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miércoles, 23 de enero de 2013

Mi película de la semana: Django desencadenado y resto de estrenos

Pues una semana más uno de mis directores top-10 estrena peli (y van tres seguidas y supongo que ahora habrá un largo descanso). Además de Django desencadenado, ésta semana también se ha estrenado la última de Spielberg y máxima nominada a los Oscar de este año: Lincoln, una joyita portuguesa que estuvo en varias listas de lo mejor del año pasado, entre ellas la lista de Cahiers du Cinema, titulada Tabú y una cinta coreana nada despreciable, Nameless Gangster. Como las he podido ver las cuatro, era obvio que esta semana tocaba esta sección. Al ser tantas pelis no me extenderé demasiado con la de Tarantino, mi película de la semana, como en otras ocasiones, pero a cambio os enlazaré un montón de amigos y compañeros que han dedicado posts a las películas que voy a comentar, por si os apetece mirar otras opiniones o en el caso de Django desencadenado, debido al gran número de reseñas realizadas, por si queréis hacer una tesis doctoral sobre ella...

Mi película de la semana: Django desencadenado

Tras rehacer a su manera el cine negro, el de gángsters, el blaxplotation, el de artes marciales, el de persecuciones de coches y el bélico, en esta ocasión, el único e irrepetible, para bien o para mal y guste o no, Quentin Tarantino, se anima a homenajear, plagiar y en última instancia reinventar, uno de sus géneros favoritos, el spaguetti western. En realidad Tarantino cita a Django del año 1966 como su gran referencia para hacer ésta película (o quizás solo la aluda como su favorita, ya que en realidad ya copió la escena del corte de oreja para su ópera prima), sin embargo, argumentalmente poco toma de ella, más allá de su intención de tratar el tema del racismo, en el caso de aquella con los mejicanos, aquí con los negros. Luego toma el tema inicial que comparten ambas películas y un cameo del protagonista de aquélla, Franco Nero. Y ya está. Porque de donde Tarantino copia es de todo el género western. Tanto del spaguetti western como del clásico americano. Del primero el trazo grueso, cierta caricatura, movimientos de cámara nada sutiles y ese tono hiperbólico y desmesurado muy lejano a ningún realismo. Del segundo ciertas relaciones humanas, ciertos espacios naturales grandilocuentes, cabalgadas y personajes que se buscan a sí mismos. Pero en realidad, como siempre, Quentin Tarantino toma todo ésto para mezclarlo con su propio universo, con su propia concepción del cine. En esta ocasión no se dedica tanto a sus diálogos marca de la casa (el del Ku Klux Klan y los agujeros en las capuchas es sensacional) sino, como ya hacía en Malditos Bastardos,  a esas escenas que se convierten en pequeñas películas en sí mismas y que alarga y alarga con ingenio hasta que resuelve de repente de la manera más bizarra que se le antoja.

Porque Tarantino a su manera, macarra, gore, referencial, hiperbólica, pretende hacer con sus películas la justicia que sus propios personajes llevan a cabo. Si en su anterior film reinventaba la historia para vengarse de los nazis y del propio Hitler, en este caso lo hace de los blancos que comercian con negros esclavos, dos años antes de la guerra civil americana. Y Tarantino, para vengarse, para reescribir la historia, para dejar constancia por defecto de lo que en realidad ocurría, monta una ficción larga, brillantemente interpretada por todo su reparto (en especial Christoph Walz y un Samuel L. Jackson que ha de verse en versión original) con algunos momentos hilarantes, otros muy sangrientos, otros surrealistas, otros humanos, otros muy caricaturescos y que él sabe llevar a buen puerto debido a su brutal y especial dominio de la dirección y a su desmesurado sentido del espectáculo.

Creo que la película de Tarantino está lejos de lo que para mí son sus tres mejores obras (Reservoir dogs, Pulp Fiction, Kill Bill) pero también confirmo que hasta ahora, este hombre nunca ha merecido por mi parte una nota menor a notable alto y siempre me ha hecho sino vibrar, al menos divertirme horrores en una sala de cine.
Se ha extendido la opinión de que a la película le sobra metraje. Yo no estoy de acuerdo. Quizás le faltan momentos de genialidad absoluta como en algunos de sus films, pero en mi opinión es hasta regular y además, esa hinchazón de las escenas, como decía arriba, es parte de su intención estilística desde su anterior película. Tarantino gusta a muchos, tiene fans incondicionales y varios que no pueden ni verle, ni con su cine, pero levanta expectativas como pocos en algunos y en la mayoría de los casos, las cumple. Tarantino es de los mejores directores americanos del momento. Django desencadenado no es su mejor película, pero merece mucho la pena.

