Mañana, domingo 3 de febrero, a las 21:50 horas, retransmitido por TV3 y presentado por Andreu Buenafuente, se entregarán los quintos Premis Gaudí, es decir, los premios a las mejores películas del año con producción catalana.
De todas las categorías que se entregan en estos premios la única que me interesa es la de películas habladas en catalán. Porque en las películas restantes, en que se tiene en cuenta que sean producidas en Catalunya, lógicamente, mi indiferencia es máxima. Prefiero ver los Goya ya que me da igual si la peli es producción catalana, madrileña, gallega o andaluza. Sin embargo sí que me gusta el hecho de que los Gaudí hayan logrado que durante el año haya bastantes películas habladas en catalán y que además sean en muchos casos de calidad. Hace pocos años una película hablada en catalán era una rareza, cosa que hoy no, lo que es un hecho de celebración, ya que cualquier lengua para ser importante necesita ser usada en las manifestaciones artísticas y culturales de su país.
Por ello me molesta esa polémica nominación a Blancanieves, película como todos sabéis muda, como una de las cuatro a mejor película en lengua catalana, lo que ha sido motivo de mofa no solo en los círculos españoles en que la mofa era previsible, sino entre nosotros, los catalanes. Según los estatutos de la Academia catalana, se puede incluir una película con intertítulos en catalán, lo que me parece lógico. Lo que ocurre es que Blancanieves, en casi todas las salas de nuestra comunidad, se estrenó con intertítulos en español. No niego que hubiese alguna copia (como cuando se subtitula) con intertítulos en catalán, pero si lo que se quiere es premiar en esta categoría las películas que se atreven con el catalán, la nominación de Blancanieves me parece fuera de lugar y un posible desprestigio, en caso de ganar, al sumarse al palmarés a las sí merecedoras del premio El cant dels ocells, Tres dies amb la família, Pa negre y Eva de las cuatro ediciones anteriores, como veis en catalán y de gran nivel.
Tras esta breve introducción y con este enlace por si os interesan ver las nominaciones completas, paso a comentar las cuatro películas de este año nominadas a mejor película en lengua catalana, de calidad muy alta, ordenadas de la que más a la que menos me ha gustado:
Me ha sorprendido muy gratamente El bosc, película que dejé pasar en el Festival de Sitges, lo que indica (recordad que vi 45) que mi interés era muy relativo, por no decir algo más contundente. Pues bien, El bosc es una película muy notable y muy infravalorada y sin duda la mejor película de largo de su director, Óscar Aibar, hasta ahora tan original y arriesgado en su variedad de géneros tratados como mediocre en sus resultados. La película, que se sitúa en el contexto de la Guerra Civil se muestra original ante la mayoría de películas que hablan de este periodo histórico por dos motivos. En primer lugar porque en este caso nos explica la historia desde el punto de vista de un pequeño terrateniente, en un pueblo del bajo Aragón, que toman los rojos y del que todos los del bando nacional deben huir ante el peligro y la agresividad de los primeros. Así que los protagonistas son los vencedores, más o menos y antes de serlo, lo que no suele ocurrir en las películas españolas sobre la Guerra Civil. La segunda originalidad (aunque tras los últimos años no tanto) es la introducción en la historia del elemento fantástico. La película resulta algo irregular pero muy singular y disfrutable. El guión de Albert Sánchez Piñol (autor de uno de los mejores libros que he leído en los últimos años, "La pell freda") obtiene su peso, que es peso en oro, en esta especie de disección del comportamiento humano a partir de metáforas, parábolas y fantasías. Aibar dirige con solvencia en una localización cargada de magia y el reparto está espléndido, en especial Maria Molins, que hasta hoy desconocía y ante la que caí rendido y enamorado. En definitiva una muy notable película que pocos han valorado sobre nuestra condición humana, nuestros odios arraigados y la capacidad de perdonar o de aceptar según que diferencias, por encima de según que otras, como da a entender el brillante final.
