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domingo, 24 de julio de 2016

Películas de otros blogs: Las diez de Jona Tiba de Slacker/ Sónicos

Sexta entrada que dedico a esta sección de "películas de otros blogs" (para ver las otras cinco mirad en las etiquetas), una sección que realizo con el cariño especial que los blogs de los que hablo merecen. En esta ocasión voy a hacer casi una maratón. Voy a hablar de diez películas que corresponden a dos blogs de una misma persona que suele recomendar tantas películas apetecibles, que aunque parezca lo contrario, elegir solo diez ha sido un problema de síntesis y descartes. Pero vayamos al grano.

Hablar de Jona Tiba, antes conocido como Yosónico (un poco en plan Prince), no es tarea fácil. Como tampoco lo es hablar de sus blogs. Si alguien hace el esfuerzo de mirar en mi barra lateral de blogs que sigo verá que hay hasta cuatro blogs que le pertenecen. Dos de ellos son de fotos: Helmut, de fotografía general y Lente rasgado de fotografía asiática. Tanto los fotógrafos elegidos como la composición que Jona hace con sus fotos es siempre excelente. Podemos encontrar de todo, pero es obvio que suele haber un patrón. Abundan las fotos sensuales, otras veces algo enfermizas y decadentes, en ocasiones ambas cosas a la vez, a veces hay humor, otras poesía, siempre belleza o fealdad bien resuelta. Sus blogs de foto son un vicio. Os lo aseguro.
Pero en este blog casi siempre hablamos de cine, así que los blogs de Jona Tiba que más os pueden interesar son los de cine. Su Sónicos está ya fuera de servicio. Parece ser que ocupó el espacio total que blogger ofrece. Sin embargo de la participación desinteresada y brillante que Sónicos prestó en junio a mi festival de cine asiático surgió una lista propuesta por Yosónico de películas asiáticas (aquí) de las que he elegido cinco para comentar hoy. Las otras cinco propuestas son de su nuevo blog Slacker, la evolución de aquél otro. Sónicos y Slacker son blogs de opinión, en que Jona Tiba nos brinda breves y desenfadadas críticas acompañadas claro, de una selección de fotogramas muy cuidada, que en su último blog es casi minimalista. Con una ligereza buscada por su autor que se combina a veces con reflexiones repentinamente profundas, referencias sexuales, humor y cierto tono desafiante, todo ello muy breve, las críticas de Jona son sencillas y directas. Y yo soy muy fan. Luego la selección de películas es muy anárquica y ecléctica, pero suelen ser de bastante nivel. Hay una cierta tendencia al cine asiático y al cine de temática gay, pero cualquier película puede ser analizada en Slacker. Dentro de la anarquía que se me antoja hay en la cabeza de Jona (una impresión mía, sino que el autor lo desmienta) sus blogs están siempre organizados con precisión, son estéticamente impecables y cualquier detalle está cuidado con mimo. El resultado salta a la vista.
Pues nada más, podría seguir elogiando el blog Slacker y los otros de Jona muchas lineas más, pero perdería vuestra atención, cosa que no deseo.
Pasamos a comentar las diez películas que he elegido de todas las comentadas por Jona Tiba en ambos blogs. Como sus críticas son breves intentaré hacer las mías algo breves también, aunque mi capacidad de síntesis no es tanta. Copiaré en este caso su sistema de puntuación, que será de 0 a 10 incluso con ese medio punto decimal que por contraposición con mis poco agradecidas estrellas me ha encantado usar. Veréis que la media es muy alta. Y en algún momento intentaré homenajear su estilo, aunque estoy condenado al fracaso.
Y seguid disfrutando o empezad a hacerlo de Slacker, Helmut y Lente rasgado. O recuperar Sónicos. Merece la pena.

Las películas van ordenadas, como siempre, de la que más a la que menos me ha gustado. Empecemos.


Hacía mucho que sabía que tenía que ver Onibaba. Era consciente que salía en todas las antologías de cine japonés, también  en mi libro "1001 películas que hay que ver antes de morir", e incluso aparecía en algunas antologías de cine de terror, pese a que siempre aclarando que no era realmente una cinta de terror. Además otros colegas blogueros también la habían recomendado.

Así que al ver la cinta entre las recomendaciones asiáticas de Sónicos (aquí la ficha anterior de la película) no dudé en elegirla como uno de mis visionados preferentes. Y suerte que no dejé pasar más tiempo.

Onibaba, cinta japonesa del año 1964, es una de las primeras cintas (y la más prestigiosa) del importante realizador Kaneto Shindo. Es una película única y realmente especial que ocurre casi por completo en un espacio pequeño de terreno y en cuatro o cinco localizaciones y en la que aparecen muy pocos personajes, siendo tres los verdaderamente protagonistas. La cinta es de una belleza visual aplastante. Su oscuro blanco y negro, el sudor que gotea de los protagonistas agobiados por el calor, el cañaveral agitado por el viento, las caras rotundas en primer plano, la lluvia torrencial, el sexo animal, la máscara del diablo, el hoyo, los asesinatos, la tensión hija-nuera, el pantano, la choza, el final abrupto... Todo suma para dotar a la película de un extraño ambiente enrarecido, onírico, estimulante. La cinta se torna una experiencia sensual, sensorial, visual y tiene algunos planos y algunos fragmentos difíciles de olvidar. Parece ser que el final alude a las víctimas desfiguradas de la bomba atómica. Una pesadilla real incrustada en el mundo de pesadilla inventado por su autor, el micromundo de opresión y animalidad que queda tras la guerra. Un micromundo del que no se puede salir, que tiende a la repetición, al bucle y que nos fascina al tiempo que nos aterroriza. Una gran película. Nota:9/10


Blind beast la descubrí en la lista de recomendaciones asiáticas aludida de Sónicos, pero había sido reseñada con anterioridad aquí. Enseguida me llamó la atención ese cartel y esa breve sinopsis que aludía a su impactante final.

Blind beast es una película del año 1969 del director Yasuzo Masumura, del que no había visto nada y ni tan solo conocía, y al que Yosónico incluyó en su lista de recomendaciones no solo con esta peli, sino también con Red Angel. Luego he investigado y parece que el director nipón es uno de los más importantes, desconocidos y prolíficos del cine de posguerra nipón. Os enlazo la ficha de Allzine por si queréis saber más sobre él o ejecutar alguna de las descargas de sus películas disponibles.

