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miércoles, 25 de abril de 2018

Cine latino: Luis Estrada (México)

Tras cuatro posts de esta sección de cine latino que dedicados a Argentina, Brasil, Colombia y Chile, por fin dedicamos hoy uno a México, sin duda el país latinoamericano que realiza el cine que más me interesa hoy en día. Y el director elegido para la ocasión es Luis Estrada y para ser concretos, sus tres últimas películas.
Aunque esta sección hasta ahora había estado formada por sesiones dobles (y lo seguirá estando) a sugerencia de Daniel Gálvez de Cine Latino, que como dije al iniciar esta sección es quien me ha sugerido la mayor parte de los títulos que conforman la misma, en este caso caso concreto hablaremos de tres películas que forman una especie de trilogía devastadora sobre México y su corrupción.


La ley de herodes (1999)

La acción se sitúa a finales de los 40 y principios de los 50 para hablarnos de la política, su poder de corrupción hacia las personas y de la distorsión que el poder puede ejercer sobre el individuo. El film sin duda es muy brillante y cuenta con la brutal actuación (es el actor principal en la trilogía) de Damián Alcázar, un actor que hasta hace poco no conocía y que ahora me parece de lo mejorcito del panorama actual mundial. Un pueblo de mala muerte, mucha influencia literaria rural y con ese nivel de esperpento que tan bien saben plasmar los mexicanos, una fotografía genial de tonos mates, un humor que recorre la historia pero que ante el transcurso de los acontecimientos se vuelve de una acidez espeluznante y las brillantes actuaciones de Alcázar y el resto del reparto hacen de La ley de Herodes una de las mejores películas mexicanas de los últimos años, una parábola en que se nos cuenta la típica historia de que el poder corrompe pero realizada e interpretada con tanto talento y llevada a unos extremos de paroxismo y caricatura tan delirantes que la supuesta falta de originalidad del argumento devienen en una experiencia sin duda novedosa y lejana a los cánones habituales. Muy localista y al mismo tiempo muy universal. Buenísima.


Un mundo maravilloso (2006)

Tras siete años Luis Estrada vuelve a realizar una película, otra vez interpretada por Damián Alcázar y pese a estar realmente bien, está un peldaño por debajo de su antecesora. En esta caso el director se decanta definitivamente por la comedia en tono de cuento. De nuevo la política sale malparada pero en este caso no va a ser la única. Y es que este cuento con tintes de Berlanga, pero también con la cierta buena intención de ¡Qué bello es vivir!, con la sencillez de Chaplin e incluso con el humor local de Cantinflas arremete contra todo el que se le pone por delante. Con humor pero con una terrible acidez. Los citados políticos, pero también los periodistas, los asesores, la alta sociedad, la religión e incluso el grupo de pobres que se convierten en protagonistas no se salvan de la quema, de un retrato que pese al humor no puede dejar de manifestar el nihilismo que el director muestra por la sociedad que le ha tocado vivir. De nuevo gran dirección, de nuevo grandes interpretaciones, de nuevo secuencias con una muy buena fotografía y de nuevo muy mala leche para componer una película que pese al pastiche de influencias se ve como algo original y anacrónico pero que pese a algunos momentos sublimes termina por tener otros mediocres y resultar en su conjunto buena, pero algo irregular. Y con un final realmente opinable.


El infierno (2010)

