. En realidad, en Maggie los zombis son un pretexto para realizar una triste película
sobre la pérdida y el dolor que supone aceptarla. Nos encontramos en un futuro
distópico y con un virus temible que convierte a los que se infectan, en zombis
que deben ser aniquilados a las pocas semanas de su infección. El drama está
servido cuando la hija del personaje al que interpreta Schwarzenegger adquiere
la enfermedad. Dudas sobre como resolver su muerte y momentos mágicos conscientes
del final de una relación, mezclados con otros de dolor y con la tensión propia
de la enfermedad. Una cinta triste y sencilla, rodada con elegancia, que usa el
terror como pretexto para contar una historia dramática con más pretensiones de
las que a priori parece.
De Tailandia nos llegaba el incombustible Apichatpong Weerasethakul con Cemetery of Splendour, una de sus películas de hospitales (su otro gran nucleo son las que suceden en la selva) en que el director nos vuelve a contagiar de su tempo letárgico, pero también ligérsico, para hablarnos de unos soldados afectados por una extraña enfermedad del sueño. Lo local se vuelve a unir a lo universal, la realidad al sueño. Todo fluye. Esta vez no llega el milagro, pero los fans del director podrán volver a disfrutar de ese estilo tan inimitable, de ese cine que casi se desvanece.
Simpática película de serie b sin
más pretensiones que distraer a fans del género, objetivo que logra con creces
en una película compuesta por dos mitades claramente diferenciadas. Una primera
muy contenida, con sustos y tensión dosificada que salvando mucho las distancias
nos puede recordar al cine del gran Ti West. El tema mezcla casa encantada y
recién llegados a ella y a un pueblo con habitantes muy inquietantes. Si en la
primera parte la protagonista es la casa y los traumas que han llevado allí al
matrimonio, en la segunda la acción y el terror se desata y explosiona en un
festín de sangre, sustos y locura, todo con un tono muy ligero y festivo.
Además el reparto está lleno de nombres emblemáticos del género, en especial
esa Barbara Crampton que goza en los últimos años de una segunda carrera tras
aquellos lejanos e inolvidables Re-Animator
y Re-Sonator.
Ya hacía más de cinco años que el
director Sean Byrne sorprendió en Sitges con su recomendable y loca ópera prima
The Loved Ones, así, la expectación
por ver su segunda película, The Devil’s
Candy, era importante. Aquí Byrne narra una película de enfoque algo más
clásico con casa encantada y posesión demoníaca, aunque su estilo diste mucho
de lo convencional y logre crear un ambiente enfermizo, muy tenso y cercano al
onirismo que apoyado en la música heavy que es otra protagonista más de la
película, obtenga como resultado la continua inquietud del espectador. A todos
estos logros hay que sumar un clímax final rodado con estilo y potencia. Solo
su resolución acomodada y cobarde, muy antagónica a lo que había mostrado hasta
entonces la película, tumba una gran parte de sus logros.
Thriller a la antigua, con tres
personajes que tras un encuentro casual se verán obligados a resolver en el
presente, traumas que se ocasionaron en el pasado. Cocida a fuego lento,
apoyándose en unas muy solventes actuaciones del trío protagonista, la película
se desarrolla según los patrones establecidos en este tipo de cintas, sin lugar
a la sorpresa, pero con corrección y una creciente tensión bien llevada. Unos
minutos finales en que la película sí decide dejar su previsibilidad atrás,
otorgan a The Gift sus mejores
momentos, viscerales, sorpresivos, de tensión enfermiza. En resumen, una
película más que disfrutable, para pasar un buen/mal rato sin muchas más
pretensiones.