Els nens salvatges es una película dirigida por la madrileña Patricia Ferreira casi íntegramente en catalán, lo que por desgracia en este país en el que vivimos, es muy noticiable y nada habitual. Trata de las vivencias durante unos días de tres amigos adolescentes que sin duda marcarán el resto de sus vidas. La cinta se acerca a la adolescencia con mucha más verdad de lo que es habitual en nuestra (o en cualquier otra) cinematografía. Es cierto que la trama es algo sensacionalista y tremendista en algunos momentos y que los padres son tratados de forma tan patética que uno no puede evitar pensar en un cierto exceso, ya que si no se hunde ante la sola sospecha de que pueda acercarse a ellos a la hora de afrontar la adolescencia de sus hijos. Se muestra con mucha veracidad esa etapa adolescente en que los chicos se sienten solos ante el mundo, ajenos al sufrimiento de sus padres y ajenos a su propio futuro y atentos solo a su mundo de despertares sexuales y vitales en que cualquier pequeño detalle puede convertirse en lo más importante del universo. Ayudan las espléndidas interpretaciones de su trío protagonista, que resultan mucho más naturales y creíbles que las de los adultos que actúan en ella. Albert Baró está francamente bien, Àlex Monner espléndido y Marina Comas (la niña ya crecidita de Pa negre) sensacional, mostrando una madurez interpretativa nada habitual en su corta edad. Una película muy apreciable, como digo con ciertos excesos e irregularidades, pero también con grandes dosis de verdad a la hora de enfrentarnos a lo que pasa por la cabeza de nuestros chavales en una etapa tan difícil como es la adolescencia.
Blancanieves, la segunda película de Pablo Berger, es un muy estimulante ejercicio estético con el fin de hacer una versíón muy personal del cuento de los hermanos Grimm. Muda y rodada en una espléndida fotografía en blanco y negro, la película, pese a tener vida propia es un extenso pastiche de referencias cinéfilas que van desde el cine español de la época muda más popular (con toros y sevillanas, por supuesto) hasta un final que recuerda inevitablemente al Freaks de Tod Browning. Además de su captivora estética, la película se ve favorecida por su espléndida banda sonora (incluida esa saeta de Silvia Pérez Cruz de pelos de punta) y las geniales interpretaciones de su reparto, sobretodo femenino y en especial una brillante (como siempre) Maribel Verdú, aunque tampoco están nada mal la Blancanieves Macarena García (todo un descubrimiento) ni en sus breves papeles la hermosísima Inma Cuesta, la veterana Ángela Molina o la niña Sofía Oria. A distancia el reparto masculino, solvente, encabezado por Daniel Giménez Cacho y Josep Maria Pou. El único problema que yo le encuentro a Blancanieves es que, tras la fascinación estética del principio, la historia va perdiendo fuelle, sobretodo a partir de la aparición de los enanos, hasta volverse incluso algo monótona y falta de ritmo. Éso sí, por el plano final habrá merecido aguantar ese bajón de la segunda mitad del metraje. Sin duda una propuesta destacable, interesante y cargada de encanto.
Fènix 11-23 es la última película nominada entre las de habla catalana. Es una película de denuncia y como tal, y como he dicho otras veces, difícil de valorar más allá de sus intenciones. La cinta nos explica unos hechos que son a todas luces lamentables, como la persecución por parte de la justicia de un chaval menor de edad que en su afán por defender el etiquetaje en catalán se pasa de tono en un mail que envía a una empresa y es acusado de terrorista. Tras la lamentable intrusión de montones de guardias civiles en su casa y ante la evidencia de lo desproporcionado e injustificable del caso, una juez más radical que el adolescente, abanderada de la España más facha, decide llevar la causa hasta las últimas consecuencias y prueba de encerrar al menor por actos e indicios terroristas. La historia, real y denunciable ocurrió hace muy pocos años en este país y solo la intervención de los políticos catalanes y el ruido mediático hizo que se dejara estar. Por otro lado la historia es una excepción y usarla para hacer bandera de un sentimiento patriótico e independentista por parte de Joel Joan es tan opinable como seguramente oportunista. Es obvio que aunque la historia sea real, la película carga las tintas allí donde considera necesario para su causa y ciertas secuencias me causan vergüenza y, en este caso, no ajena. Lo mejor de la película es que se deja ver y no aburre y lo único que realmente me parece bastante brillante es como muestra la carga que les toca sufrir a los padres, superados por la situación y las distintas actitudes que ambos toman en el asunto hasta un final realmente emotivo. Por lo demás prescindible y propagandística. Aunque los lamentables hechos existieron y son de vergüenza.
Pues nada más. Seguro que todas las películas, los no catalanes interesados, las podéis ver con facilidad tanto dobladas como con subtítulos. Mañana durante la gala espero poder opinar con tweets, como siempre con humor y la distancia crítica que merecen todas las entregas de premios. Interesados y otros visionadores de la gala, espero os agreguéis a la fiesta.