jueves, 31 de enero de 2013

Mini Críticas estrenos de la semana

Pues bien, una semana más los estrenos apetecibles y que miran a los Oscar han sido varios y he vuelto a ver un número importante (4 de las estrenadas el pasado viernes), así que vamos a hacer un pequeño comentario de todas ellas de la que más a la que menos me ha gustado.

Con Bestias del sur salvaje traía los deberes hechos, ya que la vi en el Festival de Sitges de esta edición hace unos meses. En aquel momento dije lo siguiente "Se trata de una cinta independiente americana muy especial y que levantó opiniones muy contrapuestas. La cinta nos habla de una zona arrasada por las inundaciones en un lugar pobre de EEUU (el lugar es inventado, pero la metáfora es obvia) desde la mirada de una niña. Uno de los puntos más fascinantes de la película es esa mirada inocente a un mundo muy salvaje, muy pobre, que a parte de esa inocencia la carga de una estética muy onírica, muy difusa, muy vaporosa que la diferencia del resto de propuestas sobre estas situaciones. La película nos habla de la libertad, de los sentimientos primitivos, básicos, de la parte netamente animal que poseemos en nuestra esencia y nos muestra una relación padre-hija de amor sin afecto que tiene un par de momentos en los que es muy difícil no emocionarse. Una joyita, muy pequeña, muy especial, que quizás, aún dará mucho de que hablar este año cuando lleguen las entregas de premios". No me diréis que no os doy avances exclusivos... La película sin duda ha dado de que hablar en tema premios, ¿no?


Proyecto Nim es un multipremiado documental dirigido por James Marsh, autor de aquella joyita oscarizada titulada Man on wire. La historia nos habla de como el chimpancé Nim del título es usado para experimentar si un animal puede aprender a expresarse con los humanos mediante el  lenguaje de signos. Así que se lo quitan a su madre de sus brazos, se lo dan a una familia humana y lo intentan criar como a un hijo más. Como podréis imaginar ir contra natura no es bueno y solo se le puede ocurrir a una especie tan estúpida como la humana. La cosa saldrá muy mal y la película nos mostrará el drama del animal al tiempo que nos hace reflexionar sobre el hecho de querer controlar incluso lo incontrolable, sobre el uso que los humanos hacemos de los animales y en última instancia, sobre la lamentable forma de engañarnos a nosotros mismos, con tal de llenar según que vacíos afectivos. Todo ello en consonancia con mostrar la cutrez de unas investigaciones en una época en que todo valía, los 70. La película, pese a algún bajón importante de ritmo en su tramo central, es más que interesante y consigue indignarnos y emocionarnos con las desventuras de Nim. Un animal, sí, pero al que jodimos la existencia nosotros, no su condición de animal.


Mucho menos interesante, aunque distraída si la vemos sin demasiado juicio analítico, es El lado bueno de las cosas. El otrora prometedor David O. Russell demuestra que ya no es un enfant terrible, sino un director absolutamente engullido por la filosofía Hollywood, aunque tanto él como su industria se esfuercen en colarnos que lo suyo es distinto. Permitidme que os diga que poco. El lado bueno de las cosas es diferente por un par de momentos hilarantes que se salen de la norma, cierto, pero en el fondo es la comedia romántica de toda la vida, previsible y más de lo mismo. La presunta profundidad debido al tema de la enfermedad del protagonista (que es bipolar) se deja pronto de lado, sin profundizar en ella, incluso banalizándola para ir a lo que realmente le interesa a la película. Una historia de amor algo freak de unos personajes a los que rodean unos secundarios aún más freaks. El resultado como digo es divertido si uno se limita a ver una comedia romántica de consumo y buenas interpretaciones (en especial de la sorprendentemente sexy Jennifer Lawrence) pero poco más. La aureola de película superior, sinceramente, la encuentro injustificada. Y sus nominaciones a los Oscar, me indignarían sino fuese porque yo me tomo a los Oscar como un circo para  divertirme y si puede ser (y casi siempre se puede) rajar.




