Mostrando entradas con la etiqueta Festival Beefeater In-edit. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Festival Beefeater In-edit. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de noviembre de 2012

Festival In-edit 2012. Crónica de lo visto.

Pues ayer terminaba el In-edit Beefeater 2012 con un éxito de público muy considerable y una programación muy coherente y sin casi fisuras. No es que haya visto una barbaridad de películas pero entre las tres del post previo y estas cinco, podemos comentar ocho títulos, que no está nada mal.

                
Deciros que los amantes del documental musical estáis de suerte si queréis ver los títulos premiados. El premio de película a competición internacional ha recaído en Searching for Sugar man y parece que la película tiene asegurado su estreno comercial, así que será cuestión de esperar. Los otros dos premios han recaído en películas que todos podéis ver en in-edit tv, el premio a mejor película en competición nacional que ha ganado el film A Film About Kids. Sant Andreu Jazz Band y el premio especial del jurado Don't follow me (I'm lost) que es una de las películas que vamos a comentar hoy.

      
SIGUR RÓS: HEIMA Dir: Dean DeBlois (2007)
El atmosférico grupo islandés termina una gira en la que ha recorrido el mundo y regresa a su Islandia natal para ofrecer una serie de conciertos gratuitos, muchos de ellos en poblados o lugares realmente apartados del circuito de conciertos.
La película mezcla imágenes de los conciertos y brutales escenarios naturales con entrevistas a los miembros de la banda en las que prueban de reflexionar sobre la influencia que dichos paisajes y localizaciones tienen en su música y en su carácter, en su forma de afrontar la vida. La película resulta extremadamente hermosa, rodada en unos paisajes naturales que quitan el hipo y que acompañan de fábula la envolvente música de Sigur Rós. Un placer visual y auditivo de primer nivel.                         
                                

                   
DON'T FOLLOW ME (I'M LOST)  Dir: William Miller (2012)
El hijo de Bobby Bare, una estrella del country de los 60 y 70, compone canciones muy alejadas del estilo de su padre y prueba de ganarse la vida con ello. La película acompaña una minigira de Bobby Bare Jr. por algunos lugares de EEUU y de alguna forma, nos muestra la cara más humilde del estrellato. La del hombre talentoso pero que no acaba de triunfar, que debe tocar en lugares pequeños, reinventarse, buscar su momento y alimentar a los suyos con los sueldos mediocres que logra. El protagonista del film nos sorprende musicalmente, nos muestra a veces su ego, su talento que cree no es suficientemente reconocido y que por lo tanto, de vez en cuando deja asomar cierta aspereza, incluso cierto patetismo. Su relato es auténtico y la película un cariñoso canto al luchador humano con el que es fácil sentirse identificado. Muy recomendable.
                      
TURNING  Dir: Charles Atlas, Antony (2012)
El cantante Antony inicia una gira en el 2006 y junto con el videoartista Charles Atlas dan luz Turning, espectáculo en el que 13 mujeres –transexuales y lesbianas- colaboran en la puesta en escena.
La película mezcla fragmentos de dichas actuaciones con entrevistas a estar mujeres en las que se nos muestran sus aspiraciones, sus deseos más íntimos, sus esperanzas y sus ansias de sentirse útiles, reconocidas, aceptadas, artísticamente activas, de ser felices y vivir sus vidas como mujeres. Sin más. La película es reivindicativa, delicada, tierna y emotiva. El ambiente que se genera en el escenario unido a la voz de Antony nos despierta sentimientos de cálida tristeza que nos agradan. Y la película se disfruta.


                 
UPRISING: HIP HOP AND THE LA RIOTS  Dir: Mark Ford (2012)
Un episodio de brutalidad policial con el ciudadano negro Rodney King y la posterior absolución de los policías en un juicio hicieron que la ira de la comunidad negra explotara en la ciudad de Los Ángeles. Era 1991 pero el hip hop llevaba años prediciendo y alentando dicho estallido de violencia. La película muestra tres días de furia inhumana narrados en sublime detalle por rappers (Snoop Dogg, Ice T, Ice Cube...), cineastas (John Singleton) y ciudadanos. Es un film durísimo, no exento de ciertos momentos de humor y que nos muestra el odio en estado puro, mirándonos a la cara. Da miedo, pues el ser humano en grupo puede ser muy salvaje y uno tiene la sensación de que todo aquel vergonzoso capítulo puede volver a pasar en cualquier momento. Mañana quizás...



         
GOZARAN- TIME PASSING  Dir:   Frank Scheffer (2011)
El regreso a su Irán natal tras 30 años en Viena de un director de orquesta que llega con la esperanza de lograr crear una orquesta y realizar actuaciones en su país prometía explicarnos una historia de valores y superación interesante, más cuando el director intentaba reclutar a mujeres para dicha orquesta. Sin embargo la película termina siendo demasiado poco explicativa, demasiado intelectual, filosófica, trascendental, espiritual y dispersa y pese a ciertos rasgos de obvio interés termina por defraudar y aburrir demasiado.
Ciertas influencias formales y argumentales que nos remiten ineludiblemente a Kiarostami tampoco terminan de cuajar dada la diferencia entre pretensiones y resultados y la brutal distancia entre los talentos del genial cineasta iraní y Frank Scheffer. Sin duda lo menos interesante de lo visto en el festival.

viernes, 26 de octubre de 2012

Crónicas Festival Beefeater In-edit (1)

Pues ayer jueves se inauguró en Barcelona el Festival Beefeater In-edit, que durante los próximos 10 días va a llenar la ciudad con sus muy interesantes propuestas de documentales musicales. El In-edit es uno de los festivales que no nos acredita de la ciudad (hay bien pocos) y además nos trata con bastante desprecio, así que nuestra predisposición hacia él, sin quererlo, se ve afectada. De todas formas voy a realizar un par de posts al respecto. Este primero que nos ocupa con tres propuestas a modo de introducción al festival y que he visto desde mi casa (y que todos podéis hacer pues circulan por la red)  de los considerados mejores documentales musicales de la historia según la lista que ha confeccionado el mismo festival y que podéis ver completa aquí. Concretamente hablaremos del los dos primeros de la lista y del cuarto. Recordad que los 10 primeros de esta lista de 100 se proyectan durante el In-edit. El segundo post será una vez terminado el festival, con alguna de las propuestas que veré o bien en salas, o bien en el in-edit tv donde todos podéis ver, previo pago, algunas de las películas que se proyectan casi simultaneamente al festival. Si estáis interesados os recomiendo entrar, pues hay de muy, pero que muy interesantes (y muchas de mi lista de 15).

