Aunque ya había visto Melancholia en Sitges, para mí es tan superior en preferencias personales la película de Trier al resto de estrenos, que en vez de elegir otra película para esta sección semanal (como he hecho otras veces que la película ya la he visto en festivales con anterioridad) he decidido ampliar la crítica de Sitges (que por otro lado fue una crítica especial y extraña para un día especial y extraño) y dar preferencia a la película del danés.
Sobre esta película ya han hablado muchos blogs amigos en los últimos días y todos de forma sensacional. Así que os enlazo con los que recuerdo haber leído sobre la película para que podáis aumentar la información sobre esta genialidad (si olvido algún blog, que me perdone y por favor, enlace su crítica en los comentarios):
Emilio Luna en El antepenúltimo mohicano
Pues bueno, ante tan espléndidas críticas, voy a probar de aportar mi granito de arena.
Pues bueno, ante tan espléndidas críticas, voy a probar de aportar mi granito de arena.
Los que siguen este blog con asiduidad saben que soy un absoluto fan del cineasta danés Lars von Trier, para mí uno de los cineastas más importantes de los últimos 20 años. Su última película, Melancholia presentada con polémica (en este caso ajena al film) en el Festival de Cannes de este año es una de sus películas quizás más accesibles y sin duda, una de las más bellas.
Que Lars von Trier debe ser un hombre no muy cuerdo es algo que cualquier observador de su cine, sus ruedas de prensa y entrevistas puede deducir sin estresarse. Pero quizás no todos sepan que hace poco, el director danés pasó por una profunda depresión. Tanto esta como su anterior película, la excelente Anticristo (creo que a algunos que les gusta Melancholia no pueden con Anticristo porque la penúltima película de Trier no da tregua al espectador, cosa que sí hace ésta a través de la belleza de las imágenes) tratan sobre los abismos de esta depresión, pero si en Anticristo el estado es la depresión profunda, en esta se mezcla dicha depresión atroz con la propia melancolía, según el propio Trier "el don de la depresión", ya que es donde reside la capacidad del depresivo de crear belleza.
Si nos remontamos a 1513, el pintor del renacimiento alemán Albrecht Dürer pintó un enigmático grabado titulado "Melancolía I" (imagen superior) que ha sido fuente de numerosos estudios y diversas interpretaciones a lo largo de los años, debido a su compleja iconografía y su simbolismo. Una de las interpretaciones más aceptadas, resumiendo mucho, es que el cuadro refeja como la melancolía es un estado psíquico complejo que tiende al aislamiento de quien lo sufre pero que al mismo tiempo lo proyecta hacia una predisposición creativa que no tendría, probablemente, si no sufriera tal estado psíquico. Quizás esta interpretación pueda resumir el momento creativo de Trier, aún coleante de la depresión pero con un estado melancólico que le permite crear de forma lúcida. En Melancholia, como dije antes en comparación con Anticristo, Trier da rienda a un conjunto de imágenes hermosas que él mismo pone en duda tras el estreno de la película insinuando que quizás con un film menos estético la película hubiese resultado mejor. Si hacemos caso a todas estas interpretaciones sobre la capacidad de la melancolía para crear belleza, podemos decir que la estética que elige Trier para su película no podría ser más ideal.
La película de Trier, que trata de la depresión que sufre el personaje de Justine, al que interpreta Kirsten Dunst, está dividida en dos actos, uno dedicado a cada hermana (la citada Justine y Claire, interpretada por Charlotte Gainsbourg). Sin embargo, creo que podemos dividir la película en cuatro partes.
La primera sería un breve prólogo compuesto de planos extremadamente ralentizados que en algunos casos recuerdan a composiciones renacentistas y que se suceden sobre la música de la ópera "Tristán e Isolda" de Wagner. Preguntado Trier sobre la influencia de la pintura renacentista y la romántica sobre su última obra, el director danés no la niega, aunque reconoce que sus imágenes están más influenciadas por el cine que le gusta y que reconoce que copia (un poco a lo Tarantino, para reinventarlo) poniendo como ejemplos concretos la influencia de La noche de Antonioni en el paisaje del campo de golf ante el castillo y la de Bergman en películas como Sonrisas de una noche de verano a la hora de alejarse en los exteriores de los protagonistas para conseguir grandes escenas nocturnas en las que se sienta el espacio.