Nominada al Goya a mejor película latina y ganadora de casi  todos los premios Ariel (9) de la cinematografía mexicana de aquel año, a mí El infierno sin parecerme una mala película, ni mucho menos, me parece la más floja de ésta de momento "trilogía" sobre el poder y la corrupción (La verdad sospechosa que se estrenará en 2013 parece continuar la honda). En este caso sí que la película es menos universal y el localismo de la historia parece cargar más las tintas en el narcotráfico mexicano. Lo que ocurre es que pese a la buena actuación de nuevo de Damián Alcázar, la realización en este caso se me antoja más plana, más de piloto automático, con una fotografía menos lograda, una duración (150 minutos) a todas luces excesiva y una historia, la del hombre que regresa a su México natal y ante la necesidad se arriesga con el narcotráfico hasta que todo se le escapa de las manos, que en este caso sí suena a algo tópica y produce el molesto déjà vu que pese a los temas tratados había logrado evitar en las anteriores dos películas de su filmografía. Uno tiene la sensación que tras las otras dos obras, más frescas, más auténticas, aquí Luis Estrada pretende llevar su temática hacia la película definitiva y tales pretensiones lo alejan en parte de sus logros anteriores. Si no se han visto las dos anteriores la película puede gustar mucho, en caso de haberlas visto quizás puede saber a más de lo mismo y peor. O quizás no. Pero es lo que a mí me ocurrió.

Lo que si os digo sin duda es que si no os habéis acercado al cine de este hombre, empecéis por donde queráis, pero no lo dejéis en el olvido. Es muy superior a la media.



lunes, 17 de septiembre de 2012

Cine Latino: Pablo Larraín (Chile)

Pues hoy (tras Argentina, Brasil y Colombia) toca el turno de hablar del cine de Chile. Y el elegido para este primer post sobre el país latinoamericano es un director bastante valorado en la actualidad, sobretodo por festivales. Nos referimos a Pablo Larraín. Sin ir más lejos, su última película, No estuvo en la última edición de Cannes, ganó el premio de la Quincena de Realizadores y va a estar en el festival de San Sebastián que dará inicio a finales de semana y que van a seguir, con la espléndida crónica diaria a que nos tienen acostustumbrados siempre que visitan un festival, los colegas y amigos de Después de 1984 y Cine Latino.
 Antes de este No que estará en San Sebastián Pablo Larraín había realizado tres films, una primera película algo distinta al resto titulada Fuga y a continuación las dos películas con que el realizador se dio a conocer internacionalmente y que forman un díptico (quizás, por lo que parece, junto a No una trilogía) sobre la situación política chilena de la era Pinochet: Tony Manero y Post Mortem. De ambas vamos a hablar a continuación en el habitual programa doble de esta sección.

Para empezar dejarme decir que el director Pablo Larraín es bastante extremo y sin duda muy lejano a ser apto para todos los gustos. Su cine tiene bastante de provocativo y mucho de polémico. Su estilo es tedioso y sucio y a ratos, sus películas acercan al espectador a una cierta indignación para con lo que está viendo (o al menos es lo que me ocurre a mí). Por lo tanto uno debe saber que el director es minoritario y que se debe hacer un esfuerzo extra para entrar en su universo y valorarlo sin caer en el linchamiento a que el director se arriesga. Dicho ésto vamos a hablar sobre las dos películas citadas.

Tony Manero se sitúa durante la dictadura de Pinochet. En las dos películas que vamos a tratar hoy hay varios puntos en común. En primer lugar ambas hablan de la dictadura pero lo hacen por la tangente. La dictadura y alguna de las cosas que ocurren están como telón de fondo mientras la película se dedica a hablar de otras cosas, a explicarnos las vidas de algún personaje anónimo y triste. En este caso el personaje (interpretado con solvencia, como ocurrirá en Post Mortem por el peculiar actor Alfredo Castro) es un hombre violento y cobarde y obsesionado en emular a Tony Manero para ganar un concurso y convertirse en una estrella televisa local. La narración es algo confusa a propósito. Es del tipo de películas que explican tan solo parte de lo que ocurre y el espectador tiene que llenar los espacios para lograr entender la historia al completo. La estética es sucia, oscura, gris, maloliente. Los personajes están plagados de bajezas, no tienen ninguna esperanza, son parásitos de una sociedad podrida y enferma. En esa estética que a veces incluso resulta desquiciante si uno lo valora con frialdad, radica el mayor acierto de la película, de hecho de ambas.
Sin embargo, en este caso, la extrema parsimonia y lentitud de la trama, así como su historia en extremo absurda, no logra interesar demasiado. Con un guión tan flojo y extraño y un ritmo tan cansino, la película en su primera mitad no logra más que aburrir e indignar a partes iguales. Mejora un poco en su segundo tramo, sobretodo en alguna secuencia lograda y en especial malsana o en la aparición en primera linea de las consecuencias del régimen militar, pero en general solo puede ser aprobable, según mi opinión, con mucha buena voluntad y como germen de un estilo propio que tiene su continuidad en Post Mortem con mejores resultados.







