lunes, 20 de octubre de 2014

Crónica de Sitges 2014 (3): EEUU, Canadá y Australia

Ni más ni menos que 20 películas (la gran mayoría americanas) conforman el número de visionados que durante estos días he hecho de estos tres países. Un poco de todo ha habido, como os podéis imaginar. 

Primero de todo me gustaría destacar la oportunidad que ofrece Sitges de descubrir o revisionar algunos clásicos. Cada año son menos pero están muy bien elegidos. Ya nos gustaría recuperar aquella sección de Sitges Clàssics con tanta peli a descubrir. Revisión solo he realizado una, Gremlins, una película que ya vi en cines en el momento de su estreno hace 30 años, con diez añitos. Luego la he revisionado en casa alguna vez y de nuevo, en Sitges, he tenido la oportunidad de verla en pantalla grande y con una excelente copia tantos años después. Podría decir que en el fondo no le sienta tan bien el tiempo como se dice, pero no lo voy a hacer. Viéndola, los recuerdos indisociables de la infancia, de un cine que veíamos, afloran. Y Gremlins es tan nuestra, que la nostalgia se apodera de todo. Siempre querremos un Gizmo.

La otra cinta americana, que en este caso vi por primera vez es Sorcerer de William Friedkin, una megalómana producción muy al estilo años 70, yo lo gasto todo, que fue un fracaso comercial en su momento. No me extraña. Primero porque les debió costar una pasta, con tantas localizaciones y tanto detalle en algunas secuencias que se nos antojan imposibles de rodar, y además, porque la película no es nada comercial, algo dispersa y con la mayor parte de su metraje dedicada a ver como un par de camiones cargados de dinamita deben superar diversos obstáculos en un camino selvático que es una trampa mortal. La verdad es que a mí me flipó todo. A (re)descubrir.

Y la otra cinta clásica que también vi por primera vez fue australiana, Wake in fright, un kafkiano descenso a los infiernos de la bestialidad humana. Rodada como si de una pesadilla se tratase, un hombre se va unos días a un pueblo apartado de Australia donde se deja llevar por sus instintos más bajos, al lado de unas compañías muy poco recomendables. Sucia, polvorienta, inquietante, sudorosa, malsana (matanza de canguros incluida) la cinta es una enorme joya a descubrir.

De entre las cintas que merece la pena tener en cuenta está la ganadora del Festival I origins, que se estrenará entre nosotros a mediados de noviembre. Cinta a ratos fascinante, con un envoltorio muy cuidado y momentos de pura emoción, en la que se pretende tratar el tema y el dilema eterno de ciencias vs alma. La película deambula por terrenos algo maniqueos que en algunos casos se pueden tomar como manipuladores, aunque nunca se puede acusar de ello a la película en exceso. Un final demasiado cerrado (post créditos incluidos) no me ayudó a salir con el gran sabor de boca que sí tuve en sus primeros minutos de metraje. En cualquier caso un artificio muy recomendable que nos sitúa  a su director Mike Cahill (tras la también muy interesante Another earth) como un tipo a seguir.

También muy recomendable (aunque no para todos) la nueva cinta de Kevin Smith, Tusk, una película que será de culto desde ya y en que el director aúna la comedia más acertada y salvaje de sus primeros films (Clerks, Mallrats) con un cine de terror a veces claustrofóbico, a veces efectista. Es de esas cintas que te sorprenden a cada nuevo paso que dan, hilarante, terrible, única. De ver para creer y de reír mucho y a ratos sentirse muy culpable.

Y dentro de este cuarteto de películas destacadas de estos países, la nueva cinta de David Cronenberg, Maps to the stars, que si bien es verdad que no está a la altura de sus genialidades y que por tratarse de quien se trata, a los que somos realmente fans nos puede resultar más mediocre, no deja de ser un divertimento muy disfrutable, cargado de mala leche, que trata de las paranoias pero también de la soledad a la que se ven abocadas algunas de las estrellas de Hollywood. Genialmente interpretada por Julianne Moore (en un papel que no todos aceptarían) el último Cronenberg se vuelve mucho más accesible que la maravilla Cosmópolis. Y pese a ello se disfruta.

La última película notable de este grupo es The guest, la última película del cada vez más reivindicado Adam Wingard, una cinta muy juguetona y divertida que empieza como una comedia llena de chulería y con un personaje muy carismático que nos muestra las miserias de una familia media americana para mutar en su tramo final a una cinta de acción muy ochentera, desvergonzada y fresca que hizo las delicias del público de Sitges.

Excepto un par de bodrios lamentables que dejaré para el final, el resto de películas de estos países se mueven en esa franja de "bien". Las hay mejores y peores, ninguna me parece notable pero ninguna de ellas me parece merecedora de un suspenso. En cualquier caso hablamos brevemente sobre ellas en las siguientes lineas.

Buriying the ex es la última cinta de Joe Dante y es de las de aprobado justito. Una comedia muy tontorrona y muy de piloto automático con novia zombie enfurecida con algún gag potable y un poco de rollo freak Halloween adorable, pero poco más. Incluso el último Joe Dante tiene cosas más reivindicables. En Sitges vino a decir, si leemos entre lineas, que sigue haciendo películas gracias al éxito que supuso Gremlins. Razón no debe faltarle.

