domingo, 16 de octubre de 2011

Crónica Festival Sitges 2011. Día 10, sábado 15.

Día 10: Drive y The artist culminan un festival doblemente fantástico

Pues sí, doblemente fantástico por su contenido y su nivel. Todo lo que empieza acaba (en este caso por suerte para mi salud mental) y ayer reduje un poco el número de películas que tenía previsto: mejor terminar con dignidad. He batido todos mis records y durante estos diez días he visto 46 películas y he terminado razoblemente bien. Ayer dos auténticas obras maestras Drive y The artist, una película apreciable Killer Joe y comentaré también Leyenda, un cortometraje que prometí intentaría ver a la colega Laura Uve. Entre todo ello se ha otorgado el palmarés, bastante variado y opinable, pero no escandaloso. Es la última crónica y tenemos faena. Vamos allá.

Comienza el día con la esperada Drive, de la que solo había oído buenas palabras. Y no hay para menos. El director Nicolas Winding Refn (al que yo ya seguía desde el 2003, cuando realizó la genial Fear X) nos ofrece una cinta casi perfecta. Cine negro con toques de thriller, de cine de gángsters e incluso de cine de acción y drama romántico en una película con una dirección exquisita, un ritmo simplemente inmejorable que nunca decae, una estética vintage a camino entre el cine (y la música) de los 70 y los 80 y unas interpretaciones magníficas de Bryan Gosling y Carey Mulligan. Algunas escenas, como la del ascensor, son de antología. El tono pesimista que impregna el relato es el justo y necesario. La película es dura, violenta, sin concesiones al espectador, destila odio, pero también humanidad, recorta y matiza los límites entre bondad y maldad y lleva al espectador, fascinado, a una espiral de venganza en una película en la que parece no sobrar ni un plano, en que todo se construye con cierta austeridad, pero en la que una mirada vidriosa de cualquiera de sus dos protagonistas, vale más que mil palabras. De lo mejor del año. Una verdadera maravilla.

La segunda proyección era la tradicional película sorpresa con la que cada año juega el festival, dando pistas durante su duración y que se desveló el viernes. En principio todos apostábamos por Tintín (carteles varios y la pista de que era un director que había realizado grandes películas en los 70 y que seguía en forma nos despistó). Sin embargo, el jueves Ángel Sala habló de una película salvaje de uno de los directores con una de los mejores películas de terror de la historia. Director con plenitud en los 70, con una gran película de terror y con peli a punto de caramelo que fuese salvaje. Todo coincidía y tuvimos que cambiar el Tintín de Spielberg por Killer Joe, de William Fiedkin (aunque lo de que está en forma era, por lo menos, generoso). La película es una comedia de cine negro muy al estilo hermanos Coen, es decir donde la trama es secundaria y lo que importan son los diálogos de corrosivo humor negro, pero Killer Joe, termina por ser mucho más salvaje y gamberra que el cine al que nos tienen acostumbrados los geniales hermanos. La película de Friedkin da esperanzas sobre su salud cinematográfica, que por mucha generosidad que le ponga Ángel Sala era triste. Killer Joe huele a cine clásico para luego destrozarlo por dentro con su brutalidad. Con algunas escenas realmente divertidas y un in-crescendo de humor salvaje y brutal no apto para todas las sensibilidades, la película es curiosa y a ratos hilarante, pero a mí me termina por producir cierta sensación cargante y por ello, de indiferencia.

Tras una pausa para comer y antes de asisitir a la última proyección de Sitges, surgen un par de temas. En primer lugar, le prometí a la colega Laura Uve, del blog U-topía que por poco que pudiese intentaría ver el cortometraje que había realizado una persona próxima a ella titulado Leyenda. A veces ponen cortos antes de las películas, pero no hubo suerte y ninguno de ellos fue Leyenda (que ya se había pasado en la Gala Inaugural), así que me encaminé a una sala de visionado a que tenemos acceso los acreditados y pregunté si disponían del corto de Pau Teixidor. Me contestaron que sí y me añadió el amable chico responsable de la sala "es de los mejores cortos del festival". Yo pensé "éso espero", porque como decía ayer los cortometrajes que se proyectan son, en su mayoría, un escándalo, una infame basura. Hace años los cortos estaban mejor, pero ahora supongo que los traen a cambio de favores con productoras o con la Generalitat (había muchos catalanes, todos ellos patéticos) o no sé porqué. Pero ir a la sesión de cortos es una pesadilla y uno reza para que no le pongan ninguno antes de la película que se dispone a ver. Leyenda de Pau Teixidor es, seguro, el mejor corto que he visto durante el festival (aunque no he visto más de diez y seguro que alguno otro bueno habría). Es una historia no muy original y llena de lugares comunes y en pocos minutos se mezclan leyendas, hombres lobo, asesinatos, coches que se detienen en lugares poco frecuentados, una niña extraña y mucho gore. Pero la realización es impecable, las interpretaciones buenas, el ritmo correcto y el cortometraje, sin ser nada original, es muy entretenido e ideal para Sitges. Si Pau Teixidor termina por dar el salto al largo está claro que técnica no le falta. Quizás habría que pedirle que eligiese bien el texto que quiere traducir en imágenes. Desde aquí le deseamos suerte.