Pues empezamos. Primero os dejo el spot del festival con fragmentos de algunas de las películas que se proyectan y paso a comentar los tres títulos en cuestión (por cierto, me place recuperar mis estrellitas, que los 84's me las tenían "secuestradas"):




Número 1 de la lista: Dont Look back (1967) de D. A. Pennebaker

El director D.A. Pennebaker nos muestra en Dont look back un collage de poco más de hora y media montado a partir de tres semanas que Bob Dylan pasa en el Reino Unido en 1965. El mayor mérito de la película es que la filmación, el filmador, parecen no existir. La cámara no parece subjetiva, ni manipulada ni tenida en cuenta por los presentes. La cámara parace flotar en el ambiente, invisible y captar la vida que se convulsiona a su alrededor. Lo que vemos es a Bob Dylan, con 23 años, emergente en su fama y su carrera y dando muestras claras de ese orgullo, esa altanería, esa arrogancia y ese desprecio por los demás que seguiría alimentando su fama de outsider en las siguinetes décadas. Dylan compone canciones poéticas que parecen tratar temas profundos, filosóficos, sociales. Dylan es un cantante folk. O al menos eso dice la prensa y cree parte del público. Él se encarga de desmentirlo. No cree en Dios, no quiere representar a nadie, le dicen que es un cantante folk porque no entienden nada, no quiere ser espejo en el que nadie se mire, ni luchar por nadie, casi ni quiere tener relaciones amistosas con nadie. Solo quiere vivir su vida. Y su ego. Y la película da muestras de su prepotencia en diversas conversaciones y momentos.
El documento es indispensable como testimonio de una época, de una forma de vida de unos cantantes, no hay guión, no hay lógica, fluye, se va de la calma al caos, de la serenidad a la tensión, de cierta amabilidad a un brutal desprecio en el trato de sus semejantes. Se deja entrever el lado de genio de Dylan, aparece su séquito, se deja ver más el lado humano y soberbio del artista. Se deja ver lo que ocurre. Se deja ver la vida. Muy recomendable.


Número 2 de la lista: Let's get lost (1988) de Bruce Weber

En 1986, el prestigioso fotógrafo de moda Bruce Weber conoce a Chet Barker, un personaje icónico que lo tenía obsesionado desde su infancia, cuando lo veía espléndido en las portadas de sus discos. Sin embargo Chet Barker, el virtuoso de la trompeta, ni es ya el bello hombre de los 50 ni el virtuoso en la cúspide del glamour. Más bien todo lo contrario. Está consumido por las drogas, casi olvidado y con un aspecto muy decrépito. En la idea de Bruce Weber reside la genialidad del documental. Por un lado intenta trazar mediante fotografías antiguas y testimonios de sus familiares, mujeres, conocidos e incluso sus propias confesiones un relato de lo que es el auge del músico y su posterior caída en el olvido y la drogadicción. Sin embargo, la película no es un estudio pormenorizado de Chet Barker sino más bien retazos. A ello, se une la idea más brillante del film, la que compone la otra parte del mismo, el fotógrafo se lleva al músico a lugares glamourosos, lo rodea de gente joven y bella, lo sube a una limusina, le deja volver a cantar, a actuar, con una voz que apenas le responde, le devuelve a sus años mozos, aunque en realidad se trate de una gran mentira hecha a su medida, una mentira que pretende ser un regalo, no una burla.
Sin embargo, las imágenes y fotografías de archivo mezcladas con la fantasía actual y con los testimonios duros de la vida de Chet Barker, logran cargar la película de un poso de tristeza, de melancolía por la juventud perdida, casi por la vida malograda, por el talento desperdiciado. Fotografiada en un espléndido blanco y negro, pasado y presente se confunden, se solapan y casi mantienen una conversación entre ellos.
La película no es de fácil visionado y cabe decir que lo predominan son los testimonios. En mi caso me pareció más brillante la idea que la propia ejecución, pero sin duda, algunas secuencias, el discurso de juventud perdida y el espléndido blanco y negro hacen de Let's get lost un documental muy recomendable, que si se ve con cierta predisposición, bien seguro que merece la pena.


Número 4 de la lista: Gimme shelter (1970) de Albert Maysles, David Maysles & Charlotte Zwerin

Gimme shelter es un documento devastador. Estamos en 1969. Pocos meses atrás se había celebrado el festival de Woodstock y todo parecía indicar que la paz y el amor pregonado por el movimiento hippie había llegado a su máxima expresión. Los Rolling Stones están realizando una gira por EEUU. Parece ser que estaban molestos por ciertas críticas recibidas sobre el excesivo precio que cobraban por sus conciertos. Así que deciden seguir el ejemplo de Woodstock y realizar un concierto gratuito como cabezas de cartel junto con otros grupos importantes del momento. El despropósito es mayúsculo y la película documenta brutalmente lo ocurrido para no dejar títere con cabeza. Los perjudicados son todos. Los organizadores y abogados y managers de los Stones que improvisan un concierto en un lugar inadecuado y con poca accesibilidad y seguridad. En segunda lugar los motoristas Ángeles del Infierno, a quien no se sabe con certeza si los Stones o la organización les ofrece a cambio de cervezas y poco más la seguridad del evento. Y la lían con actos de violencia brutales que terminan con el asesinato de un joven negro. En tercer lugar el propio grupo con Mick Jagger a la cabeza, que ensimismados en su estrellato, en su mundo irreal de egos desbocados, no solo no se ven venir la situación sino que no saben como resolverla, más allá de lanzando cuatro frases egocéntricas y absurdas que los delatan, que los ponen a la altura de los ineptos. Y por último, sale retratado el público, los propios hippies, que en algunos casos terminan por perder el control debido al consumo de alcohol y drogas y deambulan desnudos, drogados, violentos o salidos por las cercanías del escenario, intentando asaltarlo, desmayándose, dando a luz, en lo que es una coreografía vomitiva de la suciedad y los excesos que para el espectador, sin duda rompe las pocas ideas que aún pudiera albergar de aquella etapa como algo admirable o envidiable o reivindicable.
Los conciertos jamás volverían a ser igual y primaría la seguridad y la cordura. Los hippies y su movimiento quedaría tocados de muerte. El chico de 18 años, Meredith Hunter, perdió la vida absurdamente. Los 60 acabaron. Y los sueños anárquicos de muchos terminaron con dicha década.
La película lo documenta todo. El previo, el brutal crecimiento de violencia y caos durante el concierto y la moviola posterior donde los Stones ven las imágenes y no saben ni como reaccionar. Es demoledor, sí, pero es sensacional.