Mejores pero no para echar cohetes. Post Mortem empieza en los albores del golpe militar. Nos habla de un hombre muy vulgar que teclea los informes médico de las autopsias que el doctor le dicta y que se enamora de una bailarina de striptease en horas bajas. En esta primera parte de la película, como ocurría en la anterior, los personajes son excesivamente parsimoniosos, tristes y miserables. Uno a veces se indigna ante tan irreal ritmo y tan cansinos diálogos. Las influencias de la muy superior Whisky o del cine de Kaurismaki se hacen obvias. Pero resultan bastante injustificadas. Sin embargo, de nuevo la película da un vuelco en su mitad, en el momento en que se produce el golpe de estado. Otra vez contando lo mínimo para que el espectador vaya reconstruyendo la trama (en esta ocasión aún más exagerado) el film avanza por derroteros de crítica social pero siempre desde un enfoque original y diferente, casi tangencial a la historia. Todo es gris, sucio, la gente es fea, los ambientes son entre sórdidos y desangelados, fríos, casi gélidos, las personas son tristes y mezquinas. La trama casi no avanza, se detiene en recrear ese ambiente, esas gentes, esa mierda...
Mezquindad, nihilismo, parsimonia y vulgaridad para una película titulada Post mortem porque el protagonista escribe informes de autopsias pero también porque el protagonista en cierta manera vive la muerte en vida, sin futuro, sin ilusiones, sin dignidad en un país que también vive la muerte real (de sus gentes asesinadas) y metafórica (como país que inicia una brutal dictadura). Un muy buen título para una película irregular, particular, pero interesante.



Quizás No termine de elevar el nivel de Pablo Larraín y continúe su mejora como director. Si puedo la veré, aunque si me la pierdo tampoco pasa nada...

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Películas de otros blogs: Cine latino

Pues hoy voy a aúnar dos secciones de este blog, la que reza el título, es decir, "películas de otros blogs" y la que reza el blog en cuestión de hoy, es decir, la sección de "cine latino" con su habitual sesión doble.

Cine Latino es el blog de mi amigo Daniel Gálvez, que como el título indica está dedicado en exclusiva al cine que proviene de latinoamerica. Es un blog imprescindible para estar informado sobre noticias, premios y rodajes de las películas que provienen de nuestros vecinos americanos. Decir que el blog supera el millón de visitas habla por sí solo. Es un veterano entre los blogs y una referenecia obligada para todo cinéfilo. Además de las citadas secciones informativas, Daniel también hace una espléndida cobertura de muchos de los festivales cercanos a Barcelona (además hace poco estuvo en el latinoamericano de Huelva y en breve se larga a San Sebastián para hacernos su crónica diaria que os recomiendo leer) y tiene colaboradores que nos acercan también festivales del otro lado del charco como el Bafici o el Mar del Plata, colaboradores que por otro lado también nos presentan en primicia críticas de películas estrenadas en sus países. Además, con poca pero destacable presencia, en el blog participa otro amigo y crack, John Prskalo, haciendo la magnitud del blog aún más grande. Junto a todo este "reparto" también conviven en el blog otras secciones tan imprescindibles como entrevistas a actores latinos de éxito ("conoce un poco más a..."), entrevistas a personajes vinculados al mundo del cine para preguntarles sobre cine latino ("qué opinas del cine latinoamericano") y otras varias secciones que os invito a descubrir como cortometrajes e incluso alguna erótico-festiva, Cine Latino es y será referencia para los amantes del cine latino en particular y el cine en general.
Pues bien, hace poco Daniel realizó una lista con las, a su parecer, quince mejores películas del cine colombiano del S. XXI (lista que por una vez y sin que sirva de precedente publicó en su otro blog, mucho más anárquico, Navegando por mi cabeza).