No voy a poner aquí todo el palmarés porque ésto quedaría muy largo. Así que si lo queréis saber pinchad aquí. A mí el palmarés de un festival me interesa poco porque los gustos del jurado no son más que el gusto de unos pocos espectadores y pueden ser muy opinables. Sin embargo este año, la presencia en el jurado de Quim Casas, mi crítico de referencia, me hacía tener esperanzas en el palmarés. Y al menos con la mejor película estoy totalmente de acuerdo, ya que dentro de la Sección Oficial a Competición (aquí no estaba Trier, ni Bela Tarr, ni Drive, ni The artist, ni Poulet aux prunes) para mí, de las que he visto, la mejor de largo y por mucho era la película de Kevin Smith, mi único cinco de la Sección Oficial. De los otros premios gordos entiendo el de mejor director a Na Hong-jin por The yellow sea, aunque a mí me saturase está bien dirigida, sobretodo en una primera hora brillante y el de mejor actor para Michael Parks, el pastor fundamentalista de Red State. La mejor actriz fue a parar a Brit Marling por Another earth, una de las películas que no he visto y por lo tanto no puedo opinar. Me parece mucho más escandaloso el premio a mejor guión para The woman (aunque peor hubiese sido darle el de mejor director, ya que la dirección es patética) y el premio de la crítica para Attack the block. Esta película también se ha llevado el premio del público, casi esperable teniendo en cuenta las películas que suele premiar el público de este festival, pero que la crítica premie una película divertida, pero en definitiva tan mediocre, me parece que poco dice de la gente que hace crítica cinematográfica seria en este país. Del resto de premios no voy a comentar nada. Solo decir que los premios que da el Jurado del Carnet Jove, que nunca me han interesado, lo hacen menos este año cuando tuve que sufrir durante una proyección los comentarios de un greñudo que formaba parte de él, mal educado y que por el aburrimiento que mostraba en la proyección a la que me refiero, no tiene ni puta idea de cine. Dicho queda.

Pues terminamos el festival con la maravillosa The artist, una película muda, sí habéis oído bien, muda (casi en su totalidad) que es un verdadero canto de amor al cine. La película no solo copia la estética del cine mudo, sino en parte sus intenciones bienintencionadas y es una verdadera joya. Llena de inventiva visual, con un ritmo perfecto, con secuencias sublimes, llenas de humanidad, con referencias cinéfilas a películas y a esos años en que el cine mudo cambió a sonoro con las consecuencias desastrosas para muchas de sus estrellas, The artist recibió la ovación más larga que se ha oído durante el festival y creedme, la merece. Mágica, tierna, divertida, entrañable, tocada por la varita mágica de la perfección, con unas interpretaciones sublimes de sus dos actores principales: Jean Dujardin en un papel en que emula a la perfección a estrellas que van desde Rodolfo Valentino a Clarck Gable y que está cargado de humanidad y de gracia y Bérénice Bejo, la actriz que hace que la belleza de su rostro haga que la palabra belleza sienta vergüenza de inferioridad cuando la usan para definirla. En definitiva, una película ideal para terminar el festival en la cumbre.

En realidad tenía previsto ver un par de pelis más este último día, pero como señalo al principio del post de hoy, mejor retirarse con dignidad, ya que la 46 películas acumuladas empiezan a pesar como una losa. Ha sido un gran año en que gracias al nivel del festival y a la compañía, la brutalidad de películas no ha afectado negativamente a mi cerebro, sino lo contario. Agradecer los buenos instantes pasados y compartidos durantes estos días a Álex, Kathy, Sonia y Alberto, que se han ido pasando por el festival, sobretodo los dos primeros, y sobretodo a mi Sandra, que ha venido muchísimo y he disfrutado de su presencia y de su ayuda para con los posts. También destacar la compañía de los colegas blogueros que aunque habíamos coincidido mínimamente, prácticamente se puede decir que nos hemos conocido durante el festival, en que hemos compartido muchas horas. Ha sido un lujo de compañía que creo es el inicio de algo. Daniel, Alan Smithee, BCNdays y John, ha sido un auténtico lujo compartir festival, horas, carreras y opiniones con todos vosotros.
Pues amigos lectores, solo me queda agradecer vuestra fidelidad, vuestro comentarios, que durante la locura y el cansancio del festival ayudan mucho a seguir escribiendo y espero que hayáis disfrutado un poquito con las crónicas que he hecho con todo el cariño para vosotros. Mañana vuelve la vida cotidiana, fuera del paréntesis, de la burbuja que suponen en una vida corriente estos diez días. Durante algunos días probablemente descanse. Pero no lo dudéis, más pronto que tarde, el cine vuelve a Lost Highway Blog.

sábado, 15 de octubre de 2011

Crónica Festival Sitges 2011. Viernes 14.