Otros blogs o webs que han hablado estos días de Django Desencadenado (si olvido a a alguno o alguien quiere que lo incluya, disculpad y por favor dejad constancia en los comentarios y os añado):



Otras películas que he visto

Lincoln, la película más nominada en la edición de los Oscar de este año, es el último film del veterano Steven Spielberg. No es un biopic sobre el presidente Lincoln, sino una pequeña muestra de una negociación política para aprobar o no una enmienda fundamental para el futuro del país. La guerra civil está dando sus últimos coletazos y Lincoln pretende aprobar una enmienda para abolir la esclavitud. Pero negociando llega el momento en que tiene la oportunidad de poner fin a la guerra, lo que iría en contra de la enmienda en que lleva trabajando tanto tiempo. Como veis el argumento es apasionante y la película muy interesante. El problema principal es que su densidad la hace de difícil digestión. Demasiado diálogo político y mucha frialdad hacen que el film se haga largo e incluso aburrido. Spielberg quiere dotar a su película de una seriedad y trascendencia tan ejemplar que olvida dotarla de cierto ritmo, de cierto espectáculo. Yo que soy bastante crítico con los excesos sentimentalistas de Spielberg, en el caso de Lincoln, son en esas escenas íntimas del presidente, en sus dudas, en sus momentos familiares, donde la película me gusta más, quizás porque solo ahí me resulta humana. El resto me interesa pero me deja muy frío.
Los actores, encabezados por un Daniel Day-Lewis muy comedido están realmente bien y en los aspectos técnicos la película es de una perfección ejemplar, aunque la banda sonora se me antoje muy ñoña.
Lincoln es cine sobre las entrañas de la política, tan interesante como densa en exceso, tan bien realizada que olvida tener alma.

Han hablado de ella:



Tabú es una pequeña cinta dirigida por Miguel Gomes, reivindicada con pasión por ciertos sectores cinéfilos y que sin duda merece mucho la pena. Es una historia pequeña, de personajes muy concretos que termina por mutar a universal. Se trata de una historia de amor en dos actos (más un prólogo cargado de encanto) del que el primero ocurre en la actualidad y es el menos apasionante y el segundo ocurre en un pasado cercano en una África vaporosa, atemporal, más cercana a cierta idealización cinematográfica de referentes clásicos que a una concepción real de un paisaje. Esta historia de amor, tan pequeña como universal, ese lugar de ensueño, esa espléndida fotografía en blanco y negro que tanto luce en esta segunda mitad, hacen que Tabú emerja y se convierta en una pequeña y hermosa pieza de cine atípico con un grado de fascinación muy elevado. El Oliveira de la primera mitad se da la mano con el Murnau o el Houston de la segunda y el resultado es tan curioso y tan único como estimulante. Mucho para los tiempos que corren.

Ha hablado de ella:



Finalmente en el festival de Sitges de este año pude ver la cinta coreana Nameless Gansters, una cinta muy apreciable que no terminó de entusiasmarme. Escribí lo siguiente: 
"Nameless Gangster: Rules of the time. Situando la acción en dos momentos, a principios de los noventa y durante los ochenta, la película nos narra el típico ascenso de una persona humilde a las altas instancias de la mafia y sus implicaciones políticas y sus embrollos con distintos organismos gubernamentales, antes de su inevitable caída en la degradación y la violencia. Rodada con mucha elegancia, con un par de escenas sublimes, muy bien interpretada por Choi Min-sik y Ha Jung-woo, la película se ve con interés pero en su contra hay dos claros factores, que va claramente de más a menos y que produce una brutal sensación de historia ya vista, ya explicada otras veces, un déjà vu del que es difícil librarse y que termina, junto al bajón aludido, por despertar una cierta indiferencia en el espectador. Es recomendable, sin duda, pero en mi modesta opinión está lejos de la brillantez que algunos pregonan"

Ha hablado de ella:



Resto de estrenos de la semana

Pues solo dos, la cinta de animación española El corazón del roble, nominada a esta edición de los Goya y que en principio no parece tener muy buena crítica (siendo generosos) y la cinta italiana Moscati: el médico de los pobres, un drama biográfico religioso del que tengo muy poca información. Si alguien ha visto alguna de las dos agradecería su opinión.

miércoles, 9 de enero de 2013

Mi película de la semana: The master y el resto de estrenos

Empezamos con esta sección para nostálgicos, que si bien no volverá a su frecuencia semanal (sería una incongruencia hacerlo justo en un año en que tengo previsto por causas varias disminuir mi actividad en el blog) si que seguramente tendrá más frecuencia que la casi testimonial del pasado año. Ya se sabe que todo, tras un exceso casi desaparece, para  volver después a su cauce.
Estas primeras semanas también favorecen a ver estrenos, ya que hay varios en los que tenemos puestos muchas expectativas. Pues nada más. Eliminamos las estrellitas del lateral de estrenos del año pasado. Empezamos a colocar las de este 2013 y empezamos.