Resulta que de las quince películas yo había visto muy poquitas. Y además ni la primera ni la segunda: Satanás y Perro come perro respectivamente. Así que hoy mi sesión doble de cine colombiano la forman estas dos películas recomendadas en primer y segundo lugar por Daniel Gálvez. Y dejadme avanzar que las dos (y no es peloteo, de hecho Dani y yo solemos discrepar mucho) son películas brillantes y muy recomendables.

Satanás es una película de 2007, ópera prima de Andi Baiz (que con posterioridad dirigió La cara oculta, también en la lista de Cine Latino) e interpretada por el prestigioso actor mexicano Damián Alcázar.
Se me hace muy difícil hablar de Satanás porque creo que es de esas películas a las que es mejor enfrentarse como lo hice yo, es decir sin saber nada de su historia, de los que nos va a mostrar. Pero hablar de la película sin desgranar nada va a hacer que la crítica sea menos contundente de lo que desearía. Lo voy a intentar.
La película se compone de tres historias cruzadas que más allá de su "historia" concreta nos hablan de un tema tan esencial como la dificultad de las personas por alcanzar la felicidad y por encontrar un espacio en el mundo en que se sientan dignos y valorados. Pese a que desde aquí tenemos una cierta tendencia a pensar que todo el cine colombiano habla de drogas y narcotráfico, la película Satanás (como muchas otras) no lo hace, es más, la acción está situada en Colombia pero podría estarlo en cualquier lugar del mundo pues los temas de la película no son para nada localistas sino universales.
Uno de los aspectos más destacable de la película es su brillante dirección, más destacable aún si tenemos en cuenta que se trata de una ópera prima. Yo he de reconocer que me mantengo enganchado a la película de forma brutal desde el primer minuto hasta el último de la misma. Toda ella trasmite tensión agobiante, un algo malsano, un algo extraño, una sordidez adictiva. Prefiero su primera mitad a la segunda, en la que realmente no pasa nada demasiado destacable pero tienes la sensación de que todo va a explotar en algún instante. Ésa es la sensación de agobio a la que me refiero, una sensación realmente lograda. Entre un reparto excepcional destaca sin duda Damián Alcázar que imprime a su interpretación una enorme cantidad de matices, leves, que denotan gran madurez interpretativa. Además, como se suele decir, se come la pantalla y su sola presencia llena de interés la narración.
El film resultante me parece francamente espléndido, cargado de tensión, de dolor, de fiereza pero también de humanidad, de desesperación, de personajes con aristas que buscan la felicidad y están muy lejos de encontarla. Es un película en última instancia violenta, nihilista, cruel, desesperada. Una película muy afín a los tiempos que corren, una película que al igual que Daniel, os recomiendo contundentemente.









Perro come perro, mucho más conocida por aquí porque estuvo nominada a un Goya, sí que de alguna manera trata el tema del tráfico de drogas, pero de forma algo tangencial y novedosa. Es una cinta con mucha fuerza y violencia pero alejada del cine de traficantes y venganzas y adicciones al uso.
En el fondo hay una trama minimalista y alargada llena de personajes atormentados por la culpa, por sus actos y por un patrón metido en negocios sucios varios y muy violento e histriónico. La película está llena de violencia explícita pero sobretodo, y ahí radica una de sus mayores virtudes, de violencia ímplicita. A ello ayuda una dirección muy buena que carga los espacios y las situaciones de tensión, que alarga las secuencias de forma excesiva, enfermiza, llenándolas de angustia, de dolor, de momentos oníricos agobiantes, momentos y espacios que se alargan y se alargan hasta llevar a nuestros protagonistas hasta el límite de la cordura.
Las interpretaciones están muy bien (aunque el malogrado Blas Jaramillo, que estaba genial como cura en Satanás está muy sobreactuado y pese a ser adrede, cuesta de digerir) y la trama, que por momentos parece no avanzar, consume los nervios de los protagonistas casi rendidos, casi entregados a un destino anunciado que no pueden evitar y consume los nervios de un espectador que sufre con sus protagonistas que pese a todo, parecen no tener escapatoria.
Al final la película te atrapa, te inquieta, te noquea y lo que es peor, regresa a tu mente tras su visionado para seguirte atormentando. Una muy buena película.





