martes, 24 de enero de 2017

13 PELÍCULAS ENORMES QUE HE VISTO EN SITGES Y SE CONOCEN POCO


Justo en una semana se iniciará una nueva edición del Festival de Sitges. Llevamos todo el mes de septiembre y de octubre dedicado al Festival, con posts relacionados con el mismo. Por fin llega la fiesta. El martes que viene publicaré un top-25 con lo más esperado de esta edición y a partir del jueves (un día antes de su inicio) crónica diaria de lo que allí iremos viendo. 
Pero hoy he querido rematar estas previas eligiendo una película de cada año que llevo visitando el festival (desde el 2000) que considero no ha sido lo suficientemente reconocida. Si una de las gracias de los festivales es descubrir pequeñas joyas que pasan desapercibidas, hoy realizo un salto atrás para citar trece películas que quizás, algunos, aún no conozcáis. Intentaremos poner remedio. Obviamente todas ellas las vi en pantalla grande en Sitges el año citado. Espero que no seáis supersticiosos. Al fin y al cabo estamos hablando de Sitges. Así que ahí van mis 13...

Año 2000: Soseiji (Gemini)

Este año que parece que tendremos otra cinta extraña de dobles de la mano de Villenueve, nos viene perfecto recordar esta joya del cineasta japonés Shinya Tsukamoto, quizás cuando estaba en su mejor momento de forma y usaba la herencia cyberpunk de su Tetsuo, para inquietarnos con historias nada convencionales pero mucho más digeribles que aquélla. Compleja, adictiva, extraña, nerviosa pero sobre todo muy fascinante, Soseiji nos mete en el mundo de los dobles y los hermanos gemelos vengativos para mostrar la dualidad de las personas con el exceso y la paranoia habitual en el director japonés. Un pequeño tesoro escondido, no apto para todos los paladares.




Año 2001: No such thing

El año que vi en Sitges Mulholland Drive no dejó demasiados títulos interesantes que no hayan sido luego reconocidos o debatidos, así que me inclino por rescatar esta película de Hal Hartley porque fue especialmente vapuleada y a mí no solo me pareció rescatable sino notable. Con un ritmo lento, parsimonioso y una narración llena de pesimismo pero también de inusual poesía, la cinta nos habla de la relación entre un ser monstruoso y una hermosa Sarah Polley, dotando a la narración de transcendentalismo, filofosofía y tristeza. Muchos no la soportarán, obvio, pero algunos vemos en ello una delicadeza muy especial, casi etérea. A descubrir. 



Año 2002: Soft for digging

Menudo año el 2002. Películas como Ichi the killer de Miike, Dolls de Kitano, Irreversible de Noé o Spider de Cronenberg me maravillaron en Sitges. Pero si alguna cinta me sorprendió y casi nadie conoce es Soft for Digging, la ópera prima del realizador J.T. Petty, que luego ha hecho cintas más comerciales pero jamás tan inquietantes. Casi sin diálogos (no os preocupéis por la falta de subtítulos), de poco más de una hora y con una realización algo amateur, tras un inicio algo repetitivo, la película nos sumerge en un sueño onírico terrorífico del que cuando queramos desprendernos ya será demasiado tarde. Cinta de terror de autor que arriesga y donde el bosque es sin duda un personaje más. Puede que el más inquietante. Como siempre no es apta para todos los gustos. Si no vaya gracia...

Año 2003: Fear X

Pues ahora con el aura que está tomando su genial director Nicolas Winding Refn (que como sabéis este año trae a Sitges Only God forgives), quizás ya no es tan desconocida, pero hasta hace muy poco era de los pocos que clamaba en el desierto por reivindicar esta película que protagoniza un fantástico John Turturro, que va sobre la ansiedad, la culpa, la venganza, el dolor, la depresión y que nos sumerge, en uno de los más brillantes homenajes al maestro Lynch, en mundos oníricos que se mezclan con los reales, pasillos rojos y ascensores, todo ello aliñado de desenfoques que se introducen en mentes, subconscientes, el infinito y más allá. Un joyón.


Año 2004: One point 0

De este año podría sacar varias películas que me gustaron y que no han sido demasiado reconocidas como la cinta de animación Strings, Birth o Marebito. También es el año que vi Old Boy, pero pero éso es otra historia.  One point 0 es una película oscura e inquietante que nos hace seguir los pasos de un informático que trabaja obsesivamente para una compañía de la que no se nos da demasiada información y que empieza a perder los nervios cuando comienza a recibir por correo paquetes vacíos. A su estado anímico no ayuda la extraña comunidad en la que vive, con unos vecinos sórdidos y extraños, especialmente inspirados están dos actores ya de por sí inquietantes, Udo Kier y Deborah Kara Unger, ni su obsesión por el trabajo y por las posibles conspiraciones sobre él. Paranoica visión de un microcosmos aislado por la tecnología y la inevitable soledad, que puede funcionar como metáfora de una sociedad enferma y enfermiza, One point 0 es una obra tan extraña como reivindicable, tan lúgubre, oscura e incomprensible, como lúcida y visionaria.