Recordad, desde ayer jueves hasta el domingo 4 de noviembre, el Beefeater In-edit en Barcelona. En el cartel del lateral del blog, como siempre, el enlace a la página del festival para interesados. Y los que no estéis por aquí, en in-edit tv parte del festival. Disfrutadlo.

lunes, 22 de octubre de 2012

Mis 15 películas favoritas del Beefeater In-edit 2012

Pues como avanzamos en el post anterior, vamos a dar nuestra personal selección sobre 15 (sí, ya sé que dije 12, pero al final ya me conocéis) de las películas que más nos apetece ver del Beefeater In-edit 2012, intentando movernos un poquito por las distintas secciones que componen el festival y para terminar, vamos a dar un breve paseo por sus actividades paralelas para finalmente, haceros un modesto regalito. Para consultar la programación concreta, aquí. Recordad que el festival se celebra entre el 25 de octubre y el 4 de noviembre.

Sección Oficial Internacional

Don't Follow Me (I’m Lost). A Film About Bobby Bare Jr. (web del film)

Varias circunstancias juegan en contra del indie-rocker Bobby Bare Jr. en la ruleta del éxito y la fama. Para empezar es el hijo de un auténtico ídolo de la música country (Bobby Bare Sr., talento mítico del Grand Ole Opry) y participó de niño en algunos duetos melindrosos con su progenitor. Eso nunca ayuda. Luego está su creciente progenie (cuatro hijos), una ex-esposa, el escaso reconocimiento mundial hacia su talento y una tendencia a ponerse gruñón (y más bien roñoso, por no decir decididamente explotador) con la banda de acompañamiento que le sufre. Don’t Follow Me (I’m Lost) cuestiona sus dicotomías: padre ejemplar o marido ausente, oveja negra o vástago modelo, genio incomprendido o incapaz gafado... Todas sus caras están aquí, en un filme sincero y cariñoso que, sin embargo, no esconde la cabeza a la hora de mostrar el lado no-simpático del protagonista (“No me vendo porque nadie me lo ha ofrecido”, declara). He aquí una obra que retrata el lado empinado del rock y la paternidad, y que recoge con fidelidad el tipo de vida que puede llevar un músico cuarentón no-agraciado, con un montón de facturas por pagar y un padre que siempre hace sombra.


Tenéis un tema de Bobby Bare Jr. en el facebook de Lost Highway Blog


Gozaran - Time Passing (web)

“Voy a hacer posible lo imposible”, o Mahler y Cage en el mundo persa. Tras pasar treinta años en Viena, el director de orquesta Nader Mashayekhi regresa a Teherán, su ciudad natal, para intentar poner en práctica un sueño: fundar una orquesta de música clásica occidental en Irán. O, en sus propias palabras: “Vamos a darles la vuelta a los últimos ciento cincuenta años. Que la cultura europea venga a nosotros”. Todo el mundo, incluyendo su padre (poeta retirado), le advierte que se está metiendo en un fregado de consecuencias funestas. Gozaran Time Passing relata su epopeya, sus sueños y aspiraciones, acompañándole en cada recodo y en cada tropiezo (porque quizás la música no sea tan universal como dicen). Durante este periplo, veremos al director de orquesta rizando el rizo de lo arriesgado (contratando a mujeres trompetistas que han mantenido su pasión secreta durante años) mientras reflexiona sobre conceptos profundos (“Podemos desarrollar una nueva actitud como oyentes, porque no tenemos inhibiciones heredadas”) y músicos amados. Un filme lleno de poesía y cambio que descoloca lugares comunes y reedifica “una nueva visión para una nueva generación”.





I Am Not a Rock Star (web)

Quizás el mejor examen sobre el fenómeno de los niños prodigio. La superdotada pianista canadiense Marika Bournaki toca su instrumento como Dios desde muy tierna edad, guiada en el periplo académico por las firmes manos de padre y maestra. I Am Not a Rockstar se propone documentar un proceso de crecimiento (de los doce años hasta los veinte) que muy temprano desemboca en circunstancias insospechadas, y el crudo proceso de ruptura (tanto familiar como profesional) explota en un huracán de rabia juvenil y ansia de libertad personal. Un genio que reclama ser más que eso, y exige que le devuelvan su humanidad y normalidad. El filme investiga en las causas del desencanto (expectativas paternas de artistas frustrados –padre violinista, madre bailarina-, infancia inexistente, sobrecarga de aspiraciones...) y registra cada muesca en el cercenado camino a la fama. El resultado final es un certero examen sobre la dualidad pasión/negocio (“Me encanta la música, pero no me gusta tocar para la gente. No soy una rockstar”), así como un cristalino análisis de los conflictos familiares y el desgaste que produce crecer en público. De niña a mujer y de genio a persona.



Searching for Sugar Man (web)

En In-Edit hemos programado varios documentales sobre rescate de artistas olvidados, pero nunca el género “¿Dónde estará ahora?” había alcanzado las proporciones épicas de Searching for Sugarman. Es, de veras, igual que un filme de misterio. El desaparecido de marras es Sixto Rodríguez, de nombre artístico Rodríguez a secas, que a mediados de los sesenta grabó dos álbumes de espléndido y ácido folk-rock protesta en el sello Sussex, para luego esfumarse entre la bruma de los días. El documental procesa la búsqueda de aquel ignoto Dylan hispano-filipino sin dejar escapar spoilers, de forma que vamos quedándonos boquiabiertos en progresión creciente según avanza la trama. Fans, detectives y familia empiezan desmintiendo los primeros rumores (uno de los más extendidos era que se había pegado un tiro en directo), y vamos descubriendo que Rodríguez era famosísimo en Sudáfrica, donde se le veneraba más que a Rolling Stones y Beatles juntos. Más aún: sus canciones eran himnos para la juventud anti-apartheid blanca del país, y vendió millares de discos (sin cobrar royalties). Pero: ¿vive aún? El desenlace de este memorable docu-thriller tendrán que descubrirlo ustedes mismos.



Sunset Strip (web)

Hay calles y calles, y luego está La Calle. Sunset Strip no es una avenida cualquiera. Arteria central de Los Ángeles, de los clubes del centro a las villas de Sunset Boulevard, su historia es casi la del entertainment. Esta es su saga, tan llena de nombres propios y lugares santos que abruma. Pues Sunset Strip ha visto brillar al viejo y nuevo Hollywood; el punk; el hair metal; los agitados 60’s; los clubs de strip tease; los gángsters famosos; los clubes con nombres bíblicos (como el Garden of Allah); los cómicos que luego serían actores célebres (John Belushi, Richard Pryor, Robin Williams); ha visto los disturbios (las memorables “riots” en Sunset Strip, provocadas por el cierre del club Pandora’s Box); el fenómeno de las grupis y las mamadas bajo las mesas del Rainbow (como afirman Steve Jones y Tommy Lee); escritores y poetas, beatniks, rockers y pirados de todo tipo. Todo parece empezar y terminar aquí, del fulgor al ocaso. Pero queda la purpurina, siempre. Sharon Stone, Slash, Johnny Depp, Alice Cooper, Dan Ackroyd, Stephen Stills, Keanu Reeves, Kenneth Anger, Mickey Rourke y muchos, muchos más celebran su magia desde 1906 hasta hoy.