Cuando empecé a elegir películas de Jona alterné algunas de esas películas que hacía tiempo que quería ver y que hacían de este post y esta ocasión el momento ideal para verlas y otras que no conocía de nada y que elegí para ver si me abrían nuevas vías. La esperanza que tenía era encontrarme una cinta como Blind Beast. No solo me ha encantado sino que voy a ver más de este director. La película es una bizarrada sensacional, cargada de momentos delirantes, de un ambiente claustrofóbico y malsano, de un guión imposible de preveer porque se reinventa un par de veces durante el film, cargado de erotismo, de sensualidad, de originalidad, de un soterrado humor y de un par de interpretaciones tan excesivas como memorables. Además, como dice Jona, no solo su final sino que su último tercio es brutal y se hace difícil de olvidar. Todo ello rodado con mucho descaro y un cierto regusto underground a serie entre B y Z. Seguro que Tarantino es fan. Y no tengo ni idea, pero juraría que Almodóvar la ha visto y le ha influenciado. Una joya. Y su actriz Mako Midori, me puso un montón... Nota:8/10



En su blog Slacker, una de las primeras cosas que hizo Jona fue una retrospectiva completa de Tsai Ming-liang. Yo he visto una buena parte de la filmografía del director taiwanés, aunque en los últimos tiempos y debido a que sus últimas obras me estaban gustando menos que las anteriores, lo tenía un poco olvidado. Sin embargo es uno de mis directores favoritos y muestra de ello es que entró en mi reciente Top-60 de directores. La película elegida de esa retrospectiva fue Vive l'amour. Jona le dedicó la reseña aquí.

Vive l'amour es la segunda película de Tsai Ming-liang y una de sus cintas más prestigiosas y hacía mucho que la tenía por casa para verla. Tras su visionado diré que merece entrar en el grupo de películas del director que más me gustan como El sabor e la sandía, ¿Qué hora es? o The Hole (para mí la mejor y de bastante de su realizador).

Para los que conocemos ese estilo minimalista, contemplativo y pausado de Tsai Ming-Liang, Vive l'amour es un film muy rápidamente reconocible como parte de su universo. Nos narra la historia de tres personajes que sobreviven en una ciudad fría y ajena a ellos y que aunque comparten espacios y en algunos casos camas, no son capaces de compartir sentimientos. Así pues la temática de la película, como siempre en el director taiwanés, es la soledad más profunda e irreparable, parte de nuestro ser, de nuestra existencia. Esa soledad existencial está construida a partir de silencios, de largos planos en que casi no ocurre nada, en que importa el mínimo detalle y en que vamos entrando poco a poco en su universo, de gestos mínimos, de tristeza, de sensualidad casi espiritual, de personajes que parecen fantasmas en una ciudad que sienten ajena (Tsai Ming-liang es taiwanés de adopción y quizás éso es fundamental en su cine). En definitiva cine para minorías, lento, difícil, pero que va calando irremediablemente. Nota:8/10



De Living in oblivion, Jona habla en su blog Slacker (reseña). Desde  el principio dudé si había visto aquella película de Tom DiCillo. Me sonaba haberlo hecho pero no estaba seguro. Luego me di cuenta de que sí la vi, incluso recordé haberlo hecho una vez que la pasaron por el Canal plus, pero el título en español Vivir Rodando me había confundido. De todas maneras, como no recordaba casi nada de la película me animé a volverla a ver tras leer la nota de Jona. Y la verdad es que mereció la pena.

La película Living in oblivion (Vivir rodando) es del año1995 y sino recuerdo mal decidí verla en su momento porque DiCillo había sido director de fotografía de Jim Jarmusch, del que por aquellas épocas era muy fan (y lo sigo siendo, pero sin la fiebre de entonces, en que lo descubría) y parecía seguir sus mismos pasos independientes e interesantes. Con el tiempo demostró estar muy lejos de su amigo y maestro, pero sin embargo Living in oblivion es una película realmente destacable (de lo que he visto, lo mejor de su filmografía).

Pues bien, Vivir rodando, la segunda película de Tom DiCillo es una divertida y certera mirada a un rodaje de una película independiente. Compuesta a través de tres bucles (donde el factor sueños es lo que menos me agrada de la cinta) el director se detiene en la locura de un rodaje con pocos medios, ya que los problemas técnicos son constantes. Además, el director debe lidiar con los egos y las problemáticas vidas de sus actores y su equipo hasta donde su control es capaz de abarcar. Podemos sentir como pocas veces la locura y el delirio de personas frágiles que se dedican a ésto de crear. Además cuenta con algunas escenas sensacionales, como dos de las resoluciones (Buscemi interpretando en su vida real lo que pretendía incluir en su película y la delirante actuación de la madre) que se me antojan sublimes. Sin duda una película fresca, sincera y muy reivindicable, un claro ejemplo del cine independiente de verdad y con talento. Y con un Steve Buscemi y una Catherine Keener ( no sé que tiene esta mujer, que me vuelve loco) fabulosos.Nota:7'5/10


Escogí Motel Cactus a partir de la listas de recomendaciones asiáticas de Jona. Pero él ya le había dedicado una ficha anteriormente. Me llamó mucho la atención el cartel y claro, que la fotografía fuese del gran Christopher Doyle.

Se trata de una desconocida película del año 1997, ópera prima de Park-Ki Yong (que tan solo realizó otro largo más en 2002) y que pese a que Jona dice que fue la fuente de entrada del moderno cine coreano en Occidente, yo no conocía de nada. Tampoco tiene grandes notas ni críticas en las webs que he mirado. Sin embargo, aunque no me parece una gran película, me uno a la reivindicación.

Se trata de cuatro historias sin ningún nexo de unión que ocurren en una habitación de hotel, que da nombre a la película. No sabemos nada de las parejas que encontramos allí. Tras la historia tampoco sabemos demasiado. Cuatro rasgos de lo que puede ser su relación. La película es esencialmente destacable por su estética, una vez más la fotografía de Christopher Doyle es sublime, y por cierto halo poético y existencial, a la vez que sensual, que se va desprendiendo de la misma durante su metraje. Las historias fluyen, esquivas a la coherencia argumental, deslabazadas y en mi caso, me costó un poco encontrarle el punto a la película. Pero terminó por fascinarme en algunas de sus partes y a dejarme un grato sabor de boca general. Quizás el problema es que una primera historia aceptable da paso a una segunda (con filmación de peli amateur de por medio) que es de largo la peor de la película. Así que uno sufre un poco de bajón. Pero luego se suceden dos historias en claro tono ascendente y la película termina realmente muy arriba con la hermosa historia de un ex-matrimonio que vuelve a reunirse tras años sin verse y que además de su estética logra emocionar en sus silencios, en sus tiempos muertos, en su verdad. Uno termina con ganas de más, pero la película ya ha acabado.
Un film muy especial, de ésos de cogerle el ritmo y dejarse llevar, pero que finalmente te atrapa y termina por fascinarte. Nota:7'5/10


Escogí Swimming Pool tras ver la reseña que Jona le dedicó en Slacker. Había visto algunas películas de François Ozon y la última, Dans la maison, me pareció una de las mejores del año pasado, así que profundizar en la filmografía del director galo me apetecía mucho.