Día 9: Cosas que no me gustan de Sitges

1- Que cada año haya retrasos muy considerables y evitables, si no se cargase tanto la programación.
2- Que se programen cortos tan lamentables (alguno se salva) no sé si por intereses creados con las productoras o por alguna otra razón. La mayoría son patéticos y yo veo cortos buenos en otros festivales. Y no es cosa de este año, ya hace muchos.
3- Que se vendan tantas entradas numeradas creando retraso y caos a la hora de llenar el Auditori por sacar un poco más de dinerillo.
4- Que las pelis en 3D no tengan subtítulos en pantalla, sino en el plafón luminoso de abajo de la misma y sea imposible de leer con las gafas de 3D.
5- Que entre su público genial, se cuele chusma mal educada que cree que por ser un festival fantástico se puede hablar y hacer el gilipollas durante la proyección.
6- Que el programa, caprichoso, te haga descartar algunos días películas apetecibles y otros, como hoy, debas elegir cintas sin demasiado interés a priori (porque no hay nada más) y en esta ocasión a posteriori.

No tengo tiempo hoy para hacer un post digno y dormir lo suficiente como para disfrutar lo que se me avecina mañana. Como el cine de hoy, como ayer temía, ha dejado mucho que desear, voy a ser muy breve. Mañana compenso con el post final vuestra fidelidad. Hoy he visto cuatro películas y me las cargo moderadamente a las cuatro con 2 estrellas. Resumo mínimamente el porqué.


                 








            


Open 24 horas: porque es una cinta española  independiente en blanco y negro que quiere reflejar con su lentitud el tedio y la humillación constante que sufre el protagonista en su vida, pero que no aporta nada y nos ofrece un final que ya hemos visto en muchas otras películas de este estilo. Si aburres aporta algo, sino mejor quédate en idea.

El callejón: porque pese a la presencia de la brutalmente bella Ana de Armas y un final desprejuiciado y freak que mola, la película se había tirado una hora ofreciendo cine algo estético pero absurdo y sin sentido, sobre una mujer perseguida por un asesino sin argumento, sin coherencia y sin ritmo.

El páramo: porque pese a su buena idea, la película acusa una importante falta de garra en la dirección y nos aburre durante una primera mitad en que unos soldados pasean por bosques brumosos y se escapa de las manos en una segunda hora de gritos y violencia sin sentido.

Juan de los muertos: porque pese a dar un pelín de aire fresco al cine de zombies con ese humor cubano tan específico, la película, al final, se salva por un par de gags, aburre y demuestra una vez más que el cine de zombies está muy, pero que muy gastado.

Mañana el último día con Drive, The artist, el palmarés y mucho más. Hata entonces.

viernes, 14 de octubre de 2011

Crónica Festival Sitges 2011. Día 8, jueves 13.

Día 8: Soy ateo gracias a Dios

Por fin Sitges ofrecía ayer un aspecto no masivo, tras unos días de locura (solo el lunes ofreció un aspecto parecido). Hoy volverán los llenazos y año tras año, casi todas las proyecciones van augmentando en número de público con muchas sesiones a tope y con entradas agotadas. Visto el nivel de este año, sin duda el festival se lo merece, ya que, pese a los bodrios de siempre, evitables reduciendo un poco las películas que se programan que son excesivas, hay muchas cintas muy interesantes que estamos disfrutando. Ayer fue un ejemplo. Empecemos.

Empezó el día con la última cinta de Kevin Smith Red State, un giro necesario en una carrera que parecía agotada. A veces, las obras maestras, surgen pese a sus autores o pese a su director. Yo creo que Smith ya consiguió una obra maestra con Persiguiendo a Amy, casi sin pretenderlo, ya que queriendo hacer una película fresca y algo profunda sobre relaciones amorosas y de amistad, se le escapaba la trascendencia más allá de lo que él había previsto, planteando, por ejemplo, la fina linea que separa las relaciones de amistad, de colegas, del absoluto amor. Y muchas más cosas. Aquí ocurre algo parecido. Smith monta una película en que quiere cargar contra el fundamentalismo religioso, pero también contra la falta de valores, de sinceridad y de nobleza del resto de la sociedad. Para ello compone una película irregular compuesta de tres grandes nucleos. En el primero domina un discurso del jefe fundamentalista, en el segundo un excesivo tiroteo y en el tercero toda la carga de profundidad, Para mí, esa irregularidad del conjunto, hace que al finalizar la película me parezca una obra maestra, quizás sin quererlo, ya que solo de una situación aparentemente trivial o algo estúpida se puede trascender de forma categórica. Si pretendemos hacerlo nos puede salir algo como lo de Malick, y por su intencionalidad estar lejos de la obra maestra y cerca de la pedantería. La frase que encabeza el día "yo soy ateo, gracias a Dios" del maestro Buñuel, define un poco lo que yo extraigo de la película. El tratado sobre los límites entre ser fundamentalista y ateo más brutal que jamás he visto. Un estudio sobre la psique humana, sobre la fe, sobre la maldad y sobre la falacia, que termina por romper frontreras y tabús, por acercarnos a todos a la locura. Y ello, claro, no solo sin pretenderlo tanto como el resultado final, sino con partes de humor grueso muy al estilo Smith. Brillante.

