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miércoles, 13 de junio de 2018

Mis apuntes sobre Kiyoshi Kurosawa


El director japonés Kiyoshi Kurosawa lo descubrí, como tantos otros, en el propio festival de Sitges hace algunos años. Además solía entrar en muchas listas de cine de terror de la pasada década (sobre todo de terror oriental) con su aclamada Kairo, así que pronto me vi tanto en el festival como en casa algunas de sus obras. Es un director muy especial, no apto para todos los gustos, que suele realizar películas de terror muy lentas y con un gran componente dramático o dramas en que en algunos casos aflora un componente fantástico. Sea como fuere su estilo parsimonioso, su capacidad para provocar tensión casi de la cotidianeidad (un poco como Ti West pero en japo) y su capacidad para escribir y filmar relatos fronterizos genéricamente hablando le ha dotado de un número considerable de seguidores, sobre todo en el panorama festivalero.  Yo confieso que prefiero de mucho el Kurosawa que rueda terror, me parece mucho más auténtico, así que pese a que el trailer da un poco de miedo (del malo, me refiero), sin duda este director irregular, sí, pero a veces fascinante que se coló en mi reciente top-60 de directores en activo,  :



Hasta ahora había visto bastantes películas de Kiyoshi Kurosawa pero dada su extensa filmografía, muchas menos de la mitad. Mi orden de las que había visto hasta ahora sería el siguiente:

1- Retribution, creo que una obra maestra del terror paranoico, onírica, lynchniana y aterradora. Me fascina.

2- Seance, una apuesta muy personal. Tv-movie de gran factura con todo ese terror de la cotidianeidad que tanto me gusta del japonés. A descubrir.

3- Kairo, quizás la cinta más mítica suya y sin duda la que le dio a conocer en Occidente para la mayoría. Irregular pero a ratos fascinante y mezcla, con su estilo, terror, soledad y filosofía, que no es poco.

4- Tokyo Sonata, su drama más reconocido y último largometraje hasta la fecha, sin duda es una buena película pero su rasgo distintivo como director de fantástico es aquí casi invisible y se acerca a otras cintas niponas similares.

5-Loft, una película rajada sin compasión por casi todo el mundo. Tiene un final malo de traca, lo reconozco, pero hasta entonces tiene lo que más me gusta de Kurosawa, ese terror minimalista y casi insustancial que viene de lo cotidiano, más de nuestros miedos que de lo que ocurre. Y ese ritmo tranquilo fascinante.

6- Cure, este thriller bastante primerizo en su filmografía tiene muy buena crítica habitualmente, pero a mí me recargó un poco en su guión loco y desmesurado. De todas formas, recomendable. 

7- House of bugs, la única película suya que hasta ahora  había suspendido. Una tv-movie torpe y sin gracia en que su estilo contemplativo, al no estar cargado de talento, pasa a ser directamente aburrido.

Al encarar este previo Sitges y decidir lo que quería recuperar de su filmografía, un visionado lo tenía muy claro, su última obra, una miniserie de cinco capítulos y más de cinco horas de duración que se pasó enterita y seguida en el pasado festival de San Sebastián. Su título Shokuzai (Penance). Ya que veía la última obra del realizador y dado que la primera suya que había visto era Cure, su quinta película, ¿por qué no la primera?, así que también apunté a la lista de visionados Kandagawa wars. Y para finalizar quería acercarme a alguna de sus películas más reconocidas que hasta ahora no había podido ver. La elegida: Brigh future.

El resultado, muy irregular, paso a detallarlo a continuación con especial atención a lo que realmente quería ver y de lo que menos se ha hablado, su serie Shokuzai (Penance).


Poco me voy a detener con Kandagawa Wars. Todos tenemos nuestros orígenes pero está claro que, en algunos casos, sería mejor obviarlos. La primera cinta de Kiyoshi Kurosawa, de una hora escasa, de factura muy amateur, no solo no tiene nada que ver con su posterior obra cinematográfica, ni en factura, ni en intenciones, si no que además es terriblemente mala. Patética diría. Una especie de comedia absurda con fuerte carga erótica, muy exploit, sin gracia y lo que es peor, sin ni tan solo morbo. Un despropósito que no hacía augurar nada bueno en la carrera del director japonés. Por suerte evolucionaría. Y mucho.






Lo decía en el previo. Reconozco que donde realmente me fascina Kurosawa es en sus cintas de terror atmosféricas, minimalistas, que se toman su tiempo y que se acercan al drama, fusionando ambos géneros. Cuando el director japonés se lanza abiertamente al drama, ni que sea con un componente fantástico como en Bright Future que nos compete, en mi humilde opinión pierde el rasgo distintivo y pasa a parecerse a otros directores asiáticos que tratan la soledad desde posiciones minimalistas, contemplativas y algo apáticas. En Bright future, la historia de dos chicos que se aman y que se enfrentan a un destino  a que su estupidez les ha llevado, se eleva a veces con los momentos oníricos de las medusas o con alguna verdad absoluta entre uno de ellos y el padre del otro, pero, la verdad, es que me provoca cierta indiferencia en la mayor parte de su metraje. Quizás fuese el día...