Swimming pool, del año 2003, es el octavo largometraje del prolífico director (con En la casa ya suma quince películas en dieciocho años de carrera) y de alguna manera, ya trata los temas que posteriormente analizaría de nuevo desde la madurez de En la casa.

Y es que Swimming pool es un thriller construido a partir de las interferencias que hay entre realidad y ficción en el proceso de creación, ¿os suena? Si en Dans la maison opta por acometer la idea desde un guión sobrio y desde una perspectiva más intelectual en Swimming pool todo es mucho más salvaje, menos perfecto y mucho más sensual. He visto a Ludivine Sagnier en otras películas, pero jamás me ha parecido tan sexy como aquí, rotunda en su generosas escenas de desnudos. Algunas noches aún se me aparece... La película empieza de forma algo indecisa pero pronto te engancha en la maraña que se teje entre una escritora que intenta escribir en la casa paradisiaca de su editor (Charlotte Rampling) y la relación que entabla con la sensual, despreocupada y adicta al sexo hija del editor, que decide pasar unos días en la casa (la citada Sagnier). La trama se complica y la película te logra enganchar en su sensualidad, en su inquietante argumento cargado de onirismo, en esa mezcla de lo que suponemos es historia real y licencia literaria sobre la realidad. El problema es el final. Es de esos finales facilones que se cargan todo lo alambricado de la historia sin estar para nada a la altura de lo anterior. Un todo podía valer si la termino así, que suena a fraude y que hace bajar a la película algunos enteros. Pese a todo, muy disfrutable y adictiva. Nota: 7/10



Me llamó mucho la atención la película Pink Narcissus a partir de la ficha que Jona le dedicó en Slacker. Me dio cierto morbo saber que fue una película de culto en los lugares de ambiente y esa paternidad lograda muchos años después.

Y es que Pink Narcissus fue rodada en el año 1971 por el fotógrafo James Bidgood, pero no puso su nombre en la cinta y firmó como anónimo. Parece ser que la cinta fue exhibida sin su consentimiento y finalmente tuvo que ganar los derechos de autoría tras un proceso legal. La cinta fue rodada mayoritariamente en Super 8 entre el año 1963 hasta el 1970, predominan los interiores y tiene como protagonista al bello Bobby Kendall, pareja del fotógrafo.

La película trata de un joven prostituto que entre cliente y cliente (o durante sus servicios) fantasea con escenas eróticas que sí son de su agrado, contrariamente a las que está viviendo. Así igual lo vemos de torero, que de esclavo romano o trabajador en un harén masculino. El contraste entre ambos mundos provocan cierta tristeza en el espectador, que es la tristeza de su protagonista que le lleva a crear estos mundos oníricos a modo de evasión. Pero el verdadero valor de la película, que no tiene diálogos y se asemeja más a una pieza de videoarte que a un film convencional, es su estética colorista y muy kitch, sorprendentemente barroca que a veces logra imágenes muy poéticas y otras decadentes.
Es una película totalmente dirigida a un público homosexual, llena de fantasías y de estética acorde a sus sensibilidades, pero que puede ser disfrutada como pieza estética por cualquier curioso. Y yo la disfruté. Éso sí, vi más pollas que en una temporada de partidos (y sus consiguientes duchas) con mi equipo de fútbol sala... Nota:7/10


Hace muchos años estuve a punto de ir a ver Oasis al BAFF, el festival de cine asiático que se realizaba en Barcelona.  Su argumento me echó para atrás. Muchos años después visioné Secret Sunshine, del mismo director y me apasionó. Su posterior película, Poetry, también me parece sensacional. Entonces miré hacia atrás y vi que era el autor de aquella cinta, Oasis, que estuve a punto de ver en aquel BAFF. Estuve a punto de verla varias veces (incluso le comenté a Jona en el post de recomendaciones asiáticas de Sónicos que lo había hecho, supongo que confundiéndola con Poetry en mi cansancio debido a la vorágine que me supuso mi festival) pero no lo hice hasta ahora. Incluso había visto antes la ópera prima de su director., Green fish (ahora solo me falta Peppermint candy).

¿Y quién es su director? Pues el que fuera ministro de cultura de Corea del Sur Lee Chang-dong. Oasis es su tercer film y era obvio que iba a ser, con este historial, una de mis elecciones para completar este post.

Voy a ser sincero, pese a que la considero una película notable Oasis me ha decepcionado pues la esperaba mucho mejor. Esta historia de discapacitada severa física y discapacitado leve intelectual funciona en muchos aspectos como una dura, algo bizarra y muy loca historia de amor. Uno puede entender a los dos personajes y sus motivos y en algunos ratos es tierna, sin duda atrevida y a veces emociona y otras duele. Pero me parece muy inferior a las ultimas dos películas de su autor porque si en aquéllas la complejidad de las aspiraciones y las pasiones y las almas humanas era densísima, en este caso, creo que se tiende a pintar con cierto trazo grueso a todos los personajes secundarios (son todos muy malos y abusan de estas dos pobres almas puras) y se lanza a un marcado acento sensacionalista en muchas de sus resoluciones, quizás abusando de la paranoia y la sordidez. Además las escenas oníricas en que ella se imagina haciendo ciertas cosas para las que está impedida me parecen de una obviedad que la acercan a lo ridículo. Pese a todo, como decía, la película es notable. Nota 7/10


Picnic estaba en la lista de recomendaciones asiáticas de Sónicos, pero antes Yosónico ya la había reseñado en esta ficha. Desde el principio me llamó mucho la atención la historia de su sinopsis y las fotografías, así que hacía mucho que la tenía pendiente y era la primera película que me bajé adrede tras una recomendación de Jona.

Es una película del año 1996 rodada por el director japonés de culto Shunji Iwai, autor de películas muy extrañas sobre desarraigo y depresión juvenil que no dejan indiferente y que como decía Jona tienen como máximo exponente la extraña y a mi parecer sobrevalorada All about Lily Chou Chou.