Año 2005: Ab-Normal beauty

Los hermanos Pang realizaron algunas cintas de terror muy reseñables en los inicios de la década pasada. La más conocida y seguramente la mejor es la terrorífica The eye, con una primera mitad que creo se encuentra entre lo mejor del cine de terror contemporáneo. Sin embargo, a menudo su potente estilo visual se ve empañado por guiones mediocres o abiertamente malos. No ocurría ésto con la cinta Ab-normal beauty, un par de años posterior a The eye. Es una cinta de terror malsana, morbosa, que juega con la muerte y que consigue producir un mal rollo considerable. Excelentemente rodada, bien interpretada y muy insana, su efecto de pesadilla traspasa la pantalla y se adueña de un espectador indefenso, que no quiere mirar...pero que no puede apartar su mirada de la película.


Año 2006: Exiled

Exiled es quizás hasta la fecha la mejor película de Johnnie To. En ella, dos asesinos a sueldo, llegados a Macau para ejecutar a un colega que pretende empezar una nueva vida, se enfrentarán a un dilema cuando otros dos antiguos socios intenten trastocar su misión. Abierta la negociación, aparecerá un quinto asesino que pondrá en peligro la incipiente tregua. Secuela de The Mission (1999), lo que allí era la observación de los tiempos muertos de una banda de asesinos antes de actuar, se transforma aquí en acción pura y dura. Con unas coreografías de acción muy trabajadas, un poético uso de la cámara lenta y una historia sobre la amistad, la lealtad y sus límites, Johnnie To nos impacta con unas imágenes que no dan tregua al espectador, que lo fascinan, que lo vacilan y hace de esta sublime película de acción una pequeña obra de arte.


Año 2007: Nocturna

Tim tiene miedo a la noche, a la oscuridad. Pero una aventura que no le tocaba vivir le va a hacer descubrir de forma mágica a todos los personajes que se esconden tras la noche y que van a velar para que todo funcione a la perfección. Nocturna es una película española de animación no solo muy superior al resto de películas de animación nacionales por mucho, sino incluso muy superior a muchas producciones americanas
que arrasan en taquilla. Es una película pequeñita, poética, imaginativa, dibujada con un trazo lleno de curvas y espirales exquisito, repleta de personajes entrañables y muy recomendable para los niños. Divertida y entrañable de principio a fin. Ese año había más cintas muy reivindicables y menos conocidas, pero amo a Nocturna. Que se sepa.


Año 2008: The sky crawlers

Ya sé que muchos me diréis, pero hombre, esta película es muy conocida, incluso se estrenó. Lo sé, Nocturna también lo es. Pero el título del post dice que las películas han pasado DEMASIADO desapercibidas, no desapercibidas. Y ésta lo pasó, ya que debió figurar en todas las listas como de lo mejor del año pues es una película excelente del, hoy en horas bajas, pero brutal director Mamoru Oshii.
En The sky crawlers, Oshii traza un triste retrato de animación futurista, donde las guerras no existen, aunque se mantienen como espectáculo, como deporte, podríamos decir. La película se detiene en la vida de los "especiales" niños que protagonizan estas guerras, y lo hace retratando sus tiempos de espera entre batalla y batalla, sus dudas, su melancolía, su falta de motivación y de esperanza. Con una animación espectacular en las escenas de acción aérea y de languidez mate en el resto de secuencias, el director nipón nos brinda una película que como es habitual en él, se acerca a la filosofía, a la esencia misma del desencanto y nos muestra la paulatina evanescencia de los sentimientos en las vidas que retrata. Una obra mayor y bellamente triste.

Año 2009: Nymph

En este blog hemos hecho apología del director tailandés Pen-ek Ratanaruang, pero es un director todavía muy desconocido entre el público, incluso el cinéfilo. Su cine no es fácil y la película citada es quizás la más extraña de su extraña filmografía, con universos que lo acercan a su compatriota Weerasethakul. Así que no es para todos los gustos, pero a mí me parece una película deliciosa.
Nymph nos narra la llegada de un fotógrafo y su mujer a un bosque, marcado por la magia, marcado por el pasado, donde él debe hacer un reportaje fotográfico y ella tan solo le acompaña. Marcados por una relación muy deteriorada, el fotógrafo cada vez se sentirá más cercano a la naturaleza que le ofrece la selva que a las personas. La película es extremamente contemplativa, levemente inquietante y está rodada con una cámara que parece mecerse entre los árboles para balancearnos con imágenes que nos hiptotizan, que nos fascinan, mucho más allá de su tenue argumento. La sensualidad de la naturaleza, no tiene nada que envidiarle a la etérea y al mismo tiempo carnal sensualidad que desprende su bella protagonista, la actriz Wanida Termthanaporn. Fascinante.