Pues de momento es todo por hoy. Visto el éxito seguiré viendo películas de la lista de Daniel. De hecho, además, otras tres  película que ya había visto de la lista (Los viajes del viento sobretodo y muy especialmente, María llena eres de gracia y Los colores de la montaña) me parecen muy recomendables. Así que algún día, volveremos con una segunda edición de la lista. Aunque creo que al ritmo que voy de visionados va para largo...

Por lo pronto regresaré en breve por esta sección hablando de cine chileno. Espero que veais algo de cine latino mientras tanto.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Cine Latino: Tropa de élite 1 y 2

Pues seguimos con esta segunda entrega de sesiones dobles de cine latino y hoy nos acercamos a Brasil para hablar de las películas Tropa de élite y Tropa de élite 2, esta segunda con un título original que lleva el explícito apéndice "Ou inimigo agora e outro", ambas dirigidas por José Padilha.

Quizás tras la omnipresente Ciudad de Dios de Fernando Meirelles, las películas Tropa de élite son las más conocidas y valoradas de la reciente historia del cine brasileño, con permiso de Estación central de Brasil de Walter Salles. Si tenemos en cuenta que el cine brasileño está viviendo seguramente su edad dorada estos últimos años, no me parece arriesgado decir que las dos películas que hoy tratamos están, como poco, entre las diez más importantes de la historia del cine brasileño. Y digo como poco porque el cine brasileño anterior es muy poco conocido y no demasiado valorado. Tras una etapa de cine mudo poco prolífica en la que a día de hoy destaca solo la película Límite de Mario Peixoto, que además en su día tuvo una muy débil acogida en su país, el cine brasileño pasa por los años 30 y 40 sin pena ni gloria, sumido en un excesivo populismo, hasta mediados de los 50, cuando surge la corriente conocida como "cinema nôvo" que en primer lugar será influenciada por el neorrealismo italiano y más tarde por la nouvelle vague francesa. Estas películas renuevan el cine brasileño y dan ciertas ínfulas autorales e investigaciones formales a un cine que hasta entonces había estado anquilosado en una estricta comercialidad. Quizás el director más importante de este periodo, combativo y social, fue Glauber Rocha con títulos estrella como El dragón de la maldad contra el santo guerrero, Tierra en trance, Barravento o Dios y diablo en la tierra del sol. Otros cineastas importantes del periodo son Anselmo Duarte (El pagador de promesas), Nelson Pereira dos Santos (Vidas secas), Ruy Guerra (Los fusiles) o Carlos Diegues (Ganga Zumba). En otra linea, cercana al cine de terror bizarro, destaca la personalidad y las películas, totalmente de culto en nuestros días, del cineasta José Mojica Marins conocido popularmente como Zé do Caixão con títulos tan míticos como A medianoche me llevaré tu alma o Esta noche poseeré tu cadáver. Posteriormente a esta época, en los años 70 y 80, el cine está muy dominado por la burocracia y el estado y el número de películas y su calidad bajan de manera importante, pudiendo salvar a cineastas como Héctor Babenco y Bruno Barreto, autores de las dos películas más importantes y populares de la época como Pixote y Doña Flor y sus dos maridos, respectivamente.