It follows fue una de esas cintas de terror que causó cierta controversia en Sitges. Muy aclamada por algunos y denostada por otros, yo me quedo en un término medio. Sin duda el arranque de la cinta y su terror directo, no justificable, abstracto, apoyado por una música muy acertada es muy superior a lo que estamos acostumbrados a ver. Le da una vuelta de tuerca al terror de instituto y funciona. Pero la idea, algo suicida termina por agotarse. Y se ahoga. Y lo hace textualmente en una escena de una piscina pasado medio metraje muy infumable y que ya no remonta. Al final te quedas con cierta sensación de peli fallida, de buena idea que no se ha sabido rematar. Una lástima.

Honeymoon es una reivindicable cinta de terror de muy bajo presupuesto con pareja celebrando su luna de miel en una cabaña en medio del bosque, cuya felicidad se ve rota ante el sonambulismo repentino y extrañas conductas de la chica. Con un mal rollo muy conseguido que recorre la cinta y va creciendo durante su primera mitad de metraje, la película queda algo estancada en algún momento, cuando la abstracción empieza a resolverse y tiene un final opinable, que en mi caso no terminó de convencerme.En cualquier caso, un ejercicio más que correcto para pasar un buen/mal rato.

Cold in July nos devuelve ese Jim Mickle de 6 (lo que le he puesto en 3 de sus 4 películas) tras el bodrio de remake de We are what we are. Este drama indie, con toques western en un sucio y vengativo estado de Texas empieza mejor que acaba (un leit motif en las pelis de Sitges 2014) ya que su ambientación y su inquietante historia nos atrapa para volverse algo tópica y obvia y perder ese encanto del misterio una vez el metraje va avanzando. Pero vaya, que se ve muy bien y tiene algunos momentos realmente destacables. Y la ambientación y direccción están realmente bien.

Jamie Mark is dead es una película muy extraña y a ratos muy sugerente que fue muy vilipendiada en Sitges. Con todo lo malo que había por vilipendiar, madre mía. Pero claro, se trata de una película muy diferente a lo que por allí se pasó, que trata sobre descubrimiento de la sexualidad y soledades adolescentes y para narrarlo, usa un tema fantástico como la aparición de un fantasma y un estilo entre onírico y vaporoso, sin una narración demasiado concreta, que tiene momentos de valiente acierto y otros en que cansa un poco en su suicida propuesta. Muy interesante, distinta, pero también algo fallida en su conjunto.

Zombeavers es una película mala sobre unos jóvenes que van a una cabaña y son atacados por castores zombies. Es de esas cintas trash hechas malas adrede a los que unos encontramos cierta gracia y otros no. Yo me lo pasé razonablemente bien viéndola. Todos los tópicos de cinta de terro r con humor algo zafio y zombies castores muy mal hechos despertaron mi simpatía. Que le voy a hacer, a veces soy así de friqui.

The voices supuso una decepción (aunque gustó mucho a algunos). La nueva película de la notable Marjane Satrapi tiene un punto de partida muy interesante, donde vemos las andanzas de un zumbado que no sabe discernir realidad de ficción y que termina convertido en asesino de mujeres pero un desarrollo que se queda en dicha anécdota y que no se ve capaz de avanzar. Ese estilo kistch y de comedia absurda que se usa ara explicar la historia empieza resultando interesante pero tal vez debido a ese estancamiento de la trama se vuelve muy cansino y finalmente incluso termina por parecerme desacertado. Tiene momentos, sí, pero en su conjunto es poca cosa.

Creep es el nuevo trabajo de los artífices del mumblecore, ahora enfrascados en una cinta de género. No está mal aunque uno tiene un poco la sensación de que alargar una idea tanto solo les está permitido a los niños mimados de este movimiento indie. A ratos inquietante, siempre muy bien interpretada y siempre un poco patillera, Creep es una curiosidad que se tiene que ver como éso, un capricho que no se debe analizar mucho más de lo que es. Solo así se podrá ver parte de sus méritos y se podrá disfrutar...moderadamente.

Spring es una curiosa cinta que también va de más a menos aunque creo que puede interesar a mucha gente y es algo reivindicable. Es una pequeña película que aúna ese drama romántico turístico al que nos ha acostumbrado Linklater con una película de género. Con una parte inicial muy prometedora, la cinta pierde fuelle cuando el misterio queda resuelto y la historia de amor se nos antoja demasiado increíble y peliculera. Bien, aunque requiere un poco de nuestra voluntad e inocencia.

The babadook es una cinta australiana que ganó el Premio Especial del Jurado. Es una traslación de los dramas infantiles a la edad adulta y funciona en su efectivo terror eléctrico y atmosférico aunque la obviedad en sus metáforas e intenciones me fallan en exceso. Muy bien interpretada y con algunos momentos inquietantes, la cinta no deja de ser sobre la locura de una madre cuya paranoia es mostrada con los tópicois y los efectos del cine de terror de siempre. ¿Bien hechos? Sí, pero poco más. No es para tanto. Aprueba y ya.

Y otra australiana que a mí me pareció bien (soy de los pocos) es These final hours. Nada del otro mundo, una serie B previsible y de buen corazón, pero efectiva, sobre como un hombre rudo cambia cuando debe enfrentarse a las últimas horas en la Tierra antes de que ésta desaparezca del universo. Quizás porque es un tema que siempre me ha interesado (tengo un largo relato escrito sobre el tema desde hace años) la película me cayó en gracia. No hay que esperar mucho de ella, pero se pasa el rato y al final, creo que no está muy lejos de esa esencia que muchos de nosotros buscaríamos ante un final anunciado. Y la esencia suele estar a nuestro lado.