La segunda película del día la temíamos todos, se trataba del Twixt de Francis Ford Coppola, ya que se habían oído pestes sobre ella tras su primera proyección en el festival. Todos los colegas allí presentes ( y recuerdo que todos ellos hacen crítica diaria en Después de 1984, cine latino, asia cine, El último blog a la izquierda) la disfrutamos bastante. Lo peor que se puede hacer con la cinta de Coppola es tomarla demasiado en serio o esperar de ella una obra maestra. Coppola ya ha hecho lo que tenía que hacer en el mundo del cine y ahora hace películas para divertirse. Y así tenemos que ver Twixt, como un divertimento, un puro delirio en forma de cuento gótico al estilo Poe (que es un personaje de la película) con unas imágenes que mezclan el color y el blanco y negro muy artísticas y que son sin duda lo mejor de la película. El guión es poco importante. Lo mejor es dejarse llevar por el vendaval de imaginería visual, de arte de casi cada fotograma, de referencias literarias, de delirio. Bien interpretada (sobretodo por esa chica llamada Elle Fanning que cada vez que aparece en pantalla hace ganar enteros con su luz a la película) y con un polémico 3D que dura 10 minutos (el resto es en 2D) y que hace que los precios de las entradas sean más caros, lo que me parece vergonzoso (y creo que no era la intención de Coppola, que añadió la escena como parte del delirio, pero que sí lo aprovechan las productoras) el film me parece muy recomendable y entre lo mejor de Coppola en años. Eso sí, si se estrena, elegid el 2D.

La tercera película del día era la también esperada Poulex aux prunes, segundo film de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, artífices de Persépolis. Como aquella, la película se basa en un cómic de la iraní Satrapi y es una verdadera delicia de película. Con una estética de cuento, que mezcla entre sus imágenes muy retocadas fragmentos de animación y que nos recuerda a Amélie de Jeunet, Poulex aux prunes no solo es un vendaval de bellas y originales imágenes sino de emociones. De forma muy original y con saltos en el tiempo, explica la historia de una familia y de algunos personajes que la rodean. Tiene la virtud de lograr emocionar y trascender al auténtico drama existencial sin borrar nunca la sonrisa en la cara del espectador. Hermosa, tierna, con momentos de emoción auténtica, con momentos de humor divertidísimos, siempre original y de estética fascinante, con un final muy emotivo en que todo encaja y entendemos a todos y cada uno de sus personajes, Poulex aux prunes es una auténtica maravilla, una película que supera Persépolis y su referente Amélie y que logra tras su visionado dejarnos con una sonrisa en los labios y un nudo en la garganta. Un auténtico milagro.

Tras la bella sesión de la tarde y tras cenar y debiendo esperar dos horas hasta la golfa, me percato que en el Brigadoon (recordad, el espacio gratuito y mas freak del festival) dan una película que puede hacer la espera menos agónica. Se trata de una película enmarcada dentro del ciclo Asian Trash Cinema del año 1986 titulada Kung Fu Magic. Como el ciclo indica, la película es totalmente trash. Delirio kitsch, humor grueso y demecial, artes marciales con desparpajo y pocos medios y efectos de pacotilla son lo que espera la gente que visiona la película en la sala, en una proyección acompañada de las risas y los comentarios. Es lo que dan la mayoría de estas sesiones, solo aptas para cinéfagos. Sin duda, la película en este entorno, no decepciona, aunque claro, es malísima.

La primera y única sesión golfa que veré este año (a mi cuerpo y mi mente le cuesta aguantar hasta las cinco de la madrugada) se compone de The Inkeepers y de Grave encounters.

The inkeepers es de un director, Ti West,  del que ya había visto una película que me había encantado titulada The house of the devil y en la que hasta los últimos diez minutos (que es lo que no me gustaba de la peli) conseguía cierta inquietud sin que ocurriese nada. En esta linea se enmarca The inkeepers, donde nos muestra una pensión a punto de cerrar en la que los dos trabajadores de la misma se empeñan en demostrar la existencia de fantasmas. West intenta trasmitir terror puro, terror quizás a nuestro propio concepto de terror, y para ello utiliza los mínimos elementos posibles. La película es pausada, se cocina a fuego lento, no ocurre mucho, es muy austera en lo que nos muestra, pero está dirigida con sumo talento y logra crear tensión ( a algunos aburrimiento) en general y en especial y por contraposición, cuando realmente ocurre algo. A mí este tío me encanta y pienso seguirlo y recuperar sus cintas anteriores, ya que no es fácil encontrar en el cine de terror actual una voz propia y diferente al resto. Al final de la proyección, tímidos aplausos y sonoros silbidos. No está hecha la miel para la boca del asno.

Grave encounters (con aplausos tras finalizar) es una importante basura. Copiando por enésima vez el esquema de falso documental y cámara en mano que puso de moda la sublime The blair witch project, pero en el contexto de un manicomio, muestra no solo una falta de originalidad aplastante sino una falta de talento preocupante. Tras una hora de tipos y tipa grabando su deambular nocturno, linterna en mano, por los pasadizos del manicomio sin ninguna tensión ni garra en la dirección (son más de las tres y media de la madrugada y estoy por largarme, pero soy muy profesional) por fin empiezan a ocurrir cosas, que se reducen a tíos vestidos con batas blancas que aparecen por ahí y que tras ser descubiertos se giran a cámara con maquillaje patético, abren la boca y chillan. Dos chorradas más y fin de la peli. El talento va escaso. Y la mayoría son ajenos a ello. Una lástima.

Hoy un día repelto de cine español y latino, de esos que a priori da un poco de miedo. A ver si hay suerte. Las españolas y poco conocidas Open 24 h El callejón, seguida de la colombiana El páramo y la cubana Juan de los muertos. Os explico, por penúltima vez, mañana.


jueves, 13 de octubre de 2011

Crónica Festival Sitges 2011. Día 7, miércoles 12.