Año 2010: Somos lo que hay

De hecho el 2010 fue el año de Catfish, pero como con su inclusión en la SO de Cine-On di por acabada mi larga y concienzuda reivindicación de aquel film, me permito reivindicar otra cinta muy interesante, que además estará en la edición de este año de nuevo en boca de todos, ya que en Sitges 2013 se presenta el remake americano de la misma.
Somos lo que hay es una cinta mexicana, más cercana a algunos melodramas de Ripstein que al género fantástico, nos muestra a una familia muy "especial" de una forma cruda, sucia, con una narración que domina el lenguaje de las "elipsis" y que resulta una propuesta salvaje (no tanto en imágenes como en contenidos) que nos muestra un México brutal, amoral y malsano que logra trasmitir la historia y sensaciones que se proponía. Un film que a veces se tiñe de un humor negrísimo y que se disfruta bastante, pero gana con la reflexión tras su visionado.

Año 2011: Scabbard Samurai

Pese a que los seguidores de este blog recordaréis que la pusimos en el Festival Pirata de cine asiático de hace dos años donde además ganó varios premios, seguro que estáis de acuerdo conmigo en que la cinta es relativamente desconocida, sobre todo si no participasteis en aquel festival. Ello unido a que los mejores títulos de aquel año en Sitges (Drive, The turin horse, Melancholia) son de sobras conocidos por todos, pues volvemos a la cinta japonesa más hilarante y de humor más marciano de los últimos años.
Dirigida por Hitoshi Matsumoto, un inclasificable cómico y director de cine, que habitualmente rompe y revienta y reinventa géneros, es aquí algo más tradicional, dentro de lo que cabe. Realiza una comedia que bebe tanto de programas del estilo "Humor amarillo" como del hieratismo de Buster Keaton y que resulta totalmente delirante y surrealista. Con los 20 primeros minutos más divertidos que he visto en mucho, pero que mucho tiempo, la película está luego repleta de magia, gags varios, mucho encanto y algún altibajo y final polémico. A descubrir si no lo has hecho.

Año 2012: Wolf children

Ya que por motivos ajenos a nuestra organización, no pudimos incluirla en el reciente Cine-On, una vez confirmada y teniendo en cuenta, que de momento ni se ha estrenado ni creo que lo haga, permitidme acabar esta tanda de cintas con Wolf Children, una pequeña delicia.
Wolf Children está dirigida por el cada vez mejor Mamoru Hosoda (quizás una de las grandes esperanzas del anime post Kon y Miyazaki junto a Shinkai) La película es muy brillante y solo en su contra se me ocurre decir que de haber acortado unos veinte minutos  a las dos horas de su duración, sin duda hubiese salido ganando. La historia de esta familia de hombres lobo es imaginativa, llena de matices, de detalles, con una animación clásica muy encantadora, sutil, hermosa, triste, mágica, tierna y de visonado más que agradable. Con los obvios puntos en común con Miyazaki (como recuerda la casa de campo a la de Totoro) la película se desmarca del maestro para evolucionar y trazar una fábula sobre el propio yo, más allá de nuestra naturaleza y nuestros orígenes. Un film hermoso que de no haber visto, deberíais repescar.

Pues nada más. Espero que la lista haya sido de vuestro agrado y os ayude a quererme (u odiarme) un poco más. El martes iniciamos por fin la andadura bloguera por Sitges 2013 (que se inicia el viernes) con mi top-25 de imprescindibles de esta edición. Disfrutad del fin de semana.

martes, 10 de enero de 2017

La simetría en Only God Forgives

Estos días tenemos la suerte de poder disfrutar en la cartelera de dos de los más interesantes estrenos en lo que llevamos de año, películas además, muy distintas entre sí y ambas no aptas para todos los paladares. Una de ellas es la realista La vida de Adèle, la mejor historia de amor en lo que llevamos de año junto a Laurence anyways. La otra es todo lo contrario, el artificio híper estético Only God forgives (Solo Dios perdona). Una cinta que dirige uno de esos talentos que de vez en cuando irrumpen en el panorama cinematográfico, Nicolas Winding Refn, que tras la sobresaliente Drive vuelve a acercarnos a un mundo esteta de violencia, más depurado si cabe y sin coartada emocional para que el espectador se identifique. El resultado pues, más duro, más seco, llega a un número de espectadores menor pero reafirma al director danés como lo que es, un artista independiente que no teme las reacciones del público. Y es que a parte de una historia perfecta que se basa más en lo no explicado que en lo contado (un handicap para conectar con el público en los tiempos que corren) la experiencia visual y sensorial de ver Only God Forgives en una pantalla de cine (lo he hecho dos veces) es de las que cuesta de encontrar. Con influencias que van de Lynch a Noé pasando por Wong Kar-Wai, el cineasta danés nos ofrece una obra personal en la que me llama mucho la atención los encuadres simétricos, una auténtica delicia que hacen de cada fotograma una obra de intenciones artísticas. No voy a hacer una crítica más larga de la película. Para los interesados coincido plenamente con la que hizo hace pocos días Ciudadano Noddles aquí. Este post, como en parte la película, pretende ser solo visual. Y muy concreto. Vamos a ver encuadres simétricos que son arte. Que son símbolo de artificiosidad. De frialdad. Como pretende ser la película. Que son perfección. La simetría en Only God Forgives