Y para terminar, lo prometido, las dos basuras. En primer lugar Strage Fright, una cinta que aún no sé lo que me quiere contar ni en que tono. Una especie de musical glam sobre los asesinatos acaecidos en un campamento, que no sé si es parodia o que simplemente es una estupidez que parece una parodia. En cualquier caso divaga desde el minuto uno, es ridícula e insoportable y su estúpido metraje se hace largo, largo, largo... Huid.






Y luego está Annabelle, esa película absolutamente deleznable que coge un personaje de la notable The conjuring y hace una mezcla entre La semilla del diablo y Muñeco diabólico con todos los tópicos y todo el piloto automático que el hombre pueda crear para terminar de forma nefasta y sonrojar a los buenos aficionados de cine de género. Es tan mal que ni creo que recaude mucha. La gente no es tan, tan tonta.

viernes, 17 de octubre de 2014

Crónica Festival Sitges 2014 (2) : Europa

Sin ninguna cinta de notable alto y con varias suspendidas, la enorme cantidad de películas europeas que ha llenado la programación de Sitges 2014 se me antoja algo mediocre. Sin contar las españolas he podido ver 14 cintas europeas que voy a dividir en tres grupos: las notables, las correctas y las suspendidas.  

Las notables

Quizás la cinta europea que más me ha convencido es la de Quentin Dupieux. Realité es un ejercicio de humor surreal, como es habitual en el director, con el añadido del metacine que llena en bucle la película. El concepto de película infinita, sin más lectura posible que el chiste surreal, o te atrapa o te enfada. No suele haber término medio con este director francés, francotirador que no piensa en las consecuencias, loco. Las tramas que se cruzan en la película son un delirio, crítica y al tiempo homenaje al proceso de creación, amor al cine y reinvención, respeto y ruptura. Una paranoia no apta para todos los paladares, un bucle sin fin, que se entreteje, bucle sin fin, que se entreteje...


Muy recomendable, sobre todo si te gustó Berberian Sound Strudio, es la nueva (e inferior) película de Peter Strickland, The duke of Burgundy. Si en aquella ocasión el director tomaba el contexto y elementos del giallo para realizar una película atmosférica y personal, sensitiva, sobre los sonidos y las paranoias que conllevan un doblaje, en este caso, el director toma otro subgénero de los 70, el eróco soft, para volver a crear un microcosmos enfermizo y sugerente sobre dominios y sumisiones, realidades que no son los que parecen y bucles de monotonía y de deseo, en una extraña historia de amor que solo alguna vez deslumbra (la presentación con maniquíes entre el público es aterradora). Curiosa y aunque a la baja, confirma el interés por el director inglés.

Tras la muy interesante Perfect Sense, David MacKenzie cambia de género para explicarnos un rotundo drama carcelario en Starred Up. La película nos habla de la dificultad para erradicar ciertas violencias muy intrínsecas al ser humano, muy arraigadas por nuestro entorno y nuestra educación, así como de las luchas de poderes que se establecen en una sociedad o, en este caso, en el microespacio de la cárcel. Muy precisa y sin artificios, muy bien interpretada, la película comienza algo sosa pero coge fuerza durante su metraje para rematar con un tramo final realmente potente. Muy recomendable.



Tras dirigir hace casi diez años la interesante Reencarnación, Jonathan Glazer regresa con Under the skin, película que ha alcanzado la fama por los desnudos que generosamente ofrece su actriz principal, la hermosa y contundente Scarlett Johansson. Pero más allá de este gancho comercial, la película es una absoluta abstracción visual y sensorial que a ratos (y en algunas secuencias concretas) resulta subyugante, para en otros acercarnos al aburrimiento. Acciones en bucle, seducción y las ansias de la depredadora se suceden, con ritmo casi detenido. Sensual (no podía ser de otra manera), arriesgada y sin ningún respeto por el espectador, Under the skin es una rareza necesaria, que a veces nos puede acercar al sopor.



Las correctas

La austriaca Goodnight mommy es la previsible bizarrada y salvajada que debe haber cada año en un festival como Sitges. Con una estética fría y una realización muy correcta, la mujer del señor Seidl y compañía nos relatan una historia que bebe de todas esas películas de la maldad en los niños y nos sitúa en un inicio inquietante que da para mucho pero que termina volviendo a los derroteros de siempre. Una vez se inicia el festín solo se necesita "relajarse" y dejarse llevar por la bizarrada, atrás queda lo que pudo ser, un auténtico cuento de mal rollo sobre dobles identidades. Vale, pero lástima.




Desde Noruega nos llega la secuela de Dead Snow, Dead snow 2 (red vs. dead) un disfrute gore y de humor salvaje muy digno y muy apropiado para Sitges. Más exagerada que la primera, con gore desternillante y humor grueso, derivando hacia la catarsis colectiva de sala convertida en fiesta, la secuela es mejor que su antecesora aunque las intenciones son muy parecidas. 






La irlandesa The Canal es una correcta cinta de terro que va de más a menos. Logra crear ciertas tensiones con sus fantasmas, sus siempre estremecedoras imágenes de archivo y su historia espeluznante, pero se pierde cuando pretende concretarse en una trama más definida. Hay ciertas películas de terror que funcionan mejor en la abstracción que en la definición y The canal es una de ellas. De todas maneras, para pasar un buen mal rato y para olvidar ( a estas alturas ya poco recuerdao de ella) no está nada mal...