Mi película de la semana: The Master

Ya sabéis los habituales del blog que Paul Thomas Anderson es de mis directores favoritos y entró en el top-10 de mis 60 directores favoritos en activo que realicé hace muy poquito. Así pues era normal que para mí The Master fuese el estreno más esperado de esta semana.

Paul Thomas Anderson es un joven director americano de poco más de cuarenta años que con pocas películas en su haber se ha convertido en una de las grandes esperanzas cinéfilas del cine americano. The Master es tan solo su sexto largometraje. Desde su ópera prima, la solvente Sidney hasta la, como justificaré, fallida The Master, cuatro títulos han servido para encumbrarlo. La muy buena Boogie nights sobre el ascenso y caída de una estrella del porno, la obra maestra Magnolia, convertida en la película de historias cruzadas moderna por antonomasia, la original y profunda comedia (sin dejar de ser divertida) Punch-drunk Love y su penúltima película, Pozos de ambición, de brillantez formal pero que empezaba a sufrir alguno de los síntomas negativos que se han manifestado en su última película de forma más contundente.

The Master lo tenía todo para ser una obra maestra. Primero su historia sobre los orígenes de la cienciología podía haber dado mucho de sí. Además, un dúo de actores que se encuentran entre lo mejor del cine americano y la brillantez de su director hacían presagiar lo mejor. Pero la película me parece el peor trabajo de Paul Thomas Anderson hasta la fecha.
Su estética es impecable y el director americano demuestra que sabe dotar a la película de una clasicista brillantez formal al alcance de pocos. Su inicio, sin ser sublime, si me parece muy esperanzador. Su fotografía es espléndida, al igual que su banda sonora. Philip Seymor Hoffman está genial. Joaquim Phoenix a veces está sublime y otras algo sobreactuado. Pero antes de medio metraje, la cinta empieza a perderse y a desinteresar a una gran mayoría de espectadores, desconcertados una vez el film ha terminado. Y desconcertados porque tienen la sensación de haber perdido algo por el camino. De no haber terminado de entender que es lo que Anderson quiso explicarnos.

Ahí radica el problema de la película. Paul Thomas Anderson, en su afán de modernidad a toda costa, decide desestructurar el guión, romperlo por dentro y ofrecer al espectador solo retazos de la historia que está contando. Algunos excesivamente repetitivos, otros pasados muy por encima, haciendo incluso hincapié en pasajes que nada aportan a la historia. El riesgo tomado es demasiado grande en comparación a los resultados logrados. Porque los resultados son una historia sin coherencia, que quizás algunos nos venderán que debemos reconstruir como espectadores. Y quizás sí debemos hacerlo, pero mientas se visiona, la película termina por causar indiferencia e incluso cierto aburrimiento a un espectador ansioso de que Anderson remate la gran historia que tiene entre manos. Y no lo hace.

Finalmente no es una película que nos aclare demasiado los orígenes de la cienciología. No es una película sobre dos personajes perdidos, solos, ajenos al mundo que les ha tocado vivir que en el fondo se necesitan. O sí lo es, pero porque nosotros queremos que lo sea, no porque Anderson parezca tener demasiado interés en explicárnoslo. No es una película sobre los años 50 americanos. No es una película sobre los delirios de grandeza ni sobre las necesidad de tener un líder. O sí que lo es, pero mucho menos de lo que debió serlo. Así pues todo lo es solo en parte. Incluso brillante. Porque The Master se desestructura en su historia, se desintegra y termina por ser una película de retazos, algunos brillantes, otros innecesarios, algunos coherentes a la historia, otros totalmente prescindibles. La sensación, una ocasión perdida de haber logrado quizás la película más importante del siglo que llevamos. La decepción es tan grande que incluso cuesta reconocerla, como hemos visto en varias opiniones que parecen temerosas de inclinarse de un lado u otro de la balanza. Pudo ser genial. Es solo brillante a veces pero fallida en su conjunto. Anderson paga caro su afán de ser distinto a cualquier precio. Incluso la escena rompedora musical cargada de encanto en Magnolia se muta aquí en una escena onírica de desnudos femeninos bastante vergonzosa. La historia siempre debe acompañar para que los excesos se integren y sean tolerados. Y aquí no lo hace. Pero Anderson volverá a ofrecernos algo sublime. Estoy casi seguro.