Una de las propuestas más radicales y que
hicieron de las delicias del sector más cinéfilo fue The assassin, una deconstrucción del lenguaje cinematográfico, un
intento de rodar la evanescencia no solo a nivel formal (los velos, la
distancia a la que se muestra la acción acaecida) sino también a nivel
argumental. El siempre complicado, incorruptible y estimulante Hou Hsiao-hsien aporta al wuxia sus habituales tiempos muertos. No importa tanto la acción como lo que acaece mientras ésta se desata. Y lo que pasa es poco o nada. Conversaciones, esperas, tiempos muertos. Bella y pausada, con la hermosura eterna de Shu Qi, vaporosa, velada, con escenas de acción que el montaje hace casi imperceptibles, la película será obra maestra para algunos y sopor para otros.
Love & Peace es mi pequeña reconciliación con el cineasta japonés Sion Sono. Tras diversos títulos suyos que me han saturado (en este mismo festival tuvimos la fallida Tag) Love&peace es un cuento infantil friki sobre un hombre inadaptado y su amor por una tortuga que mezcla comedia, delirio, cine infantil y kaiju. Difícilmente exportable del japón ya que juega con muchos de sus códigos y sus mundos, Sono satisface sin embargo a ese sector cinéfilo acostumbrado a los festivales con esta frescura que no puede no resulta simpática. Y ojo a la música. Terminaréis la película cantando.
Muy estimulante también es Love, o como uno de
los enfants terribles del cine actual se atreve con una historia de amor con
mucho porno explícito creando unos cuadros visuales fascinantes, lisérgicos, de
rojos hirientes. Una historia de desamor y tristeza existencial tan provocadora
como auténtica. La nueva vuelta de tuerca de Gaspar Noé copntra el resptable. Ni se va a excitar con el porno ni le va a resultar la cinta de un visionado fácil. Con tiempos muertos parecidos a los que se suceden en cualquier relación, con celos y tristeza, con pasión desmedida y con hambre sexual, los protagonistas buscaran la felicidad pero jamás se acercarán a ella. Una película fascinante que sin llegar a la maestría de los dos anteriores trabajos de Noé, sobresale de la media y nos acmpaña tras abandonar la proyección. ëso sí, el ·D no sirve para nada.
The Witch fue la exitosa película inaugural de Sitges y se llevó
con casi unanimidad, excepcionales críticas. Mezcla una historia de integrismo
religioso con elementos sobrenaturales, en una aldea apartada de la civilización y
construyendo la historia con lentitud, a base de pequeñas dosis de tensión
crecientes. Una dirección precisa, un terror a lo desconocido y pero también a
lo tangible que se fusionan y una música inquietante hacen del visionado de The Witch una experiencia terrorífica y
malsana. Solo algunos momentos algo repetitivos en su tramo central, en que la
historia parece repetirse, pueden criticarse en esta notable apuesta a
contracorriente, en que interesa más la sensación de extrañeza que el susto
fácil. El hype está muy alto tras su paso por Sitges. Y decepcionará a pocos.
También muy esperada tras la
anterior película de su director, Blue Ruin,
Green Room comienza de forma
excepcional con una banda de punk, atrapada en una habitación muy reducida tras
dar un concierto en un garito neonazi y ver un asesinato del que jamás debieron enterarse. La claustrofobia y la violencia
seca de la primera mitad de la película es espléndida y corta la respiración.
Pero los supervivientes deben intentar algo y en esa segunda mitad de juego del
gato y el ratón, la película, sin dejar de ser interesante, pierde parte de la
frescura y la asfixia que sí había logrado en su tramo anterior. Con todo, ese
survival sin contemplaciones y realista sigue siendo disfrutable y pone
definitivamente en el punto de mira a su director Jeremy Saulnier.
El 23 de octubre se estrena Victoria, un prodigioso plano secuencia
de más de dos horas que nos sumerge en un thriller nocturno de una chica
madrileña en Berlín, al juntarse con un grupo de chicos que tontean con la
delincuencia en la noche menos apropiada. Muy bien interpretada (atentos a la
joven promesa Laia Costa) y técnicamente impecable, la película adolece de
algunos problemas de credibilidad como gran hándicap pero se ve con tensión,
agrado y es aire fresco.