La danesa When animals dream es un drama rural licántropo tan correcto como previsible. Película en que sabes lo que ocurrirá antes de que ocurra, en que entiendes que su frialdad en una decisión conceptual y estética que será tan destacable como errónea, la cinta pretende ser una tierna historia de amor difícil de creer con rencores pueblerinos de por medio. Bien interpretada, elegante, sobria en lo que quiere explicar, no se le puede reprochar demasiado a nivel técnico, pero nos la sabíamos. 






Las suspendidas

La cinta de animación francesa Tante Hilda!, es un aburrido cuento flower power ecológico con tan solo alguna secuencia de animación sorprendente y un clímax final reseñable. El personaje principal da cierta rabia, los secundarios son de un solo trazo, el conjunto no es que moleste demasiado pero resulta soso. HAce tiempo que la sección Anima't de Sitges anda algo descuidada. Con lo que había sido...






The double, cinta onírico futurista, distópica de estética potente e inicio prometedor, pronto deambula y se estrella en su propio universo caprichoso. De Gilliam como referente pudo haber sido una buena cinta pero su avance es nulo y el bucle en el que se queda anclada no es una prefencia del director si no un error. No solo de stética y pranoia se puede vivir. Al final el vacío se impone. Y el personaje principal nos la sopla. Hasta la deliciosa Mia Wasikovsks termina resultando antipática. Lástima.





Lo que sí es una decepción en toda regla es la nueva película del tándem Bustillo/Maury. Tras la sorprendente A l'interieur y la superior Livide, en Aux yeux des vivants, los jóvenes franceses dicen querer homenajear al cine de los años 80. Para ello realizan un slasher casi sin guión, muy de mínimos, que en su sencillez y su holgazanería se difumina. Más bien rodado (un poco) que aquellos slashers a los que homenajea, la película resulta aburrida y muy insuficiente,sobre todo por tratarse de este dúo que tanto promete.





Pese a que obtuvo muchos adeptos dejádmelo decir, Fabrice du Welz en un bluff. Desde el principio. Quizás se lo haga con nuestra Lola Dueñas, pero de cine poco. En Alleluia estira un argumento muy mínimo y absurdo durante todo el metraje de la película para contar una historia, que ya nos había contado aunque basándose en otro caso la de Los asesinos de la luna de miel o Profundo Carmesí, que sin ser brillantes ninguna, lo hacían mejor. Lola Dueñas está bien, se salva, pero la plana dirección y la incompetencia por hacer avanzar la trama termina por agotarme. Un bluff vamos, lo dicho.




Tan mala o peor es el thriller alemán Stereo, que juega a engañar al espectador con trucos despreciables para luego querer montar una trama onírico lynchniana ridícula y muy falta de talento. Hay un tramo final con un poco de acción que parece que se anima la cosa, pero vamos, que muy muy poco para figurar en la SO de un festival que pretende ser de primera como Sitges. Y ésta sí que no gustó a casi nadie. 






Y para rematar lo nefasto How I live now, estupidez adolescente cansina y aburrida con ínfulas de autor. Muy despreciable. 

miércoles, 15 de octubre de 2014

Crónica Festival Sitges 2014 (1) : El cine español y latino.

Terminado el Festival de Sitges, en esta ocasión opto por resumir lo que ha ocurrido en esta edición del Festival aglutinando las películas en posts geográficos. Para empezar vamos a hablar de las cintas españolas y latinas que he visto durante estos días.
La verdad es que pese a algunas excepciones, el cine español exhibido en Sitges ha dejado bastante que desear. Ni saltándome dos de las propuestas más denostadas por público y crítica, L'altra frontera y Asmodexia, he conseguido evitar ver algunas de las películas menos interesantes del certamen. Aunque también una de las mejores es de nuestra nacionalidad, aunque lejos del género fantástico. Empecemos con la buena, Magical Girl

Tras su debut en el largo con Diamond Flash, el joven director Carlos Vermut regresaba a la dirección con Magical Girl y llegaba a Sitges con la Concha de Oro de San Sebastián bajo el brazo, además de críticas muy positivas, incluida una mediática carta de amor de Pedro Almodóvar a su película. Magical Girl se diferencia del largo anterior de Vermut (y de sus cortos) en que usa mucho menos el humor para explicar su drama. De hecho en Magical Girl tira por lo trágico y nos vuelve a montar una historia coral que terminará por unirse, con largos planos estáticos y de diálogos sorprendentes y de hondo calado. Su influencia del cómic es obvia, como lo era en Diamond Flash. Y aquí también tira de sugerentes elipsis, como hacía en su película anterior, pero en este caso sí que ha mejorado una técnica que domina con maestría. Porque Magical Girl va de lo que se explica, pero en mayor medida (y decir en mayor medida no es una exageración) de aquéllo que no se explica. Así, una vez finalizada la película y con el apoyo de una última escena magistral, el film va creciendo en nuestra cabeza los días posteriores. Tras montones de películas, la que me vuelve, la que va creciendo en mi interior es Magical Girl. Con unos actores geniales, sí, José Sacristán, pero también Bárbara Lennie y Luis Bermejo, con una dirección más elegante, con más medios, menos underground que en su anterior película (auque tampoco os creáis) y con un universo propio sorprendente a estas alturas, Magical Girl no será una película de masas, ni tan solo en salas muy especializadas, pero debe buscar su público, que seguro lo tiene, porque merece muy mucho la pena. Y a seguir a Vermut, un talento sí, pero aún por explotar.