Otras películas que he visto

 La noche más oscura es la nueva película de la directora Kathryn Bigelow tras arrasar en la edición de los Oscar del 2009 con su anterior film En tierra hostil. Puede que repita este año. Si su anterior película era realmente notable, La noche más oscura es sin duda un peliculón. Relata la obsesión de una mujer de la CIA, interpretada con mucha solvencia por la bella Jessica Chastain, por capturar a Bin Laden desde el atentado de las Torres Gemelas hasta su caza definitiva. Tema tan polémico podría haber sido tratado con ese tufo patriótico tan habitual en el cine estadounidense. Ni por asomo. Es obviamente una película subjetiva, siempre contada desde el lado de los americanos, pero que no emite en ningún caso juicios de valor. No sé que tanto por ciento habrá de cierto en esas supuestas filtraciones de agentes de la CIA en las que se basa, pero el esultado resulta de lo más creíble. Al contrario de lo contado con The Master, uno de los fuerte de La noche más oscura es su preciso y transparente guión que de entrada, nos sirve para entender a la perfección la historia que se nos explica. Súmale un reparto excelente, lleno de personajes secundarios interpretados por actores de enorme categoría y sobretodo una dirección magistral, en la que se alternan escenas intimistas con otras de acción rodadas con estiloso verismo, en la que siempre parecen haber las tomas y las escenas necesarias, sin que sobre ni falte nada. Una dirección cargada de tensión, de ritmo, de verdad, de fuerza, de personalidad. Y un gran plano final. No sé si alguna de las nominadas de este año me gustará más que La noche más oscura. Puede. Pero si alguna la supera deberá ser muy buena.

El hombre de las sombras la vi en la pasada edición del Festival de Sitges. Recuerdo que puede servir para pasar el rato si uno se deja llevar y no piensa en profundidad en lo que está viendo. Sin embargo, la película no superará un juicio algo crítico ya que por un lado la historia termina por hacer aguas, por hacerse hasta previsible y además emite unas moralinas realmente ofensivas.
Tras verla en el festival hice esta breve crítica " la tercera película (primera en EEUU) de Pascal Laugier (director de la muy sobrevalorada Martyrs),es una especie de drama en formato thriller sobre un presunto hombre del saco que se lleva niños en un pueblo de mala muerte. La película se ve sin que aburra, pero su historia es bastante inverosímil y sus intentos de trascendencia, lo peor, muy insultantes. Demasiado discursiva, demasiado seria, demasiado cargada de ínfulas y moralinas, con una voz en off muy irritante e incluso algún momento vergonzoso, la película demuestra lo que algunos llevamos un tiempo defendiendo, la profunda mediocridad de un director hinchado solo por el hecho de presentar una película escandalosa y falta de talento que llamó la atención".


Resto de estrenos de la semana

Completan los estrenos de esta primera semana de 2013 tres películas más.
Despedida de soltera, una peligrosa comedia romántica sobre bodas que tanto crítica como público puntúan con mediocridad.
Cirque du soleil: Mundos lejanos, un documental en 3D producido por James Cameron que supongo puede servir a aquellos que desean ver de cerca al famoso circo y no pueden o no quieren permitirse el lujo de comprar una de sus abusivas entradas,.
Así somos (People like us) un drama americano pequeño e intimista sobre familias afectadas por el alcoholismo que quizás pueda tener su público, pero que en cualquier caso parece ser un film menor. En todos los aspectos.


La semana que viene otro de los grandes estrenos de este inicio de año con Amour de Michael Haneke. Otro de mis directores top-10. No sé aún en que formato pero seguro hablaré de ella.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Mi película de la semana: Sombras tenebosas

Tras un breve descanso vuelvo a estar por aquí  para retomar  la sección "mi película de la semana" que estoy realizando muy puntualmente este año tras la frecuencia semanal del pasado año.

Hace muchos años Tim Burton era uno de mis directores favoritos y cada estreno suyo era todo un acontecimiento. Sin embargo ya hace tiempo que parece alejado de sus años brillantes. Pese a ello aún voy a ver todas sus pelis al cine y como poco me divierto.  Sombras tenebrosas no ha sido la excepción. Me ha parecido un divertimento vistoso y puntualmente brillante pero muy lejos del cine del Burton de los 90. Pero hagamos un breve repaso a la filmografía de este personal director americano.

Tras dos cortometrajes de culto, el animado Vincent un homenaje a Vincent Price que pone su voz al corto, y un homenaje al cine gótico y al expresionismo que tanto ha influenciado a Burton y Frankeenwenie, un espectacular cortometraje al que solo cabe reprochar a Burton que ya vuelca en él todo su universo, condenándose a repetirse desde entonces, Tim Burton se convierte en una promesa del nuevo cine americano. Pero muchos aún no lo saben ni lo sabrán hasta muchos años después.
Para despistados, aquí estos dos cortos de obligada visión.