Pero tampoco es que Picnic me haya convencido demasiado. Digamos que esta historia de tres jóvenes recluidos en una clínica mental y que deciden escapar caminando a través de una pared elevada, alterna momentos que me parecen muy ridículos, excesivos y sensacionalistas como el principio, el previsible final y un par de secuencias a medio film, con otros momentos muy hermosos, muy bellamente fotografiados y poseedores de un extraño halo poético. Los momentos en que los tres protagonistas descubren la ciudad y sus personas desde su punto elevado están verdaderamente bien, pero esas otras escenas me dejan una sensación de cierto desconcierto. De todas formas, las secuencias de poética triste se quedan grabadas en la memoria, así que pese a su manifiesta irregularidad (pese a su escasa hora y poquito) me parece una cinta curiosa y bastante recomendable. Nota:6'5/10


Totally fucked up la descubría en la lista de mejores del año de Jona en Slacker, pero en realidad él ya la había reseñado en Sónicos (aquí). Hacía mucho que quería ver una película de Gregg Araki, un director de cine independiente con películas en su mayoría de temática gay muy prestigioso en pequeños círculos cinéfilos, así que me lancé con esta primera de la "trilogía del apocalipsis adolescente" que cita Jona.

Totally fucked up es una película del año 1993 y es uno de los primeros largometrajes de Gregg Araki. Maldita generación y Nowhere son las otras dos pelis de la trilogía que cita Jona. Otros cintas suyas conocidas son Splendor o Kaboom.

La verdad es que la cinta, sin estar del todo mal, me decepcionó bastante, pues supongo esperaba mucho más del prestigioso realizador. Es una cinta muy underground, rodando entrevistas a sus jóvenes protagonistas en formato video y mezclándolo con algunas imágenes de estética más cuidada sobre su deambular. Me ha recordado un poco al cine del primer Jarmusch o incluso a Clercks o 25 watts, pero con personajes gays hablando de sus problemas existenciales y sexuales. El problema que le veo es que en la concreción de esos problemas todo parece un poco forzado, un poco estúpido (aunque tratándose de adolescentes, quizás sea la intención). No digo que la peli esté mal, pero en este caso, la temática y la edad de los protagonistas y una estética maltratada por el paso de los años me ha pasado factura. Me he sentido muy lejano a lo que el film explicaba. Nota:6/10

Gracias Jona. Lo he pasado genial. Un beso.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Películas de otros blogs: Cine latino

Pues hoy voy a aúnar dos secciones de este blog, la que reza el título, es decir, "películas de otros blogs" y la que reza el blog en cuestión de hoy, es decir, la sección de "cine latino" con su habitual sesión doble.

Cine Latino es el blog de mi amigo Daniel Gálvez, que como el título indica está dedicado en exclusiva al cine que proviene de latinoamerica. Es un blog imprescindible para estar informado sobre noticias, premios y rodajes de las películas que provienen de nuestros vecinos americanos. Decir que el blog supera el millón de visitas habla por sí solo. Es un veterano entre los blogs y una referenecia obligada para todo cinéfilo. Además de las citadas secciones informativas, Daniel también hace una espléndida cobertura de muchos de los festivales cercanos a Barcelona (además hace poco estuvo en el latinoamericano de Huelva y en breve se larga a San Sebastián para hacernos su crónica diaria que os recomiendo leer) y tiene colaboradores que nos acercan también festivales del otro lado del charco como el Bafici o el Mar del Plata, colaboradores que por otro lado también nos presentan en primicia críticas de películas estrenadas en sus países. Además, con poca pero destacable presencia, en el blog participa otro amigo y crack, John Prskalo, haciendo la magnitud del blog aún más grande. Junto a todo este "reparto" también conviven en el blog otras secciones tan imprescindibles como entrevistas a actores latinos de éxito ("conoce un poco más a..."), entrevistas a personajes vinculados al mundo del cine para preguntarles sobre cine latino ("qué opinas del cine latinoamericano") y otras varias secciones que os invito a descubrir como cortometrajes e incluso alguna erótico-festiva, Cine Latino es y será referencia para los amantes del cine latino en particular y el cine en general.
Pues bien, hace poco Daniel realizó una lista con las, a su parecer, quince mejores películas del cine colombiano del S. XXI (lista que por una vez y sin que sirva de precedente publicó en su otro blog, mucho más anárquico, Navegando por mi cabeza).

Resulta que de las quince películas yo había visto muy poquitas. Y además ni la primera ni la segunda: Satanás y Perro come perro respectivamente. Así que hoy mi sesión doble de cine colombiano la forman estas dos películas recomendadas en primer y segundo lugar por Daniel Gálvez. Y dejadme avanzar que las dos (y no es peloteo, de hecho Dani y yo solemos discrepar mucho) son películas brillantes y muy recomendables.

Satanás es una película de 2007, ópera prima de Andi Baiz (que con posterioridad dirigió La cara oculta, también en la lista de Cine Latino) e interpretada por el prestigioso actor mexicano Damián Alcázar.
Se me hace muy difícil hablar de Satanás porque creo que es de esas películas a las que es mejor enfrentarse como lo hice yo, es decir sin saber nada de su historia, de los que nos va a mostrar. Pero hablar de la película sin desgranar nada va a hacer que la crítica sea menos contundente de lo que desearía. Lo voy a intentar.
La película se compone de tres historias cruzadas que más allá de su "historia" concreta nos hablan de un tema tan esencial como la dificultad de las personas por alcanzar la felicidad y por encontrar un espacio en el mundo en que se sientan dignos y valorados. Pese a que desde aquí tenemos una cierta tendencia a pensar que todo el cine colombiano habla de drogas y narcotráfico, la película Satanás (como muchas otras) no lo hace, es más, la acción está situada en Colombia pero podría estarlo en cualquier lugar del mundo pues los temas de la película no son para nada localistas sino universales.
Uno de los aspectos más destacable de la película es su brillante dirección, más destacable aún si tenemos en cuenta que se trata de una ópera prima. Yo he de reconocer que me mantengo enganchado a la película de forma brutal desde el primer minuto hasta el último de la misma. Toda ella trasmite tensión agobiante, un algo malsano, un algo extraño, una sordidez adictiva. Prefiero su primera mitad a la segunda, en la que realmente no pasa nada demasiado destacable pero tienes la sensación de que todo va a explotar en algún instante. Ésa es la sensación de agobio a la que me refiero, una sensación realmente lograda. Entre un reparto excepcional destaca sin duda Damián Alcázar que imprime a su interpretación una enorme cantidad de matices, leves, que denotan gran madurez interpretativa. Además, como se suele decir, se come la pantalla y su sola presencia llena de interés la narración.
El film resultante me parece francamente espléndido, cargado de tensión, de dolor, de fiereza pero también de humanidad, de desesperación, de personajes con aristas que buscan la felicidad y están muy lejos de encontarla. Es un película en última instancia violenta, nihilista, cruel, desesperada. Una película muy afín a los tiempos que corren, una película que al igual que Daniel, os recomiendo contundentemente.