Uprising: Hip Hop and The LA Riots

Ha sucedido antes: el hip hop como oráculo y pregonero de un hecho histórico o un proceso político. Pero quizás este sea su caso más notorio. Uprising: Hip Hop and the L.A. Riots da inicio en el instante en que prendió la mecha (la paliza a Rodney King en marzo de 1991) y el momento de la primera explosión de ira (el juicio que declaró inocentes a los policías). Y, desde allí, procede primero a hacer historia –narrando la atmosfera de brutalidad policial y apartheid que se institucionalizó en la zona desde los 60 y las revueltas de Watts; continuando con las crack wars de los 80- y luego se lanza al apabullante detalle: un minuto a minuto de lo que sucedió en aquellos tres días de furia imparable, protesta espontánea y ocasionales conatos de deshumanización ciudadana, racismo dentro del racismo (negros contra coreanos) y rabia ciega. No sorprende que la mayoría de los narradores sean rappers, pues la mitad estaban allí y llevaban años presagiando el estallido (Snoop Dogg, Ice-T, Ice Cube, Dr. Dre y NWA en pleno, KRS-One, Too Short...) pero también hablan cineastas como John Singleton y decenas de ciudadanos de a pie. Una obra imprescindible.



Sección Oficial Nacional

Adrià Puntí

Cuatro vertiginosos minutos iniciales repasan la carrera (cinco elepés) de Umpah-Pah en un bombardeo de imágenes, recortes y declaraciones. Vemos cómo disolvió al grupo en 1996, cómo hizo pinitos como actor de teatro y luego reapareció con su debut en solitario Pep a la llarga, al que seguirían dos álbumes más. Un dramático punto y aparte nos presenta al Puntí de hoy: agudo, reflexivo, delirante, complejo. Quedamos con él en su calle, tocando “El bulevard dels xiprers” en la puerta de su casa, después rasgando la guitarra en la plaza de su pueblo, y más tarde emocionándose al hablar del proceso compositivo y el mensaje de una canción. Cosas que salen de alguna parte oscura, y duelen. Su no-normalidad –separada de la normalidad por una línea muy fina- se presenta aquí como un pozo creativo, un grifo vital, recordando por momentos aquella frase de Nelson Algren: “Cuando la gente como tú o yo nos volvemos normales, estamos muertos”. O, como afirma el propio Puntí: “M’estimo més el que tinc aquí dins que el que veiem a fora”. Puntí, incomprendido a veces pero siempre singular, nunca se abrió tanto.

Aprovechando que no tenemos trailer y que me temo que el genio de Adrià Puntí no debe ser nada conocido fuera de Catalunya, os dejo el siguiente tema suyo, brutal, con un final desgarrador. Si alguien está interesado en la traducción de la letra, me presto a hacerla y enviársela:


Made in London: Julien Temple

Retrospectiva de este reconocido director especializado en documentales musicales

Glastonbury

En 1971, un joven teenager llamado Julien Temple se escapó de casa para ir a un festival llamado Glastonbury Fayre, en Somerset. Allí se uniría a 12.000 danzantes fans en un par de días de desparramo, baile y rock que grabarían en el joven Temple una huella indeleble. Treinta y cinco años después, el festival de Glastonbury es uno de los más importantes del planeta. Ha pasado por tantos estadios que marea recordarlos. Año sí, algunos años no, luchando contra vientos y mareas (barro, gente colándose, oposición de la gente de la zona, huelgas...) hasta hoy, en que Glastonbury es uno de los eventos más celebrados del mundo, con una ocupación estabilizada en 112.000 personas. Pero es difícil, documentar algo tan grande. Que se lo cuenten a Temple. Con más de 900 horas de filmaciones privadas, la ayuda de Channel 4 y la BBC, y el material que el propio director había recolectado, nace Glastonbury en poco más de dos horas de metraje. Fans, grupos no identificados, barro, más fans anónimos, disfraces, juegos: un retrato emocional sin parangón que habla más de la experiencia sensorial y comunitaria que del plantel de artistas que danzan en el escenario.



Top 10/100


Esta sección programa las diez mejores películas de la selección de los 100 mejores documentales musicales de la que hablamos en el post anterior. Todos pues son muy recomendables, pero ya que no podemos ponerlos todos aquí pues acapararían la lista, me inclino por un par.

Dont Look Back (web)

El documental musical más influyente que existe, y punto. El director da significado a la palabra “clásico”, documentando en 1965 la gira inglesa de Dylan: periodistas mancillados, managers belicosos, fans sin aliento, ilustres compañeros de viaje (Joan Baez, Donovan, Alan Price) y, en el centro, un artista folk en proceso de convertirse en astro pop, más ácido e inspirado que nunca. Aquí es donde oyeron por primera vez aquellas frases de “No creo en nada. No veo que haya nada en lo que creer”. Donde Albert Grossman le suelta al gerente de un hotel aquellas inmortales palabras: “Usted es uno de los gilipollas más capullos con los que he hablado en mi vida”. Todas esas anécdotas que quedaron inscritas en mármol para el resto de la historia: las fans subidas al capó, el micro que no funciona, el desplante a Joan Baez, la bronca del “¿quién ha tirado el vaso?”, la humillación a la que someten (con la ayuda de Alan Price, de los Animals) a un petimetre periodista, el encuentro con un sicofántico Donovan, las ruedas de prensa y aquella camisa a topos. Una cosa mí-ti-ca que hay que ver entera una vez en la vida, como mínimo.



Gimme Shelter

Altamont es el mal rollo. Altamont es el fin de los años 60, tipificado en los palos de billar con los que los Hell’s Angels agreden a los peaceniks del festival. Esa inocencia, aquel sueño hippie de paz y amor, termina en Altamont, acuchillado por grasientos Ángeles del Infierno y dinamitado a distancia por Vietnam. Aunque Gimme shelter es una fabulosa panorámica de la gira de 1969 de los Stones por los USA, aunque se suceden los momentos espectaculares (Keith Richards escuchando por primera vez “Wild horses”, las hilarantes ruedas de prensa, los conciertos) es Altamont el cénit y personal sitio oscuro de este celebrado documental de Albert Maysles. Altamont, donde un Mick Jagger más desconectado que nunca pide que la gente “se enrolle” mientras el servicio de seguridad criminal acuchilla a un chico negro en primera fila. Altamont, donde los Hell’s Angels interrumpen el concierto de Jefferson Airplane y toman el escenario para amenazar al grupo. Altamont, todo el mal karma de una década almacenado hecho festival rock, y un documental bravo, intrépido, observacional, que deja mal cuerpo pero que es básico visionar.