Día 7: La invasión estraterreste de estar por casa

Pues menos Burke and Hare de John Landis, retocando el programa del día, durmiendo menos y gastando algo dinero, hemos podido ver lo que teníamos previsto para hoy, pese a las dificultades a que ayer nos sometió el festival. Trucos de no ser nuevo en ésto juegan a nuestro favor. Pero empecemos.

Empieza el día de buena mañana con la comedia española enmarcada en un contexto de ciencia ficción Extraterrestre, segunda película de Nacho Vigalondo tras su apreciable ópera prima Los cronocrímenes.  Yo que no soy muy amante de las comedias, disfruto muchísimo con la proyección. Extraterrestre parte de una premisa muy original y tiene un primer tramo realmente soberbio, luego, aprovechando ciertas constantes del cine de invasiones alienígenas prosigue la trama de forma acertada y delirante. Quizás la película tiene algún altibajo en su tramo central, pero en general es una muy grata sorpresa, un film no de carcajada sino de sonrisa constante, con algunos gags muy buenos, un director que sabe lo que quiere, como debe moverse y lograrlo y un reparto muy acertado y divertido, empezando por el omnipresente en el festival Carlos Areces, siguiendo por un espléndido protagonista, Julián Villagrán (el gag del principio de los 2 euros, de antología) en su mejor papel hasta la fecha y terminando por Michelle Jenner y Raul Cimas. Un auténtico soplo de aire fresco y una película que merecería triunfar en  recaudación en su próximo estreno. Lo mejor del día.

Seguimos con la esperada película de animación japonesa A letter to Momo, un cuento gestado con mimo durante 7 años, dibujando toda la película en papel con resultados hermosos y muy buen acabado técnico. El argumento con una niña que intenta superar la muerte de su padre en un pueblo al que se muda con su madre y en el que puede ver unos espíritus invisibles para el resto recuerda inevitablemente a Miyazaki, y pese a ser una película notable, está muuuuy lejos del maestro. Sencilla, emotiva, de trazo naturalista, minimalista en su mayor parte pero con un par de escenas mágicas realmente impresionantes y de buen corazón, A letter to Momo, no sorprende por su originalidad, pues tenemos la sensación de haber visto ya en muchas películas algo parecido a lo que nos explica y se alarga quizás demasiado en sus dos horas, pero consigue trasmitir su magia y sobretodo el mimo con el que ha sido realizado resultando un producto entrañable.

Cuando a primera hora de la tarde bajo del Auditori hacia el Brigadoon, deslumbrado por el sol y veo el día que hace, el ambiente de la playa, las calles repletas de vida, de gente, de alegría, me planteo si la mejor opción es volverme a meter en la oscuridad de un cine. Me lo planteo vagamente, mientras ando dirección a mi siguiente proyección. Cruzo la playa con mirada algo perdida y ando y ando y ando. Estoy en el Brigadoon para ver el siguiente film. Es mi sino. No puedo ni quiero evitarlo.

Casi por tradición cada año visito el Brigadoon, la sala de proyecciones gratuitas del festival y veo al menos una de las películas que allí se proyecta. Cuando tengo un hueco miro que hay allí y si no es algo absolutamente descartable y tiene subtítulos en español, pues me animo. Hoy le toca el turno a Offspring, que llamadme masoca, pero forma un díptico con la detestable The woman que vi el día anterior. De hecho es su origen. La dirige con anterioridad el productor de la de McKee, llamado Andrew van den Houten, la interpreta entre otras la chica de The woman Pollyanna McIntosh y está basada en el libro de JAck Ketchum (los tres la presentaron al público). The woman nace como spin off de ésta. Offspring es un par de años anterior y es serie Z absoluta. Aquí no se engaña a nadie. No hay presupuesto, no hay mucho talento y vamos a realizar una película llena de sangre y vísceras. Si te interés la ves, sino ya sabes. La película es malísima, pero no decepciona, ya que es lo que se espera. Incluso diría que es lo que uno busca en la mayoría de proyecciones de Brigadoon, ese cine trash total que cuesta consumir sin unos cubatas de por medio. Mala sí, pero no tan indignante como la McKee. Espero con ansias la trilogía (nótese la ironía).

La cuarta película del día, con un Auditori lleno a reventar, no porque fuese la película que la gente más espera sino porque es la que cae en un festivo a mitad de la tarde, es una película americana dirigida por el español Gonzalo López Gallego (que vino a presentarla) titulada Apollo XVIII. Era una película no muy apetecible a priori, pero que tenía cierta interés en ver porque se ubica dentro del subgénero de los mockumentaries o falsos documentales, al que en este blog dedicamos un concienzudo post (podéis verlo aquí). La película es muy flojita. Trataq de una supuesta misión a la luna de la que jamás se habló y se dice, que lo que ahora se ve, es un montaje de imágenes que se han colgado en una web sobre lo sucedido. Las imágenes son a propósito de calidad ínfima, muy fragmentadas y no funcionan en una pantalla grande. Además la historia está llena de tópicos y para que recordase más a alien solo faltaba un cameo de Sigourney Weaber. En definitiva una idea bastante buena, pero malbaratada por la torpeza del realizador y las propias limitaciones técnicas que la idea lleva consigo, además de por un guión muy, pero que muy flojo. Torpe y aburrida.