Tras estos dos cortometrajes de 1982 y 1984 Burton sigue su andadura por los 80 con dos películas extrañas y un taquillazo. Entre las extrañas la casi desconocida La gran aventura de Pe-Wee, una marcianada solo reivindicable para fans y Bitelchús, la película que de alguna manera lo pondría en el panorama cinematográfico del momento. Luego, ya en el 89, su Batman lo lanzaría definitivamente al estrellato pese a sus críticas e impresiones varias. Pero en los 90 Burton se convirtió indudablemente en un grande. En 1990 realizó su primera obra maestra Eduardo Manostijeras, la culminación de la historia que ya quiso explicarnos en Frankenwenie y en 1994 realizó Ed Wood, su segunda y para mí última obra maestra. Entre medio una estrafalaria Batman vuelve y posteriormente, en el 96 y el 98 dos películas realmente buenas, la comedia Mas Attacks! y el cuento gótico Sleepy Hollow.  Podríamos decir que hasta aquí Burton era considerado uno de los grandes. Pero el nuevo milenio empezó a reportarle fracasos, sobretodo de crítica. En el 2001 realizó el innecesario remake El planeta de los simios, que no estaba del todo mal como remake pero que decepcionaba mucho por tratarse de una obra de Burton (y porque estaba lejísimos del encanto del original). Es lo que ocurriría con su cine a partir de entonces, visualmente  interesante y distraído pero  muy lejos del genio antes demostrado por el realizador. Pese a ello las siguientes tres películas tienen puntos de interés. Big Fish sobretodo, considerada incluso por algunos una película a la altura de las dos antes citadas por mí como obras maestras. A mí me parece que está a mucha distancia, pero que es una buena película. Como también me gustan La novia cadáver y Charlie y la fábrica de chocolate, aunque ya suenen un poco repetitivas. Peor sin duda es Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet llena ya de instantes que degeneran definitivamente en un deja vú y, finalmente, muy criticada fue su versión de Alicia en el país de las maravillas, aunque yo he de reconocer que me divertí mucho con ella.

Con este descenso notable en la valoración general de sus obras (yo soy fan y por lo tanto he sido muy benévolo comparado con la mayoría de cinéfilos) nos llega la que hasta ahora es su última película terminada, Sombras tenebrosas, libre adaptación de una serie televisiva de los años 70 desconocida por nuestras lares.
La película tiene un prólogo de cuento gótico con voz en off y unos primeros minutos siguientes muy excelentes, de lo mejor de Burton en años, pero pronto su irregularidad se hace manifiesta mezclando algunos momentos brillantes con otros muchos muy mediocres. Unos últimos minutos demasiado hollywoodienses tampoco ayudan al resultado final. El tono de comedia desenfadada solo funciona a veces (me encanta la escena de los hippies) y en la mayor parte del metraje tiende a naufragar. El exceso de pesonajes desdibujados, casi presenciales y sin historia son un lastre. Da la sensación de divertimento privado que no termina de enganchar al espectador. Hay una historia de amor burtoniana (entre dos monstruos) que es lo mejor de la película, sobretodo por el carácter y la gracia que imprime a su bruja la sensual Eva Green. Hay una historia de amor desdibujada y ñoña muy impropia de Burton. Hay actores que no terminan de brillar y obviamente un universo gótico visualmente espectacular y un par de momentos geniales, un poco en plan soy Burton y hago lo que quiero, que me encantan. Pero sin embargo, esa posible excesiva confianza de Burton en su poder visual como director hace que la historia carezca de un buen guión y sea demasiado anárquica como para poder disfrutarla demasiado. Pese a todo ello insisto en que para mí una  película de Burton mediocre es por lo menos, disfrutable.Y con ésta disfruté en muchos momentos.

Y ya que estamos, y puesto que dos de los estrenos de esta semana los vi hace poco y ya hablé de ellos en el blog, los recupero para refrescarlos. Por lo tanto, como hacía el año pasado...

Otros estrenos que he visto

Un amour de jeunesse

La joven realizadora francesa Mia Hansen-Love nos trae su tercera película, una deliciosa historia que es una crónica del primer enamoramiento, su difícil, lenta, pero segura superación y el poso que deja en nosotros para el resto de nuestras vidas. La primera parte de la película, sencilla, algo rohmeriana, un pelín empalagosa, nos narra el total enamoramiento de una adolescente por un joven soñador que termina por abandonarla. Naturalidad, sencillez, una transparente fisicidad y el retrato de una chica con cierta tendencia a la dependencia emocional y con una notable inseguridad en sí misma llenan de claridad, de sutil brillantez ésta primera parte de la película. La segunda parte es aún mejor. Tras la notable depresión de su protagonista, continuos saltos temporales muestran como tras los años, sin milagros, sin grandes porqués, el paso del tiempo cura la herida y devuelve las ganas de vivir transformando la protagonista en otra persona. Pocas veces he visto narrada de forma tan brillante la superación de un primer amor, su aparente olvido. La tercera parte en que vuelven a coincidir ambos, termina por parecerme la más fallida pues rompe un poco la coherencia de lo que había explicado hasta entonces, haciendo que los personajes, pese a entender que siempre quedará una chispa, en cierta manera involucionen. Sin ser perfecta ni mucho menos (la película me parece irregular y algo lenta) el film contiene numerosos aciertos y  muestra la personalidad de una directora con estilo, lejana a modas de direcciones rimbombantes que dará de que hablar. Y la interpretación de la joven Lola Créton es más que espléndida. Una buena inauguración, sin duda.
Miss Bala
Aunque la mexicana Miss Bala no trata para nada un tema novedoso, ya que nos habla de traficantes de drogas y mafias y violencia en México, sí lo hace de forma algo original al mostrarnos el deambular subjetivo de su protagonista femenina vinculada al tema de la droga de forma accidental. La película no es nada explicativa sino más bien al contrario, por lo que tenemos que recomponer nosotros la historia. La película es dura y vigorosa y la interpretación de Stephanie Sigman es de una fascinación desbordante. Una película apasionante y adictiva.