Sección Fan

Nueva sección en que los fans votan y deciden poder volver a ver alguna película presente en la pasada edición del Festival.

Sigur Rós: Heima (web)

Heima, en islandés, significa En casa. Significa hogar, país de origen. Y tras dos años de silencio, los reyes de la quietud nórdica Sigur Rós vuelven con un nuevo disco y documental centrado en su tierra. Estos son los Sigur Rós en el entorno que los creó. Grabado a lo largo del verano de 2006 en innumerables puntos de la geografía islandesa (pueblos fantasma, fábricas de conservas, parques nacionales, glaciares, pero también ciudades y mega-conciertos), Heima coloca paisajes que quitan el hipo y los une a reflexiones del grupo. Y también, por supuesto, a canciones (dos de ellas inéditas). La música espectacular –de esa forma tímida y oscura que es su marca de fábrica- se mezcla con un país espectacular. Un grupo excepcional metido en un escenario excepcional. El único escenario que podía crear a una banda autónoma, cambiante, íntima como Sigur Rós. Un documental meticuloso y cuidado que es también una prueba de amor hacia el sonido y las raíces.



Sesiones especiales

In-Edit. Get What You Want

“Nosotros lo que queremos es que haya historias”, aduce el director artístico de In-Edit, Luis Hidalgo. No miente: se trata exactamente de eso. La pasión por la música y la pasión por las vidas agazapadas tras ella crearon hace diez años el In-Edit, Festival de Documental Musical de Barcelona. Entusiasmo irredento, en suma, es de lo que ha ido esta década de aventuras. Eso, y amor por ese sonido mágico que llamamos música. El equipo del festival debate el espíritu de In-Edit (“Lo hacemos porque lo sentimos”, afirma su director Cristian Pascual) y las fuerzas que lo impulsaron (los fundadores Alberto Pascual y Uri Altell); los músicos (Raimundo Amador, Jaime Urrutia, Ariel Rot, Fermín Muguruza en su doble papel de músico-director) hablan de lo suyo: la música; y los directores de documentales (D.A. Pennebaker y Chris Hegedus, Murray Lerner, Don Letts, Matt O’Casey, Albert Maysles y Julien Temple, entre otros) comentan cómo plasmar esa música en un filme. En resumen: algo más que un simple festival, plasmado aquí con cercanía de espectador. Raimundo Amador declara: “Yo quiero a este festival”. ¿Y quiénes somos nosotros para quitarle la razón?



Excedlents

Je Suis Venu vous Dire... Gainsbourg par Ginzburg

El cantautor francés regresa de la tumba. No literalmente, no teman: se trata de una autobiografía ensamblada hoy mediante entrevistas, actuaciones, letras y canciones tomadas de diversas fuentes a lo largo de su extensa carrera. Lo amplio de la perspectiva y lo rico de la fuente (quizás el cantautor más versátil, talentoso, poético y a la vez bocazas y canalla de Europa) configuran un retrato de Serge Gainsbourg que es todo elegancia y profundidad. Por supuesto, eso no implica que Gainsbourg no las diga de la altura de un campanario: merece la pena ver el documental solo por los gloriosos axiomas que escupe nuestro nicotinado héroe a lo largo de la obra. Sus frases sobre sexismo (“Era la misoginia encarnada”), mujeres, talento (“Tengo talento, no genio”), el binomio feúra/belleza (“No existían caras como la mía entonces”), cinismo (“Un cínico conoce el precio de todo y el valor de nada”), timidez (“No soy una persona aguda y detesto los clichés. Mi destino es permanecer callado”) y alcoholismo, además del espectacular trabajo de archivo, hacen de Je suis venu vous dire... un perfecto epitafio para el showman que devoró al hombre.



Quadrophenia: Can You See the Real Me?

Celebrado hoy como obra maestra, poca gente recuerda los fatídicos comienzos del álbum, concebido en solitario por Townshend y entregado al resto del cuarteto en forma de demo. Su nacimiento se debe a un bajón; un bajón de anfetamina, para ser exactos. En las garras de la resaca, el líder de The Who trazó el concepto original del disco: la historia del mod Jimmy y sus cuatro personalidades esquizoides. Townshend admite también que luego tuvo que adaptar la narrativa para que la música rock encajara con los otros “tres cabestros” del grupo. Esa es la puerta de entrada que abre el documental , que procede entonces a ofrecernos un tesoro de detalles: se establece con gran atención la verdadera historia de los mods originales (y cómo Townshend se convirtió en portavoz de los mods “no articulados”), se profundiza en el mensaje lírico y el significado oculto de algunas canciones, se describe cómo se construyó el estudio más ruidoso del mundo y la consiguiente gira desastre (en la que The Who abandonaron por completo Quadrophenia). Multitud de material inédito y las cáusticas afirmaciones de Townshend hacen de Quadrophenia. Can You See the Real Me? una narración muy especial.

Venga va, si domináis el inglés, regalito:



Premios

Cintas premiadas en los certámenes que el In-edit realiza en otras ciudades.

Vou rifar meu coração (web)

¡Drama! ¡Ruptura! ¡Desazón! ¡Cuernos! ¡Fornicación! He aquí un sentido repaso a la imaginería romántica y erótica del Brasil con dos puntos de apoyo: las canciones de brega (música cursi) y los testimonios reales de enamorados y traicionados (mecánicos, amas de casa, padres de familia...). El cancionero relamido aunque veraz de la brega se nutre de las vivencias de estos ciudadanos, que a su vez aprenden a relatarse sus cuitas haciendo uso de la lírica breguista. Es un circuito que se retroalimenta. Eu vou rifar meu coração (“Voy a rifarme el corazón”, un título que es 100% brega) conversa con los intérpretes más destacados del género (en su mayoría desconocidos en Europa: Nelson Ned, Lindomar Castilho, Wando, Amadeo Batista, etc.) y contrapone sus declaraciones a las de los fans de la brega o aquellos cuya experiencia se refleja en las canciones. Juntos coinciden en temas cruciales como virilidad, amor no correspondido, bigamia (como lo oyen: aparecen varios individuos con familias-franquicia), virginidad en la mujer, prostitución y malandreo, celos y los consiguientes crímenes de amor... Canciones que explican vidas, vidas que son canciones.