Entre las películas españolas salvables en Sitges nos encontramos con Musarañas, ópera prima de Juanfer Andrés y Esteban Roel y producida por Álex de la Iglesia que nos brindó una de las sorpresas más positivas del Festival. Y es que Musarañas nos ofrece un tour de force de Macarena Gómez en una especie de Casa de Bernarda Alba bizarra. Una cinta divertida y triste, con asesina trabajada y que se desata no sin antes haber creado un microclima malsano. El universo y la mala leche de su productor, en formato de cámara, queda claro durante el visionado de un film dirigido con sobria precisión por tratarse de una ópera prima. Tampoco es para echar cohetes pero es una propuesta muy digna, algo fresca pese a tratar un tema manido y que lleva un sello personal hasta las últimas consecuencias admirable y reivindicable. Rozando el notable.

Un par de propuestas que están en el limbo entre el aprobado y el suspenso son La distancia y Autómata, aunque las intenciones de ambas son opuestas. A veces se llega al mismo lugar por caminos distintos.
La distancia es la segunda película de Sergio Caballero tras la sorpresiva e interesante Finisterrae. En este caso la cinta, contemplativa como la anterior, nos muestra paisajes de la Siberia y sigue las andanzas de tres enanos con extraños poderes mentales que deben recuperar de una fábrica algo llamado "la distancia". La película avanza a ritmo casi pausado. Sobresalen algunos momentos surreales de humor como el cubo que recita haikus y se ve con cierto aburrimiento pero también con curiosidad. Un final precipitado y muy marciano acrecienta la impresión de tomadura de pelo que muchos denunciaron. Pero la película no engaña a nadie. Si no te apetece entrar en juegos extraños y cine rocambolesco, mejor no verla. Es obvio que es una provocación. El problema es cuando provoca aburrimiento.

Por su parte Autómata no estaría tan mal si midiese sus pretensiones. No acaba de definirse entre el exploit y la trascendencia cuando podría haber explotado el filón de serie B algo insustancial y se hubiese ahorrado esas acogidas encolerizadas y excesivas que obtuvo tras su pase en San Sebastián. Porque la película es mala, que quede claro, pero se puede disfrutar ni que sea un poco como un viaje delirante y kistch, con ese encanto de la ciencia ficción esforzada, muy limitada en presupuesto. De una idea, casi un paisaje llevado al extremo. Vamos que me parece más una peli al estilo La fuga de Logan que el Blade Runner que algunos citan. Hay un obvio esfuerzo de producción, actuaciones correctas y pasajes interesantes. El conjunto se pierde, cierto, en el delirio, en lo emotivo. Pero vamos, que os aseguro yo que en Sitges ha habido cosas malas de verdad, no esta fallida y casi entrañable producción capitaneada por Banderas, al que parece que se le tenía muchas ganas. No se el porqué...

Y para muestra un botón. Dos pelis malas de narices son Rec 4. Apocalipsis y Pos eso.

La primera cuesta de creer. Es obvio que Balagueró es irregular pero su talento para crear tensiones está fuera de toda duda. Sus películas, hasta hoy, incluso las más o menos fallidas, son muy dignas. Pero Rec 4 es un absoluto despropósito. Empiezan llamando la atención esas actuaciones infames de todo su reparto que echan para atrás. Hay escenas digitales que dan risa. No hay ritmo ni tensión por ninguna parte. Y cuando atacan los zombies se mueve la cámara de forma tan excesiva y abrupta que más que asustar uno se marea. Y desacierto tras desacierto la película va pesando como una losa, aburrida, indigna. Ya sé que si habéis visto las 3 anteriores es feo perderse el final de la saga. Así que no voy a decir que no la veáis. Hacedlo y ojalá os guste un poco más que a mí.

La otra "perla" es la cinta animada Pos eso, que tiene el mérito de la stop motion y de intentar radiografiar mediante la caricatura y el esperpento la sociedad enferma (la española, concretamente) en la que vivimos. Además también pretende ser un homenaje obvio a cintas de terror, en especial a El exorcista. Es una lástima que a los pocos minutos su humor se agote y pase a cansar y que ni su homenaje nos interese. Y es que pecar del chiste facilón, mal educado y siempree xcesivo, pecar de querer mostrar el esperpento, corre el riesgo de convertirte en uno superior. A lo Torrente, pero mucho peor. Ahí os lo dejo.




En lo que respeta al cine latino, en un año en que ha tenido bastante presencia en Sitges, yo tan solo he visto un par de películas y ambas notables, una rozando la excelencia. Relatos Salvajes, la tercera película de Damián Szifrón, producida por El Deseo es una cinta episódica sin ningún denominador común entre sus historias más que su humor salvaje y su radiografía del mundo loco en el que vivimos. En este caso el esperpento (técnica muy difícil de dominar) sí que funciona a la perfección. Szifrón, apoyado por un reparto magistral y haciendo gala de una técnica muy dotada, con ritmo antológico, nos sumerge en locuras delirantes donde la basura de la sociedad en la que vivimos saca a relucir sus miserias con un humor negro tan ácido que a veces reír duele. La venganza, la estupidez humana, la agresividad, el resentimiento, las burocracia, la diferencia de clases, todo en pequeñas dosis acaba formando un todo, excesivo, magistral. Relatos Salvajes se estrena este viernes. Sería una pena perdérsela.