Perro come perro, mucho más conocida por aquí porque estuvo nominada a un Goya, sí que de alguna manera trata el tema del tráfico de drogas, pero de forma algo tangencial y novedosa. Es una cinta con mucha fuerza y violencia pero alejada del cine de traficantes y venganzas y adicciones al uso.
En el fondo hay una trama minimalista y alargada llena de personajes atormentados por la culpa, por sus actos y por un patrón metido en negocios sucios varios y muy violento e histriónico. La película está llena de violencia explícita pero sobretodo, y ahí radica una de sus mayores virtudes, de violencia ímplicita. A ello ayuda una dirección muy buena que carga los espacios y las situaciones de tensión, que alarga las secuencias de forma excesiva, enfermiza, llenándolas de angustia, de dolor, de momentos oníricos agobiantes, momentos y espacios que se alargan y se alargan hasta llevar a nuestros protagonistas hasta el límite de la cordura.
Las interpretaciones están muy bien (aunque el malogrado Blas Jaramillo, que estaba genial como cura en Satanás está muy sobreactuado y pese a ser adrede, cuesta de digerir) y la trama, que por momentos parece no avanzar, consume los nervios de los protagonistas casi rendidos, casi entregados a un destino anunciado que no pueden evitar y consume los nervios de un espectador que sufre con sus protagonistas que pese a todo, parecen no tener escapatoria.
Al final la película te atrapa, te inquieta, te noquea y lo que es peor, regresa a tu mente tras su visionado para seguirte atormentando. Una muy buena película.





Pues de momento es todo por hoy. Visto el éxito seguiré viendo películas de la lista de Daniel. De hecho, además, otras tres  película que ya había visto de la lista (Los viajes del viento sobretodo y muy especialmente, María llena eres de gracia y Los colores de la montaña) me parecen muy recomendables. Así que algún día, volveremos con una segunda edición de la lista. Aunque creo que al ritmo que voy de visionados va para largo...

Por lo pronto regresaré en breve por esta sección hablando de cine chileno. Espero que veais algo de cine latino mientras tanto.

jueves, 29 de marzo de 2012

Películas de otros blogs: Reconstruction (Pelicuario)

Un placer realizar la cuarta entrega de esta sección titulada "películas de otros blogs".

Hace mucho tiempo (compruebo que más de un año), en el blog de Isabel Pelicuario, vi la recomendación de la película Reconstruction (aquí) un film del que a priori no sabía nada pero que Isabel ofrecía en sesión doble con una de mis películas favoritas de ciencia ficción de los últimos años, Las vidas posible de Mr. Nobody. En ese mismo instante me lo descargué con el propósito de verlo, aunque no realicé el visionado hasta hace poco. Al final resultó que la película no me era tan ajena y que el universo de su director, Chistoffer Boe, me rondaba cercano sin yo ser del todo consciente. Probaré de explicarlo un poco más abajo. Pero antes, como siempre en esta sección, unas breves palabras sobre el blog Pelicuario del que tomo la recomendación.

Pelicuario es un blog de recomendaciones cinematográficas en el que su autora, Isabel, además facilita la descarga de la misma. En principio no entraría dentro de mis blogs de cabecera, sin embargo Pelicuario tiene, entre sus virtudes, una definitiva: su selección de películas es extraordinaria y el gusto y pasión que demuestra Isabel por el séptimo arte encomiables. Además, su diseño (mejorado hace bien poco) es muy elegante y las frases que Isabel escribe para encabezar sus recomendaciones suelen ser sencillas pero certeras.
En lo personal diría que con Isabel tuve una "idílica"relación meses atrás, me influenciaba mucho y sentía que yo hacía lo mismo con ella hasta que un día, sin motivo aparente, nuestra relación se fue diluyendo hasta casi desaparecer. Hace poco Isabel me comentó que su estado de ánimo no había sido el más óptimo estos últimos meses, así que desde aquí, modestamente, le dedico este post para animarla en lo personal y en estos tiempos en que tener un blog de descargas se ha hecho absurdamente tan difícil. Ánimo.

Pues volvamos al principio. Cuando vi en Pelicuario Reconstruction no sabía que era una película del director danés Chistoffer Boe. Al buscar información sobre la misma al tiempo que me la descargaba y ver el nombre de su director, el film pasó a interesarme aún más. No solo había leído sobre él sino que unos meses atrás, en el festival de Sitges, había visto su último largo hasta entonces Everything will be fine. No guardaba demasiado buen recuerdo de la película, interesante pero fallida, así que volví a leer mi breve crónica de Sitges sobre la misma. Y ésto fue lo que dije: Everything will be fine, trata de los laberintos que puede crear la mente, en este caso la de un escritor que arrastra un fuerte trauma del pasado. Sus dificultades para superar dicho trauma y la continua creación de un mundo paralelo en su cabeza para formar sus novelas hacen que su mente se pierda por recovecos y funcione a modo de bucle atemporal, no sabiendo nunca como espectadores la veracidad de aquello que vemos. Es una propuesta interesante pero que ya se ha tratado en otras ocasiones y de forma mucho mejor. La película se ve perjudicada por una falta de credibilidad en el exceso paranoico y conspiratorio del personaje que la lastra.
La aprobé en su día pero sin demasiado entusiasmo.

Entonces consulté la filmografía de Christoffer Boe y vi que anteriormente a la que yo había visto en Sitges tenía otros tres largometrajes. Su ópera prima Reconstruction del año 2003, Allegro del 2005 y Offsreen del 2006. Algo en mi memoria me indicaba que ya me había planteado con anterioridad ver Allegro. No tuve que pensar mucho para deducir que había leído sobre ella en un fantástico libro en inglés que me había comprado hacía poco titulado "Take 100. The future of film. 100 new directors", un lujoso y voluminoso volumen escrito por algunos de los programadores de los más importantes festivales que se realizan por el mundo desvelando sus descubrimientos autorales de futuro. Un libro que para quien me conozca, sabrá que se me antojó imprescindible. Una vez comprobé que Allegro se encontraba entre las 100 películas del libro la descargué sin dudar. Lo bueno es que Offsreen también me sonaba, pero no sabía muy bien el porqué. Pocos días después, comprobando películas que tenía en mi ordenador descargadas para clasificar, me la encuentro ahí, radiante, seguro que descargada por influencia de algún otro blog que lamento no recordar. Así que casi sin pretenderlo me encuentro en la disposición de poder ver toda la filmografía de un director con fama de complejo y extraño pero sin duda con rasgos autorales propios. Entonces, decido ver toda su filmografía y después hacer este post. Lo que ocurre es que paso casi un año sin tiempo para ver cine no estrictamente de estreno por la sección de "Mi película de la semana" a la que me entrego viendo todos los estrenos del 2011 que puedo. Hoy, por fin liberado de la sección citada, cumplo mi propósito.