El resto de estrenos de la semana (los veteranos del blog ya me entendéis) los consultáis en Filmaffinity. :)





miércoles, 29 de febrero de 2012

Mi película de la semana: La invención de Hugo

Hoy he comprado el fotogramas del mes de marzo y me ha hecho ilusión ver que en el cuadro donde la crítica vota conjuntamente las películas, la primera era La invención de Hugo (segunda era otra obra maestra The turin horse) y además todos los críticos votantes (aún no la habían votado todos) le habían dado la máximo puntuación, las cinco estrellas. No es que me hiciese demasiada falta, pero me han animado más que nunca las votaciones de los profesionales a comenzar la crítica con aquello que realmente siento (y esta vez asumo plenamente las consecuencias). La invención de Hugo, la última película de Martin Scorsese es una obra maestra que se encuentra entre los mejores trabajos de su espléndida filmografía.

Antes de empezar mi crítica y aprovechando que pese a verla el viernes, mi poco tiempo y los Oscar me han impedido hacerla hasta ahora, voy a enlazar algunas de las opiniones o críticas de compañeros blogueros, dejadas en los últimos días. La mayoría son críticas favorables, incluso algunas tan entusiastas como la mía, pero también hay de más negativas que, por supuesto, enlazaré como contrapunto.
Entre las entusiastas me alegra mucho que esté la de Daniel de Cine puro , la de Giancarlo Verástegui de No es un blog habitual y la de C. Noodles en Ciudadano Noodles. También muy entregadas son las de David C. en Cine para usar el cerebro, Javi en Cinódromo y Alan Smithee en Después de 1984 (una crítica que os recomiendo muy especialmente por sus extras sorpresa). También realizan críticas muy favorables Mario en Nenúfares efervescentes y Sidhe en La noche de los wasabis verdes fritos. Laura Uve deja constancia de su disfrute en el apartado de su superpoblada columna derecha y su espacio "la peliculera va al cine..." dentro de su blog U-TOPíA.
Jordicine muestra algo más de indiferencia en su crítica sin ser para nada destructivo. Más críticos son Ricardo Pérez en su blog Esculpiendo el tiempo, Mr. Lombreeze dentro del post sobre películas nominadas a los Oscar del blog De gusanos y lombrices y Juan José Ontiveros escribiendo en El antepenúltimo mohicano.
No os quejaréis de cantidad y diversidad de opiniones. Es mi turno.

La invención de Hugo, la última película de Martin Scorsese, se basa en la novela gráfica "La invención de Hugo Cabret" de Brian Selznick (en este enlace podréis encontrar información del libro e incluso ver y leer sus primeros capítulos) publicada en el año 2007. La película está situada en París en el año 1930 y nos narra la historia de un niño huérfano que vive escondido en la estación de trenes y la de un vendedor de una tienda de juguetes con el que el niño entablará una especial relación.

Para empezar es necesario destacar que la recreación de la estacíón de trenes, los decorados de París y cualquier interior o exterior de la película es sencillamente magistral y mágico. La dirección de Scorsese, apoyado no solo en la brutal dirección artística sino en la brillantez de todos los apartados técnicos es impecable y el uso del 3D logra sorprender sino por su innovación (que solo en parte) sí por su espectacularidad, su constancia y su intención de usarla con un fin que no es otro que el de acrecentar el tono de ensoñación recargada que desprende el relato.

Si técnicamente la película es perfecta (y digo perfecta con conocimiento del significado de la palabra) la historia que narra es hermosa. Como supongo que a estas alturas ya todos lo sabréis no creo que desvele nada si digo que el vendedor y propietario de la tienda de la estación no es otro que el director de cine Georges Méliès, arruinado años después de inventar el cine como concepto de espectáculo y olvidado tras sus años de gloria y fama. Malhumarado, hundido y triste Méliès vive sin esperanzas y apartando el cine de su vida. Un autómata que irá a parar por casualidad en manos del niño huérfano unirá los destinos de estos dos personajes y les dará una nueva dimensión a sus vidas. Cabe decir que la historia de Méliès es auténtica, aunque claro, todo lo del niño es ficción. Pero el pionero francés tras su éxito y quemar su obra se compro una tienda en la estación de trenes de París donde un crítico de cine lo redescubrió y lo rescató de su olvido. Así la película inserta una historia real dentro de una ficción.