Y vamos con el que era el último trabajo hasta la fecha de Kiyoshi Kurosawa, Shokuzai (Penance), traducido aquí como "Expiación". Primero de todo quiero decir que la serie, de cinco horas, es muy irregular y que en algún momento he dudado si otorgarle esta cuarta estrella, pero tras algunos minutos de reflexión creo rotundamente que la merece. Nos encontramos ante un thriller presentado en cinco partes con una fuerte carga dramática. De hecho me atrevería a decir que en la mayor parte de su duración es un drama con leit motiv de thriller y que solo en algunos instantes, como en el tramo final, el thriller toma la preferencia genérica.
El principal problema de Shokuzai es que su primera media hora es probablemente lo mejor de la serie, con el handicap que ello presupone. El asesinato a una niña, el silencio de las compañeras que han podido ver al asesino, una madre desesperada y vengativa y un salto en el tiempo, quince años después, para seguir a una de las testigos, en su extraña y caótica vida, en que no ha podido olvidar el crimen del pasado ni su silencio. En este primer episodio, sobre todo en la primera mitad encontramos alguno de los rasgos distintivos de Kiyoshi Kurosawa que más me apasionan: instantes de terror cotidiano, terror que viene más por nuestros propios miedos que por lo que la película muestra, ritmo muy lento que nos va descubriendo a los personajes, cierto onirismo, soledad sin solución, tristeza existencial...
Pero el tramo final de este primer episodio se hace algo repetitivo. Y lo peor es que en el segundo y tercer episodio, en que la historia sigue a otras de las niñas que fueron testimonio del asesinato, de nuevo quince años después, parecen un poco de relleno y son sin lugar a dudas lo más flojo de la serie. Pero claro, dos capítulos flojos no son pocos de cinco. Por suerte en la cuarta la historia emerge de nuevo y en el quinto no solo vuelve a subir aún más el nivel si no que además vuelve a cambiar de género acercándose a este cine asiático (normalmente coreano, pero no olvidemos por ejemplo Confessions) de venganzas rebuscadas e hiperbólicas que tanto suelen gustarnos.
El resultado final, visto su conjunto, es realmente notable, pese a esa irregularidad que desprende el conjunto. 


martes, 20 de marzo de 2018

Apuntes sobre Nicolas Winding Refn


 La primera película que yo vi de Nicolas Winding Refn, cuando su nombre no era más que el de otro director que está empezando, se remonta al año 2003 en el festival de Sitges. Su títulos Fear X. Aún recuerdo el silencio que se hizo tras finalizar la proyección en un festival en que se aplaude a casi todo, menos a veces a lo realmente bueno. Yo estaba fascinado. Fear X es un onírico viaje a los infiernos del dolor y la culpa, del odio, del rencor y finalmente a la esperanza de la redención en una de las películas lynchnianas (dicho con todo el respeto al maestro) más merecedoras de dicho calificativo, que se suele usar con estúpida asiduidad, que yo haya visto jamás. Con un John Turturro en estado de gracia y con una dirección brillante, precisa, inquietante y malsana, Fear X es una gran película que no me he cansado de reivindicar desde entonces, primero en privado, y nada más abrir el blog en mi lista de 200 imprescindibles de la década pasada. Aprovecho por enésima vez la ocasión para volver a hacerlo.

Fear X era la tercera película de Nicolas Winding Refn, su ópera prima fue Pusher: Un paseo por el abismo (una de las dos que he aprovechado para ver ahora, a raíz de este previo Sitges) en el año 1996, a la que siguió la poco conocida Fuera de sí justo antes de iniciar nueva década. Después de Fear X llegaría la segunda y tercera parte de Pusher (Con las manos ensangrentadas y Soy el ángel de la muerte) como cuarta y quinta película de su filmografía y antes de este Only God forgives vendrían Bronson, Valhalla Rising y la aclamada Drive

En mi particular descubrimiento de la filmografía del danés, la segunda película que vería sería Bronson, al darme cuenta de que aquella película que estaba circulando por festivales es del mismo director de Fear X. La verdad es que recuerdo muy vagamente Bronson y por ello no voy a dedicarle una reseña seria, pero sí recuerdo la enorme decepción y el aburrimiento que me supuso su visionado, una especie de cinta a lo Guy Ritchie aún peor que las del inglés (que no es santo de mi devoción) vacía, histérica y redundante. La suspendí sin compasión. Y probablemente allí hubiese acabado mi relación con este director (lo que hubiese sido un tremendo error) si no hubiese aparecido la sobresaliente Drive, hasta la fecha su mejor película, aunque como vamos a ver a día de hoy hay tres películas suyas (y me faltan tres por ver) que me resultan notables. De Drive no voy a decir nada a estas alturas. La vi en el festival de Sitges de hace dos años, la puntué con cinco estrellas de inmediato, la coloqué como la mejor cinta vista en el certamen y poco después, como el mejor estreno del año 2011 (os dejó aquí mis breves impresiones en Sitges 2011).

Así pues tras el anuncio del pase de Only God forgives en Sitges y mirando su filmografía para ver alguna película suya que no hubiese visto hasta ahora decidí hacer una sesión doble (en la que reconozco no tenía excesivas esperanzas) con su primera cinta, Pusher: Un paseo por el abismo y la cinta anterior a Drive, Valhalla Rising, películas a las que separan trece años. La primera es notable, la segunda la flipé y es de notable también, de los que casi se van aún más arriba en la calificación.

                                    
                
Pusher es una ópera prima hecha sin demasiado presupuesto y que nos recuerda a algunas de esas películas nórdicas que ahora ya conocemos en las que casi parece haber un toque amateur en la realización y en la factura. De estética algo granulada y sucia, la película empieza como una historia de camellos de poca monta bastante tópica, para poco a poco irse cargando de un guión de toques tarantinianos muy bien resueltos, un humor contundente y corrosivo, pero sobre todo un nervio en algunos momentos de la narración realmente destacable, en que podemos oler la histeria en la que se sumerge el protagonista, su desesperación. La cinta logra aunar thriller y drama no exento de ironía, todo bien cargado ya de una considerable violencia y la concluye de forma fantástica, para dejar el buen sabor de boca definitivo. Una ópera prima realmente potente y destacable, muy en la tradición de cierto cine de drogas nervioso y algo pasado de rosca que se realizaba a finales de los 90, de la que ahora mismo me apetece descubrir sus dos continuaciones. Muy interesante. 


