viernes, 17 de octubre de 2014

Crónica Festival Sitges 2014 (2) : Europa

Sin ninguna cinta de notable alto y con varias suspendidas, la enorme cantidad de películas europeas que ha llenado la programación de Sitges 2014 se me antoja algo mediocre. Sin contar las españolas he podido ver 14 cintas europeas que voy a dividir en tres grupos: las notables, las correctas y las suspendidas.  

Las notables

Quizás la cinta europea que más me ha convencido es la de Quentin Dupieux. Realité es un ejercicio de humor surreal, como es habitual en el director, con el añadido del metacine que llena en bucle la película. El concepto de película infinita, sin más lectura posible que el chiste surreal, o te atrapa o te enfada. No suele haber término medio con este director francés, francotirador que no piensa en las consecuencias, loco. Las tramas que se cruzan en la película son un delirio, crítica y al tiempo homenaje al proceso de creación, amor al cine y reinvención, respeto y ruptura. Una paranoia no apta para todos los paladares, un bucle sin fin, que se entreteje, bucle sin fin, que se entreteje...


Muy recomendable, sobre todo si te gustó Berberian Sound Strudio, es la nueva (e inferior) película de Peter Strickland, The duke of Burgundy. Si en aquella ocasión el director tomaba el contexto y elementos del giallo para realizar una película atmosférica y personal, sensitiva, sobre los sonidos y las paranoias que conllevan un doblaje, en este caso, el director toma otro subgénero de los 70, el eróco soft, para volver a crear un microcosmos enfermizo y sugerente sobre dominios y sumisiones, realidades que no son los que parecen y bucles de monotonía y de deseo, en una extraña historia de amor que solo alguna vez deslumbra (la presentación con maniquíes entre el público es aterradora). Curiosa y aunque a la baja, confirma el interés por el director inglés.

Tras la muy interesante Perfect Sense, David MacKenzie cambia de género para explicarnos un rotundo drama carcelario en Starred Up. La película nos habla de la dificultad para erradicar ciertas violencias muy intrínsecas al ser humano, muy arraigadas por nuestro entorno y nuestra educación, así como de las luchas de poderes que se establecen en una sociedad o, en este caso, en el microespacio de la cárcel. Muy precisa y sin artificios, muy bien interpretada, la película comienza algo sosa pero coge fuerza durante su metraje para rematar con un tramo final realmente potente. Muy recomendable.



Tras dirigir hace casi diez años la interesante Reencarnación, Jonathan Glazer regresa con Under the skin, película que ha alcanzado la fama por los desnudos que generosamente ofrece su actriz principal, la hermosa y contundente Scarlett Johansson. Pero más allá de este gancho comercial, la película es una absoluta abstracción visual y sensorial que a ratos (y en algunas secuencias concretas) resulta subyugante, para en otros acercarnos al aburrimiento. Acciones en bucle, seducción y las ansias de la depredadora se suceden, con ritmo casi detenido. Sensual (no podía ser de otra manera), arriesgada y sin ningún respeto por el espectador, Under the skin es una rareza necesaria, que a veces nos puede acercar al sopor.



Las correctas

La austriaca Goodnight mommy es la previsible bizarrada y salvajada que debe haber cada año en un festival como Sitges. Con una estética fría y una realización muy correcta, la mujer del señor Seidl y compañía nos relatan una historia que bebe de todas esas películas de la maldad en los niños y nos sitúa en un inicio inquietante que da para mucho pero que termina volviendo a los derroteros de siempre. Una vez se inicia el festín solo se necesita "relajarse" y dejarse llevar por la bizarrada, atrás queda lo que pudo ser, un auténtico cuento de mal rollo sobre dobles identidades. Vale, pero lástima.




Desde Noruega nos llega la secuela de Dead Snow, Dead snow 2 (red vs. dead) un disfrute gore y de humor salvaje muy digno y muy apropiado para Sitges. Más exagerada que la primera, con gore desternillante y humor grueso, derivando hacia la catarsis colectiva de sala convertida en fiesta, la secuela es mejor que su antecesora aunque las intenciones son muy parecidas. 






La irlandesa The Canal es una correcta cinta de terro que va de más a menos. Logra crear ciertas tensiones con sus fantasmas, sus siempre estremecedoras imágenes de archivo y su historia espeluznante, pero se pierde cuando pretende concretarse en una trama más definida. Hay ciertas películas de terror que funcionan mejor en la abstracción que en la definición y The canal es una de ellas. De todas maneras, para pasar un buen mal rato y para olvidar ( a estas alturas ya poco recuerdao de ella) no está nada mal...





La danesa When animals dream es un drama rural licántropo tan correcto como previsible. Película en que sabes lo que ocurrirá antes de que ocurra, en que entiendes que su frialdad en una decisión conceptual y estética que será tan destacable como errónea, la cinta pretende ser una tierna historia de amor difícil de creer con rencores pueblerinos de por medio. Bien interpretada, elegante, sobria en lo que quiere explicar, no se le puede reprochar demasiado a nivel técnico, pero nos la sabíamos. 






Las suspendidas

La cinta de animación francesa Tante Hilda!, es un aburrido cuento flower power ecológico con tan solo alguna secuencia de animación sorprendente y un clímax final reseñable. El personaje principal da cierta rabia, los secundarios son de un solo trazo, el conjunto no es que moleste demasiado pero resulta soso. HAce tiempo que la sección Anima't de Sitges anda algo descuidada. Con lo que había sido...






The double, cinta onírico futurista, distópica de estética potente e inicio prometedor, pronto deambula y se estrella en su propio universo caprichoso. De Gilliam como referente pudo haber sido una buena cinta pero su avance es nulo y el bucle en el que se queda anclada no es una prefencia del director si no un error. No solo de stética y pranoia se puede vivir. Al final el vacío se impone. Y el personaje principal nos la sopla. Hasta la deliciosa Mia Wasikovsks termina resultando antipática. Lástima.





Lo que sí es una decepción en toda regla es la nueva película del tándem Bustillo/Maury. Tras la sorprendente A l'interieur y la superior Livide, en Aux yeux des vivants, los jóvenes franceses dicen querer homenajear al cine de los años 80. Para ello realizan un slasher casi sin guión, muy de mínimos, que en su sencillez y su holgazanería se difumina. Más bien rodado (un poco) que aquellos slashers a los que homenajea, la película resulta aburrida y muy insuficiente,sobre todo por tratarse de este dúo que tanto promete.





Pese a que obtuvo muchos adeptos dejádmelo decir, Fabrice du Welz en un bluff. Desde el principio. Quizás se lo haga con nuestra Lola Dueñas, pero de cine poco. En Alleluia estira un argumento muy mínimo y absurdo durante todo el metraje de la película para contar una historia, que ya nos había contado aunque basándose en otro caso la de Los asesinos de la luna de miel o Profundo Carmesí, que sin ser brillantes ninguna, lo hacían mejor. Lola Dueñas está bien, se salva, pero la plana dirección y la incompetencia por hacer avanzar la trama termina por agotarme. Un bluff vamos, lo dicho.




Tan mala o peor es el thriller alemán Stereo, que juega a engañar al espectador con trucos despreciables para luego querer montar una trama onírico lynchniana ridícula y muy falta de talento. Hay un tramo final con un poco de acción que parece que se anima la cosa, pero vamos, que muy muy poco para figurar en la SO de un festival que pretende ser de primera como Sitges. Y ésta sí que no gustó a casi nadie. 






Y para rematar lo nefasto How I live now, estupidez adolescente cansina y aburrida con ínfulas de autor. Muy despreciable. 

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