Uno de los elementos más discutidos de la película es sus personajes secundarios. Tras un inicio demoledor en cuanto a imágenes y una breve presentación de los dos protagonistas principales, la película incluye entre sus personajes gentes que frecuentan la estación, dando especial importancia a un policía algo tonto interpretado por el polémico Sacha Baron Cohen. Admito que el tramo central de la película no es el más destacado de la misma, sin embargo las excelsas imágenes y el buen hacer de los actores, así como su tono de cuento, hacen que ninguno de los secundarios me moleste, ni tan solo el policía. Además, lo que vendrá en el tramo final del film me hará olvidar y obviar cualquier pequeñita irregularidad que se haya podido producir por el camino.

Y lo que viene al final, un poco por el desenlace y por el compendio de todo lo ocurrido es la más absoluta y pura emoción. Scorsese, con el mimo del que ama al cine, con la credibilidad del que dedica parte de su vida a restaurar películas casi perdidas, no solo me emociona con su bello y sencillo canto de amor al cine, no solo me emociona reivindicando la figura más importante de los orígenes del cine, el creador del cine como espectáculo Gerge Méliès (un director que siempre he adorado) sino que además y sobretodo me emociona con su canto de amor a los que amamos el cine, a los que nos apasionamos con sus películas, a los que nos cuesta imaginar nuestras vidas sin esa pantalla que proyecte nuestros sueños, que nos ayude a evadirnos de un mundo que no nos gusta, que nos haga vivir lo que no vivimos, lo que no viviremos. A aquellos para los que el cine no es un entretenimiento, ni un arte, ni tan solo una pasión, sino el motor de nuestra vida. Martin Scorsese, tras unas cuantas películas irregulares, logra realizar la película de aventuras para niños y adolescentes de la nueva era, bella, emocionante, mágica y con una lectura para mayores cinéfilos contundente. La invención de Hugo formará parte de aquí a unos años de los títulos referencia del género comercial juvenil. Como hoy día lo son ET o La historia interminable o Mary Poppins o Dentro del laberinto. Y si no tiempo al tiempo.

martes, 21 de febrero de 2012

Mi película de la semana: Shame

Desde que vimos Shame mi mujer me mira distinto, un poco como si yo fuese un "bluff". No acabo de entender muy bien el porqué...

Shame es una espléndida película, la segunda del director inglés Steve McQueen, sobre un hombre cuya adicción al sexo le supone una enfermedad que le hace avergonzarse de sí mismo y ese desprecio hacia sí mismo no le permite tener relaciones afectuosas con la gente que le rodea. Para lograr trasmitir al espectador esa frialdad sentimental del protagonista, el director plantea una película gélida, tanto en sus sentimientos como en sus tonalidades, seca y algo deslabazada, como hecha a pedazos sin posible cohesión. Un poco como la vida sexual del protagonista. Dicho estilo es muy meritorio pero tiene un posible handicap como puede ser cierta indiferencia del espectador un poco invadido por la pretendida frialdad del relato. En algunos momentos reconozco sentirme cercano a esa cierta indiferencia. Además, alguna escena me sobra, sobretodo hacia el final, un poco más sensacionalista y donde alguna escena de sexo (sobretodo la última) se alarga de forma injustificada.

Dicho ésto y dejando claro que no la encuentro una obra redonda, como decía al principio, la película es espléndida. Entre sus méritos una puesta en escena precisa, una música subyugante, una fotografía mate que nos muestra un Nueva York entre sórdido e indiferente a sus gentes y una historia arriesgada que termina por resultar un estudio preciso de un hombre enfermo por su adicción al sexo e incapaz de relacionarse de forma emotiva con la gente que le rodea. Es difícil mantener el tono de un relato tan arriesgado, con tanta sutileza y sin caer ni en el ridículo ni en el sensacionalismo barato. Y el director lo logra casi siempre. Pero si algo destaca de la película, por encima de todo, es la interpretación de su pareja protagonista. Carey Mulligan vuelve a estar fantástica, desbordando fragilidad en el papel de hermana del protagonista con problemas psicológicos y carencia de autoestima. Para hablar de Fassbender necesito un párrafo entero...