Actividades paralelas

Finalmente citar la existencia de una actividades paralelas que podéis ver aquí.

Inauguración, Master Class, sesiones muy especiales, pases de películas con concierto del protagonista de la misma o maratón nocturna, conforman algunos de las estimulantes propuestas de esta sección paralela. Por cierto, lo prometido es deuda, así que mi modesto regalito es este documental concierto que se podrá ver dentro de la maratón. Os lo dejo completito para que lo podáis ver desde casita:

Hungarian Rhapsody: Queen Live In Budapest ‘86

Este filme, grabado en 1986, empieza con una vertiginosa secuencia: cómo se levanta una tarima para Queen. Desde allí, y con la multitudinaria asistencia de los esperados 80.000 fans húngaros, puede dar inicio la fiesta. Hungarian Rhapsody: Queen Live in Budapest lleva todos los artilugios de serie que podrían esperarse de un concierto de Queen en plena cima de su etapa 80’s: pirotecnia desatada, alambicados y extensos solos de Brian May, trotes gimnásticos de Freddie Mercury (ataviado para la ocasión con una suerte de chándal de los húsares), sobrados efectos luminotécnicos y riffs rockeros como para parar un tren. La ristra de hits (“One vision”, “Radio GaGa”, “We are the champions” y decenas más, de todas las épocas) se complementa aquí con varios interludios extra: Mercury comprando bibelots decorativos para su mansión, pruebas de sonido de Mercury (luciendo vistoso chándal color canario), Mercury saludando a los fans... Pero lo que realmente necesitan en una maratón (colosal volumen y cancionero imparable) está en el concierto. Quizás Queen no inventaran el cock-rock de estadios pero, como puede verse aquí, ellos lo hicieron grande. Muy grande.



miércoles, 17 de octubre de 2012

Festival Beefeater In-edit 2012 (1) Apuntes previos.

Ya sabéis los más veteranos lectores de este blog que tras Sitges, los festivales empiezan a sucederse de manera vertiginosa en Barcelona. Y también sabéis que en este blog, luego las cosas evolucionan un poco como vienen, uno de los principales objetivos (como se dice en su descripción) es dar a conocer dichos festivales y en la medida de lo posible, ayudar a su difusión y a hablar sobre ellos durante los mismo con crónicas, opiniones, tweets o lo que sea.
Pues la semana que viene se inicia el  Beefeater In-edit, un festival específico que programa documentales musicales y que triunfa cada año más en nuestra ciudad, que cumple en esta edición su décimo aniversario y se ha dispersado por otros puntos del globo terráqueo con ediciones paralelas no solapadas en el tiempo y con una programación distinta en cada ciudad. El festival se celebrará entre el 25 de octubre y el 4 de noviembre. Los cines Aribau y Aribau Club, más alguna sesión en la Filmoteca, serán sus principales sedes.
La programación es muy diversa y la podéis consultar de forma completa aquí. En el próximo post pasaré a destacar 12 títulos de su programación y hablaré un poquito de sus actividades paralelas. Pero antes quiero destacar dos cositas que me parecen muy interesantes y de interés para todos, incluso en este caso aquellos que no podáis visitar el festival por motivos geográficos o los que fuere.

En primer lugar advertir que hace unos meses que el festival posee un canal de visionados on-line llamado in-edit tv, que por precios muy razonables ofrece documentales musicales muy interesantes a sus clientes. Es una cadena muy nueva y de momento los títulos disponibles solo rondan el medio centenar, pero en los próximos meses conseguirán muchos más derechos de películas y además, se nos promete que un 25% de la programación del festival estará disponible en este canal. Y ésto sí es el futuro (cada vez más el presente, aunque tímidamente) de los festivales, programar al mismo tiempo en cines y en plataformas de visionados on-line. Así pues una noticia útil para todos los aficionados al cine documental musical, sean o no de Barcelona, durante el festival y el resto del año.

En segundo lugar quiero ayudar a difundir la lista que el festival, para celebrar estos diez años de existencia y con la colaboración de 100 críticos de cine ha realizado. Se trata de los 100 mejores documentales musicales de la historia según estos encuestados. Los 10 primeros se podrán ver durante esta edición del festival. Algunos de los otros (poquitos) están disponibles en in-edit tv o filmin. La lista es sin duda una referencia que debido a la ausencia hasta ahora de un tipo de listado tan específico gana aún más enteros. Podéis consultarla en el enlace y disfrutarla a partir de ya, por los distintos métodos que tengáis a vuestra disposición.

He decidido dividir en dos este post sobre el festival, que en principio tenía pensado hacer del tirón, para dar más importancia a esta lista de 100 películas y a esta plataforma de visionados on-line. Así los interesados podéis dedicarle un tiempo a ambas cosas sin que yo os atosigue con  mi recorrido por mis favoritas de la presente edición, que será en los próximos días.

Mientras, en Facebook y en Twitter seguiré dando información, adicional a la del blog, sobre el festival. Animaos a seguidme.

jueves, 20 de octubre de 2011

Festival Beefeater In-Edit 2011. Programación.

El festival Beefeater In-Edit cumple ya su novena edición en Barcelona. Es un festival que empezó con cierta timidez pero que a punto de cumplir una década se ha convertido en una auténtica cita obligada para los amantes del cine y/o de la música de la ciudad (o que puedan pasarse por ella). Además, desde que en el 2003 se instalara su sede en Barcelona, el festival ha crecido geográficamente y tiene citas en otros países como Chile, Argentina, Brasil, México o recientemente Alemania. Es un festival de cine muy específico ya que en su programación solo caben los documentales que tengan relación con la música. Pero su amplia programación (esta edición hay 54 películas repartidas por sus 7 secciones) de documentales que en la mayoría de los casos han pasado por diversos festivales antes de llegar al in-edit, da buena muestra de la salud actual del documental musical.
No voy a exponer en este blog toda la programación, ya que en la propia web del festival, hay unas fichas espléndidas de todas las películas y el horario definitivo. Podéis consultar la web aquí o pinchando sobre el logo del festival del margen derecho de este blog. Simplemente voy a proponer a modo muy subjetivo y en un post, alguna de las propuestas de algunas de sus secciones y espero que ello os anime a pasaros primero por la web del festival y después por los cines Aribau de Barcelona, donde se celebra el festival, porque merece la pena. Tan solo añadir que el festival, desde el año pasado, en colaboración con el portal de cine on-line filmin ofrece algunas de la películas presentes en el festival a precios muy asequibles. Aún no se sabe cuales serán las películas de este año para visionar on-line, pero los interesados estar atentos al portal, pues aparecerán en breve. Una buena opción para seguir parte del festival, sobretodo si Barcelona te cae lejos. Sin más, os presento aquí algunas de las películas de la edición de este año.