Y llegan los años 90 y el cine brasileño empieza a resurgir, sobretodo a partir de su segunda mitad en la que conviven cineastas de los que citábamos anteriormente como Carlos Diegues, Héctor Babenco o Bruno Barreto con otros que darán de que hablar en los próximos años como Walter Salles. A partir del año 2000, la cinematografía brasileña resurge definitivamente haciéndose un lugar en el mundo y acudiendo a festivales con los cineastas Fernando Meirelles, José Padilha, Marcos Jorge o Karim Aïnouiz.

Y volvemos al inicio del post y a las películas más importantes de la cinematografía brasileña de los últimos años: Ciudad de Dios de Fernando Meirelles, Tropa de élite de José Padilha y Estación central de Brasil de Walter Salles. Quiero destacar estas tres películas para hacer notar que si a la cinematografía brasileña le cuesta encontrar directores estrella, más difícil lo tendrá en un futuro en cuanto a que los tres citados ya han sido requeridos por Hollywood para dar el salto a su industria dejando huérfano el estrellato autoral del cine brasileño que deberá nutrirse de nuevos talentos. Si Fernando Meirelles supo aprovechar la oportunidad con películas como El jardinero fiel o A ciegas, menos suerte tuvo Walter Salles al que se encargó un remake del film de terror japonés Dark Water que se tituló La huella, aunque ahora tiene pendiente de estreno la adaptación de la novela Jack Kerouac On the road, una empresa muy difícil de salir airoso pero a la que habrá que estar atento. El hombre al que hoy dedicamos el post, José Padilha, también va a dar el salto a Hollywood y creo que está destinado al fracaso, pues se le ha encargado un remake del film de Paul Verhoeven Robocop. Difícil de salvar.

Tanto Tropa de élite como Tropa de élite 2 son dos películas muy notables que tratan de la BOPE (Batallón de Operaciones Policiales Especiales) y de su falta de escrúpulos a la hora de enfrentarse a la gente que habita en las favelas y se nutre del narcotráfico. Yo prefiero la primera a la segunda, más directa, con una historia más minimalista y con un punto de exhibicionismo, aunque la segunda también es muy recomendable.

Tropa de élite es una película del año 2007 dirigida por José Padilha, un director nacido en 1967 en Río de Janeiro y que debutaba en la ficción con esta película (antes tenía un par de documentales, uno de ello para televisión). Como decía la película trata del BOPE y se centra en uno de sus integrantes, el capitán Nascimiento, que con una mujer a punto de dar a luz se plantea retirarse de dicho cuerpo, pero no sin antes encontrar un sustituto que esté a su altura. A partir de ahí la película muestra un par de asaltos a las favelas en las que no escatima la violencia ni la crudeza de la situación, un par de escenas íntimas de nuestro protagonista torturado, el brutal método de entrenamiento que se usa para elegir a los destinados a trabajar en dicho cuerpo (escenas algo autoindulgentes, incluso con un punto de humor macabro en su brutalidad e incluso un poco influenciados por las películas americanas sobre entrenamientos salvajes de ejércitos) y la corrupción que envuelve a la sociedad brasileña en general, sobretodo a la policía "común". Dirigida con increíble pulso, sobretodo para tratarse de un debutante, ya que logra trasmitir la adrenalina de las operaciones suicidas y de los entrenamientos, los nervios, la tensión y la violencia insalvable de un país en constante estado de guerrilla e interpretada con innegable solvencia por Wagner Moura, la película se acerca a las máximas de la corriente naturalista al proponer que los humanos  debemos básicamente nuestro comportamiento al lugar en el que hemos nacido, sin demasiada posibilidad de cambio. No hay juicios morales, no hay maniqueísmo, hay posturas antagónicas e insalvables que acercan al asesino violento de las favelas y al integrante de la BOPE a un mismo universo, al del odio irreversible, al del enfrentamiento, al de la violencia radical.