               
Valhalla Rising es de esas películas que me pueden. Primero de todo quiero dejar claro que estoy segurísimo de que mucha la gente la odia, o la odiará si la ve. Para mí fue una experiencia fascinante de la que solo me sabe mal no haberla podido disfrutar en una sala de cine. La acción se sitúa en plena Edad Media y nos muestra a unos vikingos y a un enigmático y fuerte y violento guerrero al que le falta un ojo. Un guerrero que tienen cautivo y que usan para luchas de circo y que logrará escapar. Pero el guión, la verdad, es lo de menos en esta película pretenciosa y vacilona que juega con la paciencia del espectador y que deja la narración en un segundo plano a merced de una estética y una ambientación alucinante. Con enormes paisajes naturales bellamente fotografiados, cargada de ralentís excesivos, continuados, haciendo gala de una violencia extrema, repleta de niebla y de dolor y de bestialidad, Valhalla Rising es una experiencia onírica que o bien te fascina o bien termina contigo, una cinta atrevida y sin ningún tipo de mesura, alucinógena y que demuestra antes de Drive la fascinante capacidad de dirigir de un realizador que crea belleza de la violencia, del desarraigo, del dolor, del gore. Que crea mundos, universos, que se deja influenciar pero que respira autenticidad. Brutal. 





martes, 13 de febrero de 2018

Mis apuntes sobre Brillante Mendoza






Excepto El masajista, todas la películas que había visto hasta la fecha de Brillante Mendoza me parecen como mínimo de notable y en dos casos dignas del sobresaliente. No ha variado para nada mi admiración por el filipino tras poder visionar otras dos cintas suyas para este previo Sitges, Tirador (2007) y Manoro (2006). Ambas merecen un ocho sin ninguna duda. La primera la vi porque un familiar me tradujo unos subtítulos del francés al español. No los he colgado en la red porque dicho familiar vivió en África hace más de diez años y tras perder la práctica del idioma, los subtítulos eran justitos (además los tradujo sin la película delante, lo que es un gran handicap). Pero a modo personal y sabiendo de sus muchas imperfecciones, para todos aquellos interesados que quieran disponer de ellos, me pueden envíar un mail a davidamorosn@gmail.com y se los haré llegar. Una cosa os aseguro, son suficientes para entender lo necesario del film. Manoro la vi en una copia que circula con subtítulos en inglés. Hay una gran parte no dialogada y la dialogada, la pude seguir en un porcentaje bastante elevado, así que os podéis lanzar a ella sin miedos. Se sigue sin problemas. 

Manoro, la tercera cinta de Mendoza, se mueve muy cerca del cine documental, flirteando con él, dotándolo de ficciones para explicar una historia y mostrarnos unos lugares. De hecho es habitual en Brillante Mendoza ese cine fronterizo entre el documental y la ficción en alguna de sus pelis y también que en sus películas tenga tanta o más importancia los lugares que nos muestra como las historias en sí. En Manoro nos alejamos de las habituales chabolas de Manila o de la parte más ruidosa y caótica de la ciudad para sumergirnos en la Filipinas rural, totalmente aislada y casi olvidada. Seguimos a una niña aeta (una de las minorías del país que suelen ser marginadas) que tras terminar sus humildes estudios regresa a su poblado con el objetivo de ayudar a votar a sus familiares y gente próxima en las elecciones que se celebrarán en breve. Tanto las dificultades de la burocracia a la hora de admitir el voto como el hecho de tener que saber escribir y leer para emitirlo, termina con la abstención obligada de una amplia mayoría de estas zonas. Mendoza nos muestra como vive esta gente aislada en su medio rural, nos muestra las dificultades para emitir el voto, nos muestra la relación de la chica con sus allegados y en un intermedio de más de un tercio de la película, sigue a la chica y a otro personaje cámara en mano por los paisajes grandiosos que rodean al poblado, en busca de una tercera persona, en lo que quizás es el mejor momento de un film que muestra muy pronto la madurez del director filipino y su particular universo y manera de acercarse a la narración. Francamente buena. Notable de los altos.

Por su parte Tirador es la cinta justamente anterior a Foster Child. Ahí Mendoza sí que se acerca a las chabolas de Manila para explicarnos una historia sin una linea argumental demasiado definida. A partir de mínimas historias de diversos habitantes de dicha zona a modo de película coral, lo que realmente le importa a Mendoza es que dicha zona sea un personaje más, perfecta para enmarcar  las dificultades de sus habitantes para salir adelante en la vida, de sus miserias, su necesidad de delinquir (de ahí el título de la peli) y como no su caos, su violencia. Y la ruina pero al mismo tiempo cierta vitalidad en una forma de vivir callejera que a veces parece cobrar sentido. 
Los materiales habituales de Mendoza emergen una y otra vez durante el visionado de Tirador, quizás no tan depurados como en sus siguientes films, pero sí ya lo suficientemente potentes como para llamar la atención de su talento: El enorme caos, el sexo, las gentes desfavorecidas, la vida cotidiana y esos momentos de una belleza inesperada que surgen y fluyen y te enganchan a la pantalla como hipnotizado. 
Una película que más que una historia al uso es una auténtica experiencia audiovisual y sensorial, lo que no le resta que en algunos momentos nos llegue como historia coral e incluso nos emocione. De nuevo notable y muy recomendable recuperarla para los fans del director filipino.

martes, 1 de octubre de 2013

Películas de mi top-25 que no vi en Sitges 2012

Pues el título es muy claro. En una semana colgaré un post con mis 25 películas favoritas del Festival de Sitges de este año, así que he echado la vista atrás, al mismo post que realicé para la pasada edición (aquí) y he observado que dos de las películas que formaban parte de mi top-25 no solo no las vi en Sitges si no que no las había recuperado una vez pasado el certamen. He puesto remedio y finalizo esta especie de previo Sitges y de recuperar visionados subsanando este vacío entre mis favoritas de la pasada edición. El viernes haré un post muy especial sobre Sitges y el próximo martes lo dicho: el top-25 de este 2013 en Sitges. 

Las dos películas que no vi en su momento, por motivos diversos fueron Drácula de Darío Argento (que ocupaba el puesto 25 y finalizaba la lista) y Outrage Beyond, esa segunda parte del Outrage del propio Takeshi Kitano (puesto 19). La primera no pude cuadrarla. En la segunda me dormí a los pocos minutos (demasiado cansado el último día para una película que requiere cierta predisposición) y me fui de la sala con la intención de recuperarla en casa (si como la primera parte se estrena en cine 3 años después, que no cuenten conmigo). Los resultados de estos visionados a continuación.

