lunes, 10 de octubre de 2011

Crónica Festival Sitges 2011. Día 4, domingo 9.

Día 4: De verbos, cuentos, samurais y espiritualidad

Pues sí, si el sábado fue el día de los dementes, ayer domingo la oferta fue más variada. Pude estar, además, casi todo el día acompañada de Sandra, así que eso fue una buena noticia para mí que pude disfrutar de su compañía y lo va a ser para vosotros, que podréis gozar hoy de un post más completo gracias a su colaboración y sobretodo, de más y mejores fotos. Empecemos.

Empieza el día con la española Verbo, el debut en el largo del premiado cortometrajista Eduardo Chapero Jackson. Al terminar la sesión, uno tiene sentimientos algo contradictorios. Supongo que lo fácil, puestos a hacer de crítico y a racionalizar lo que has visto, es cargarse la película y decir que es ambiciosa y totalmente fallida, que el guión es un delirio que se apoya en un cierto sentimentalismo barato y que ciertos personajes resultan básicos, infantiles, sin matices y que caen, incluso del lado del ridículo. Podríamos decir todo esto y no nos faltaría razón. Pero no cro que quedarse sólo con la parte negativa sea justo. Chapero Jackson habla de adolescentes en busca de su propio yo, de su lugar en el mundo, y para hacerlo usa su lenguaje. Grafitis, skates, hip-hop, referencias cinematográficas próximas  a ellos como Mátrix y Orígen (aunque yo también veo otras referencias como por ejemplo a películas como La historia interminable) y un  batiburrillo de géneros y estéticas (incluso animación) que por lo menos merece el aplauso del atrevimiento en un panorama cinematográfico español tan previsible y anquilosado. Luego, la película, que por su simplicidad emotiva y su riesgo kamikaze se mueve cercana al precipicio, no puede evitar a veces caer en él, pero también consigue crear algunas escenas realmente emotivas. En definitiva, una película que creo gustará a los adolescentes, ya que alguien habla sobre ellos, como ellos, sin tapujos y sin miedo a las represalias y que, al menos, debería interesar al resto. Tras la película un post screening (se ha quedado Sandra) donde a parte de disfrutar de la presencia de Miguel Ángel Silvestre ha podido escuchar opiniones sobre la película, sobre los problemas de la adolescencia o las típicas preguntas freaks como si el Jackson del director lo emparenta con el cantante Michael Jackson. En fin... aquí algunas fotos.


 





 







Yo en realidad, debería haber ido a comer con estas dos mujeres (la otra es Sonia y a ella debemos agradecer estos posts, ya que durante esta semana tiene la generosidad de cederme su portátil y su conexión a internet), pero como un loco del cine no atiende a razones obvias, me voy corriendo con mi colega Daniel de Cine latino a ver, a las 14:15 h. Le petit poucet. Craso error.

Marina de Van me sorprendió hace un par de años en éste mismo Festival con una película realmente interesante y sugerente, en la que aparecían Mónica Bellucci y Sophie Marceau titulada Ne te retourne pas. Pues bien, por ello creo imprescindible ver Le petit poucet, una versión algo macabra y para adultos del cuento de Pulgarcito. La película, realmente mala, nos cuenta el cuento sin gracia con algo de supuesta provocación que da pena, con una estética de tv-movie de baja calidad, con unas interpretaciones bastante malas y con un guión al que le cuesta avanzar y que provoca un continuo sopor durante la proyección. Marina de Van, la próxima película que hagas, no ha iré a ver si no se me dice lo contrario. Pasemos página.

La tercera película de día es la cinta francesa de animación Les contes de la nuit del director francés Michel Ocelot ( el de Kiriku y la bruja y Azur y Asmar) y que se proyecta en 3D. La película es una auténtica maravilla. Compuesta por seis cuentos infantiles de diferentes lugares del planeta que el director retoca a su gusto, tanto la estética como el contenido son fantásticos. Los cuentos son los de toda la vida: sencillos, de buenas intenciones y con moraleja. Tienen el don de ser pausados y algo repetitivos en su desarrollo remontándose al estilo del absoluto origen de ellos, su tradición oral. La animación es original y hermosa, compuesta de coloridos fondos sobre los que se mueven siluetas negras (los personajes) que recuerdan a las sombras chinas. El contenido de los cuentos y esta especie de sombras chinas dan a la película un encanto arcaico que mezclado con la tecnología 3D la vuelven atemporal. Quizás se hace un pelín larga en su tramo final, pero es una auténtica gozada. Su director presentó la película y luego hizo un post screening en el que habló, entre otras cosas, de que la película se realizó sin saberse si se estrenaría como serie de televisión o en salas de cine y que se rodaron 11 cuentos. Al estrenarse finalmente en cine se usaron la mitad y por tanto espera, que con los restantes, se pueda estrenar una segunda parte. Sería una muy buena noticia.