Primero, obviamente, veo Reconstruction, una película abstracta sobre el destino, sobre la pérdida, sobre las segundas oportunidades y el peso de cada una de nuestras decisiones que pese a que en principio tiene todos los números para gustarme, no logra atraparme. Quizás su estética que pretende cierta vaporosidad pero que termina resultando de aspecto muy amateur, así como que vista en su conjunto el resultado global termina siendo muy deslavazado no terminan de convencerme.
Con un prólogo y un epílogo que se repiten con la intención de que el espectador llene la abstracción mostrada de sentido y con algunas frases algo rimbombantes que pretenden sugerir y dar un halo poético a la narración, la verdad es que a mí me produce fundamentalmente sopor y una cierta incomprensión que se me antoja pretenciosa y que el director no me motiva a que intente desentrañar. Es una película de culto hoy día  y como tal apasionará a unos pocos, así que si estás interesado en verla, no pierdas la esperanza.

Si Reconstruction  no me atrapa en ningún instante, Allegro por momentos me parece, al menos, sugerente e interesante. La película repite bastante la temática (la pérdida del amor, las segundas oportunidades, el recuerdo que nos construímos subjetivamente de los hechos acaecidos) y la estética (grabación algo amateur, pretensión de vaporosidad y fragmentación caprichosa) de su ópera prima. De nuevo con un pie en lo real y otro en lo onírico, la historia nos habla de un pianista egocéntrico que pierde el amor y que siente la necesidad de recordarlo años después, ni que sea para cargar sus interpretaciones musicales de dolor, de alma. Para recuperar sus recuerdos debe regresar a "la Zona", una metáfora de su memoria, de los tiempos pasados, un lugar aislado, atemporal y peligroso.
En general, la película tiene buenos momentos pero vuelvo a tener la sensación de película algo fallida que me invadía tras ver Reconstruction. Allegro está mejor y es decididamente original, pero insuficiente para aguantar con brío la hora y media de trama. Quizás, de nuevo, todo se me antoja demasiado pretencioso, demasiado carente de un mínimo sentido del humor, demasiado extraño y caprichoso. Las reminiscencias lynchnianas, algunas acertadas y el halo poético impregnan de sensualidad y misterio pasajes de la película pero el conjunto vuelve a parecerme irregular, desaprovechado.

Finalmente visiono la última película suya que aún no he visto, aquella de la que no recuerdo la fuente de la recomendación. Se trata de Offscreen, que pese a volver a ser algo irregular y mostrar un altibajo sobretodo en su tramo central, me resulta la mejor de las que he visto hasta ahora. Entiendo que por una vez, el estilo amateur que siempre impregna la obra de Boe casa en este caso con la trama, lo que le da mayor credibilidad a aquello que explica. Y lo que explica es una historia de un actor que decide grabarse a sí mismo en su vida y que enloquece. Tras desaparecer misteriosamente el director Chistoffer Boe, para quien el actor había trabajado en alguna de sus películas, recupera el material encontrado y lo monta en la película resultante, la que vemos. Así pues la película se incluye en el subbgénero de  found footage (o material encontrado) bastante usado en cintas de terror entre las que destaca El proyecto de la bruja de Blair o Holocausto Caníbal. La gran interpretación de su actor protagonista Nicolas Bro que nos lleva de la mano a la más absoluta locura, la temática, ahora ya muy manida de hacer de la vida un espectáculo, la difícil y estrecha linea que separa la creación de las propias vivencias y un final muy violento y bizarro muy de mi gusto hacen que la película me caiga en gracia y me parezca mejor a las anteriores.

En definitiva, el cine de Chistoffer Boe, que me ha resultado un autor personal e interesante, no me ha terminado de atrapar y menos de convencer. Seguro en el futuro le daré alguna nueva oportunidad con alguna otra película venidera o incluso puede que realice un segundo visionado de alguna de las que he hablado aquí, pero hoy por hoy me despierta serias dudas como cineasta, más allá de sus planteamientos originales, personales y su, a veces, lograda, atmósfera. Ahí tenéis mi opinión, luego recomiendo que cada cual se forje la suya, porque es un cineasta con el que habrá una gran diversidad de opiniones.
Gracias Isabel. Gracias a todos.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Películas de otros blogs: Love exposure (Después de 1984)

Es difícil ser objetivo con el blog Después de 1984 en el que escriben dos personas Alan Smithee y BCNdays, con los que tras coincidir en el Phenomena y en el festival de Sitges nos une la amistad. Sin embargo, ya antes de conocerlos personalmente era uno de mis blogs de cine de referencia. Además de tener unas críticas directas y cuidadas, breves y fáciles de leer, un diseño de la página precioso y vivir en Barcelona, por lo que me sirven de referencia para descubrir y compartir eventos, además, sus gustos cinematográficos en la mayoría de los casos se parecen mucho a los míos, por lo que me dejo influenciar muchos por ellos. Con un pie y medio en la actualidad, atentos a los festivales de la ciudad, intrusos en un festival de San Sebastián que cubrieron con generosidad y profesionalidad admirable y con la vista también puesta en títulos más antiguos a descubrir, series de televisión e incluso música, Después de 1984 está muy por encima, aún sin haber cumplido los dos años de vida, de la gran mayoría de blogs de cine que invaden la blogosfera.
No hace mucho hablaron de la película Love Exposure, un largo film del extremo director japonés Sion Sono que yo aún no había podido ver. Ahora sí lo he hecho.

Presente en la edición del 2009 del llorado festival BAFF de Barcelona en la que se hizo con el Premio del público, Love exposure fue la primera película del director Sion Sono que deseé ver. Sin embargo me la perdí durante el festival y aunque pronto la pude recuperar por internet, su larga duración de cuatro horas me había hecho irla dejando a un lado, aunque siempre tuve claro que la terminaría viendo. Tras leer a BCNdays por fin me animé.
Love exposure, finalmente, ha sido la cuarta película del realizador nipón que he visto. Además tras ella he visto otra más para hacer este post más completo. Así que más de un post sobre la película en sí voy a realizar un post sobre uno de los directores más extremos no solo de la cinematografía asiática, sino de la mundial. Cada vez que termino de ver una película de Sion Sono pienso que es la cinta de alguien que no está bien de la cabeza y que utiliza el cine como terapia. Luego algunas me gustan más y otras menos, pero siempre me invade esa sensación de locura. Y es que el cine de Sion Sono es una mezcla de géneros y colores muy personal e intransferible. Muy violento, con mucho gore, con humor de trazo grueso, muy extremo en sus historia histéricas e inverosímiles, al final el director intenta hablar a su manera de lo enferma, sexualmente y en cuanto a relaciones personales que está la actual sociedad japonesa. Su cine puede seducir, conmover, excitar, sorprender o también puede desinteresar por completo, si no se es capaz de entrar en su mundo de excesos. Y un aviso para lectores desprevenidos seducidos por lo que vamos a contar hoy. Sion Sono no es para todos los públicos. Más bien lo contrario.
Sion Sono, nacido en Toyokawa en 1961 y antes poeta que director de cine tiene en su haber documentales, cortos y largos de ficción y trabajos para televisión. Además ha sido guionista y actor y puntualmente compositor, productor y director de fotografía. Así pues, un todoterreno en el mundo del cine. La primera película que vi de él, finalmente, fue una de las menos conocidas y menos representativas de su filmografía. Se trata del film de terror Exte: hair extensions, una película bastante prescindible de la que, para ser sinceros, poco recuerdo, más allá de que mezclaba los tópicos del cine de terror nipón de última hornada con un humor grotesco y desconcertante made in Sono que la diferenciaba en parte del resto de productos de este estilo, pero que la hacía bastante desconcertante. Era una historia, como no, de maldiciones y pelucas protagonizada por la actriz de culto Chiaki Kuriyama.