La última cinta de la semana es aún más triste. Se trata de El vuelo, de aquel director llamado Robert Zemeckis que tanto nos hizo disfrutar de títulos como Regreso al futuro pero que en el fondo ya hace años que flirtea con la más absoluta basura (como ya hizo en aquella estupidez que tantos amáis titulada Forrest Gump).
El vuelo tiene un par de cosas buenas. La escena del accidente aéreo, muy bien rodada y la genial interpretación de Denzel Washington, sin fisuras. El resto es un film sobre el alcoholismo y sus derivadas que en muchos casos está cercano al telefilm (con toda la carga peyorativa que se le puede dar a la palabra telefilm) y en otros a una película potable de conflictos con uno mismo y que se mueve en una linea de personaje moralmente reprobable que parece lo mejor del film. Y digo parece porque el final, patético, vergonzoso, del que se avergonzaría el Spielberg más manipulador y sentimentalista da un giro moral a la historia que no solo cuesta de creer sino que rompe todo el tono de la película hasta entonces. Tres escenas finales, la primera muy discutible, y la segunda y la tercera terribles hacen que uno termine de ver la película con un sabor de boca agrio, ofendido por el hecho de que Hollywood nos pueda tomar por tan gilipollas.

Para terminar el post de hoy, mi top-5 de estrenos de este enero del 2013, del que yo mismo me hubiese sorprendido antes de empezar el año si me lo hubiesen filtrado. Pero es el que es:



 










 1- La noche más oscura




 










 2- Bestias del sur salvaje




 










 3- Django desencadenado




 










 4- Tabú




 










 5- Proyecto NIm

Ya sabéis que mis opiniones son mías y de nadie más. Cualquiera que quiera ofrecer otro punto de vista de cualquiera de las películas citadas será bienvenido, escuchado y respetado. Mañana más estrenos en nuesta cartelera.

lunes, 28 de enero de 2013

Filmografía de Eduardo Sánchez: El hombre que pasó desapercibido tras co-dirigir The Blair witch Project

Tras tanto post serio y grandilocuente y extenso, vamos a irnos por el lado del terror y del cine menos conocido y menos actual en el modesto post de hoy. Vamos a hablar de uno de los dos directores de una de las películas más influyentes del cine de terror moderno: El proyecto de la bruja de Blair. En concreto de Eduardo Sánchez, co-autor de la película aludida y de tres largometrajes posteriores que han pasado bastante desapercibidos para el gran público y de forma no del todo justa.
Seamos claros. El cine de Eduardo Sánchez no es genial. Su irregularidad, incluso dentro de una misma película es obvia. Su condena a lidiar con bajos presupuestos tras su ópera prima tampoco le ayuda en exceso. Pero justo por este motivo, considero que Eduardo Sánchez suele salirse por encima de la media en los resultados globales de sus películas y que solventa con cierta artesanía y buen hacer buena parte de su obra, donde otros con sus nimios presupuestos caerían en el más profundo ridículo. Es lo que se llama ciertas dosis de talento. Pero hagamos un breve repaso a sus cuatro películas:

El proyecto de la bruja de Blair, amada y odiada por el público, es una de las películas más influyentes (para bien o para mal) del cine de terror de los últimos 25 años. Creo que esta afirmación es sin duda indiscutible. Luego cada uno ofrecerá su valoración. La mía es que es una de las mejores películas de terror de los últimos 25 años y que debería figurar sin ninguna duda en una antología de las mejores películas de la historia del cine de terror. Porque más allá de su acertado marketing, la película co-dirigida por Eduardo Sánchez y Daniel Myrick es un tratado del terror puro, visceral. De aquel que sentimos de forma abstracta basándonos en ciertos referentes culturales o populares que sin quererlo nos acechan. La bruja del título es solo uno de los temores de los personajes perdidos en el bosque. Porque en realidad el terror es a la oscuridad, a la soledad, a lo desconocido, a nuestra propia capacidad de generar terror de lo abstracto. La cinta, rodada con un presupuesto ínfimo y con actores no profesionales y con la cámara en mano logra unos resultados espectaculares, con momentos de terror puro como pocas veces se han mostrado en una pantalla de cine y un final ejemplar que muchos han copiado sin exhibir tanto talento. El cine de terror mockumentary o found footage alcanzaba una cumbre que decenas de películas después no ha sido ni superado, ni igualado, ni tan solo nadie se ha acercado de ninguna manera. Una auténtica maravilla vilipendiada por muchos y amada por otros. Historia del cine de terror hace muchos años. Por algo será.