SECCIÓN OFICIAL INTERNACIONAL

Passione – A musical adventure


Presente en dos festivales tan prestigiosos como Venecia y Toronto, la película de John Turturro es sin duda uno de los platos fuertes del festival.

                                 
“Hay sitios donde uno va una vez, y ya tiene suficiente; y luego está Nápoles”. John Turturro (el mismo) nos lleva de paseo por canciones “bañadas en contradicción, humor e ironía”, gestadas en una ciudad que ha sobrevivido a volcanes, invasiones, epidemias. Su emplazamiento es como un “punto caliente”, un géiser que escupe sin cesar la gran paradoja de la canción napolitana: “Te quiero hoy, pero mañana, ¿quién sabe?”. Es la música de Napoli: apasionada, melodramática, callejera, melodías que son mini-obras de teatro sobre celos, deseo y desamor. Y esas operetas se interpretan aquí en forma de clips callejeros, excesivos como pocos: Genaro Cosmo Parlato cantando “Maruzzella” en clave gay, Massimo Rainieri interpretando el “Malafemmena” de Totò desde la alcoba... Y simultáneamente a estas postales-con-música, Turturro disecciona el ADN napolitano, entrevistando a los hermanos Esposito, celebrando a los maestros (De Lucia, Sergio Bruni, Massimo Rainieri, el poeta lumpen Raffaele Viviani, Renato Carosone y su proto-rap) y las canciones estandarte. El resultado es un lienzo fauvista, el cuadro deslumbrante de una ciudad “pintada con sonido”.


Bury The Hatchet


Ganadora de varios premios en festivales internacionales, la ópera prima de Aaron Walker, es un documental que va mucho más allá del género musical. Una de las propuestas a priori más curiosas y personales del in-edit de este año. En el pase del jueves estará presente su director.

                       

Para todos aquellos que son fans de la serie Treme –de los autores de The Wire- he aquí su semilla, su carne y hueso, su “basado en una historia real”. Esta es la historia: los New Orleans indians, clubes de hombres negros que se disfrazan de nativos americanos cada Mardi Gras. El relato de una tradición centenaria (surge de los esclavos negros fugitivos cobijados por indios en los bayous de Luisiana) que se mantiene, orgullosa, pese a la opresión, los huracanes y la brutalidad policial. Bury the hatchet nos lleva, de la mano de sus líderes, jefe indio a jefe indio (del Chief Doucette a Chief Monk Boudreaux y Tootie Montana), por una expedición tan antropológica como política. Comenzamos en el Mardi Gras del 2005, siete meses pre-Katrina, y avanzamos por los duros años de reconstrucción, de restablecimiento de lazos comunitarios y resistencia contra el poder, hasta el 2010. La senda del filme nos adoctrina sobre los detalles de la tradición: su estructura, sus rencillas tribales, su pasado violento (antes de trompetas se usaban escopetas), su hermoso R&B y la labor de amor que exhiben cada año esos trajes cosidos a mano. Emocionante.



Last Days Here

Ganadora en festivales tan prestigiosos como Boston y Sidney, la película nos narra sin concesiones el descenso a los infiernos de Bobby Liebling, un pionero del rock duro de los años 70. Una cinta de las que, parec ser, no dejarán indiferente a nadie.


                     
Anvil era brillante, pero algunas escenas lo acercaban al esperpento. Las risas, sea como fuere, acaban en Last days here. Bobby Liebling fue el carismático cantante de los 70’s hard-rockers y pioneros doom, Pentagram. Hoy agoniza en el sótano paterno atizándole al crack y la heroína, un sobrecogedor zombi moteado por llagas e infecciones cutáneas, desdentado e inconexo, que flirtea a diario con la muerte. El filme empieza con el reencuentro entre Liebling y Sean “Pellet” Pelletier, el amigo y manager que intentará relanzar la carrera del malogrado mito metálico. Last days here alterna el drama de su caída, tan exagerado que parece ficticio, tan lleno de traspiés que parece escrito por un guionista cenizo (pifiaron una audiencia con KISS, Liebling se marchó en medio de otra cita con Columbia), con el improbable canto de resurrección que suena en su vida presente. ¿Será capaz Liebling de levantarse y andar, relanzar su carrera, abandonar las drogas, incluso encontrar el amor? Suena improbable, pero encontrarán la respuesta aquí: en un filme inolvidable, lleno de empatía y afecto, que es también un ensayo sobre la mala pata y –de nuevo- el sabotaje personal.



O Samba Que Mora Em Mim

Otra película que va mucho más allá del género de documental musical es esta cinta, premiada en el festival de Sao Paulo y presente hasta la fecha en numerosos festivales. En la sesión del domingo se contará con su directora.


                          
Hay una historia tras cada bailarín del carnaval de Río. O samba que mora em mim se atreve a contar las intimidades y amores, penas y alegrías, empleos y desempleos, de todos esos ciudadanos durante los 364 días del año en que no hay desfile. ¿Quién es esa gente que se emperifolla para una sola jornada carnavalera, que trabaja laboriosamente en un atuendo y baile que pasarán en 24 horas? El filme prescinde de música (esto es la samba que vive en la gente; no hace falta escucharla) para centrarse en la pura existencia de transeúntes normales en Mangueira, irreductible barrio sambero. Tratándose de una favela, muchas de las historias exudan pobreza, ignorancia y muerte. Tratándose de una favela, todos los relatos hablan de intimidad, barrio, familia, educación y supervivencia. Y esas narraciones, parece decir O samba..., son relevantes; “mi historia es importante”, como sugiere una memorable anciana, auténtico receptáculo de sabiduría marginal y “abuela de todo el mundo”. Un trabajo de excelente factura cinematográfica, rebosante de color, que fascinará a todos aquellos que sienten pasión por las vidas de humanos. Con samba o sin ella.



Troubadours

Un documental ya en la linea más clásica de documental musical, imperdible para fans de grandes como James Taylor, Jackson Brown o Joni Mitchell que estuvo en Sundance. Con la presencia en la sesión del sábado de su director.