La segunda película suya que vi, hace casi un año, en el marco de la primera edición del muy prometedor festival D'A (Festival de cine de autor de Barcelona) fue Cold Fish, su antepenúltima película terminada hasta la fecha. Cold fish es una larga película (140 min.) sobre una pareja de asesinos en serie y un buen hombre, sumiso, al que usan a su antojo. Mezclando la comedia, el thriller, el drama, lo erótico, el terror y el gore, la película sorprende en su pura desvergüenza, en su inagotable exceso, en el clima enfermizo, en su auténtica demencia. Bien dirigida, mostrando una gama de luces y colores tan histriónicas como sugerentes, excesivamente sobreactuada por sus interpretes y con unos treinta minutos finales de gore radical y autoparódico, la película no es para todos los gustos y puede asustar e indignar a un público no preparado para lo que va a ver. A su favor su radicalidad, en contra que se ve como un divertimento gamberro y se olvida con facilidad.

Tras ella, en el pasado festival de Sitges vi su última película hasta la fecha. Se trata de la polémica Guilty of romance y no polémica solo por su temática sexual y su machismo (tan excesivo que no se sabe si es crítica o parodia o demencia) sino por las diferentes opiniones que levantó tras su visionado que fueron desde la fascinación de algunos al radical y frontal rechazo de otros. Yo me mantuve en un término medio, aunque a grandes rasgos, la película me agotó más que me fascinó. Dije lo siguiente entonces "lo que ha realizado el director japonés Sion Sono con su nueva película es de frenopático. Yo veo la peli como el delirio de un loco plasmado en imágenes y como tal, el resultado es tan atractivo como desconcertante. Todo empieza con un matrimonio culto, pero que entre sus características tiene la ausencia de sexo. Ello degenerará en una progresiva caída de la mujer en los terrenos del porno, la prostitución y la locura, sin posibilidad de marcha atrás. Sion Sono tiene un estilo único y para bien o para mal, no se parece a nadie. La película es muy delirante, muy histérica, muy histriónica, colorista, demente, excesiva y con un humor muy negro. Moralmente muy censurable (lo que es parte de la gracia) Sono compone con Guilty of romance un ente inclasificable sobre la caída de una mujer al submundo del sexo, recomendable para locos y para espectadores abiertos a sumergirse en la extrema locura".

Pues bien, tras estas dos experiencia extremas y tras leer a los amigos de Después de 1984, me dispongo a encarar la película más larga de este realizador y la que lo lanzó directamente a autor de culto. Se trata de Love exposure del año 2008 y de cuatro horas de duración. Antes que nada quiero aclarar que para mí es la mejor película del director japonés de las que he visto hasta la fecha, aunque no la calificaría de sobresaliente. Vuelve de nuevo a mezclar géneros, desde el melodrama al cine juvenil, desde las artes marciales a el erotismo, del gore al género policíaco pero en este caso con unas intenciones creo más claras que en sus anteriores películas. Realizar una película romántica excesiva y componer una crítica de la religión a todos los niveles, además claro, de una crítica a la siempre enferma y desestructurada sociedad japonesa. Sion Sono cree en él y en su estilo. Muestra de ello es el vacilón prólogo de una hora, tras el cual aparece el título de la película. Aún quedan tres horas más. Y la película se va atrás en el tiempo para presentarnos a los personajes que la componen y que historias les han llevado hasta  el desquiciado punto en que nos encontramos. Aclaradas las historias, llenas de pasados turbulentos con padres abusadores sexuales o adictos a castigar a sus hijos física y emocionalmente la historia se une en sus fragmentos y se dirige hacia el futuro en la más absoluta radicalidad. Las sectas religiosas, la industria del porno, la pasión, la desestructura familiar y la locura (una vez más) tiñen a la película de texturas, de colores, de escenas memorables y de otras menos acertadas para al final, explicarnos una historia de amor total, de entrega y sacrificio, como nadie jamás nos la había explicado. Finalmente parece que por una vez, el director, se apiada de todos sus personajes y los perdona, los humaniza dentro del brutal esperpento a que los ha sometido y termina con una luz de esperanza. Terminado el viaje, con los títulos de crédito paseando por la pantalla, uno puede tener varias sensaciones, incluso contradictorias, agolpándose en su mente algo trastornada ya. Sin embargo, por encima de todo, uno se da cuenta que el viaje hasta allí ha sido único y nos convence que quizás (y ésto creo que lo diferencia de otras películas posteriores del director) la única manera sensata de mostrar en lo que se ha convertido la sociedad de hoy día es a través de la locura desenfrenada, del puro esperpento, del inagotable, sugerente, original y repetitivo exceso. Mares de sensaciones. Para bien o para mal. Mucho más de lo que la mayoría de cine actual ofrece. Por cierto, no lo he leído que yo recuerde, pero seguro que es una de las películas favoritas de Tarantino de los últimos años. Seguro.




Finalmente decido ampliar el post viendo algunas de las primeras películas de Sion Sono y elijo la primera en hacerlo destacar en los circuitos festivaleros de Occidente. Se trata de Suicide club, una película que pese a su gore puntual y excesivo es mucho más contenida que el cine del realizador que hemos comentado hasta ahora. La cinta empieza con una secuencia buenísima y brutal de un suicidio colectivo de más de 50 estudiantes que se lanzan a la vía del tren. A partir de allí los suicidios se suceden y la policía empieza a sospechar que los suicidios no son fortuitos, sino inducidos, y empieza a buscar las posibles causas de los mismos. Pero el terror no para. El prometedor inicio se convierte en una locura argumental y sin demasiado sentido de final no sé si abierto o indefinido en el que caben sectas satánicas, grupos de pop infantil con mensajes ocultos, webs de suicidios y mucha infelicidad. Y justo en este aspecto, en la infelicidad inabarcable e insalvable que logra trasmitir la película, en ese halo algo poético y muy decadente, en la sugerencia de unas vidas que deambulan sin sentido, sin pasión, sin esperanza, es donde la película juega su mejor baza. Finalmente resulta una película extraña, como digo de las más contenidas dentro de su universo, cercana ya a los caminos de demencia posteriores, con dosis de salvajismo más puntual, recomendable para completistas del director japonés, del que seguramente, en los próximos años, seguiremos oyendo hablar. Y mucho.