Este prólogo, hermoso, hipnotizante, sirve de presentación del estado melancólico de Justine. Ella desea que todo termine, incapaz de vivir en un mundo que no comprende y en el que se siente aislada, perdida, y su forma de imaginar el fin de su sufrimiento es el de una bella destrucción del planeta. Podríamos decir que todo el elemento fantástico sobre el choque del planeta Melancholia con el planeta Tierra es una metáfora sobre el estado anímico de Justine, a punto de entrar en colisión y destruirse para siempre.
Tras estas imágenes pictóricas comienza técnicamente la primera de las dos partes en que se divide la película que se titula con el nombre de Justine. Esta parte del film nos muestra el día de la boda de la protagonista. Todo parece normal. Ella es hermosa, la familia espera en un lugar idílico para llevar a cabo la celebración, el novio quiere a su chica,... Sin embargo una cierta extrañeza, un cierto temor a los acontecimientos y al comportamiento de Justine se va instalando entre los invitados al tiempo que empiezan a mostrar sus propias miserias. Pronto Justine empezará a dar síntomas de su inestabilidad mental al tiempo que los invitados darán un amplio muestrario de deficiencias emotivas. Todo ello narrado casi cámara en mano, en un estilo que recuerda al Dogma y que por su trama de convite nadie puede ver sin recordar la espléndida Celebración de Thomas Vitenberg (la mejor película Dogma junto con Los idiotas del propio Trier). El tono parece ligero, cercano a la comedia (ese extraño humor nórdico) y no hace preveer, si no fuese por el prólogo, la desgracia que va a venir en la segunda parte del film. Destacar la interpretación de Kirsten Dunst (en este fragmento y en toda la película) en un papel que en principio Trier escribió para Penélope Cruz pero que ésta no pudo realizar por problemas con sus compromisos más hollywoodienses (alguien debería asesorar mejor a nuestra actriz). Dunst parece que congenió con Trier porque según el director, conoce en carne propia los estados cercanos a la depresión que trata el film. Ambos, director y actriz pues, se entendieron a la perfección y Kristen Dunst, ofrece la que es, hasta ahora y quizás para siempre, su mejor interpretación en una película.
La segunda parte se titula Claire (la hermana que interpreta Charlotte Gainsbourg). La boda ha terminado con poco éxito y Justine ya está sumida en una profunda depresión que a veces incluso le impide moverse. Claire prueba de cuidarla y de que salga adelante. Su vida, al contrario de la de su hermana, parece bastante fructífera, ya que tiene dinero, un marido, un hijo y se siente cómoda con su situación. En esta segunda parte del film (tercera en nuestra crítica) Trier tiende a la dispersión para narrar los estados anímicos de ambas hermanas. La película se parece más a su película anterior Anticristo ya que se desestructura internamente, aunque sigue fiel a los espacios bellos y grandilocuentes. La amenaza del choque del planeta Melancholia con la Tierra empieza a cobrar protagonismo en cierto momento de la narración. A partir de entonces, vemos como el personaje de Justine, se encuentra más cómoda que ningún otro con ese posible fin del planeta. Quizás porque es lo que en realidad desea (recordad que la película se puede leer como una metáfora de sus estados anímicos y por tanto, de sus deseos) quizás porque cuando uno ha andando al borde del abismo, encontrarse con él de nuevo cara a cara no le asusta, no le viene de nuevo. Esta es la parte más extraña de la película y que a mi modo de ver sufre cierta irregularidad (leve) pero sin duda es la parte más cercana al cine disperso e inclasificable a que Trier nos venía acostumbrando últimamente. La teórica protagonista de esta segunda parte, Claire, también está interpretada con la solvencia habitual por la siempre subyugante Charlotte Gainsbourgh, a quien Trier da algo de tregua tras la brutal destrucción a que la somete en Anticristo.