Tras esta película y tras un mediometraje para explotar el filón de la bruja por televisión, ambos directores se separan e inician desiguales y bastante fracasadas carreras en solitario. La segunda cinta dirigida por Eduardo Sánchez es Altered. Y pese a ciertas irregularidades y un final bastante triste no está nada mal. Es otra película con cuatro personajes y casi una sola localización en su mayor parte de metraje que saca unos resultados muy destacables de una premisa a priori ya tratada hasta la extenuidad en el cine de terror. Pero la dirección de Sánchez hace de esta película de extraterrestre atrapado que tras ser encerrado en una casa buscará venganza nos recuerde a veces a La cosa de Carpenter, otras a cintas del estilo putrefacto de Cabin Fever, la ópera prima de Eli Roth y solo a veces nos recuerde un cierto cine de tono casposo no del todo acertado. La valoración final es más que positiva y la tensión que el director logra crear de las relaciones personales en un momento de tensión y miedo extremo en un espacio cerrado no están al alcance de todos los pulsos.

Su tercera película quizás es su cinta más floja, pese a un inicio más que prometedor. Quizás porque de alguna manera el director intenta triunfar haciendo ciertas concesiones en su guión y el tiro le sale por la culata. Estamos hablando de Seventh Moon que tiene un arranque muy prometedor de terror minimalista y auténtico muy en la linea de la ópera prima del realizador o del Ti West más inspirado pero pronto se desmorona. Lo que el director tenía por contar, la idea inicial, termina pronto. Y claro hay que llenar el metraje. Esto es un largo. Así que la historia se alarga sin justificación, se repite, aburre y pierde fuerza hasta llegar a un final pésimo, efectista, con un guión que hace aguas y que termina por lastrar el vago recuerdo que quedaba de su esperanzador inicio. Muy flojita. 

Sin embargo, su última cinta, Lovelly Moly es quizas su mejor película desde aquella lejana ópera prima del 1999.  Y es que Eduardo Sánchez la acierta con esta nueva vuelta de tuerca en el tema de posesiones. Una chica recién casada se traslada a su casa familiar que llevaba años abandonada. Pero algo del oscuro pasado de su infancia parece escondido en la casa, en forma de ente y está dispuesto a volver a atemorizarla. Obsesionada, temerosa, la adorable Molly del título empezará a degenerar física y emocionalmente hacia un estado de trastorno. Con secuencias muy logradas de terror paranormal, con explicaciones y conclusiones ambiguas e incluso con una ciertas intenciones que trascienden en mucho el mero género de terror la película es algo irregular, cierto, pero muy reivindicable.


Eduardo Sánchez tiene dos nuevos proyectos en cartera. La participación en un fragmento de la película coral S-V/H/S, secuela de la reciente V/H/S. Y, en solitario,  la cinta  Exists. Os dejo el cartel de su proyecto en solitario y el primer trailer de su proyecto conjunto. Estaremos muy atentos.




miércoles, 23 de enero de 2013

Mi película de la semana: Django desencadenado y resto de estrenos

Pues una semana más uno de mis directores top-10 estrena peli (y van tres seguidas y supongo que ahora habrá un largo descanso). Además de Django desencadenado, ésta semana también se ha estrenado la última de Spielberg y máxima nominada a los Oscar de este año: Lincoln, una joyita portuguesa que estuvo en varias listas de lo mejor del año pasado, entre ellas la lista de Cahiers du Cinema, titulada Tabú y una cinta coreana nada despreciable, Nameless Gangster. Como las he podido ver las cuatro, era obvio que esta semana tocaba esta sección. Al ser tantas pelis no me extenderé demasiado con la de Tarantino, mi película de la semana, como en otras ocasiones, pero a cambio os enlazaré un montón de amigos y compañeros que han dedicado posts a las películas que voy a comentar, por si os apetece mirar otras opiniones o en el caso de Django desencadenado, debido al gran número de reseñas realizadas, por si queréis hacer una tesis doctoral sobre ella...