Michael Fassbender demuestra ser un actor impresionante, cosa que ya venía demostrando en sus últimos trabajos. Pero aquí se coloca entre los más grandes de la actualidad. Cada gesto, cada palabra, cada mirada, cada matiz de su interpretación, casi siempre contenida, ayuda a crear un personaje inolvidable, a veces cargado de sensualidad, otras totalmente hundido, siempre al borde del precipicio moral, siempre al límite de su propia existencia. Fassbender folla, seduce, nos produce asco, ternura, dolor, rabia. Fassbender parece el hombre ideal para en la secuencia siguiente desmoronarse ante nuestros ojos. Fassbender dice todo con una leve mirada, con una solitaria lágrima, con un leve gesto. Pero también con un llanto desconsolado, con una deseperación extrema. El brillante final solo es posible con un actor de su talla. Sobra el guión. Que los miembros de la academia norteamericana no lo hayan nominado al Oscar es un escándalo más repugnante que cualquier momento extremo de la película. Mi teoría es que si una actriz guapa se arriesga en un papel lleno de sexo y desnudos la academia le premia. Pero un actor bueno, obviamente bien dotado y con un papel del mismo riesgo (o más) no merece más que el desprecio y el olvido. Decidme exagerado, pero a mí me suena a machismo retrógrado de un gremio mayoritariamente masculino al que gusta dárselas de moderno pero que está anclado en una mentalidad conservadora asquerosa. Suerte que los amantes del cine ponemos las cosas en su sitio. Shame es una muy buena película. Y Fassbender uno de los grandes.

miércoles, 25 de enero de 2012

Mi película de la semana: Los descendientes

En el anterior post repasaba la filmografía completa de Alexander Payne marcada por algunas constantes muy claras. Lo que más destaca de su filmografía es su capacidad por mezclar comedia y drama o por explicarnos historias dramáticas usando la comedia. Es algo muy difícil de conseguir y es que Payne lo hace muy bien gracias en parte a unos muy cuidados guiones. Como resultado de ello nos muestra unos personajes que a veces nos resultan patéticos pero que siempre despiertan nuestra ternura. Sin embargo, pese a mantener más o menos estas constantes podríamos decir que en sus dos primeras películas (Citizen Ruth y Election) domina mucho más la comedia mordaz y hasta salvaje y en sus dos posteriores (A propósito de Schmimd y Entre copas) entra con mayor espacio el drama existencial y cierta sensibilidad y apego a los personajes. Los descendientes, una película muy inferior a las dos anteriores, se lanza de lleno al drama y lleva hasta sus últimas consecuencias esa mezcla de patetismo y ternura de los personajes.

La vida del personaje que interpreta George Clooney, un padre de dos niñas que no ha criado, hombre de negocios que no aparece por casa y con una mujer con la que ha perdido gran parte de su complicidad, cambia radicalmente cuando ésta sufre un accidente que le deja en coma. Entonces se plantea la vida que ha llevado hasta ahora y debe afrontar una situación en su vida nueva para él. La película, meritoria, me decepciona en parte debido a las expectativas que me había creado debido a las buenas críticas y a mi confesa admiración por Alexander Payne. Creo que entre sus defectos se cuentan un guión menos trabajado de lo habitual, una tendencia al melodrama que aunque quizás no es el motor de la película sino el desencadenante para mostrar las carencias en unas vidas, aparece sin demasiado pudor (es muy fácil hacer llorar al espectador con según que escenas, no tiene mérito) y ciertos momentos tópicos y de cara a la galería (los peores) muy típicos del cine americano, como esa decisión de Clooney o como esa escena final que tiene en el hospital.

Entre sus aciertos los momentos en que usa el humor para explicar la historia y tiene menos compasión por sus personajes. Es cuando el film resulta más mordaz, más bien escrito, más alejado del cine habitual de Hollywood, más cercano al cine de Payne que hasta ahora conocíamos con personajes patéticos con un punto de surrealista que nosotros salvamos de la quema y amamos por pequeñas dosis de sensibilidad que el film muestra hacia ellos, no por el tratamiento más azucarado y sencillo de hace entrar al espectador que Payne mostrará con cierta desmesura durante la película. Donde la película realmente crece y muestra sus mejores momentos es en los silencios, en las miradas, en las ausencias de discurso, cuando la acción y las excusas se desvanecen y dejan espacio a la absoluta duda existencial, a la infatigable tristeza infinita de unas vidas a la deriva. Para lograr estos instantes y otros muchos buenos que posee la película ayuda George Clooney con una muy buena actuación y composición de su personaje (todo ayuda, sus gestos, su forma de correr) que pese a ser algo sobreactuada calza muy bien con ese estilo algo esperpéntico de Payne hacia los personajes. También quisiera destacar la actuación de la adolescente Shailene Woodley y la muy breve pero espléndida de Judy Greer.

En definitiva, una película con buenos momentos, incluso alguno sublime, pero que carece del espléndido guión y esa medida mezcla de comedia que se acerca al drama de los anteriores trabajos de Payne. Su peligroso acercamiento al melodrama y algunas concesiones sensibleras al espectador lastran un poco el resultado de final de la película que pese a los múltiples premios, alguien debería ver que no está ni de lejos a la altura de algunos de los anteriores trabajos de Alenxander Payne.