La última parte es la que aparece en escena, definitivamente, el planeta Melancholia. Es la parte de pura ciencia ficción catastrofista y más allá de metáforas, lecturas sobre las diferentes maneras de afrontar la muerte y demás consideraciones técnicas y estéticas, destaca por su brutal contundencia y belleza. Las imágenes cósmicas y de destrucción, el in-crescendo de secuencias y sentimientos y su demoledor final son imágenes difíciles de olvidar, que permanecerán en nuestras retinas horas después de la proyección, en nuestra memoria días, meses después de la proyección y que sin duda formarán parte de lo mejor que se ha podido ver en el cine en el presente año.
Lars von Trier, director de cine danés de 55 años. Quizás el mayor genio del cine mundial actual. Seguro uno de los directores más importantes del reciente cine europeo. Ángel y demonio. Rey del exceso. Genio o loco, o quizás genio y loco. Su última película, la sublime Melancholia, opta a ser la máxima galardonada en los premio europeos de este año. Diría mucho en favor de estos premios hasta ahora algo absurdos. Lo próximo, en lo que ya está trabajando, una película porno (con una versión hardcore y otra más ligera para estrenos en países con censura). ¿Alguien sabe lo que ocurrirá con su nuevo film? Yo os lo digo. Polémica. Opiniones entregadas. Opiniones indignadas y rotundas. Y se lanzará una pregunta, otra vez. ¿Genio o fraude? A estas alturas la existencia de la pregunta debiera ofender al cinéfilo inteligente.
Otras películas que he visto
He visto Habemus papam, la nueva comedia de Nani Moretti, un director con el que no suelo comulgar (verbo ideal para la ocasión) con sus comedias, pero que me sorprendió con el drama La habitación del hijo que me parece una obra maestra. Primero de todo señalar que la película, al contrario de lo que pudiera parecer, no es una comedia feroz contra el estamento de la Iglesia, sino una comedia de situaciones, con algún toque de trascendencia con obispos y cardenales de protagonistas. Sin embargo, más allá de hacer sangre, Moretti se basa del colectivo eclesiástico para burlarse a ratos, pero en otros para tratarlos con casi respeto y siempre con humanidad. La película se divide en dos subtramas, en la primera vemos a un Papa recién elegido con una crisis, no de fe, sino de responsabilidad que se escapa y deambula por la calle gozando de una libertad que de aceptar su cargo no poseerá. En esta parte, el drama y la comedia se dan la mano con sutileza y la historia brilla, gracias sobretodo a la interpretación tierna del gran Michel Piccoli. La segunda subtrama es más dispersa y más cómica, en la que el Moretti actor pone a los obispos y cardenales en situaciones más o menos ridículas, pero nunca en lugares comunes, lo que le da a la película un toque de extrañeza pero también de originalidad. Esta subtrama es inferior a la primera, pero no molesta. Juntando ambas, la película carece de regularidad, pero tampoco tiene grandes caídas y tiene muy buenos momentos. A mi parecer la película es una rara avis en el cine actual, una comedia simpática y diferente que a ratos trasciende, a ratos divierte y a ratos casi emociona. Mucho más de lo que estamos acostumbrados en el género.
Explicaba la semana pasada que se había estrenado en Madrid el drama cubano Boleto al paraíso. Aprovechando que en la semana actual se ha estrenado en Barcelona (de forma muy paupérrima, pero al menos se ha estrenado) me he decidido a verla. Hace tiempo que el cine cubano no da demasiadas alegrías (los films de Tabío y Alea quedan lejos, y no ha aparecido en su ausencia nada demasiado interesante) así que el estreno de Boleto al paraíso (la película que Cuba envía a los Goya, que no a los Oscars, que en este caso será Habanastation) me iba a servir un poco para discernir el estado actual de esta cinematografía. Y he de decir que la película me ha parecido insuficiente, aunque aceptable. Es un drama situado en el año 1993 en La Habana y que explica las vidas de un grupo de adolescentes que malviven un poco a lo hippie. La película está realizada de forma demasiado plana (aunque en algunas escenas hay cierta voluntad estética) pero sobretodo me echa para atrás el excesivo tremendismo de la historia y un par de escenas y decisiones en los protagonistas que se me hacen muy, pero que muy difíciles de creer. Pese a ello, la película puede resultar interesante y se deja ver sobretodo amparada por la buena actuación de la chica protagonista, una prometedora Miriel Cejas.