Un año más el festival de cine fantástico de Sitges nos ha zambullido en una espiral de películas absolutamente abusiva y nosotros hemos vuelto al exceso y al torbellino de emociones que suponen estos intensos días. En los próximos posts voy a hablar de aquellas películas que merece la pena ver y en esta edición, obviaré aquellas que no me gustaron. Hemos visto más de 50 y muchas de ellas merecen la pena. Esperad a su estreno o estad atentos por ahí. Empezamos:
Mi película favorita del festival y seguro que uno de los mejores estrenos del año es para mi Youth, el
esperado trabajo de Paolo Sorrentino tras su obra maestra La Gran Belleza. Sin llegar a los niveles de sublimidad de su anterior
cinta, Sorrentino, con su estilo preciosista y grandilocuente, narra una
historia coral con especial énfasis en los personajes que se acercan a la
vejez. Sorrentino tiene magia. Y en varios momentos surge la poesía, la
emoción, de nuevo la gran belleza. Con un Michael Caine sublime, económico a la hora de transmitir cualquier emoción con sus miradas, sus gestos, sus balbuceos y unos brillantes Harvey Keitel y Rachel Weisz, la película emociona, a veces es operística, a veces íntima, divertida y trisísima pero siempre un canto a la vida.
También se pudo ver en Sitges La novia, una nueva y muy fiel adaptación
de las Bodas de sangre de Federico
García Lorca, en este caso de enorme belleza plástica y que acompaña los versos
del genio de unas imágenes muy sensoriales, convirtiendo la experiencia de su
visionado en sensual y poética. Inma Cuesta en el papel de su vida está inmensa y le da a al personaje la fragilidad y
pasión necesaria. Cada mirada, cada gesto, cada temblor es duda, es amor pasional, es locura. Cada centímetro de su piel es deseo, Toda ella es pasión Y esa misma pasión impregna cada plano de la película. Lorca
estaría contento. La novia es pura poesía. Tiene previsto su estreno para el 11
de diciembre.
Ganadora del Premio Especial del Jurado,
The Final Girls es una película
completamente de género que sobresalió de la gran mayoría de películas de
terror de la presente edición (quizás con la excepción de The Witch). Mezcla con acierto el homenaje al cine slasher de los
80 pero también tiene un pie en el cine familiar e inocente de esa década. Es
un 70% Viernes 13 pero un 30% Regreso al futuro, para entendernos. La
película se mueve en la cuerda floja entre ese homenaje, la parodia, la
comedia, el drama familiar y el propio slasher. Pisa un terreno peligroso en
que sería fácil caer en el ridículo pero no, cumple en todas sus pretensiones.
Una chica, cuya madre fallecida en accidente de tráfico fue una de las actrices
de uno de los slashers más importantes de la historia del cine, acude al homenaje
que un grupo de frikis le dan a la película en su aniversario proyectándola en
un cine. Pero un incendio en la sala hará que la chica y alguno de sus amigos
se escapen abriéndose camino a través de la pantalla. ¿Hace falta que os
explique dónde aparecen? El festival está servido. La diversión y ovaciones
tras sus proyecciones en Sitges, memorables.
Ya en los cines podéis ver El nuevo nuevo testamento, un cuento de
humor muy cínico pero con elementos muy tiernos que en estética y vitalidad nos
recuerda a Amelie. Dios existe, vive
en Bruselas y es un amargado. Su hija, harta de él, escapa y se va a la
búsqueda de seis nuevos apóstoles que le ayuden a difundir ese nuevo nuevo
testamento del título. Los elegidos muestran un mosaico de los problemas y la
pérdida de ilusión de nuestra sociedad. Pero la hija de Dios intentará volver a
darles motivos para vivir. Tierna y blasfema, de estética colorista y naíf, la
película es una imaginativa maravilla que recuerda a Amelie en lo estético y en algunos tonos vitalistas pero que también nos acerca a la locura y al exceso de su director, el belga Jaco Van Dormael que ya hace años nos sorprendió con esa maravilla titulada Mr.Nobody, que tampoco fue del gusto de todos.