La última cinta del día era la esperada Livide, de los realizadores Alexandre Bustillo y Julien Maury (en la foto) que hace unos años sorprendieron al respetable con la salvaje A l'interieur. Se me ha hecho ´difícil ponerle las estrellas a este film, pues se apoderó de mí cierta decepción al salir que me instaba a rebajarle las estrellas. No sé si merece las cuatro que le he puesto, me explico. La película tiene los primeros treinta o cuarenta minutos más sobresalientes que he visto en una película de terror reciente. Hablamos de terror gótico,clásico, minimalista, del que ya no se hace. Una casa, una anciana misteriosa y pocos más elementos para un in-crescendo de tensión absolutamente genial, apoyado por una dirección espléndida. La segunda parte cambia por completo el tono del relato y se adentra en los terrenos del gore y la paranoia. Sigue estando dirigida de escándalo, pero la historia pierde parte de su encanto y el cambio de intenciones no está justificado. A parte se hace bastante incomprensible. Es una lástima, porque la película prometía casi obra maestra en su primer tramo. Creo que la dirección que otorgan estos dos franceses es muy buena y dará cosas mejores en el futuro. Eso sí, los que la veáis el sábado en el retiro tenéis asegurada la tensión al principio y el manantial de aplausos al final y por lo tanto, la diversión. Otra cosa es ponernos más serios en la opinión. Por cierto, las reminiscencias a la sublime Suspiria, son más que evidentes.

Hoy, octavo y antepenúltimo día, tres platos fuertes. Red State de Kevin Smith, Twixt la nueva película de Coppola de la que solo he oído malas impresiones y Pouleux at Prunes, de los directores de la genial Persépolis. Si el cuerpo aguanta pretendo ver mi única maratón golfa del festival (moderada, de solo dos pelis, ya que en el Festival a veces son de cuatro) que empieza a la una de la madrugada y la componen The Inkeepers y Grave encounters. No prometo nada de ésto, pero sí las tres primeras. Hasta mañana.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Crónica Festival Sitges 2011. Día 6, martes 11.

Día 6: Cartas al director

Estimado director del festival de Sitges Ángel Sala, me enorgullece haber recibido un año más una acreditación de prensa por parte del festival que usted dirige desde hace unos años. Amo su festival y más desde que usted lleva las riendas, ya que le ha dado un carácter que antes no poseía. Por ello quiero felicitarlo y agradecerle el tema de la acreditación. Lo que ocurre, señor Ángel Sala, es que hay cosas un poco inadmisibles y sin duda la más flagrante es que, como me ha ocurrido hoy, tras llegar a la cola de acreditados casi una hora antes de la apertura, para conseguir los tiquets del día posterior y perdiéndome la peli de Miike, para conseguir dichas entradas, llegado mi turno, no logre conseguir ninguna de las tres que he pedido (Extraterreste, Livide y Burke and Hare) ya que se habían agotado las poquísimas que habían reservadas para prensa. Y claro, en taquilla algunas de ellas están agotadas, por lo que ser prensa puede convertirse, a veces, en un handicap. No sé cual puede ser la solución, pero debería buscarse de cara al año próximo. Hoy, como protesta y para manifestar mi enfado y tristeza ante tal situación, no postearé ninguna foto acompañando las críticas del día. Es mi humilde protesta ante una situación que cada año empeora y que crea mucho mal estar entre los acreditados. Sin más, me despido cordialmente de usted, felicitándolo por todo lo bueno que hemos podido ver en lo que llevamos de festival.

Estimado señor Lucky McKee, soy de esas personas que ha hablado bien de usted desde que en el 2002 estrenara la interesante May. Durante los años siguientes, he hecho la vista gorda ante productos tan flojos como El bosque maldito, su capítulo para Masters of Horror e incluso la más aceptable Red. Pese a su bajón artístico y creativo tenía The woman, la película que se ha proyectado hoy en el Auditori entre mis preferencias. Tras verla, señor McKee, quiero que sepa que por fin, ha dejado usted de interesarme. Me demuestra con The woman que quiere suplir su torpeza como director con polémicas baratas, sangre, violencia sin sentido y chistes a base de mujeres maltratadas, que no me molestarían, quizás, si más allá de todo hubiese un buen trabajo detrás y no solo la intención de suplir con la polémica su manifiesta torpeza. Su película me aburre y quiero que sepa, que en próximas ediciones, no estará usted entre mis preferencias. Sin más, se despide cordialmente un simple espectador.

Estimado señor Rodrigo Cortés, quiero que sepa que soy fan de su corto 15 días y de Buried (no me tenga en cuenta tener pendiente Concursante) y que solo por el hecho de que usted estaba involucrado en el guión y producción de Emergo decidí darle una oportunidad. Creo que cuando usted hoy, en la premiere mundial del film, ha salido al escenario muy humilde, diciendo que no esperáramos nada de la película, ya era consciente de la magnitud de la tragedia. Porque señor Cortés, Emergo es patética. No entiendo como usted, que siempre es tan original en todo, ha podido hacer un guión con todos los tópicos habidos y por haber. Y no hablemos de la plana dirección de Carles Torrens, que no consigue ni dar un susto, ni lograr un solo momento ya no de genialidad, sino tan solo aceptable. Señor Cortés, espero con ansias su próxima película como director, pero a partir de ahora desconfiaré de cualquier película producida por usted y su próximo film, me dará más miedo del que debiera por lo que usted ha dirigido hasta ahora. Esperando que todo haya sido un estúpido accidente, se despide cordialmente, un simple espectador.