El Drácula de Darío Argento era una de las cintas que quería ver por cierta curiosidad y por el cariño que le tengo al director italiano, pues de todos es sabido que hace ya muchos años que va dando palos de ciego. Así que digamos que mis expectativas eran muy bajas. Pero el cinéfago es lo que tiene. Y el fiel también. El director de la obra maestra Suspiria y de otras películas muy notables, sobre todo entre los setenta y quizás principios de los ochenta lleva un tanda de películas (bastante larga) en que poco se puede salvar de ellas. Sin embargo se anunció en algunos círculos que este Drácula, sin ser para nada una gran película, recuperaba una parte de aquel Argento que había sido grande hace unas décadas. Y tenían parte de razón. Si comparamos la cinta con sus inmediatamente anteriores como Giallo, La madre del mal o ¿Te gusta Hitchcock? el nivel es algo más alto. Al menos en las intenciones técnicas y artísticas. 
Sin embargo, no tengo del todo claro que ese buen formalismo acabe de ayudar a la película. Me explico. El Drácula de Argento es un absoluto exploit (consciente o inconscientemente ya no lo tengo tan claro) del personaje. Coge tópicos de aquí, ideas de allá y un poco del pasado del propio Argento y su pasión por los animales como elemento terrorífico y lo mezcla todo en un batiburrillo que a veces resulta incluso algo ridículo (lo que, no vamos a engañarnos, tampoco es extraño en algunos momentos, incluso de sus mejores obras). Esa mezcla de ideas generan un guión algo absurdo y desenfadado que como digo podría funcionar como un exploit algo cachondo del género. Pero es que Argento prescinde absolutamente del humor y envuelve dicha historia de un cierto clasicismo gótico, un cuidado encuadre y cierto regusto por los clásicos del género. Todo ello, unido a un ritmo muy irregular en la narración, en mi caso, más allá de la rajada unánime provocó cierta extrañeza. Creo que el resultado es un producto obviamente fallido pero tan distinto a lo que se realiza hoy día en el cine de terror que adquiere un cierto encanto. Ni que sea aquel encanto que a veces nos produce la decadencia. 

Outrage Beyond de Kitano era otra película que no iba a dejar pasar pues soy muy fan del cineasta japonés y he visto absolutamente toda su filmografía. Sin embargo las expectativas eran bajas ya que la película que le precede, Outrage, me pareció una de las cintas más decepcionantes de Takeshi, que por otro lado hace años que ha bajado un peldaño (o dos) en la calidad de sus películas. No es que la Outrage Beyond recupere al Kitano de hace una década, pero sí creo que es un paso adelante si lo comparamos con su trilogía autoparódica y sobre todo, con su precedente. Ya sabemos que a Takeshi Kitano le gusta jugar con el espectador y con las posibilidades que le ofrece su filmografía. En este caso se aleja de la trilogía autoparódica antes citada pero ofrece una película muy parecida a Outrage pero cambiando totalmente la forma de narrarla, de rodarla. Si en la primera parte poco importaba la historia de la matanza entre clanes de yakuzas que se traicionan entre ellos y lo que más importaba eran las muertes, gráficas, exageradas, gores y cierta celebración de esa violencia explícita, en Outrage Beyond, que vaya sorpresa, trata de la matanza de clanes yakuzas que se traicionan entre sí, Kitano recurre a una absoluta sobriedad narrativa y estilística, en la que importa mucho la complicada trama, para explicarnos la historia. Con cualidades más típicas en Kitano como el hieratismo, la contención dramática o incluso el anhelado fuera de campo, el director japonés construye una historia que se toma su tiempo, que para nada es un alarde de originalidad pero que gana enteros al estar narrada en ese estilo Kitano, que ahora sí que reconocemos y al que solo falta recuperar esa poética del horror, de la violencia, para volver a estar entre los grandes. 


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Programación completa Festival Sitges 2013



Pues por fin hoy y tras un falso aviso del propio festival la semana pasada, la programación completa del Festival de Sitges para esta edición del 2013 ha visto la luz. El viernes salen las entradas a la venta, así que tenemos unas pocas horas para cuadrar horarios y probar de ver las máximas de películas posibles. Si queréis consultar el programa completo o la parrila consultad la web del festival (clicando sobre el cartel del margen derecho de ste mismo blog accederéis). Yo, más allá de repasar una programación que es excelente y que tiene muchos puntos de interés voy a citar algunos de los títulos a mi parecer más apetecibles, paseando distraidamente por todas las secciones que componen el festival.

Inauguración

La cinta española pero con reparto internacional Grand Piano inaugura este año Sitges. No parecía una gran elección pero las críticas del Fantastic Fest de Austin donde se ha pasado en rotundo estreno parecen ser muy favorables, así que, habrá que ver.


Sección Oficial

Pues mucho nivel y muchos nombres en la SO de Sitges de este año. Voy a englobar aquí algunas de las películas de la SO a concurso, fuera de competición o Galas que van a hacer las delicias de los aficionados al cine. Algunas de ellas...
The Grind rises, de Hayao Miyazaki, Only Gog Forgives, de Nicolas Winding Refn, Only lovers left alive de Jim Jarmusch, Sapi de Brillante Mendoza, Blind Detective de Johnnie To, Lesson of the evil de Takeshi Miike, Byzantium de Neil Jordan, Haunter de Vincenzo Natali, La danza de la realidad de Alejandro Jorodowski, Real de Kiyoshi Kurosawa, The Congress de Ari Folman, The green inferno de Eli Roth, The Zero theorem de Terry Gilliam, Insidious Chapter 2 de James Wan o Machete kills de Robert Rodríguez.
Una barbaridad. Y a todo ello hay que añadir otras películas que quizás no son de directores tan conocidos pero que vienen cosechando críticas interesantes por algunos de los festivales que han ido pasando, como The Afflicted, Borgman, Big band wolves u otras muchas. Y también tenemos las que dividen. Por poner dos ejemplos Upstream color o Enemy. Un auténtico festín.  Me dejo varias. descubrirlas en la programación final de la web del festival.


Noves Visions

De esta sección que en los últimos años de festival nos ha dado múltiples alegrías acercándonos mucho del cine más arriesgado que se hace en la actualidad, en la presente edición podemos disfrutar de, por ejemplo...