Mi película de la semana: Django desencadenado

Tras rehacer a su manera el cine negro, el de gángsters, el blaxplotation, el de artes marciales, el de persecuciones de coches y el bélico, en esta ocasión, el único e irrepetible, para bien o para mal y guste o no, Quentin Tarantino, se anima a homenajear, plagiar y en última instancia reinventar, uno de sus géneros favoritos, el spaguetti western. En realidad Tarantino cita a Django del año 1966 como su gran referencia para hacer ésta película (o quizás solo la aluda como su favorita, ya que en realidad ya copió la escena del corte de oreja para su ópera prima), sin embargo, argumentalmente poco toma de ella, más allá de su intención de tratar el tema del racismo, en el caso de aquella con los mejicanos, aquí con los negros. Luego toma el tema inicial que comparten ambas películas y un cameo del protagonista de aquélla, Franco Nero. Y ya está. Porque de donde Tarantino copia es de todo el género western. Tanto del spaguetti western como del clásico americano. Del primero el trazo grueso, cierta caricatura, movimientos de cámara nada sutiles y ese tono hiperbólico y desmesurado muy lejano a ningún realismo. Del segundo ciertas relaciones humanas, ciertos espacios naturales grandilocuentes, cabalgadas y personajes que se buscan a sí mismos. Pero en realidad, como siempre, Quentin Tarantino toma todo ésto para mezclarlo con su propio universo, con su propia concepción del cine. En esta ocasión no se dedica tanto a sus diálogos marca de la casa (el del Ku Klux Klan y los agujeros en las capuchas es sensacional) sino, como ya hacía en Malditos Bastardos,  a esas escenas que se convierten en pequeñas películas en sí mismas y que alarga y alarga con ingenio hasta que resuelve de repente de la manera más bizarra que se le antoja.

Porque Tarantino a su manera, macarra, gore, referencial, hiperbólica, pretende hacer con sus películas la justicia que sus propios personajes llevan a cabo. Si en su anterior film reinventaba la historia para vengarse de los nazis y del propio Hitler, en este caso lo hace de los blancos que comercian con negros esclavos, dos años antes de la guerra civil americana. Y Tarantino, para vengarse, para reescribir la historia, para dejar constancia por defecto de lo que en realidad ocurría, monta una ficción larga, brillantemente interpretada por todo su reparto (en especial Christoph Walz y un Samuel L. Jackson que ha de verse en versión original) con algunos momentos hilarantes, otros muy sangrientos, otros surrealistas, otros humanos, otros muy caricaturescos y que él sabe llevar a buen puerto debido a su brutal y especial dominio de la dirección y a su desmesurado sentido del espectáculo.

Creo que la película de Tarantino está lejos de lo que para mí son sus tres mejores obras (Reservoir dogs, Pulp Fiction, Kill Bill) pero también confirmo que hasta ahora, este hombre nunca ha merecido por mi parte una nota menor a notable alto y siempre me ha hecho sino vibrar, al menos divertirme horrores en una sala de cine.
Se ha extendido la opinión de que a la película le sobra metraje. Yo no estoy de acuerdo. Quizás le faltan momentos de genialidad absoluta como en algunos de sus films, pero en mi opinión es hasta regular y además, esa hinchazón de las escenas, como decía arriba, es parte de su intención estilística desde su anterior película. Tarantino gusta a muchos, tiene fans incondicionales y varios que no pueden ni verle, ni con su cine, pero levanta expectativas como pocos en algunos y en la mayoría de los casos, las cumple. Tarantino es de los mejores directores americanos del momento. Django desencadenado no es su mejor película, pero merece mucho la pena.

Otros blogs o webs que han hablado estos días de Django Desencadenado (si olvido a a alguno o alguien quiere que lo incluya, disculpad y por favor dejad constancia en los comentarios y os añado):



Otras películas que he visto

Lincoln, la película más nominada en la edición de los Oscar de este año, es el último film del veterano Steven Spielberg. No es un biopic sobre el presidente Lincoln, sino una pequeña muestra de una negociación política para aprobar o no una enmienda fundamental para el futuro del país. La guerra civil está dando sus últimos coletazos y Lincoln pretende aprobar una enmienda para abolir la esclavitud. Pero negociando llega el momento en que tiene la oportunidad de poner fin a la guerra, lo que iría en contra de la enmienda en que lleva trabajando tanto tiempo. Como veis el argumento es apasionante y la película muy interesante. El problema principal es que su densidad la hace de difícil digestión. Demasiado diálogo político y mucha frialdad hacen que el film se haga largo e incluso aburrido. Spielberg quiere dotar a su película de una seriedad y trascendencia tan ejemplar que olvida dotarla de cierto ritmo, de cierto espectáculo. Yo que soy bastante crítico con los excesos sentimentalistas de Spielberg, en el caso de Lincoln, son en esas escenas íntimas del presidente, en sus dudas, en sus momentos familiares, donde la película me gusta más, quizás porque solo ahí me resulta humana. El resto me interesa pero me deja muy frío.
Los actores, encabezados por un Daniel Day-Lewis muy comedido están realmente bien y en los aspectos técnicos la película es de una perfección ejemplar, aunque la banda sonora se me antoje muy ñoña.
Lincoln es cine sobre las entrañas de la política, tan interesante como densa en exceso, tan bien realizada que olvida tener alma.