Como muchos ya sabréis vi Verbo de Eduardo Chapero-Jackson en el reciente festival de Sitges y me produjo emociones encontradas. Reitero que creo es una película más encarada al público adolescente (doy fe que en el debate posterior con el equipo de la película había chavales emocionados y tocados por el film)que a nosotros y que me parece tan fácil vapulear sin piedad por diversos motivos que he adoptado un poco la posición de defensor del pueblo y defenderla, siempre dentro de las propias dudas que a mí me generó. En fin, que ya en la sección de cortometraje de la semana de hace unos días puse una frase con respecto a Verbo que causó mucha controversia y opiniones enfrentadas y no voy a repetirme mucho. Esto fue lo que dije en esa sección hace unos días: "es una película que se mueve cerca del ridículo y que será masacrada por gran parte de la crítica. El problema es que una película destinada a los adolescentes y que por una vez pretende ser seria y artística, pero claro, prueba de hablar con sus referentes, con sus emociones siempre exageradas por las hormonas, con su lenguaje. Y nosotros, que no somos adolescentes y claro, o nunca lo hemos sido o resulta que éramos unos listos, educados e intelectuales muchachos muy por encima de los de hoy en día, echamos pestes de la película. No somos el público a quien va dirigida, eso está claro. Pero a mi modo de ver el film, claramente muy irregular y a ratos algo ridículo, merece una oportunidad y es muy recomendable para adolescentes con crisis de identidad con ellos mismos y con el mundo de mierda que les rodea (a ellos y a nosotros) que son la mayoría". Y ésto dije tras visionarla en el Festival de Sitges: "Empieza el día con la española Verbo, el debut en el largo del premiado cortometrajista Eduardo Chapero Jackson. Al terminar la sesión, uno tiene sentimientos algo contradictorios. Supongo que lo fácil, puestos a hacer de crítico y a racionalizar lo que has visto, es cargarse la película y decir que es ambiciosa y totalmente fallida, que el guión es un delirio que se apoya en un cierto sentimentalismo barato y que ciertos personajes resultan básicos, infantiles, sin matices y que caen, incluso del lado del ridículo. Podríamos decir todo esto y no nos faltaría razón. Pero no creo que quedarse sólo con la parte negativa sea justo. Chapero Jackson habla de adolescentes en busca de su propio yo, de su lugar en el mundo, y para hacerlo usa su lenguaje. Grafitis, skates, hip-hop, referencias cinematográficas próximas a ellos como Mátrix y Orígen (aunque yo también veo otras referencias como por ejemplo a películas como La historia interminable) y un batiburrillo de géneros y estéticas (incluso animación) que por lo menos merece el aplauso del atrevimiento en un panorama cinematográfico español tan previsible y anquilosado. Luego, la película, que por su simplicidad emotiva y su riesgo kamikaze se mueve cercana al precipicio, no puede evitar a veces caer en él, pero también consigue crear algunas escenas realmente emotivas. En definitiva, una película que creo gustará a los adolescentes, ya que alguien habla sobre ellos, como ellos, sin tapujos y sin miedo a las represalias y que, al menos, debería interesar al resto".