La cuarta proyección es la comedia japonesa Scabbard Samurai del director Hitoshi Matsumoto (con dos películas de auténtico culto en su haber Dainiponjin y Symbol). Este inclasificable cómico y director de cine, que habitualmente rompe y revienta y reinventa géneros, es aquí algo más tradicional, dentro de lo que cabe. Realiza una comedia que bebe tanto de programas del estilo "Humor amarillo" como del hieratismo de Buster Keaton y que resulta totalmente delirante y surrealista. Con los 20 primeros minutos más divertidos que he visto en mucho, pero que mucho tiempo, la película está luego repleta de magia, gags varios, mucho encanto y algún altibajo. No comparto para nada el final en que Matsumoto cambia el tono del relato, aunque quizás se trate de la última tomadura de pelo hacia el espectador. La historia de un samurai traidor que para salvar su vida dispone de 30 días para hacer reir al hijo del jefe de un clan, que perdió la sonrisa y las ganas de vivir el día que murió su madre, es tierna, ocurrente, como hemos dicho muy surrealista, destornillante a ratos y sin duda original. Puede que no entres en el juego y la odies. Puede que rechine el final. Pero creo que tiene momentos únicos y muy especiales en que bordea la obra maestra. Un enorme descubrimiento.

Me quedo solo y mientras ceno esperando la proyección de la última película del día, la locura de los personajes que ayer poblaron Sitges me invade, me presiona el cerebro. Las películas, la información, el cansancio, los seres que nos acechan, todo lo vivido hasta ahora en el festival se mezcla en mi cabeza. La noche que oscurece Sitges para hacer lo mismo con mi cerebro, me voy, me voy. De repente una revelación. Caigo en la cuenta de que por primera vez en muchoa años la mítica iglesia de Sitges no aparece en el cartel de esta edición. Me urge el deseo de solucionarlo modestamente. La noche. Mi cerebro. La locura transitoria.

Termina el día con la proyección de Hanezu, la última película de la directora japonesa Naomi Kawase, una directora muy mística, muy espiritual, que tiene un par de películas que adoro ( Nanayo, sobretodo y Shara). Su última película, pese a ser aceptable, está lejos del nivel de las dos antes citadas. Kawase suele tener argumentos pequeñitos y parte del mérito de sus películas es su misticismo, su espiritualidad, pero mezclada con una carnalidad latente. En este film el argumento es aún más mínimo y la mística y la carnalidad muy de estar por casa. La historia de una mujer y su relación con marido y amante está muy diluída y se apoya en simbolismos demasiado evidentes (canarios enjaulados en un caso, pájaros que anidan en la luz de una cabaña en el otro). Sin embargo, pese a un guión que languidece demasiado, incluso por ser Kawase y que hace perder parte del interés, nos quedan bellas imágenes de la naturaleza y esa sensación de ténue evanescencia que impregna las películas de la directora japonesa consiguiendo trasmitir al espectador un sutil estado de calma. Un aprobado, a la espera de que pronto nos ofrezca algo digno de su capacidad.

Pues así terminó otro largo día. Hoy y mañana bajaremos un poco el ritmo. Hoy en principio veré solo tres pelis (aunque dos alcanzan casi las dos horas y media). La última de Bela Tarr, seguro que droga dura, The turin horse y el esperado y aclamado thriller coreano The yellow sea. La tercera aún por confirmar. En principio, y hoy es casi seguro, eso será todo. Lo explico mañana. Hasta entonces.

domingo, 9 de octubre de 2011

Crónica Festival Sitges 2011. Día 3, sábado 8,

Día 3: ¿Ya sabes lo que ocurre mientras duermes?

Pues ayer fue un día largo y completísimo y de los más locos que recuerdo haber vivido en el Festival. Primero porque vi siete películas (empecé a las 8'30 de la mañana y terminé a la 1 de la madrugada) y luego porque el tema de la locura sobrevoló a sobre casi todas ellas.