                


Los engañosos créditos (MC5, disturbios, Vietnam) sirven de palanca para la tesis inicial del filme: los 60’s necesitaban tomarse unas vacaciones de tanto caos y pelea, y de ese deseo, de esa “hambre por la intimidad” (Carole King dixit) nace el movimiento de los cantautores californianos de los 70’s. Los llamaron mellow mafia y blandos, pero su emocional narrativa sigue sin ser superada: James Taylor, Jackson Browne, Carole King, Kris Kristofferson, David Crosby, Joni Mitchell, Roger McGuinn -y también huéspedes como Elton John o Steve Martin- nos ofrecen la saga del club The Troubadour, los bardos de Laurel Canyon y su camino al exceso. El filme combina con enjundia entrevistas a los músicos, metraje original y selecciones de la reunión de James Taylor y Carole King en el año 2010 para contar cómo las tradiciones del Brill Building y el folk 60’s de las coffee houses se combinaron en las laderas de California; más concretamente en el mítico club que titula el filme. Troubadours es un lujoso documento histórico, lleno de canciones sensacionales y álbumes gigantes (Tapestry, Sweet baby James), imprescindible para comprender el fenómeno de los singer-songwriters.



SECCIÓN OFICIAL NACIONAL

Jaime Urrutia: La fuerza de la costumbre

La presencia de un tipo tan carismático como Jaime Urrutia en un documental sobre sí mismo, pero en el que además aparecen grandes nombres de la música nacional es suficiente para dejarse caer por el cine. Además el propio Urrutia, muy implicado en el proyecto junto con el director y el amigo Ariel Rot, estarán presentes en la presentación del viernes.


                              
Uno de los mejores narradores del pop español y ex-líder de Gabinete Caligari destripa su mundo interior con voz propia, impasible el ademán y torero el quite. Ceñudo artesano de la vieja escuela, parece que Urrutia esté siempre de morros, pero es solo su cara. Y si es, como él dice, “un pequeño milagro que aún me dedique a esto”, se trata de un milagro que nos beneficia a todos. Mediante una confesional lectura de su vida en clave autobiográfica, como un Querido Diario airado, el artista confiesa que no tiene demasiado tiempo para los advenedizos (“para mí la música es algo muy serio, no aguanto a los idiotas que relacionan música con fiesta”) y se lanza a narrar sus aventuras y desventuras sin orden cronológico en un documental que huye del formato clásico. A la labor de apertura de archivos se une el dream team del pop y rock nacional: Loquillo, Alaska, Ariel Rot, Pereza (“Jaime cuenta las tripas de su mundo”), Calamaro, Bunbury y otros grandes de España (incluyendo a Ana Belén y Aute). El resultado es una biopsia de su universo cañí, de roturas –con su grupo- y emplastes, de sus influencias, “descontroles”, sangre española y mil soberbias canciones.

http://muvi.es/w456

Next Music Station: Morocco

Dirigido por el músico vasco Fermín Muguruza, la película promete ser un exquisito paseo por las gentes de Marruecos y su música. El miércoles estará presente su director.


                  
Visitamos Marruecos y su paisaje sónico de la mano de Oum, ruiseñor de la canción marroquí moderna. La cantante de Marrakech conduce al director, Fermín Muguruza, y por consiguiente al espectador a través de cada ciudad y estilo en un constante vaivén entre firme tradición y modernidad de derribo. En Tetuán celebramos una reunión con el director de la Orquesta Chekara de Tetuán, que medita sobre su relación con Granada (a sólo dos horas) y la influencia del flamenco. En Meknes, el grupo de rap H. Kayne relata su difícil convivencia con la tradición y su experiencia rap como “única vía de escape”. En la capital, Rabat, Hamid El Kasri y su banda nos ofrecen un concierto de vivificante música gnawa; en Marrakech nos presentamos como invitados en casa de los padres de la anfitriona, y disfrutamos tanto de la música houara como –más tarde- de la voz de Karima Skalli, ídolo nacional. Y en Casablanca nos asaltan el rock mestizo de Hoba Hoba Spirit (con su humorístico “I’m not a terrorist”) o el rapero DJ Key. Un diluvio de belleza cultural autóctona y músicas dispares, con el brillo y la unicidad de las piezas multicolor de un caleidoscopio.



HOMENAJE A MURRAY LERNER

Message to Love: The Isle of Wight Festival



En la presente edición se rinde homenaje a Murray Lerner. Este documental sobre el festival de la isla de Wight en 1970, parece no tener desperdicio. El domingo 6 estará presente el director.


                       


A pesar de su título, ni amor ni flores. El festival de la isla de Wight de 1970 simboliza junto a Altamont el fin del sueño hippie, la pugna entre rebelión y comercio, el mal karma. Un escenario lleno de rockstars condenados a morir en breve (Hendrix, Morrison) y el público a punto de sublevación armada son el marco de un documental tan informal y guerrillero como incisivo y veraz. La historia es conocida: empieza como un edén de jipis mugiendo mantras y hablando con los árboles, pero el clima polar y las reclamaciones de un público ácrata convierten la Isla de Wight de 1970 en un sindiós. Clamando en contra de “un campo de concentración psicodélico”, los freaks radicales instauran su propio barrio rebelde y rompen las cercas, para supina indignación de los promotores. La banda sonora al caos la ponen The Doors, Donovan, Ten Years After, The Who (en su salsa), Moody Blues (un “Nights in white satin” más incongruente que nunca) y, en el momento de suma tensión civil, una histérica Joni Mitchell que ve su escenario invadido por anarquistas barbudos. Hay que ver cada minuto de este magistral reportaje para entender el fin de una era, y de una mentira.

The Other Side of The Mirror: Bob Dylan at the Newport Folk Festival

Pues imperdible para fans de Dylan e interesados en la historia de la música del s.XX, ya que la película narra uno de sus momentos más míticos y cruciales. El miércoles estará Murray Lerner para presentarlo.

                     

El sonido de Dylan yéndose (del folk). Una fascinante captura de su radical evolución en tres años: de apocado imitador de Woody Guthrie a sarcástica rockstar en ciernes. Tanto si le aman como si le odian, todo fan de los seísmos y cismas pop debería visionar este documento. Aquí vemos a Zimmerman efectuando un cambio de piel que no superaría ni una iguana particularmente aseada, y lo vemos año a año, sin perder prenda, en pleno proceso de convertirse en tótem. En 1963 es un casi titubeante protegido de Joan Baez, actuando como un niño modoso y ofreciendo todos los rituales comunales del folk (“come gather around friends...”). En 1964 ya luce decididamente no-folk, lleva el cabello más largo del festival, una media sonrisa sarcástica emplastada en el rostro y Pete Seeger parece su padre. En 1965, Dylan conserva un pie en los nutrientes del folk, pero el otro ya emerge por la puerta trasera. Para demostrarlo, la lía parda: toca electrificado junto a un grupo de rock’n’roll mientras los BUUUS se oyen en Saratoga; y él, como si oyera llover. The other side of the mirror es tanto monumento escultórico como involuntario proceso criminal. Hay que verla a toda costa.


http://youtu.be/S1TKUk9nXjk