Why don't you play in hell de Sio Sono, Closed Curtain de Jafar Panahi, Nobody's daughter haewon de Hong Sang-soo, Gotzius & The pelican de Peter Greenaway y de muiltitud de cintas que visto su recorrido por festivales o sus intenciones destilan muchísimo interés, entre ellos algunos documentales como Blackfish, por ejemplo. Ésta sí es una sección muy a descubrir. Para ello está. Hacedlo.


Anima't

Con títulos de animación repartidos por distintas secciones el Anima't de este año parace quedar un poco más descafeinado, pero hay que tener en cuenta que está la ganadora del Annecy, la brasileña Uma historia de amor e furia, lo nuevo del Bill Plympton Cheatin', la coreana The fake o la cinta episódica de descubrir nuevos talentos Anime mirai.  


Focus Asia

Un poco lo mismo ocurre con la sección asiática de Sitges. Con títulos orientales repartidos por todas sus secciones aquí nos queda un cajón de sastre no exento de cintas interesantes como On the job, Drug war, de nuevo de Johnie To o Shield of Straw de Takeshi Miike.



Midnight X-treme

Las míticas sesiones de medianoche de Sitges son siempre difíciles de valorar pero algunas barbaridades como Savaged o fricadas como Big ass spider pueden hacer las delicias de los noctámbulos asistentes


Seven Chances

Y entre los siete títulos rescatados por la crítica en esta otra mítica sección brilla con luz propia el último Brian de Palma y su Passion o el aclamado documental Leviathan, aunque todas ellas son propuestas muy interesantes.


Brigadoon

Y solo nos queda el Brigadoon, el espacio gratuito de Sitges con algunas de las propuestas más extrañas y radicales del festival. Este año destaca el homenaje a Jess Franco y otro al cineasta colombiano Jairo Pinilla. Un espacio para descubrir que este año amplía su oferta con un espacio al aire libre.


Clausura

Ni tan solo la clausura queda en el olvido este año, ya que se resenta ni más ni menos que la última cinta de Ti West, The Sacrament. Y no podemos olvidar que la película sorpresa suele ser un bombazo los últimos años. Así que nada, solo queda hacer horarios y esperar al 11 de octubre. Sitges ya nos acecha...


jueves, 12 de septiembre de 2013

Previo Sitges 2013: Descubriendo directores

Además de recuperar películas de directores que me gustan o conozco y que no había tenido ocasión de ver, este previo Sitges también quiero que me sirva (y por extensión que os sirva) para descubrir alguna película o algún director del que no teníamos ni la más remota idea de su existencia. En este post de hoy os voy a presentar tres películas que estarán en Sitges 2013 de directores que hasta ahora no conocía y vamos a ver una película de la filmografía de cada uno y a comentarla. Iremos de lo que más a lo que menos me ha gustado. 


Ángel Sala en la conferencia que dio hace unas semanas para fans del festival destacó el nombre del director holandés Álex Van Warmerdam, un director que según él conseguía crear un cine muy inquietante a partir de un universo muy particular y un humor muy punzante. La película que presenta en Sitges se titula Borgman. Os dejo el trailer. 


         
Pues bien, este director que al menos yo desconocía por completo tiene ocho títulos en su filmografía. Justo el anterior a Borgman es The last days of Emma Blank, la película que decidí ver. Y la verdad es que merece bastante la pena y ha sido una grata sorpresa. Esta historia super marciana que no deja de ser una crítica brutal a la alta burguesía y a lo que somos capaces de hacer por dinero posee un humor grotesco, negro, cínico y como digo muy, pero que muy extraño. La posición que el director toma para explicar la historia es fría, hierática, lo nos separa de los protagonistas con los que por otro lado es totalmente imposible identificarse. Dirige muy bien, con elegancia, con sobriedad y cuenta con un reparto que no solo cumple, si no que brilla. Cabría decir en su contra que entre su exposición y su desenlace hay un tramo central en el que la cinta se encalla un poco y parece que no va avanzar, cosa que al final sí hace. Pero ese tramo central resta algo de ritmo a la película. Pero el poso que deja es bueno debido a su originalidad, su radicalidad a la hora de enfrentar el tema, su humor pasadísimo de rosca y algún que otro acierto que deberíais descubrir (lo del perro es brutal). Bastante recomendable. 



Otra película que parece venir precedida de buenas críticas y que está levantando expectativas es la israelí Big Bad Wolves, co-dirigida por Aharon Keshales y Navot Papushado. 


          
Pues estos dos directores tienen una película anterior a ésta que también estuvo presente en una sesión de medianoche de Sitges hace un par de años titulada Rabies, una cinta de terror gore sin demasiados pretextos. Lo que sería un festín para los aficionados. Tras un inicio bastante ridículo en que uno se teme lo peor, en parte por la absurda trama pero sobre todo por unas interpretaciones que rallan el patetismo, la película muta en una segunda parte exagerada y granguiñolesca en que mejora y mucho. Quizás porque las actuaciones son sustituidas por la sangre. Y la sangre abunda en esta segunda mitad muy desfasada con buen final. A todo ello, por si a alguien le interesa, la historia de dos hermanos que se aman pero cuyo amor prohibido levantará una violencia brutal a su alrededor, sin duda se puede leer como una metáfora de una situación de un país que ya sabemos cual es. Disfrutable para cinéfagos del terror. El resto la podéis obviar.


Finalmente una de las películas recientemente confirmadas es del director francés Jean-Claude Brisseau. Un director que investigándolo parece ser que está abonado a la polémica. El film que presenta: La fille de nulle part.