Estimado señor Lars von Trier, usted sabe de sobras que es un genio y por eso a veces da algo de rabia, pero claro, es que es tan obvio lo de su genialidad que usted, claro, no puede ignorarlo. Hoy he visto en el cine su Melancholia, un drama con toques de ciencia ficción cercano a su cine de mujeres luchadoras y sufridoras, maltratadas por la vida y sin duda cercanas a esa locura, que seguro a usted tanto le ronda. Pese a que tras una primera hora genial, la película entra en un pequeño altibajo, los últimos tres cuartos de hora es de lo mejor que he visto en el cine en mucho tiempo y por ello, me olvido de si en algún momento de la película he estado cerca del desapego con la historia, porque el final merece mi pasión por usted, mi locura por su cine y por su locura, mi incondicionalidad. Señor Trier, ha salvado usted con su nueva obra de arte mi hasta entonces patético día, lo que le quiero agradecerle muy sinceramente. Aún aparecen por mis retinas las imágenes de su película y mi fascinación aumenta más, si cabe, al recordarlas. Siga así, por muchos años y no se preocupe si no le invitan más a Cannes. Aquí seguimos admirándole. Sin más se despide muy cordialmente, un fan.

Muy queridos lectores, mañana no tengo muy claro lo que veré por el problema citado con las entradas. Os garantizo la película de anime A letter to Momo y Livide, de los directores de A l'interieur. Del resto que tenía previsto, intentaré solucionarlo como pueda. Agradeciendo un día más vuestra fidelidad se despide vuestro servidor y cronista de Sitges, David Amorós.

martes, 11 de octubre de 2011

Crónica Festival Sitges 2011. Día 5, lunes 10.

Día 5: Y entonces se hizo el milagro. Béla Tarr o como transformar el tedio en sublimidad

Hemos llegado al ecuador del festival. Tras cinco días muy repletos en que llevo camino de batir todos mis records (y era difícil batirlos, ya que superan las 40 películas en alguna edición anterior del festival) y un nivel bastante notable (con algunos bodrios, claro) hoy voy a comentar las cuatro películas que vi ayer (una más de lo previsto) en que por fin aparecerá el primer cinco. Empecemos.

No tenía previsto entrar  a ver la cinta brasileña Trabalhar cansa, no porque no me apeteciese, sino por un tema de horarios que es el único pero de ir acreditado al festival, relacionado con la recogida de entradas del día siguiente con el que no os voy a aburrir. La cuestión es que sorprendentemente pude entrar justo cuando empezaba la película. Voy a confesar que al salir (es sección oficial y el público vota en una urna como aquí, de 1 a 5) le puse un 3. Pero tras la reflexión, la película ha ido creciendo en mi cabeza y he decidido subirle una estrella. Trabalhar cansa es la ópera prima de Juliana Rojas y Marco Dutra y se enmarca en el fantástico casi por la tangente. En realidad la película se muestra como un drama sobre la crisis económica y sus consecuencias, mostrando una familia en que el hombre está en el paro y la mujer abre un pequeño supermercado, sin embargo los problemas para salir adelante irán crispando a ambos. La gracia de la película es un difuso ambiente malsano que se crea a partir de problemas cotidianos mínimos pero que en su conjunto, son tan extraños como sospechosos de ser algo más que casualidades. La película se mueve lenta por estos derroteros. Hay un momento en el medio de la película que alcanza el clímax de mal rollo que luego vuelve a diluirse hasta un final sorprendente a partir del que cada cual deberá extraer sus conclusiones. Atípica, original, utilizando muy pocos elementos y medios para construir una ficción con un pie en el fantástico, la película funciona a nivel de crítica social y a nivel de extraño cuento misterioso resultando fresca, curiosa y recomendable.

Entro a ver The moth diaries (contamos con la presencia de su directora, Mary Harron) para no quedarme dos horas en la calle hasta la siguiente proyección pero a priori no me interesa nada. Se trata de una película que se mueve en la moda de los adolescentes  vampiros iniciada por Crepúsculo y que hace de ésta, una película brillante. No sé si merece la pena que os diga algo más. Tampoco quiero ser muy destructivo pues la película no me interesa (es de niñas adolescentes y de sus problemas y chorradas) ya que pese a que trata el tema del vampirismo como pretexto (y por ello la trae Sitges, en una decisión a mi parecer equivocada) usa todos los tópicos americanos para hablar de un internado de niñas y sus dramas que las enfrentan a la realidad de sus vidas. Lo peor de todo es que creo que la cinta es muy aburrida, incluso para el que espera pasar el rato sin ser muy crítico y esperando muy poco de ella. Solo lamentar la mala suerte de la programación que hoy en este espacio de tiempo solo me permitía ver esta peli y que otros días, como hoy, me obliga a perderme el Hara-kiri, de Miike.