La película, que ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín y que batió récords de taquilla en Brasil tuvo una tibia acogida de público y crítica en España, cuando se estrenó el 18 de julio de 2008. Debido a esta débil presencia de público, la segunda parte no ha tenido distribución en nuestro país. Podemos quejarnos, claro, pero tenemos la distribución que el país merece.

Por suerte, de momento, tenemos internet, un lugar donde encontrar y disfrutar de aquello que la distribución no nos ofrece. Tropa de élite 2, del 2010, ahonda en la corrupción que domina el país y convierte en compleja la relativamente minimalista historia de la primera parte. Aquí la corrupción no solo la tiene la policía "común" sino sobretodo los políticos y los altos estamentos del estado, más pendientes de favorecer sus intereses políticos que de solucionar el problema con las favelas y la violencia. La película, pese a estar muy bien realizada, es algo más previsible y más cercana a otros títulos que ya hemos visto a lo largo de la historia del cine. Además, la integridad del capitán Nascimiento se hace obvia y se nos presenta, al final, pese a sus trazos algo fascistas, como el bueno de la película, rompiendo en parte la ambigüedad moral que la primera entrega nos presentaba. Excepto él y muy pocos más, el resto de la gente está corrompida y son basura en altos estamentos de la sociedad. Éso sí, cierta crítica a una izquierda que defiende a los débiles y a los delincuentes por defecto y que son tratados como absolutos estúpidos e ignorantes y motor en parte del problema social está tratada con mucha saña y en parte, con mucha precisión. Son los instantes con un guión de muy mala baba lo mejor de Tropa de élite 2, el resto está bien dirigido, bien interpretado y bien resuelto, aunque la dispersión de la trama y el tema universal de la corrupción tan tratado en cine otras veces, resta algo de potencia a aquella salvaje historia sin concesiones que habíamos visto en la primera mitad. Y éso que quizás la violencia es aún más explícita, más salvaje y menos injustificable. Sea como fuere, dos películas que merecen de vuestro tiempo y que nos acercan a un problema diario en la sociedad brasileña y nos enfrenta a ciertos dilemas morales que cada uno de nosotros deberá resolver.


domingo, 29 de enero de 2012

Cine Latino: La historia oficial y La noche de los lápices

Otra de las secciones que va a cobrar importancia este año en el blog va a ser la dedicada al cine latino. Con la colaboración de Daniel Gálvez, colega del imprescindible blog justamente llamado Cine latino, que me ha propuesto parte de las películas de las que iré hablando  en esta sección (y seguro me irá proponiendo muchas otras) trataré de dar cabida a un cine que aunque veo con regularidad no tengo tan explotado como otras cinematografías. Habitualmente la sección se compondrá de una sesión doble de alguna manera relacionada. Comentaré o haré la crítica de ambas películas, de manera más o menos breve y me encantaría que los amigos latinoamericanos que leen el blog (también el resto, claro) pudiesen participar con sus comentarios y sus aportaciones a las películas que reseño. Intentaré ir dando cabida a todos los países que me sea posible.
Para empezar voy a tratar dos de las películas argentinas más famosas de la historia. Ambas de los años 80 y de fondo social, ya que ambas tratan de las consecuencias que tuvo la última dictadura militar argentina. Desgraciadamente, Argentina, durante el s.XX, tuvo varios golpes de estado y por lo tanto diversas dictaduras y gobiernos militares. La última de ellas se produjo desde el 25 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983. Esta dictadura, infame, estaría repleta de "crímenes de estado" y llenaría la sociedad argentina de "desaparecidos" y dolor. Los secuestros, las torturas, la mentira, la desinformación y el miedo fueron el día a día de la dictadura. Mucho del cine argentino posterior trata central o tangencialmente el tema de la dictadura y de su gran lacra, los desaparecidos durante la misma. Las dos películas que voy a tratar son de los años inmediatamente posteriores a la dictadura: La historia oficial es de 1985, La noche de los lápices de 1986. Ambas se desarrollan durante la dictadura, la primera en el tramo final y la segunda justo al inicio, y ambas tratan el tema de los secuestros. Pero la forma de encararlo es muy distinta en una y otra película.