Con algo más de una decena de títulos en su haber, me decanto por Choses secretes (Pasiones secretas). Y en este caso la cinta es decepcionante. La película puede ser recomendable para aquellos a los que les gusten las mujeres y quieran ver un erótico soft, pero vamos. De guión infumable, misógina a más no poder, con escenas que bordean el ridículo y encima con ese tufillo intelectualoide que en este caso le queda enormemente grande,  Pasiones secretas sucumbe rápido a sus propias limitaciones y pronto pierde el interés, pese a las bellas mujeres que por allí desfilan. Me ha recordado a cintas en que se pretende hacer porno con cierto guión, como la película de la productora de Trier All about Anna (malilla pero que al menos se atreve con el porno en el cine convencional) o la ahora famosilla Cabaret Desire, el presunto porno para mujeres (malilla pero que al menos al estar dirigida por una mujer explota ciertas fantasías femeninas y procura dotar al porno de cierto guión). En ambos casos son historias justitas que pretenden que el cine comercial se mezcle con el porno o que el porno se haga comercial. Esta película tiene todos los defectos de aquellos guiones flojos, de porno nada, erótico muy soft como decía y además va de lo que no es, de cine de autor. Muy, muy floja. 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Previo Sitges 2013: Eugeni Mira y Roman Coppola

Hola de nuevo, ya estamos por aquí una temporada más. Y vamos a empezar hablando del próximo festival de Sitges, que se inicia en poco menos de un mes y al que estamos esperando, como siempre, con suma impaciencia. Mientras el festival termina de confirmar nombres (y nosotros seguimos pidiendo los más que probables Hayao Miyazaki o Eli Roth, los posibles Kim Ki-duk o Vincenzo Natali o el improbable Wong Kar-wai...) vamos a repasar alguno de los títulos sí confirmados con nuestra ya habitual sección de "previo Sitges", es decir, aprovechar para ver películas anteriores de directores que estarán en el festival y que no habíamos visto hasta la fecha, así avanzamos títulos y aprovechamos para contextualizar un poco.

Para empezar esta tanda de posts que nos van a acompañar en los próximos días, hoy vamos a hablar de dos películas muy dispares, de los directores Eugeni Mira y Roman Coppola. 

Eugeni Mira inaugura el Festival de Sitges con la producción española Grand Piano pero con un reparto internacional precedido por los mediáticos Elijah Wood y John Cusack, en un thriller que promete claustrofobía y clasicismo y que veremos que nos depara ya que las inauguraciones de Sitges siempre son una incógnita y además no disponemos de trailer (en cuanto salga lo colgaré en facebook) ni tan solo de cartel que nos puedan dar alguna pista. Además hasta ahora, la filmografía de Eugeni Mira no es para echar cohetes, ni mucho menos. 
Debutó en el 2000 con el cortometraje Fade (http://dai.ly/x1e59), una cinta en que bebe directamente de Dark City de Álex Proyas, pero que obviamente está a años luz de la notable película que homenajea. Y que de alguna manera marca un poco lo que son mis sensaciones ante las películas de este director, ya que posee una estética interesante y ciertas dotes de dirección, pero naufraga en su historia delirante y caprichosa, sin un buen argumento que ayude a seguir la historia y que, pese a su corta duración, incluso aburre. 
El año 2002 realiza un corto de tan solo 1 minuto para la serie "Diminutos del Calvario" titulado Rancor (http://youtu.be/t-dfi62IsYE), donde puede volver a apreciarse su gusto por dotar a sus cintas de una cierta estética, aunque el metraje no dé para nada más que éso, una buena estética vacua.
Su debut en el largo se dio dos años después, en el 2004, con la producción española rodada en inglés y con reparto internacional The Birthday, que yo pude ver en Sitges de aquel año. La cinta es apreciable, de nuevo técnicamente muy bien llevada y tras un prometedor inicio en que se homenajea el cine de terror de los 80, termina por perder interés, como siempre, debido a un guión débil. Pero la aprobaría.

                   
Así que me faltaba por ver su última película hasta la fecha, Agnosia, que se pasó también en Sitges y que entonces evité y de la que me habían llegado opiniones más bien malas. Las obvié y decidí echarle un vistazo. Mi sorpresa fue que  la tibieza de las opiniones negativas me resultó muy sorprendente. La cinta es realmente mala. En este caso se trata de una producción 100% española con un reparto en el que figuran un justito Eduardo Noriega y unos bellos y aceptables Félix Gómez y Bárbara Goenaga.. El guión es de Antonio Trashorras y da penilla. Nos encontramos con más de lo mismo, una cinta de estética muy cuidada, con un inicio muy prometedor, que se va deshinchando conforme pasa el metraje debido a un guión y una historia en primera instancia confusa y que con los minutos se convierte en directamente absurda, de aquellas del todo vale por la causa, sin ningún pudor, ni medida. Así que lastimosamente, las dotes de dirección que Eugeni Mira nos muestra en diversos momentos de la película se difuminan y se quedan en nada por una historia que no acompaña, que casi da vergüenza y por unas actuaciones que van de lo mediocre a lo aceptable sin brillar nunca y a en algunos casos soy generoso con tildarlas de mediocres. Una película muy floja que no merece para nada perder el tiempo con su visionado.

Solo nos queda confíar en que Grand Piano posea un guión que nos dote de cierto empaque el potente estilo visual que Eugeni Mira parece brindarnos a veces. Aunque el hecho de que el guionista tan solo haya escrito Grand Piano y The last exorcism 2 no ayuda a tener demasiada confianza...


El otro director del que vamos a hablar es Roman Coppola, que nos presenta en Sitges 2013 su segunda película A Glimpse Inside the Mind of Charles Swan III rodada 10 años después de su ópera prima CQ, cinta que jamás había visto y que he aprovechado este "previo Sitges" para visionar. Pero vayamos por partes y empecemos mirando el trailer de la nueva película de Roman Coppola que estará en el festival.


Aunque al principio su nota en Filmaffinity y IMDB, acompañada de este tráiler me dio un poco de miedo, tengo que reconocer que tras ver CQ (que como explicaré a continuación me encantó), la nueva película de Roman Coppola seguro estará entre las que intentaré ver durante el festival. Lo primero que pensé al ver el trailer, en parte por su estética pero también por su reparto, es que seguro la cinta estaba influenciada por el cine de Wes Anderson. No es para nada extraña esa influencia, pero en todo caso el mundo de Anderson también está impregnado del de Roman Coppola ya que éste participó en los guiones de Viaje a Darjeeling y Moonrise Kingdom. Por si fuera poco ambos han co-dirigido muy recientemente el spot de Praga Candy (os lo dejo aquí con subtítulos en inglés), así que sus mundos tienden a unirse. La mayoría ya sabréis que Roman Coppola, que solo ha dirigido dos películas en 10 años, suele vivir de realizar mucho spot comercial y muchos vídeos musicales. Además del ejemplo del spot de Prada me gustaría que miraséis éste, mucho más auténtico, para la cadena de hoteles W (aquí con subtítulos en español).
Entre los videoclips en los que ha participado destacan los que ha realizado para grupos como Arctic Monkeys (Teddy Picker), Phoenix (Long dinstance call, Funky Squaredance), The Strokes (12:51), Marianne Faithful (y el muy chulo Sex with strangers), Air (Playground Love, perteneciente a la BSO de la genial película de su hermana, Las vírgenes Suicidas), Moby (Honey) o Green Day (Walking Contradiction).