Y finalmente hablaremos de El ardor, un western contemplativo y hermoso que nos habla sobre la pertenencia a un lugar. Con un ritmo pausado, la cinta nos va explicando una historia de territorios, de dolor, de amor y de violencia. Gael García Bernal se arraiga al paisaje, se funde en él y en los orígenes del hombre, formando parte de la naturaleza, problema y solución. Primitivismo y sosiego en esta historia de gran gusto estético, con un tramo final sobresaliente. Las críticas más negativas le reprochaban dos cosas. Unos que era lenta y aburrida, pero vamos éso es subjetivo. A mí me aburre la acción repetitiva de muchas pelis. Otros, lagunas de guión, o incongruencias, que las puede haber, en una película que es más sensitiva que discursiva, así que las perdonamos.




miércoles, 1 de octubre de 2014

20 títulos imprescindibles para el Festival de Sitges 2014


Un año más, uno de los mejores festivales de cine Fantástico del mundo, Sitges, abre sus puertas. Entre el 3 y el 12 de octubre viviremos la locura a que cada año nos lleva un festival inabarcable, loco, ecléctico, de una irregularidad en su programación extrema, que a veces nos fascina y que otras veces nos agota. Sitges es así y se ama y se odia en su concepto, aunque luego haya días para todo. Ya sabéis en que lado estoy yo...
Este año quizás nos ofrecen una programación con menos bombazos y menos nombres propios, pero también una de las gracias de Sitges es descubrir cosas anónimas que pasan a formar parte del futuro del cine o del nuestro. Y si no que me lo digan a mí, aquella primera vez que me metía a ver Fear X o Nymph o Strings o Catfish o tantas otras. Así pues, en esta lista de 20 películas, mis 20 más esperadas de esta edición, hay muchos nombres propios pero también algunas intuiciones. Como siempre la lista podría ser extensísima y cada uno tendrá una lista muy diferente. Una de las gracias de Sitges.
En cuánto a mi cobertura, ese año no haré crónicas durante el festival. Os mantendré muy informados de todo lo que allí ocurra vía twitter y os lo explicaré en uno o varios post una vez finalizado, así como en un artículo que escribiré para el Periódico Escuela y que ya compartiré con vosotros por las redes sociales habituales. Sitges está aquí...y tenemos ganas de ver que nos ofrecen...

20- Sevent Code (Japón) de Kiyoshi Kurosawa

Akiko viaja de Tokio a Vladivostok para encontrar a un empresario del que se quedó prendada tras una cena. Cuando por fin da con él, éste la advierte de los peligros de Rusia, justo antes de desaparecer de nuevo. El maestro Kiyoshi Kurosawa se alzó con el premio al mejor director en Roma gracias a este filme de acción que ensalza los talentos de la actriz y cantante Atsuko Maeda.

La última película de uno de mis directores japoneses de género favorito, aunque en horas bajas hace unos años. No creo que remonte en ésta, pero me niego a no darle la oportunidad.


19- Fish & Cat  (Irán) de Shahram Mokri

Dos cocineros siniestros en un restaurante del que nadie querría probar sus sustentos. Un grupo de jóvenes que llega a un bosque con sus tiendas de campaña. Algo extraño sucede en ese lugar, en el que el pasado parece confundirse con el futuro. Considerado uno de los primeros slashers iraníes, esta película es mucho más: es un plano único de dos horas y una coreografía visual en la que nada es lo que parece.

¿Habéis leído lo de arriba? ¿Cómo alguien como yo iba a renunciar a ese slasher iraní en un plano secuencia de más de dos horas? Imperdible de entrada. Ganó un premio en la sección Orizzonti en Venecia por innovadora. Luego ya veremos qué ocurre...


18- Over your dead body (Japón) de Takashi Miike

Un grupo de teatro ensaya un clásico de misterio, en el que la traición y la venganza ocupan un lugar central. La vida entre bastidores se verá salpicada de sangre cuando lo fantasmagórico abandone la ficción e irrumpa con terribles consecuencias en la realidad. El incombustible Takashi Miike adaptaYotsuya Kaidan, la más famosa de las historias japonesas de fantasmas.

Aunque últimamente empezaba a estar un poco agotado de uno de los clásicos de Sitges, Takashi Miike, en esta ocasión, me acercaré a ver una de las dos películas que trae al festival. Es de terror y no pinta mal. Y Miike si quiere dar mal rollo, lo consigue...


17- It follows (EEUU) de David Robert Mitchell

Jay tiene 19 años. Está en lo que muchos llamarían la flor de la vida. Sin embargo, tras liarse con el chico equivocado, comienza a sentir que alguien la persigue. Imaginen un cruce entre el cine indie Made in Sundance y la obra de John Carpenter y seguramente se harán una idea de lo que es It Follows, una de las perlas del último Festival de Cannes y un brillante relato paranoico.

Aclamada en Cannes y Sundance, merece la pena apostar por esta película cercana al terror que bien podría ser una de las sorpresas del festival.



16- Goodnight mommy (Austria) de Veronika Franz, Severin Fiala

Es pleno verano, y dos hermanos gemelos esperan pacientemente a que su madre regrese a casa tras una operación de cirugía plástica. Esta llega con la cara completamente vendada y mostrándose fría, distante y obsesiva. El cambio en su personalidad hará que los niños se pregunten si la mujer es realmente su madre o se trata de una impostora. Horror psicológico, producido por Ulrich Seidl, uno de los grandes cineastas europeos.