Ganadora del Premio a Mejor
Película en Sitges, The Invitation es
una película pequeñita pero narrada y rodada con una precisión asombrosa. Una
pareja en coche se acerca a una casa a la que han sido invitados. Es obvio que
la invitación les incomoda y que alguna cosa del pasado les hizo distanciarse
de los anfitriones y del resto de invitados de la casa. Una vez allí, el
ambiente se enrarece por momentos. Invitados que nadie conocía, actitudes
extrañas y un comportamiento de los anfitriones que carga el encuentro de
tensión. The Invitation triunfa con
una propuesta pequeña pero sobresaliente en su desarrollo. Una cinta imprevisible
que igual explosiona como implosiona, que igual te lleva hacia unas
suposiciones como hacia las absolutamente contrarias en cuestión de segundos y
que, pese a tomarse su tiempo, pese a ir cargando el ambiente sin prisa,
terminará por resolverse. Y lo hará con contundencia. La gran ganadora del
festival es un thriller de suspense adictivo que gustó a casi todos.
Imprescindible.
Aclamado guionista de películas
como Olvídate de mí o Cómo ser John Malkovich, Charlie Kaufman
decidió dar el salto a la dirección en el ya lejano 2008 con Synecdoche, New York, una muy densa
película interpretada por el llorado Philip Seymour Hoffman que pecaba de
excesiva en todos los aspectos. Era como si el guionista en su salto a la
dirección se hubiese querido reservar la Historia de lo que ocurre por su
extraña cabeza, lo absoluto. Y claro, terminaba por ser demasiado. Por eso
quizás Anomalisa es una historia
mínima de animación minimalista que ocurre en unas pocas horas y trata del
enamoramiento, hartazgo del enamoramiento y hartazgo de sí mismo de su
protagonista, un hombre de éxito pero lleno de manías y víctima de la soledad a
la que su propio carácter le condena. Kaufman escribe la historia de forma
carituresca pero no exenta de dolorosa precisión y nos brinda un personaje
odioso que nos da pena. Un desgraciado, vamos. Probablemente el alter ego de su
director y guionista. Un psicoanálisis divertido y triste. Puro Kaufman.
Este domingo terminó la quinta edición del D'A, el Festival Internacional de Cinema d'Autor de Barcelona, con una apreciable asistencia de público que casi llenó algunas de las sesiones y un nivel siempre interesante. Los premios de esta edición recayeron sobre Juana a los 12, Premio Talents, El incendio, Premio de la Crítica y Les amigues de l'Àgata, un Premio del Público que se veía venir ya que las cuatro directoras y las cuatro actrices de la cinta, casi llenaron las dos proyecciones con amigos que supongo, puntuarían con cariño. Felicitarlas por el premio y sobre todo por su poder de convocatoria.
Tras el post que dediqué a la cinta inaugural Saint Laurent y el segundo post en que reseñé más brevemente las 10 primeras películas que vi los primeros días del festival, hoy, el tercer y último post con las últimas diez películas vistas, sumando un total de 21 y cerrando el círculo.
Como siempre, las diez películas reseñadas, ordenadas de la que más a la que menos me ha gustado. Tomad asiento...