La historia oficial es quizás la película más mítica de la cinematografía argentina ya que fue la primera en ganar un Oscar (posteriormente lo ganó la espléndida El secreto de sus ojos). Situada en el último año de dictadura, cuando el régimen empieza a perder fuerza, trata en forma casi de thriller, obviamente con toques de melodrama, el tema de las desapariciones y los raptos, a partir de una mujer que empieza a sospechar que su hija adoptada es fruto de un rapto, ya que su marido está directamente relacionado con los militares. La película está muy bien construida y se aleja del sensacionalismo excesivo para hacer una denuncia sin olvidar construir una historia y con mucha elegancia. Hay algunas cosas de la película que no me gustan, como cierta simplificación en el grueso del guión y la poca credibilidad que tiene la excesiva inocencia de la protagonista, que como mujer culta y profesora de historia debería ser menos crédula con su propio país y el régimen de lo que es. Sin embargo, pese a ello, la película es notable. Una de sus grandes bazas son las brutales interpretaciones de su pareja protagonista, Norma Aleandro y Héctor Alterio. También juega a su favor el interés que despierta la trama, que engancha de principio a fin y tiene un claro in-crescendo. Por otro lado, si el personaje de Norma Aleandro, pese a su evolución, no está del todo bien definido por lo que comentaba al principio, sí está muy bien escrito el de Héctor Alterio, lleno de matices y que nos muestra la normalidad del que en el fondo es un fascista de ideas neonazis, pero que al tiempo humaniza a ratos y le otorga rasgos como el miedo, la cobardía y la dignidad. Obviamente La historia oficial es muy necesaria en el periodo que se rueda pero además es francamente buena, ya que dentro del cine de denuncia y sus "tópicos" no está cargada en exceso de sentimentalismos ni es exclusivamente panfletaria, sino que sabe construir con clase una historia que envuelva el hecho denunciado.

No me parece tan buena La noche de los lápices. La película empieza justo antes del golpe militar y nos muestra las protestas de varios estudiantes por el aumento del boleto estudiantil. Una vez se produce el golpe militar los estudiantes siguen con sus protestas y sus actos rebeldes. La noche del 16 de septiembre de 1976, la conocida como "la noche de los lápices", varios de ellos son secuestrados por la fuerza en sus propias casas. El operativo fue realizado por el batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps, que calificó al suceso como lucha contra "el accionar subversivo en las escuelas". La película nos muestra lo que he explicado hasta ahora y las posteriores torturas a que los estudiantes son sometidos. Uno de ellos, Pablo Díaz, pudo sobrevivir y su relato sobre lo sucedido es la base para explicar lo ocurrido en un libro de María Seoane que se titula, claro, "la noche de los lápices" en el que se inspira la película. Obviamente la película es más que necesaria como cine de denuncia, pero sus valores cinematográficos quedan lastrados por el hecho de tener que recurrir al sensacionalismo legítimo, dado la brutalidad de lo que explica, que la causa requiere. No es que sea una mala película pero no logra las cuotas de la anteriormente reseñada e incluso diría que cinematográficamente es algo mediocre. El inicio en que muestra a los estudiantes con sus reuniones y protestas nos muestra a unos chicos algo tontos, ya que nos quiere mostrar su inocencia, pero se le va un poco la mano. La dirección es plana y falta de garra. Y las interpretaciones son correctas en algunos casos y poco más. La película, repito, es necesaria, sobretodo en el momento en que se realiza y nos indignará ante la gran injusticia y abuso de poder que supone el asesinato (o desaparición, según el estado) de esos chavales que en ningún caso superaba los 18 años y que luchaban por una enseñanza más acorde a sus bolsillos. Nada más. Os enlazo aquí una espléndida y extensa página con mucha información, y de primera mano, sobre lo sucedido aquella noche y el dolor y las consecuencias causadas para que los interesados en historia podáis consultarla.