Los zumbados austriacos tienen su película en Sitges y a juzgar por las ampollas y comentarios que levantó en Venecia y por su productor, no va a ser de las que deje indiferentes.


15- The voices (EEUU/Alemania) de Marjan Satrapi

Jerry vive en un piso con la única compañía de su perro Bosco y de su gato Mr. Whiskers. Hasta aquí todo parece normal, pero cuando conoce a la bella Fiona, nuestro protagonista llega a su casa y no duda en contarle a sus animales de compañía sobre el encuentro. Evidentemente, ellos contestan. Marjane Satrapi y un soberbio Ryan Reynolds nos brindan una de las perlas del pasado Sundance.

La directora de las notables Persépolis y Pollo con ciruelas vuelve a la carga con un thriller psicológico que seguro nos dejara en su estilo y narración su original huella.



14- Relatos Salvajes (Argentina) de Damián Szifrón

La gran sorpresa del último Festival de Cannes fue esta película de episodios, que engarza distintas historias con un elemento común: todas tratan sobre personas que, superadas por las circunstancias, estallan y cruzan la frontera entre lo civilizado y la barbarie. Con un reparto estelar y generosas dosis de humor negro, Relatos salvajes se entrega al placer que da perder el control.

Ya apetecía tras leer algunas opiniones de Cannes pero además viene de petarlo en San Sebastián, así que nos apuntamos a esta comedia negra argentina en que, además, aparece el siempre fantástico Ricardo Darín.



13- I origins (EEUU) de Mike Cahill

Ian Gray, un estudiante de biología molecular especializado en la evolución del ojo humano, conoce a una misteriosa mujer cuyo iris es multicolor. Años después, su investigación lo conduce a un descubrimiento asombroso, que podría cambiar la forma en que percibimos nuestra existencia. Con su nueva película, Mike Cahill vuelve a acercarse al género desde una óptica profundamente personal.

Aclamada en Sundance, la nueva película de Mike Cahill tras la interesante Another earth viene con la estela de ciencia ficción inteligente. Pinta fantástica.


12- R100 (Japón) de Hitoshi Matsumoto

Un hombre anodino entra en un edificio gris, donde se hace socio de un club exclusivo que le permite tener encuentros con estrictas dominatrix. Cuando estas irrumpan en su vida privada, él se verá incapaz de escapar y de rescindir el contrato con el club. Nuestro director más loco y especial vuelve con una mezcla de erotismo, acción y, cómo no, humor, que ha sido clasificada para mayores de 100 años.

El marciano de Matsumoto tras acertarla de pleno en Scabbard Samurai regresa con una historia que parece mucho más oscura y más rara si cabe. Veremos hasta donde llega su locura.


11- The world of Kanako (Japón) de Tetsuya Nakashima

Cuando Kanako, hija pródiga y alumna intachable, desaparece, su madre no duda en llamar a su exmarido, un policía poco ortodoxo. A medida que la investigación avanza, la imagen idealizada de Kanako se va resquebrajando, dejando entrever que, bajo la excelencia, la chica esconde otra vida, más oscura y secreta. El director de Confessions vuelve con un film noir de poso trágico y ritmo imparable.

El director de Confessions regresa y tras aquella gran película, cualquier cosa que vaya a realizar será de lo más esperado de un festival. A ver si con ésta ya nos hacemos incondicionales.


10- A Girl Walks Home Alone at Night (Irán) de Ana Lily Amirpour

En la ciudad iraní de Bad City puede pasar cualquier cosa. En medio de un abanico de personajes marginales, un vampiro vaga en busca de sangre. Al western vampírico se le suma un romance teñido de sangre. A Girl Walks Home Alone at Night combina géneros y estilos: invoca el western, la fascinación propia de Lynch, el terror y las novelas gráficas.

Ésto de la peli iraní en blanco y negro de vampiros es muy difícil de rechazar, pero si encima posee un trailer como el que os dejo, merece entrar en el top-10 por la fascinación que despierta...



9- Aux yeux des vivants (Francia) de Julien Maury, Alexandre Bustillo

Una madre decide quitarse la vida antes que seguir viviendo con su monstruoso hijo. Años más tarde, tres amigos cometerán el error de adentrarse en el estudio de cine abandonado donde vive la bestia, que hará todo menos dejarlos tranquilos. Prepárense para conocer a Klarence, una criatura con máscara de payaso y gusto por la sangre, en esta nueva muestra del dominio del género de los creadores de À l'interieur.

Tras sorpendernos y deleitarnos con a L'interieur y Livide, el dúo francés más terrorífico vuelve a Sitges. Y claro, las expectativas son altas.


8- The Duke of Burgundy (Reino Unido) de Peter Strickland

Cynthia es una coleccionista de mariposas que mantiene una relación sadomasoquista con su criada, Evelyn. Una pasión sujeta a toda clase de particularidades, en la que los roles de ama y esclava no están tan claros como parece. El director de Berberian Sound Studio borda un melodrama de erotismo turbio, que cocina a fuego lento la atmósfera y la fascinación.

Mi obvia fidelidad a directores que me han fascinado me obliga a poner en alta posición la nueva película del director de Berberian Sound Studio, una de las películas más sorprendentes de hace un par de ediciones. Pinta muy sugerente también.