Resto de estrenos del viernes 4 de noviembre
Vamos rápido que el post ha sido larguísimo. La película de terror Detrás de las paredes que pese la dirección de Jim Sheridan y tener entre sus actores a Daniel Craig, Rachel Weisz o Naomi Watts ha sido vapuleada por la crítica. La comedia de Brett Ratner Un golpe de altura con el siempre estimulante Ben Stiller y un reanimado Eddie Murphy que no creo que será demasiado interesante pero que seguro tendrá su público. Las otras dos, aún dan más miedo: Tiburón 3D: La presa (con un 2'9 en filmaffinity) y Footlose el remake de l película de los años 80.
La semana que viene estoy en el festival l'Alternativa y se estrena mucha mierda, así que intentaré hacer esta sección un poco bajo mínimos y no sé aún, entre las mierdas, cual elegir. Quizás London Boulevard. Se aceptan sugerencias, si alguien conoce un estreno digno que se me haya pasado. Si realmente habéis leído todo este post, os doy las gracias. Espero haya merecido la pena el tiempo invertido.
Otras películas que he visto
He visto Habemus papam, la nueva comedia de Nani Moretti, un director con el que no suelo comulgar (verbo ideal para la ocasión) con sus comedias, pero que me sorprendió con el drama La habitación del hijo que me parece una obra maestra. Primero de todo señalar que la película, al contrario de lo que pudiera parecer, no es una comedia feroz contra el estamento de la Iglesia, sino una comedia de situaciones, con algún toque de trascendencia con obispos y cardenales de protagonistas. Sin embargo, más allá de hacer sangre, Moretti se basa del colectivo eclesiástico para burlarse a ratos, pero en otros para tratarlos con casi respeto y siempre con humanidad. La película se divide en dos subtramas, en la primera vemos a un Papa recién elegido con una crisis, no de fe, sino de responsabilidad que se escapa y deambula por la calle gozando de una libertad que de aceptar su cargo no poseerá. En esta parte, el drama y la comedia se dan la mano con sutileza y la historia brilla, gracias sobretodo a la interpretación tierna del gran Michel Piccoli. La segunda subtrama es más dispersa y más cómica, en la que el Moretti actor pone a los obispos y cardenales en situaciones más o menos ridículas, pero nunca en lugares comunes, lo que le da a la película un toque de extrañeza pero también de originalidad. Esta subtrama es inferior a la primera, pero no molesta. Juntando ambas, la película carece de regularidad, pero tampoco tiene grandes caídas y tiene muy buenos momentos. A mi parecer la película es una rara avis en el cine actual, una comedia simpática y diferente que a ratos trasciende, a ratos divierte y a ratos casi emociona. Mucho más de lo que estamos acostumbrados en el género.
Explicaba la semana pasada que se había estrenado en Madrid el drama cubano Boleto al paraíso. Aprovechando que en la semana actual se ha estrenado en Barcelona (de forma muy paupérrima, pero al menos se ha estrenado) me he decidido a verla. Hace tiempo que el cine cubano no da demasiadas alegrías (los films de Tabío y Alea quedan lejos, y no ha aparecido en su ausencia nada demasiado interesante) así que el estreno de Boleto al paraíso (la película que Cuba envía a los Goya, que no a los Oscars, que en este caso será Habanastation) me iba a servir un poco para discernir el estado actual de esta cinematografía. Y he de decir que la película me ha parecido insuficiente, aunque aceptable. Es un drama situado en el año 1993 en La Habana y que explica las vidas de un grupo de adolescentes que malviven un poco a lo hippie. La película está realizada de forma demasiado plana (aunque en algunas escenas hay cierta voluntad estética) pero sobretodo me echa para atrás el excesivo tremendismo de la historia y un par de escenas y decisiones en los protagonistas que se me hacen muy, pero que muy difíciles de creer. Pese a ello, la película puede resultar interesante y se deja ver sobretodo amparada por la buena actuación de la chica protagonista, una prometedora Miriel Cejas.