Los exiliados románticos es la tercera película de Jonás Trueba y su mejor film tras los ya notables Todas las canciones hablan de mí y Los ilusos. Una película que obtuvo una gran aceptación por parte de una gran mayoría del respetable pero también reacciones airadas de parte de un público, que no soporta el aire algo engreído de Jonás Trueba ni el tono siempre un poco pedante de sus películas. Aunque en comparación con Los ilusos, en Los exiliados románticos la pedantería es leve. Con un tono claramente de comedia y algún que otro momento hilarante, la cinta acompaña a tres amigos que emprenden un viaje sin destino claro por Francia y sus encuentros con ex novias, ex amantes, amigos y saludados. Según parece el guión se fue improvisando muy sobre la marcha, según iban surgiendo los lugares y las personas pero el tono es claro y unidireccional. Trueba, quiera o no, retrata una generación de treintañeros cosmopolita, cultureta y algo perdida en su propia existencia con humor y algo de cinismo. Pero como Trueba se deja ir e improvisa y rueda mientras viaja, lo que surgen son ciudades, comidas compartidas, mujeres, libros, películas, canciones... Y en ese envoltorio ligero aparecen momentos y situaciones filosóficas, vitalistas, vergonzosas y entusiastas. Los personajes intentan sentirse vivos, quizás pese a ellos y sus tonterías. Porque aman el mundo, aman la vida y todo lo que la rodea. Y su entusiasmo y su pasión se transmite. Libre y caprichosa, según algunos Rohmeriana, según otros un calco de Alain Tanner, la cuestión es que Trueba tendrá sus influencias, pero hace la película que quiere y le apetece. La que refleja su momento, el de una juventud concreta, una forma de ver el mundo. Los exiliados románticos. Una gozada.
Corn Island es una hermosa y minimalista película de Georgia que venía avalada por entusiastas críticas tras su pase en San Sebastián y que se estrenará durante este mes comercialmente. Un abuelo y su nieta buscan una isla creada durante la primavera en medio del río, cuya tierra sea fértil para cosechar maíz. Una vez allí, en medio de un paraje natural hermoso, acondicionan la isla, construyen su vivienda, plantan las semillas y esperan la crecida del maíz. Pero hay dos grandes handicaps para llevar a cabo tan delicada labor. El medio natural en el que están es muy frágil y expuesto a cualquier inclemencia del tiempo y la zona está en un apagado conflicto, con militares de diversos países patrullando alrededor. Por si fuera poco, la chica protagonista, cercana a la adolescencia, empieza a despertar el deseo de los hombres que la la ven mientras despierta el suyo propio. Con una fotografía y unos paisajes inmensos, con un detallismo cautivador y con ritmo pausado pero adictivo, Corn Island sugiere de forma muy sutil los restos de un conflicto bélico, el despertar sexual, las esperanzas, las pérdidas tras la guerra y la fuerza y crueldad de una naturaleza que a ratos también es hermosa. Momentos álgidos. Final bello y estremecedor. Fluidez narrativa y magistral dominio del espacio y los movimientos de cámara. Un pequeña joya.
Muy lejos ya de las dos cintas que la preceden, Eden, el nuevo trabajo de una habitual del Festival D'A, Mia Hansen-Love, mantiene con sus anteriores películas ese modo de narrar algo disperso en que el paso de los años va llevando a sus protagonistas a una especie de serenidad conformista con la vida, tras previos años convulsos. Aquí el entorno es la música electrónica de los 90 y los protagonistas son unos dj's que tienen el por otro lado típico auge de fama y posterior caída. Eden va ocupando años y amores, éxitos y el posterior olvido, pero como decimos la narración no es obvia ni demasiado concreta. A base de flashes a veces algo evanescentes, los años pasan y las vivencias y sentimientos se olvidan o quedan un un segundo plano neblinoso, como difícil de recordar. En esa exigente narración está según mi parecer el mayor acierto de la película, que también hará las delicias de aquellos fans de la música electrónico (no es mi caso) y modernos (aún menos) que encontrarán múltiples motivos y guiños a los que engancharse durante el largo metraje. En su contra, ciertas licencias de guión muy infantiles y de credibilidad cero o personajes que nada aportan al global de la cinta y poco a esa sensación de fluir de todo algo distorsionado, como afectados por la drogas consumidas o por la presión que ejerce sobre nuestras vidas el propio paso del tiempo.