7- Burying the ex (EEUU) de Joe Dante

Todos hemos tenido alguna antigua pareja que se resiste a aceptar que la relación ha terminado, pero lo que le ocurre a Max va un paso más allá: justo cuando empieza un romance con la encantadora Olivia, su difunta ex novia Evelyn vuelve de la tumba, dispuesta a pasar lo que le quede de “no vida” junto a él. Joe Dante regresa por todo lo alto con un genuino ejemplo de zom-com.

Pues según algunas opiniones el regreso de Joe Dante a la comedia de terror por todo lo alto. Aunque seguro estará lejos de alguna de sus predecesoras siempre llama la atención algo nuevo de Joe Dante y además, se completará el mismo sábado 11 con una proyección de Gremlins. Fiestorro.




6- [REC] 4: Apocalipsis (España) de Jaume Balagueró

No hemos olvidado a Ángela. Y Jaume Balagueró, tampoco. En la entrega definitiva de [Rec], encontramos a la única superviviente de aquella infección diabólica en un edificio del Eixample barcelonés atrapada en un barco en alta mar, sometida a un sinfín de pruebas. Un único escenario (como dictan los cánones de [Rec]) sirve para dar la última vuelta de tuerca a la saga más importante del terror local.

Pues la inauguración de Sitges, la supuestamente última entrega de Rec de manos de Balagueró, promete diversión y quizás terror, aunque nos quedan dudas de que la fórmula no esté agotada. Nos queda confíar en el notable director. Como inauguración es de las más potentes de los últimos años.


5- Tusk (EEUU) de Kevin Smith

“¡No quiero morir en Canadá!”, suplica Wallace Bryton, un popular podcaster que cruza la frontera del norte para entrevistar a Howard Howe, que una vez fue salvado por una morsa. Misántropo extremo, Howe secuestrará a Wallace para, cirugía mediante, sacarle su lado más “animal”. Kevin Smith sigue explorando el género de terror con una historia que se mueve entre Misery y La piel que habito.  

El bueno de Kevin Smith, que visitó el festival con alguna de sus comedias, regresa por seguna vez a Sitges con una de terror. La anterior, Red State, era espléndida. Expectativas grandes por esta misteriosa Tusk que probablemente posea el mejor cartel del festival.


4- One on one (Corea del Sur) de Kim Ki-duk

Una niña es brutalmente asesinada, pero esta no será la única víctima de este oscuro thriller que lleva la firma del infatigable Kim Ki-duk. Uno de los siete hombres responsables de este atroz crimen es raptado, torturado y obligado a escribir una confesión. Cuando por fin es liberado, descubre que otros compañeros han corrido la misma suerte. Decide así encontrar y rendir cuentas con los responsables.

Pues el director corano vuelve a Sitges para seguir explotando su etapa trash y de locura. Parece que este thriller no está demasiado alejado de su anterior obra, la radical Moebius. Muchos ya tienen sus uñas preparadas. Seguro que causará controversia y o por lo tanto, hará festival. 


3- The tale of Princess Kaguya (Japón) de Isao Takahata

Kaguya, “la princesa luminosa”, es descubierta dentro de un tallo de bambú. Un matrimonio de campesinos criará a la joven, cuya belleza encandilará a todo aquel que se cruce en su camino; especialmente a 5 nobles que harán lo imposible para lograr su mano. Basada en un texto fundacional de la literatura japonesa, la última obra maestra del estudio Ghibli es un relato de trazos tremendamente hermosos.

La última película hasta el momento (y veremos) de los estudios Ghibli es la que quizás pueda ser también la última película del co-fundador de la compañía junto con Miyazaki, Isao Takahata. Más irregular que su colega, sin embargo Takahata tiene algunos títulos considerables en su haber. Esta película viene abalada por muy buenas críticas y por un trailer hermoso (os pongo el largo, de seis minutos). Muchas ganas.




2- Magical Girl (España) de Carlos Vermut

Luis quiere regalarle a su hija enferma el vestido de una serie de anime y hará todo lo posible por conseguirlo. Su destino se cruza con el de Bárbara, una joven con problemas mentales, y con el de Damián, un profesor retirado y obsesionado con su turbulento pasado. Los tres personajes se verán atrapados en una trágica red de chantajes.

Hasta los detractores de Diamond Flash parecen rendirse ahora a los pies de Calos Vermut. Premio gordo de San Sebastián bajo el brazo, Vermut lleva su Magical Girl a Sitges casi de tapadillo en una sola sesión y en el Prado que promete y mucho y que no pienso perderme. Creo que es uno de los talentos a seguir del cine español. Quizás de los emergentes, o sin quizás, el más prometedor. 


1- Maps to the star (Canadá) de David Cronenberg

La llegada de una chica que se cubre el cuerpo para ocultar sus quemaduras sacude la vida de los excéntricos habitantes de Hollywood: un coach, un niño prodigio y una estrella en horas bajas, interpretada por una Julianne Moore que se alzó con el premio a la mejor actriz en Cannes. Cronenberg toma este catálogo de personajes para construir un retrato perturbador y despiadado de Hollywood.

Sí, ya sé que soy muy previsible. Pero es lo que hay. Tras el retiro de Miyazaki y el ¿retiro? de Lynch Cronenberg es mi director favorito en activo. Del mundo mundial. Así que me da igual las tibias críticas que recibió en Cannes, incluso obvio algún comentario frío de algún crítico fan del canadiense y me voy a ver su último film como lo que es, un acontecimiento, una suerte,