Ha oscurecido en Sitges y hay luna llena. Mejor no arriesgarse a su exposición, por lo que pueda pasar. Entro de nuevo en el cine.

La tercera película del día es The turin horse, la que parece será la última película del húngaro Béla Tarr. Voy a aclarar dos cosas antes de mi elogio. Primero, la película es para una absoluta minoría de público dado su brutal lentitud, su trama no mínima, sino casi inexistente y su austeridad en todos los aspectos. De hecho, la película la vino a presentar el distribuidor (Paco Poh, en una foto lejana) y dijo, en tono muy calmado, que si no nos gustaba la película nos fuésemos, que no nos preocupáramos, que era normal, que en Berlín se había ido el 30% de la sala y que lo importante era que los que se quedaran porque les gustaba la disfrutaran. Se fue bastante gente durante la proyección, pero mucha menos del 30%. En segundo lugar quiero dejar claro que pese a que me gusta a veces el cine contemplativo, no siempre comulgo con él y que no es mi intención ir de listo ni de intelectual. Si al peli me hubiese aburrido y no me hubiese ofrecido nada la hubiese suspendido y lo hubiese dicho. Dicho esto...The turin horse es una obra maestra. La película, de dos horas y media, se inicia con un larguísimo plano de una caballo y su dueño luchando contra un viento huracanado hasta que llegan a una cabaña en medio de la nada. La imagen es en un hermoso blanco y negro y la cámara acompaña sigilosa a los protagonistas. En esta cabaña viven este señor y su hija. Recogen las cosas del caballo, lo meten en el establo, descansan en casa, cenan patata hervida y miran por la ventana. El segundo día las acciones se repiten. La chica se levanta, en medio del huracán que rodea la casa va a buscar agua al pozo, beben aguardiente, preparan al caballo para salir, pero este se niega a moverse, descansan, cenan patata hervida y miran por la ventana. Llega el tercer día y pasa exactamente lo mismo. Llevamos más de una hora de película y aún nos queda hora y media. Tras un inicio en que me aburro un poco mi percepción cambia. Me siento absolutamente fascinado, totalmente hipnotizado por la historia. A partir de aquí se van produciendo algunos pequeños cambios en el día a día de los dos protagonistas. Cambios que nos parecen grandes acontecimientos. Además el relato se va adueñando de un aire apocalíptico, simbólico y filosófico. ¿Estamos ante el fin del mundo? Ya me da igual que quede hora y media o cinco horas, ya estoy dentro y siento cada escena como parte de un todo elemental, de un sueño largo, hipnótico, de una vida lejana que se me ha permitido ver. En contra de todas las modas, en contra de toda concesión al público, Béla Tarr se despide con esta larga y austera historia de mínimos, pero a su vez de máximos. Porque a veces, de la historia más pequeña se puede extraer lo universal. Una auténtica obra maestra que nos envuelve, nos aterra, nos aburre, nos sorprende, nos hace sentir el soplo del viento, el aliento de los personajes, la soledad, el deber de vivir,  la supervivencia. Lo mejor del festival hasta ahora. Y dudo que se pueda superar en los próximos días. Ojalá me equivoque.

Antes de la última proyección del día se le da un premio (La màquina del Temps) al actor Michael Ironside, con cuarenta años de interpretaciones a sus espaldas en cine, televisión y mucho fantástico. Su actuación en el Scanners de Cronenberg, inolvidable.

Termino el día con el thriller de acción coreano The yellow sea, una película de la que solo había oído hablar maravillas y de la que se esperaba mucho. Es la segunda película del director de The Chaser Na Hong-jin, que vino a presentarla a Sitges. Sin duda The yellow sea ha sido hasta ahora para mí la gran decepción del festival si tenemos en cuenta expectativas y resultados. Además de las buenas opiniones que había oído, la película empieza realmente bien. Una trama sórdida con un desgraciado metido en un asesinato por dinero, la planificación del mismo y tras un incidente inesperado una huida que es la mejor secuencia de acción/persecución que he visto en el cine en muchísimo tiempo (o incluso jamás). Llevamos una hora de película y queda casi una y media más. Me sonrío ante lo que nos va a deparar. Pero entonces la trama se complica, aparecen personajes y personajes en busca de venganza y el guión se vuelve recargado y confuso. Luego todo son persecuciones, mucho peor rodadas que la primera, asesinatos y sangre a mansalva sin ton ni son, una trama violenta y enloquecida y un caos que me aburre. Queda una hora. Y ya me perdonaréis los amantes de esta cinta pero me aburro soberanamente y pienso que no todo vale para realizar una cinta enloquecida y violenta. Y pienso que si adoramos esta cinta y la ponemos a la altura de otras como Old Boy, o Confessions o incluso I saw the devil, hacemos un flaco favor al cine y estamos confundiendo plata con chatarra. Perdón, pero es lo que pienso. Y me da auténtica lástima porque la primera hora me parece fascinante, pero luego es un despropósito de dimensiones épicas. No me sirven hachazos y sangre y locura sin nada más que contar. Pues queda dicho.

Hoy llega Trier y su Melancholia como plato fuerte. Además The woman y Emergo. No sé si más. Difícil. Hasta mañana.