Empecé con Mientras duermes. No me parece gratuito señalar que es la mejor película de Jaume Balagueró hasta la fecha y sin duda, la más regular de su filmografía. Alejándose del terror más convencional y acercándose al thriller perverso y dramático, Balagueró realiza un película dura, angustiante, que trata sobre la maldad en estado puro. Dicha maldad la personifica Luis Tosar (en una muy buena interpretación, como siempre), conserje de una finca que se encapricha de una inquilina alegre y vivaz (de nuevo brillante Marta Etura). LA película ya empieza mostrándonos parte de las cosas degenaradas que realiza el conserje, pero tan solo estamos viendo el principio de lo que es capaz. En un inquietante in-crescendo y sin perder nunca el tono ni el interés del relato, Balagueró teje un contundente y sencillo estudio sobre la maldad sin concesiones, ni pretextos, ni atenuantes y termina por rematar una película brutal y contundente a la que solo cabe pedir al espectador no entrar a analizar con lupa cada aspecto de la trama y dejarse llevar un poco. Entonces no lo sabía, pero Mientras duermes, sería con creces lo mejor del día. No le pongo un cinco no porque le vea fallos, sino porque me encantó pero no me apasionó. Realmente muy recomendable.

La segunda sesión del día es el documental Arirang, del coreano Kim Ki-duk. Para que quede claro al tipo de película que os podéis enfrentar si decidís verla, os explico que el documental, de 100 minutos, se pasa los primeros 90 con la cara de Kim Ki-duk en primer plano, hablando, semiretirado en una cabaña y quejándose y lloriqueando sobre su vacío creativo y existencial. Si esta premisa no os interesa, mejor no la veáis. Asumiendo el tipo de película a que nos enfrentamos, cabe analizar que aporta una película como esta al universo fílmico de Kim Ki-duk. Cierto es que por motivos, parece ser que personales y de ánimo por temas varios, desde que en 2008 realizara Dream, hasta la actualidad, el director coreano no rodaba. Aquí, con un aspecto desmejorado, Kim Ki-duk desnuda sus sentimientos ante la cámara, se muestra desengañado con el cine y la industria, canta, llora, delira, se desmorona. A priori cabría narrar como acierto de la peli la valentía de narrar ese vacío en primera persona y sin coartadas. En contra el hecho de que la película parece una sesión de terapia gratis que podríamos haber realizado cualquiera de nosotros y que por tanto, de la genialidad de Kim Ki-duk se debiera esperar más. En el último plano de la película el director siembra la duda de si todo lo que ha expuesto hasta entonces no ha sido más que una mentira con él como actor único y principal e incluso inventa un epílogo a modo de ficción. Hasta deja espacio para un sentido del humor ausente en el resto de la película. El resultado global es opinable y desconcertante. ¿Confesión de un hombre hundido o tomadura de pelo? ¿Estudio sobre los límites de la ficción y el creador omnipresente o la consecuencia de los delirios de grandeza de un director antaño genial pero que ha perdido el norte? Hay opiniones para todos los gustos. Yo creo que es un trabajo curioso y en parte valiente (y me creo lo que ocurre y creo que el director incluye el epílogo en un momento de lucidez para poder justificar el film) pero en parte decepcionante por tratarse del trabajo de uno de los mejores directores de los últimos años.

La tercera película, ya al mediodía, es The other side of the sleep, una película irlandesa realizada por la directora Rebecca Daly (que nos la presentó antes de la proyección). Película muy extraña en que a partir del asesinato  de una chica joven en un bosque a las afueras de un pueblo y del deambular de una chica sonámbula con visiones de lo ocurrido y vacíos de memoria, consigue moverse a un ritmo muy pausado y especial, siempre entre lo real y lo onírico, presentando con pereza personajes extraños, atormentados y sospechosos del perdido pueblo citado. La trama es mínima e inconcreta y lo que merece la pena es ese tono constante que nos acerca al interior de un sueño, a su deambular por los lugares comunes de la realidad sin terminar de entrar. Para ubicar The other side of the sleep (y salvando todas las distancias, que son muchas, pero muchas) podríamos decir que es un cruce entre el cine de los Dardenne con toques del Lynch de Blue velvet o Twin Peaks. A ratos intrigante, a ratos soporífera, siempre desconcertante, la película es interesante, aunque en definitiva se quede, pretendidamente o no, un poco en terreno de nadie.