Larry Clark, fotógrafo y polémico cineasta americano lleva años retratando de la forma más sórdida de lo que es capaz, una adolescencia marginal de la que él declara que formó parte. Así, no escatima escenas de sexo entre adolescentes y a veces entre adolescentes con adultos, mezcladas con otras de drogradicción, alcoholismo, locura, violencia y suicido. Todo ello con una estética altamente feísta y con ese afán de escandalizar que tan buenos resultados le ha dado. Tras libros de fotografías muy contundentes, debuta en el largo con Kids, un descenso a los infiernos del consumo y el sexo de un grupo de adolescentes con guión de otro enfant terrible, Harmony Korine y protagonismo de la también outsider Chloë Sevigny. Quizás su momento de esplendor llegó en los inicios del 2000 con Bully y Ken Park, con las mismas temáticas de siempre pero distinto exhibicionismo, quizás Ken Park es la única película suya en la que el sexo es de alguna manera la esperanza y la salvación contra la dura vida del grupo de jóvenes que refleja. En The smell of us, el guión se deja ir y nos encontramos ante una sucesión de escenas desagradables y excesivas (alguna no se puede ver sin cierto humor) en que Clark nos muestra a su grupo de jóvenes prostituyéndose, manteniendo relaciones entre ellos, drogándose, en su skate y sobre todo sumidos en su crisis existencial, que de forma mágica y pese a sus excesos y sus delirios, siempre logra que aflore de forma más o menos contundente. Quizás sea para fans. Quizás a sus más de 70 años Clark solo pueda repetirse. Quizás sea un pedófilo que de vez en cuando debe plasmar sus obsesiones en una película. Quizás. Es sin duda para fans que la encontrarán apreciable, sin mucho más entusiasmo. Como yo.
La chambre blueu, la nueva película del algo sobrevalorado Mathieu Amalric, basada en un texto de Georges Simenón, empieza de manera adictiva, descubriendo los recovecos y sentidos y consecuencias de una trama sexual y criminal en que nada está demasiada claro. Poco a poco, el thriller judicial de aroma clásico va mostrando sus cartas pero cuando la trama se va concretando, el interés va decreciendo y la película se va transformando en altamente convencional, bastante previsible y con momentos de preocupante artificiosidad tanto en el guión como en la puesta en escena difícilmente creíbles. Las interpretaciones son buenas aunque tampoco lo brutales que he leído por ahí. Es cortita y se ve bien. Pero el resultado no deja de ser algo decepcionante y se olvida rápido.
Hill of freedom es la última película del prolífico cineasta coreano Hong Sang-soo, un realizador que en realidad tiene una sola película sobre la que va haciendo variaciones diversas. A veces más divertido, otra más amago, sus temas son siempre el amor, el cine y el alcohol. Sus localizaciones son casi siempre los bares y sus historias dentro de una misma película se fragmentan, se reescriben, se analizan desde varios puntos de vistas o simplemente se repiten con pequeñas diferencias. En Hill of freedom la historia se desordena, justificado porque se nos representa desde la lectura de diversas cartas explicando una vivencia a cuya remitente se le caen y sigue leyendo en el desorden en que las recoge. Un recurso algo infantil para su historia de personajes que se encuentran y se enamoran o comparten conversaciones y alcohol, algo deslucida, como hecha con cierto piloto automático. Pocas mujeres, menos comida y alcohol y menos risas, menos encanto en definitiva, en esta película de un Hong Sang-soo que siempre pasa bien pero que me temo, empieza a ahogarse en su minúsculo universo de repeticiones que el espectador empieza a sentir como suyo, como dèjá vu al que sin ofrecr un plus, cuesta sobreponerse.
Favula es la nueva película de otro prolífico realizador, en este caso del argentino Raúl Perrone, del que podríamos decir que está al margen del margen de la industria. Su filmografía experimental está más cercana al videoarte que de la narrativa cinematográfica convencional y sin duda, visionar sus películas, se convierte en una rareza que puede causar curiosidad, aburrimiento o a veces, fascinación. Yo pude descubrirlo hace un par de años con P3ND3JO5, larguísima mezcla de cine skater, modernidad y cine mudo exigente pero a ratos fascinante. Dentro de esa experimentalidad, mucho más sosa me ha resultado Favula, una especie de fantasía juvenil, de toques bucólico pastoriles, en que una chica vendida y sometida a abusos espera ser rescatada por sus amigos para regresar a ese entorno bucólico. Superposiciones de cartón piedra, guión casi inexistente y búsqueda de sensaciones a través de la imagen y sobre todo de la música en una cinta que recuerda vagamente a la Independencia de Raya Martín y que con paciencia y predisposición, se ve como una curiosidad interesante.