                 

¿Y qué pasa con su cine? Pues hasta ahora solo había realizado una película, en el año 2002, CQ, que no había visto ni en principio estaba entre mis cientos de visionados previstos (que luego apenas logran consolidarse en decenas), así que estaba muy, muy lejos de tener intención de ver. Y era un error. CQ es una película evidentemente irregular, brutalmente imperfecta, pero llena de una sinceridad y una inventiva que ya querría yo poder disfrutar más a menudo. 
Enmarcado en ese subgénero de cine dentro del cine que sirve como pretexto ineludible al director para homenajear al cine de ciencia ficción de los años 50 y 60 de forma muy divertida, Roman Coppola mezcla una curiosa y estrafalaria ficción con montones de momentos muy personales, que sabe enmarcar dentro de dicha ficción logrando crear un cine muy personal, de su esencia, sin caer en el error de creer su vida tan interesante como para explicarla sin un pretexto ficticio. El proceso de creación, las dificultades de separar ficción de realidad, el hecho de vivir constantemente en un mundo paralelo de imaginación y no saber conllevar las obligaciones y relaciones del "mundo real", un brutal encuentro del protagonista con su padre, un hombre que no ve sin sus gafas de culo de vaso y que tiene una vida propia atareada y poca relación con su hijo (en una escena brutal) y el cameo de su hermana Sofía, dotan a esta ficción futurista que también nos habla de los estrechos límites entre el cine de autor y el comercial en una brutal disección sobre los miedos y las neuras de su director, sin cansar, con momentos álgidos, con una estética alucinante y a veces alucinógena, lleno de una inventiva y una profundidad que a veces recuerda al mejor Spike Jonze. Con un reparto sexy y muy efectivo y con todos los defectos y virtudes que conlleva el querer echar en una ópera prima todo lo que uno lleva dentro, la película respira genialidad y verdad y arrojo. Y a veces se le escapa y a veces se eleva mucho. Una ópera prima magnífica que no debió pasar tan inadvertida. 

En pocos días, una nueva entrega de "previo Sitges". Y hoy, los interesados en la programación, pasaos por http://www.cineasiaonline.com/ pues se desvelan CASI todos los títulos asiáticos que estarán en la programación. Y en la página oficial del festival de Sitges, el resto de títulos confirmados hasta ahora. 

sábado, 22 de septiembre de 2012

Previo Sitges 2012. Tres minicríticas.

Vamos con este pupurri de películas realizadas con anterioridad por  directores que estarán en el festival de Sitges de este año.

David Cronenberg presenta uno de los platos fuertes del festival, su última película que estuvo presente en el Cannes de este año con críticas diversas Cosmópolis.
Uno de los directores de la ya mítica (y espléndida) The blair witch project, Eduardo Sánchez, estará presente también en la edición de este año con Lovely Molly.
Para terminar este pequeño post, el director Adam Wingard también  participa en las dos películas corales del festival (V/H/S y ABC's of death) al igual que Ti West y que por lo tanto va a ser uno de los nombres propios del mismo.

He visto toda la filmografía de David Cronenberg. Y cuando digo toda quiero decir toda (incluso sus primeros dos largos amateurs y prescindibles Stereo y Crimes of the future). Solo me quedaba por ver una película suya que no había podido conseguir de ninguna manera hasta ahora. Se trataba de Fast Company, su tercera película profesional y de la que todo el mundo hablaba mal, teniendo en cuenta que nada tiene que ver con el cine a que Cronenberg nos tiene acostumbrados. Preparando estos previos de Sitges 2012 volví a buscarla y... por fin estaba por la red!!! Sabía que la película probablemente no me gustaría pero mi afán completista no me daba opción a ignorarla. Pues bien, Fast Company del año 79 y traducida aquí como Tensión en el circuito como era de esperar es muy flojita y ajena a toda la filmografía del director canadiense. Es una película de carreras de coches (de los que Cronenberg es aficionado) que le llegó a David por encargo y con un presupuesto bastante superior al que había manejado en sus dos primeras películas Shivers (Vinieron de dentro de...) y Rabia. Así pues aceptó dirigirla y quizás incluso aprendió algo del oficio. Ya está. La película es una mezcla de comedia y drama deportivo muy de los ochenta (en este caso finales de los 70) de look rancio y lejano a la sordidez marca de la casa de los primeros años del realizador. La película tiene poca gracia, no indigna, pero sabe a casi nada. Interpretaciones justas, un guión lleno de tópicos y construido a trompicones y una dirección llana hacen de la película un subproducto comercial y algo exploit muy, pero que muy prescindible.

Eduardo Sánchez, tras debutar junto Daniel Myrick en la fundacional The blair witch project no ha tenido demasiado éxito en su carrera en solitario. Ni su segunda película Altered, ni la tercera y última hasta ahora Seventh moon, han cosechado buenas críticas ni han tenido mucha repercusión. Viendo esta última no me extraña. Y es que The seventh moon tiene un arranque muy prometedor de terror minimalista y auténtico muy en la linea de la ópera prima del realizador o del Ti West más inspirado pero pronto se desmorona. Lo que el director tenía por contar, la idea inicial, termina pronto. Y claro hay que llenar el metraje. Esto es un largo. Así que la historia se alarga sin justificación, se repite, aburre y pierde fuerza hasta llegar  a un final pésimo, efectista, con un guión que hace aguas y que termina por lastrar el vago recuerdo que quedaba de su esperanzador inicio. Muy flojita. Esperemos que se recupere con Lovely Molly. Ojalá.