El thriller coreano The Unjust del director Ryoo Seung-wan (miembro del jurado de ésta edición y presente en la sala antes de la proyección de la película) se enmarca, no en esos thrillers violentos al que el país nos tiene acostumbrados, sino dentro del thriller complejo, con múltiples personajes y cierta dificultad para seguirlo. El tema es la corrupción policial y de los altos estamentos coreanos y la historia cómo la policía debe cubrir el asesinato de un presunto inocente por parte de ellos a partir de ahí todo se complica en un thriller irregular con una trama, a mi parecer, excesivamente compleja que dificulta su seguimiento y un humor demasiado basado (una constante en el cine asiático) en patadas collejas y golpes varios. Pese a todo si sois amantes de este tipo de películas, el film tiene bastantes cosas  buenas como para resultar recomendable.

Si Kim Ki-duk al realizar su película se ahorraba varias sesiones con un psiquiatra, lo de Sion Sono es de frenopático. Yo veo la peli como el delirio de un loco plasmado en imágenes y como tal, el resultado es tan atractivo como desconcertante. Todo empieza con un matrimonio culto, pero que entre sus características tiene la ausencia de sexo. Ello degenerará en una progresiva caída de la mujer en los terrenos de porno, la prostitución y la locura, sin posibilidad de marcha atrás. Sion Sono tiene un estilo único y para bien o para mal, no se parece a nadie. La película es muy delirante, muy histérica, muy histriónica, colorista, demente, excesiva y con un humor muy negro. Moralmente muy censurable (lo que es parte de la gracia) Sono compone con Guilty of romance un ente inclasificable sobre la caída de una mujer al submundo del sexo, recomendable para locos y para espectadores abiertos a sumergirse en la extrema locura.

Finalmente termino el día con una sesión doble. La primera película dura solo media hora y es el film que Park Chan-wook realiza con su hermano con un Iphone. Más allá de la admirable textura que adquieren las imágenes, la película solo se puede ver como curiosidad y poco más. Un inicio bastante bueno, poético, surrealista, con toques de humor y en blanco y negro realmente bueno, da paso a otro en color, más largo y más anodino, que se alarga demasiado y eso que la película es breve. En fin, lo dicho. Para curiosos o completistas.

La segunda película de la sesión corría a cargo del director Shinya Tsukamoto, un clásico de Sitges y un director irregular pero que hace películas que me encantan (Gemini o Haze a la cabeza). Kotoko no es de las buenas. Trata la historia de una mujer bipolar y de sus delirios rodados en parte desde su subjetividad. Así que de original nada, ya que es una idea que se realizado muchas veces. La película no empieza mal, pero se va deshinchando progresivamente hasta aburrir al no tener, en última instancia, demasiado que contarnos. Solo algunos momentos están rodados con el pulso, el nervio y el mal rollo a que Tsukamoto nos tenía acostumbrados en trabajos anteriores. De todas maneras, respecto a sus dos o tres últimas películas, es un nuevo salto al frente hacia el tipo de cine que practicaba antes y que tanto nos gustaba. Salto fallido, pero salto al menos. Con esa esperanza (y por simpatía) no podemos más que pese a todo, salvar la película, aunque sea por los pelos.

Pues todo esto dio de sí ayer. Hoy toca Verbo de Chapero JAckson, la animación en 3D Les contes de la nuit, la cinta de director de culto japonés Hitoshi Matsumoto Scaraband samurai y finalmente la cinta Naomi Kawase Hanezu. Como siempre, quizás haya más. Dependerá de las fuerzas. Hasta mañana.

sábado, 8 de octubre de 2011

Crónica festival Sitges 2011. Día 2, viernes 7.

Día 2: The Divide o asomarte a mirar el infierno

Cuatro películas vistas para un segundo día en Sitges que ha empezado muy mal, pero que se ha salvado con las dos últimas proyecciones.