Como muchos ya sabréis vi Verbo de Eduardo Chapero-Jackson en el reciente festival de Sitges y me produjo emociones encontradas. Reitero que creo es una película más encarada al público adolescente (doy fe que en el debate posterior con el equipo de la película había chavales emocionados y tocados por el film)que a nosotros y que me parece tan fácil vapulear sin piedad por diversos motivos que he adoptado un poco la posición de defensor del pueblo y defenderla, siempre dentro de las propias dudas que a mí me generó. En fin, que ya en la sección de cortometraje de la semana de hace unos días puse una frase con respecto a Verbo que causó mucha controversia y opiniones enfrentadas y no voy a repetirme mucho. Esto fue lo que dije en esa sección hace unos días: "es una película que se mueve cerca del ridículo y que será masacrada por gran parte de la crítica. El problema es que una película destinada a los adolescentes y que por una vez pretende ser seria y artística, pero claro, prueba de hablar con sus referentes, con sus emociones siempre exageradas por las hormonas, con su lenguaje. Y nosotros, que no somos adolescentes y claro, o nunca lo hemos sido o resulta que éramos unos listos, educados e intelectuales muchachos muy por encima de los de hoy en día, echamos pestes de la película. No somos el público a quien va dirigida, eso está claro. Pero a mi modo de ver el film, claramente muy irregular y a ratos algo ridículo, merece una oportunidad y es muy recomendable para adolescentes con crisis de identidad con ellos mismos y con el mundo de mierda que les rodea (a ellos y a nosotros) que son la mayoría". Y ésto dije tras visionarla en el Festival de Sitges: "Empieza el día con la española Verbo, el debut en el largo del premiado cortometrajista Eduardo Chapero Jackson. Al terminar la sesión, uno tiene sentimientos algo contradictorios. Supongo que lo fácil, puestos a hacer de crítico y a racionalizar lo que has visto, es cargarse la película y decir que es ambiciosa y totalmente fallida, que el guión es un delirio que se apoya en un cierto sentimentalismo barato y que ciertos personajes resultan básicos, infantiles, sin matices y que caen, incluso del lado del ridículo. Podríamos decir todo esto y no nos faltaría razón. Pero no creo que quedarse sólo con la parte negativa sea justo. Chapero Jackson habla de adolescentes en busca de su propio yo, de su lugar en el mundo, y para hacerlo usa su lenguaje. Grafitis, skates, hip-hop, referencias cinematográficas próximas a ellos como Mátrix y Orígen (aunque yo también veo otras referencias como por ejemplo a películas como La historia interminable) y un batiburrillo de géneros y estéticas (incluso animación) que por lo menos merece el aplauso del atrevimiento en un panorama cinematográfico español tan previsible y anquilosado. Luego, la película, que por su simplicidad emotiva y su riesgo kamikaze se mueve cercana al precipicio, no puede evitar a veces caer en él, pero también consigue crear algunas escenas realmente emotivas. En definitiva, una película que creo gustará a los adolescentes, ya que alguien habla sobre ellos, como ellos, sin tapujos y sin miedo a las represalias y que, al menos, debería interesar al resto".
Resto de estrenos del viernes 4 de noviembre
Vamos rápido que el post ha sido larguísimo. La película de terror Detrás de las paredes que pese la dirección de Jim Sheridan y tener entre sus actores a Daniel Craig, Rachel Weisz o Naomi Watts ha sido vapuleada por la crítica. La comedia de Brett Ratner Un golpe de altura con el siempre estimulante Ben Stiller y un reanimado Eddie Murphy que no creo que será demasiado interesante pero que seguro tendrá su público. Las otras dos, aún dan más miedo: Tiburón 3D: La presa (con un 2'9 en filmaffinity) y Footlose el remake de l película de los años 80.
La semana que viene estoy en el festival l'Alternativa y se estrena mucha mierda, así que intentaré hacer esta sección un poco bajo mínimos y no sé aún, entre las mierdas, cual elegir. Quizás London Boulevard. Se aceptan sugerencias, si alguien conoce un estreno digno que se me haya pasado. Si realmente habéis leído todo este post, os doy las gracias. Espero haya merecido la pena el tiempo invertido.
















