Por su parte, Adam Wingard, antes de esta película en solitario y las dos corales que va a traer al festival, ya había dirigido tres largometrajes, entre los que destaca A horrible way to die, que ya estuvo en una edición de Sitges.
Se trata de un entretenido y apreciable thriller de asesino en serie fugado de la prisión. La película nos muestra dos historias paralelas, la del asesino fugado en cuestión y la de su ex-novia en proceso de recuperar el control de su cuerpo (abandonar el alcohol) y su mente y autoestima. El film se ve con agrado debido a su intensa trama, llena de giros y golpes de guión (algunos al límite de la credibilidad) que produce enganche y adicción con la historia. El director logra crear un ambiente entre violento y triste, melancólico y denso y las interpretaciones son más que correctas. No pasará a la historia pero se pasa el rato con agrado y cierta tensión y mal rollo. Recomendable.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Ti West y Don Coscarelli. Previo Sitges 2012.

Pues seguimos con esta sección que inicié antes de agosto y que va a tener mucha presencia durante el septiembre en el blog. Hoy voy a reunir dos sesiones dobles de dos directores que tienen un vínculo común. Me han decepcionado bastante. Vamos a tratar dos trabajos de Ti West y dos de Don Coscarelli.

Ti West no tiene una película particular en Sitges, pero su nombre forma parte de dos de las películas episódicas más esperadas del festival, V/H/S y ABC's of Death.
Por su parte Don Coscarelli presenta su última película, con nada más y nada menos que Paul Giamatti en el reparto, titulada John dies at the end.
El objetivo de la sección es ver obras precedentes de directores presentes en Sitges este año, películas que por otro lado yo no haya visto, así que a veces no son las más importantes de estos directores, que sí había visto con anterioridad. Pero vayamos por faena.

Soy (o quizás era) bastante fan de Ti west. Sin contar las dos películas que se estrenan en Sitges la filmografía del director americano se compone de 5 películas. Lo descubrí con su mejor film, House of the devil (La casa del diablo), una cinta con cortes minimalistas marca de la casa y polémico final que me encanta y de la que hable aquí. A continuación, en la pasada edición de Sitges vi la recomendable pero algo inferior The innkeepers que reseñé en el mismo festival. Son la tercera y quinta película del director. Posteriormente vi su justita ópera prima The roost (el cobertizo), un homenaje a la serie "B" y a los capítulos de terror de televisión de minimalismo obligado y excesivo en parte a causa de su paupérrimo presupuesto.

Tenía pues por ver dos films, su segunda película Trigger man y la cuarta Cabin Fever 2.

Trigger man es una tomadura de pelo. Es un survival minimalista y contemplativo, lento y pausado, de filmación amateur y casi sin presupuesto que reta al espectador con su excesiva parsimonia. La película de escasa hora y cuarto aburre muchísimo. Tres cuartas partes de la cinta son tíos caminando por el bosque sin sentido y sin emoción, sin nada que explicar. Los que me conocéis sabéis que no soy reacio al cine más contemplativo, pero me tiene que sugerir algo, causar sensaciones. La única sensación de Trigger man fue el sopor y la indignación ante la resolución final, extremadamente larga y vacía y llana. Un sinsentido. Una tomadura de pelo que quizás sirvió a Ti West para practicar y aprender pero que yo os recomiendo os ahorréis.

Cabin Fever 2 (recordemos que con la uno se dio a conocer Eli Roth) está por debajo de su predecesora, que tampoco era para tirar cohetes pero tenía un cierto ambiente malsano. Divierte en parte en trasladar la acción del virus a la típica fiesta teen de baile de fin de curso (recuerda a veces a Rec 3) y parece que en su primera mitad crea un in-crescendo que confías va a saber rematar en su segunda mitad rompiendo convenciones y llevando la película al extremo de la parodia y la mala leche. Pues no. En la segunda mitad Ti West se desquita de la contención de House of the devil y ofrece un recital de gore y fluidos viscosos que divierte al principio pero cansa enseguida al no tener solución de continuidad. Al final el film es algo disfrutable pero muy mediocre.

Si no habéis visto nada de Ti West yo recomiendo House of the devil... aunque no es para todos los gustos.

El que ya no tiene justificación es el muy sobrevalorado Don Coscarelli. En este caso si había visto Phantasma hacía muchos años y la recordaba pésima. Temeroso de haberme equivocado entonces ante las habituales (no siempre) buenas críticas del film que a veces figura en antologías del terror (...) decidí darle muchos años después (ahora) una segunda oportunidad. Y me reitero.

Phantasma es pésima y no puedo entender su fama ni el porqué es considerada por muchos una película de culto. Esta surrealista historia del año 79 sobre enterradores que vienen de otra dimensión y mundos paralelos cutres ha envejecido fatal y sorprenden sus especialmente pésimas interpretaciones. El guión es muy confuso y si parte de la fama de la película es por lo extraño de su historia quiero aclarar que no es un mérito de la película, la extrañeza viene por causa de un guión pésimamente construido, a retazos, sin sentido. Todo ello muy cutre y casposo. Sería como mucho reivindicable como un producto kistch para disfrutar en sesiones golfas acompañadas de alcohol. Lo de peli de culto le hace mucho daño. Muy mala.

De Phantasma salto a la última película hasta la fecha de Don Coscarelli; Bubba Ho-tep, una mediocre comedia fantástica del año 2002 que parte de una premisa original (Elvis está vivo en un hospital, pues el que murió fue un imitador con el que el propio Elvis cambió la personalidad años antes para vivir tranquilo) y que pese a unos primeros minutos muy malos parace que remonta. Es un espejismo. A diferencia de Phantasma no negaré que la película contiene algún buen momento, sobretodo en la conversación entre los dos ancianos protagonistas (el otro, negro, dice ser JFK) que incluso se acerca a veces a emocionar o a trascender. Pero pronto y de nuevo la película languidece a causa de su guión demasiado débil, demasiado friki, demasiado confuso. Ello, unido a una preocupante falta de ritmo, nos lleva a que mucho antes de que termine la película nos deje de interesar. Casi en absoluto. Muy mediocre.