Con algo de sueño, ya que acabé el post de ayer muy tarde y hoy a las 8 y poco estaba en Sitges, entro a ver acompañado de Sandra, que durante este festival me ayuda con las críticas y es mi fotógrafa personal, la película española Lobos de Arga, una comedia con toques de terror pero en la que predomina la comedia con claridad. Es un tipo de película que a mí no suele interesarme demasiado, pero que me arriesgué a ver para poder opinar y la verdad es que me ha parecido muy flojita. Tras un inicio interesante, el guión pronto pierde fuerza y tiende a repetirse (los chistes, los ataques de los lobos, los presuntos finales). Es un tipo de película en que lo que se busca es la carcajada del espectador, y cierto que hay dos o tres gags realmente buenos, pero la mayoría de su humor es grueso y poco original. En el apartado actoral encontramos de todo, desde el fantástico Carlos Areces y pasando por el mediocre Gorka Otxoa al cansino Secun de la Rosa, desde que su personaje aparece la película cae enteros en picado y a uno le da por acordarse de La sombra prohibida y sufrir esperando que la película no se contagie de aquel bodrio. En definitiva, una película que se hace larga, que muy, pero que muy mediocre y que solo recomiendo a amantes de estas comedias con clichés de terror de por medio.

Tras un inicio algo flojo, pero dentro de las previsiones que uno llevaba, llega uno de los platos fuertes del día, la película Intruders, dirigida por el español Juan Carlos Fresnadillo. Me habían comentado que la película era floja, pero yo, que sobretodo amé Intacto, estaba dispuesto a llevar la contraria. Y la tengo que llevar en parte, pero para matizar. No es que sea floja, es que es tan mala que cuesta creerlo. Yo soy fan del cine de terror. Si me ponen una peli de un tal Carahueca que aterroriza a los niños desde los armarios de sus habitaciones y hay sustos y poco más, la veo con cierta predisposición al divertimento y le exijo lo justo. Si lo que me venden es una película que usa el terror como metáfora del miedo que unos padres pueden llevar consigo y trasmitir a sus hijos, pues la miro con más exigencia. La película no funciona como divertimento, ya que se toma demasiado en serio a sí mismo, ni como metáfora de nada, ya que es de una simpleza estúpida. La dirección podríamos decir que es correcta, pero el guión no hay por donde cogerlo. Es ridículo, inocente, lleno de tópicos mal llevados, hace aguas por todos lados y su resolución, solo puede que hacer sonrojarse a un espectador con un poco de criterio. Si Fresnadillo no espabila, pasará de ser un director que apuntaba a muy bueno, a un mediocre a olvidar. No lo deseamos. Espero que le llegue o escriba un buen guión y vuelva por la puerta grande, porque esta puerta, ni para los enanos. Como podéis ver, presentó la peli el propio Fresnadillo y el tipo artífice de ese desastre que es el guión, Nicolás Casariego.

Saliendo de ver Intruders, me paso por el jardín del Hotel Melià, centro de operaciones del festival y fotografío al equipo de Lobos de Arga.

Entro a ver Trigun Badlans rumble, una anime que decido ver para llenar espacios en blanco en mi día. Basado en una serie de televisión de hace ya bastantes años que yo desconozco, la película se puede ver de forma independiente a la serie y es muy entretenida. Historia de bandidos, robos a gran escala y delincuentes con cuentas pendientes entre ellos,  la película mezcla western, acción y comedia, muy bien dosificado y con resultados más que positivos. Con una animación algo vintage que nos retrotrae a los noventa y un guión sencillo (nada de esos animes casi imposibles de entender) y que no decae en ningún momento, la película, sin más pretensión que divertir, cumple su objetivo durante una hora y media con creces. Una propuesta ligera y fresca, ideal para disfrutar y coger aire.