En el fondo, no muy lejos de Favula está lo nuevo de un director que suele interesarme y en muchos casos gustarme, Guy Maddin. Y digo que no muy lejos porque más allá de un guión convencional, Maddin intenta fascinar al espectador a través de sus imágenes y su sonido. Pero en este caso, a pesar de la potencia abrasiva de alguno de sus fotogramas, que por otro lado ya hemos visto en otras películas del director canadiense, The forbidden room se agota pronto en su sucesión sin sentido de gags delirantes y sus más de dos horas terminaron por hacérseme insoportables. De todas maneras, otros compañeros se sintieron fascinados por este viaje al subconsciente de un hombre, al que no voy a negar momentos de extrema y extraña belleza. Yo creo que Maddin se mueve mejor cuando su estética está al servicio de una historia y no cuando lo confía todo a la primera. Y estoy convencido que con media hora (o tres cuartos) menos, la película hubiese salido ganando mucho. Maddin es genio y figura. Autor y loco. Para bien o para mal.
Y vamos a terminar con dos películas de este nuevo cine español low cost que se reparten un grupo de amigos y del que cada vez me siento más distante. Para empezar Crumbs de Miguel Llansó, una película absolutamente marciana a la que quizás habría que aplaudir el atrevimiento, si ese atrevimiento no llevase a la película a ser un despropósito, atrevido, éso sí. Un enano deambulando por impresionantes y desérticos paisajes etíopes (sin duda lo mejor del film) en busca de un oráculo absurdo en una cinta que pretende ser de ciencia ficción y que está repleta de sonrojantes gags que se repiten una y otra vez, eliminando en sus repeticiones la ya escasa gracia que tenían de entrada. No puede uno suscribirse a la originalidad a cambio de sopor. así que no compro.
Y finalmente la película que más me indignó del D'A, quizás éso sea un mérito, y la que más me ha hecho pensar tras su visionado (¿otro mérito?) aunque no por motivos intrínsecamente cinematográficos. Sueñan los androides, con la crème de la crème del nuevo cine español en todos los apartados técnicos y artísticos de la película. Y os voy a decir una cosa. La idea me gusta. Aprovechemos la cultura popular del espectador con respecto a un relato, en este caso, "Sueñan los androides con ovejas eléctricas" de Philip K. Dick que muchos habrán leído y los que no, habrán visto en su magistral adaptación en Blade Runner. Entre el título y un par de pistas, la gente sabrá enseguida que estamos readaptando el relato, deconstruyéndolo, en Benidorm, en un futuro cercano y reconocible. Pues oye, me parece hasta fascinante. Pero luego, esa deconstrucción es una tomadura de pelo. Un hombre va disparando a víctimas (los replicantes, claro) mientras vemos edificios y hoteles vacíos (muuucho rato) y cuatro gags de post humor insufribles. Lo mezclamos con estampas de gente anónima en sus casas retratados sin más y con cameos de los amiguetes y listos. Un par de escenas, la de la cruz y la de la oveja, salvables. El resto, puro vacío. Mucho me temo que mi indignación ya les sirve a los realizadores de la película. Lo que no buscan es la indiferencia. ¿será pues una película ya no de post humor sino post moderna? Será quizás un éxito, una provocación total, la deconstrucción llevada a su último escalón. Venga, paro ya que le acabaré poniendo cinco estrellas...
Pues nada más. Os dejo con el videoclip de Tulsa, realizado por Jonás Trueba y que sirvió como fuente de inspiración para Los exiliados románticos. Hasta el año que viene, D'A...