Bueno, pues esto es todo por hoy.  Me encanta esta sección. Espero volver a realizar otro post con esta etiqueta más pronto que tarde. Seguid escribiendo todos, por favor, sois fuente de inspiración.

viernes, 20 de enero de 2012

Películas de otros blogs: Carnival of souls (Cinódromo)

El año pasado, en homenaje a Anro, adelanté la primera entrada de esta sección que tenía previsto desarrollar a partir de este año. La explicación de la sección es muy sencilla. Los que escribimos en blogs, casi siempre, leemos otros blogs y éstos nos influencian en ciertas películas ( y a quien no le ocurra ésto, me parece alguien muy poco de fiar). Así que el sentido de esta sección es hacer un poco de justicia, interactuar entre blogs, reconocer influencias y de paso dar  a conocer a todo el mundo los blogs que voy leyendo y hacerlos llegar, si puede ser, a más gente. Así pues, si alguna película que no conocía, conocía pero no pensaba ver o bien tenía en una indefinida lista de espera (que puede ser sinónimo de no ver jamás, pues la lista es de cientos) como resultado de mi lectura sobre ella en algún compañero bloguero, pasa a interesarme tanto o a llamarme tanto la atención que decido verla, luego hablaré de ella en esta nueva sección, enlazando la entrada que me originó su visión y hablando brevemente del blog en que he leído la entrada. Pero bueno, para ejemplo, este primer post (bueno, segundo) tras el que espero realizar otros varios durante los próximos meses.

No conocía Carnival of souls (El carnaval de las almas), lo reconozco. Había oído hablar de ella pero jamás le había prestado atención y no la tenía para nada ubicada y por consiguiente, no tenía ninguna intención de verla. Leí sobre la película en el blog de Javier Sipmson, Cinódromo, un blog sencillo con críticas de cine (a veces también con posts temáticos en los que abarcan comentarios de varias películas) muy trabajadas y siempre con fondos musicales muy variados y estimulantes. Javier Simpson habla de todo tipo de películas, de todas las épocas, de todos los géneros, demuestra su genial eclecticismo y demuestra día a día en su blog su pasión por el cine y en los blog de los demás su enorme simpatía con comentarios agradables e interesantes. Aquí podéis leer su post sobre El carnaval de las almas.

Carnival of souls es una película del año 1962 con una historia bien curiosa. La dirigió el actor y director Herk Harvey, que pese a que dirigió varios cortos y  algún documental para televisión, no volvió a dirigir ningún largo para el cine. En parte porque la película fue un auténtico fracaso comercial y pasó muy desapercibida. Sin embargo, reivindicada por algunos y convertida en película de culto el film tuvo una segunda vida y años después fue una habitual de la noche de Halloween donde la reponían en cines de todo EEUU. Aún hoy en día se pasa por televisiones durante esa noche. A su leyenda ayudó definitivamente que cineastas como George A. Romero y David Lynch la citasen como fundamental en la creación de su universo propio, luego reflejado en sus películas. Si pocos años después George A. Romero se vería influenciado por ella a la hora de rodar La noche de los muertos vivientes, desde el blanco y negro al sencillo maquillaje entre otros rasgos estilísticos, David Lynch podríamos decir que le ha sacado más partido. Ya en su ópera prima Eraserhead (también en blanco y negro) se puede ver una cierta utilización subjetiva de la paranoia del protagonista que recuerda a Carnival of souls, pero se percibe aún con mayor claridad su influencia en la banda sonora de película que recurre a sonidos estridentes y malsanos para crear una cierta ansiedad. Lynch, además, sigue influenciado por la película y sus mundos, su atmósfera, durante parte de su filmografía y Mulholland Drive, con accidente, chica superviviente y mundos paralelos es su más claro exponente.

La verdad es que si he de ser sincero la visión de El carnaval de las almas me ha parecido muy interesante y necesaria pero durante su visionado me pareció un film tremendamente irregular. La película se inicia con un accidente en el que sobrevive una chica y su deambular por el mundo tras el mismo. El inicio es muy bueno y el tramo final brillante, sin embargo una buena parte del tramo central carece de ritmo y la narración se encasquilla, repitiéndose y produciendo cierto sopor. Dicho ésto, creo que es justo destacar lo bueno de una película que ha sido tan importante (sobretodo a nivel narrativo) en la reformulación del cine de terror moderno desde entonces hasta nuestros días.

Primero de todo cabe destacar el asombroso blanco y negro con una genial y fantasmagórica utilización de las luces y las sombras (huir de una versión coloreada que circula por ahí). Destaca también la buena ambientación de algunas escenas oníricas, cercanas a la pesadilla, tanto por su sonido antes citado como por una ilógica escenificación que logra el efecto deseado. Hay a veces una cierta inconexión entre escenas y unos diálogos intrascendentes que aunque al final  ayudan a ese bajón en el tramo central del que hablaba, en parte, suman algo más de extrañeza que no le viene nada mal a la película. Las interpretaciones son algo teatrales, algo excesivas y ello, mira por donde, también da un tono irreal que acerca nuestra percepción a lo onírico, a lo irreal. La película, por momentos está dotada de una atmósfera malsana, terrorífica, dispersa, neblinosa, sensual, sugerente. Por momentos emerge, tan vaporosa como torpe, aprovechando muy bien su muy bajo presupesto. Hay apariciones que inquietan, escenas que nos sumergen en la pesadilla, momentos de gran carga sensorial. Con el tiempo, en nuestra memoria, seguro se imponen a los de bajón que existen.

En definitiva, diría que la película es obligatoria para amantes del terror que quieren ver las películas claves en la evolución del género, obligatoria para los amantes de series "B", amantes de Lynch que quieran descubrir sus orígenes y amantes de rarezas de culto. Os encontraréis una película con escenas que son impresionantes, que mantendréis en el recuerdo, en general buena, pero con un importante altibajo argumental en el tramo central de la película en que ésta se encalla y tiende a la repetición. Un placer haberla visto, haberla descubierto. Gracias Javier Simpson.