Pues termino el día con el presunto segundo plato fuerte. Y esta vez la cosa va en serio. La película la presentó parte del equipo, entre ellos su director y se aprovechó la sesión para dar un premio de reconocimiento a la carrera de uno de sus actores, Michael Biehn (ambas fotos arriba). The divide es del realizador francés Xavier Gens que hace unos años trajo la polémica a Sitges con la frenética y extrema Frontières. La película que hoy nos ocupa se acerca a las pretensiones de aquella, es decir, mostrar el horror extremo y salvaje de forma radical y directa y tener que mirarlo a los ojos. Todo empieza con una explosión que destruye la ciudad y una carrera por el edificio que terminará con un grupo de gente dentro de un bunker en los sótanos del edificio. El primer tramo de la película es muy tópico y vemos a los protagonistas muy violentos e intentando acaparar el poder frente al resto. Mientras uno se distrae y se despista pensando "vaya, más de lo mismo" algo empieza a cambiar y cuando reacciona ya está al frente del infierno. Pero deberá entrar hasta el fondo. En este segundo tramo, la película recuerda un poco A ciegas en su pretensión de deshumanizar y animalizar un grupo de gente en una situación de encierro extrema, pero mientras Meirelles lo elaboraba desde un cierto esteticismo, Gens nos sube en una montaña rusa de putrefacción. El director francés tendrá admiradores (entre los que me encuentro) y firmes detractores, pero no se le puede negar su capacidad para llegar un poco más allá de lo que la mayoría de directores nos tienen acostumbrados. Es cierto que en algunos momentos usa algunas trampas algo sensacionalistas, pero finalmente te arrastra en su exceso a los límites de la locura y la depravación. Muy dura, muy violenta, con nervio, irritante, mostrando la auténtica degradación de los personajes, humillándolos, convirtiéndolos en animales, sucios, histéricos, salvajes, Xavier Gens realiza un film muy radical en su desmesura, muy difícil de olvidar. Las interpretaciones, brillantes, ayudan mucho a dar credibilidad a una película tan extrema y que ocurre casi en un único espacio. Son interpretaciones muy duras, pero sobresale la dureza del personaje que interpreta Rosanna Arquette, que nos tiene acostumbrados a personajes extremos pero que aquí se supera con avaricia. El plano final, antológico. En definitiva, pese a un inicio flojo, una película imprescindible que también se puede odiar con toda el alma.

Mañana día intenso con Mientras duermes, el documental de Kim Ki-duk, Kotoko de Tsukamoto, el mediometraje de Park Chan-wook y quizás más. Hasta mañana.

viernes, 7 de octubre de 2011

Crónica Festival Sitges 2011. Día 1, jueves 6.


Día 1: Eva brilla en un primer día aceptable

Si yo fuese Terrence Malick y debiese elegir una localización para filmar mi paraíso particular, sin duda filmaría algún lugar de Sitges. Quizás como Malick, alguna de sus playas durante amaneceres de ensueño con gaviotas surcando el cielo, o quizás alguna panorámica con vistas de sus casitas blancas y con la iglesia, elevándose, al fondo, o tal vez alguna de sus estrechas y encantadoras calles con la olor del mar impregnada en sus paredes. Pero rodase lo que rodase, lo ubicaría en la primera quincena de octubre, cuando Sitges celebra su festival. Mi paraíso, año tras año. 

Hoy ha empezado Sitges, el festival que visito desde el 2000, mi segunda casa durante la primera quincena de octubre. Como uno comienza con ganas, ya habrá tiempo para las crisis en algún momento de los próximos diez días, hoy he visto cinco películas con resultados diversos pero aceptables. Durante muchas de las sesiones, la grata compañía de Sandra se ha incrementado con la de Daniel y BCNdays, de Cine Latino y Después de 1984, que como yo irán informando diariamente de lo que ocurre en el festival. Así que si queréis tener una información más completa del mismo, os recomiendo también la lectura de ambos blogs. Empecemos.

Empecé el día con la cinta española (hablada mitad en catalán y mitad en castellano) Eva. Una película hermosa que ha terminado por ser la mejor del día. En realidad Eva, no es tanto una película futurista como un drama del futuro en que la ciencia ficción es el pretexto para construir una historia de amor, encuentros, desencuentros, soledades y esperanzas a su alrededor. La película está rodada con suma elegancia por el nóvel Kike Maíllo y tiene un cuidado guión que interesa, mantiene el ritmo y además, sorprende. Se apoya además en unas buenas interpretaciones, destacando sobretodo a Marta Etura, que imprime una dulzura extrema a su personaje y la niña Claudia Vega, todo un descubrimiento, una absoluta pasada. A todo el tono lánguido de la película le favorecen mucho unos escenarios hermosos y nevados, mucho más fríos, por ejemplo, que los robots que en ella aparecen, a veces más humanos que los humanos. Además, los efectos digitales son espléndidos y poco tienen que envidiar a películas de grandes presupuestos. También parece curiosa la mezcla de modernidad robótica con un cierto diseño clásico de los interiores de las viviendas que los personajes habitan, creando una extraña sensación de tecnología mezclada con calidez. En su contra se me ocurren algunas cositas, como su mezcla algo caótica de catalán y castellano, sin demasiado sentido, los momentos más cercanos a la ciencia ficción, un poco de trazo grueso y el epílogo de dos minutos, entre Inteligencia Artificial y Malick, que haré como si no hubiese visto. En definitiva una película que os recomiendo, cunado en pocos días se estrene en vuestras poblaciones.

Como vemos que tenemos tiempo de colar una película no prevista antes de la proyección de Contagion, bajamos del Auditori (en las afueras de Sitges) al cine Retiro (en medio de todo y tan solo a 15 minutos a buen ritmito) y nos metemos a ver una película de la Sección Oficial a Competición, la co-producción entre Alemania y Suiza The murder farm. La película trata el tema del mal puro en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial en el centro de Europa. Usa como microcosmos un pueblo perdido de granjeros un poco paletos, pero en el que ocurrieron unos asesinatos terribles. Podríamos decir pues, que la película está cercana en intenciones a la reciente La cinta blanca de Haneke, pero los resultados están a años luz. Todo empieza con la muerte de una criada y el regreso tras muchos años de su hija al pueblo para acudir al velatorio. La presencia de la chica despierta los recuerdos y las hipótesis de los terribles asesinatos y nos descubre una gente temerosa, cruel, enferma y llena de rencillas. Entre los aciertos de la película está la estética polvorienta, decadente y sucia del pueblo, de sus habitantes interpretados por actores feos y dejados e incluso de la fotografía y las texturas oscuras y mugrientas. Sin embargo, pesa como una losa un guión que se mueve del pasado al presente de manera desordenada y caótica y que va desvelando pistas de forma caprichosa y mal explicada hasta lograr el aburrimiento y el desinterés del espectador.

Finalmente, tras otro paseo en sentido inverso hacia el Auditori, asistimos al pase de Contagion, la última película del para mi muy sobrevalorado director Steven Soderbergh. Primero de todo destacar que la película no es la típica historia de un virus y su propagación infecciosa, mostrada con cierto vouyerismo, sino más bien las consecuencias que dicha propagación tiene en las gentes y las actuaciones de los poderes establecidos para solucionar dicha caótica situación y para, claro, aprovechar su posición para beneficiarse de posibles vacunas y otras ventajas. La película empieza con un ritmo frenético, como si el director quisiese emular la velocidad con que el virus se propaga. Pero pronto las coordenadas de la película se extienden y pretenden abarcar demasiado, ya que se mueve entre lo particular y lo absoluto y de ello se resienten sus múltiples tramas, ya que algunas se desdibujan. La obra total que pretende hacer Soderbergh del contagio abarca demasiado tiempo, demasiados personajes, demasiada geografía y pese a que resulta interesante termina por dispersarse un poco, por diluirse en algunos de sus contenidos. Se debe agradecer su intención de película realista, pero pese a su corrección y sus innumerables aciertos, la película está carente de alma.

La cuarta pelícual del día es la rareza Tender son- The Frankenstein Project, una película húngara que estuvo en la Sección Oficial de Cannes de hace dos años. La película dice ser una revisión de Frankenstein, pero si me permitís, es como si yo levanto una pata y digo que estoy haciendo una versión moderna de "El lago de los cisnes". Pese a no encontrar por ningún lado el parecido con el relato de Mary Shelley en el que dice que se inspira, la película podría haber tenido cierto interés. Pero tiene poco. Tras un inicio esperanzador en que un director realiza un surrealista casting para elegir un actor amateur para su película, entra en escena un joven y misterioso chico que tiñe el relato de sangre, violencia y pretendida trascendencia. Planos muy largos, excesivo e injustificado hieratismo tanto en las actuaciones como en la puesta en escena, para terminar por ofrecer una película que deambula hacia ninguna parte, tan extraña, hasta cierto punto tan curiosa, como definitivamente vacua.

Tras tanta trascendencia, uno agradece terminar el día con Attack the block, una gamberra comedia inglesa de ciencia ficción con una panda de adolescentes delincuentes, deslenguados y macarras que deben enfrentarse a una invasión alienígenas con lo que tienen a mano: catanas, pistolas de agua, fuegos artificiales, navajas y bates de beisbol. Un festival de acción, gore, chistes de trazo grueso y demás lindezas que no destacará entre las propuestas del festival pero que está llena de frescura y que no engaña a nadie. Si te interesan estas películas ligeras, gamberras y alocadas, no saldrás decepcionado.

Pues termina el día. Mañana nos espera Intruders de Fresnadillo y The Divide de Xavier Gens (director de Frontières) como platos fuertes. Y algo más caerá. Hasta mañana.