Han hablado de ella:



Tabú es una pequeña cinta dirigida por Miguel Gomes, reivindicada con pasión por ciertos sectores cinéfilos y que sin duda merece mucho la pena. Es una historia pequeña, de personajes muy concretos que termina por mutar a universal. Se trata de una historia de amor en dos actos (más un prólogo cargado de encanto) del que el primero ocurre en la actualidad y es el menos apasionante y el segundo ocurre en un pasado cercano en una África vaporosa, atemporal, más cercana a cierta idealización cinematográfica de referentes clásicos que a una concepción real de un paisaje. Esta historia de amor, tan pequeña como universal, ese lugar de ensueño, esa espléndida fotografía en blanco y negro que tanto luce en esta segunda mitad, hacen que Tabú emerja y se convierta en una pequeña y hermosa pieza de cine atípico con un grado de fascinación muy elevado. El Oliveira de la primera mitad se da la mano con el Murnau o el Houston de la segunda y el resultado es tan curioso y tan único como estimulante. Mucho para los tiempos que corren.

Ha hablado de ella:



Finalmente en el festival de Sitges de este año pude ver la cinta coreana Nameless Gansters, una cinta muy apreciable que no terminó de entusiasmarme. Escribí lo siguiente: 
"Nameless Gangster: Rules of the time. Situando la acción en dos momentos, a principios de los noventa y durante los ochenta, la película nos narra el típico ascenso de una persona humilde a las altas instancias de la mafia y sus implicaciones políticas y sus embrollos con distintos organismos gubernamentales, antes de su inevitable caída en la degradación y la violencia. Rodada con mucha elegancia, con un par de escenas sublimes, muy bien interpretada por Choi Min-sik y Ha Jung-woo, la película se ve con interés pero en su contra hay dos claros factores, que va claramente de más a menos y que produce una brutal sensación de historia ya vista, ya explicada otras veces, un déjà vu del que es difícil librarse y que termina, junto al bajón aludido, por despertar una cierta indiferencia en el espectador. Es recomendable, sin duda, pero en mi modesta opinión está lejos de la brillantez que algunos pregonan"

Ha hablado de ella:



Resto de estrenos de la semana

Pues solo dos, la cinta de animación española El corazón del roble, nominada a esta edición de los Goya y que en principio no parece tener muy buena crítica (siendo generosos) y la cinta italiana Moscati: el médico de los pobres, un drama biográfico religioso del que tengo muy poca información. Si alguien ha visto alguna de las dos agradecería su opinión.

miércoles, 16 de enero de 2013

Crítica de Amour de Michael Haneke

Hoy, a diferencia de lo que suelo hacer, voy a desvelar muchos SPOILERS de la película que pretendo comentar, Amour de Michael Haneke, así que si no la has visto, casi que te recomiendo (si piensas verla) dejar esta lectura para otra ocasión. Advertido ésto, vamos allá:

Hay una secuencia, a mitad de la película de Haneke, en que su protagonista, Jean-Louis Trintignant, que antes nos había informado de que alguien había intentado forzar la cerradura de su domicilio, oye el timbre de su puerta. Pregunta  quien es, pero nadie contesta. Así que abre la puerta y se aventura al exterior. El terror nos invade. Los pasillos se vuelven opresores, inquietantes, la tensión se puede cortar en el ambiente. Nos falta el aire. La secuencia lamentablemente será tan solo un sueño de su protagonista, pero me servirá para recordar cual es el cine que más me gusta del director austríaco. El que nos habla del miedo al mal, sea abstracto como en La cinta blanca o Caché o concreto como en Funny Games o El video de Benny. La secuencia, un poco a medio camino entre ambas, terror concreto y abstracto, me aterroriza.

Hay otras cosas que me gustan de Amour, la última película de unos de mis directores favoritos. Todo el retrato psicológico de personajes en una situación dura, que les desborda, es mucho más que interesante. La forma de ocultar la enfermedad de la mujer, por orgullo, por no querer sentirse una vergüenza conmueve. También son geniales algunas de las secuencias que quieren profundizar en la psicología del marido (ese cerrar con llave para ocultar a la enferma, esa bofetada y posterior mirada estremecedora) e incluso podríamos destacar como buenas algunas secuencias como la visita del músico. Todo ello me remite a otras cintas de Haneke de indagación y profundización en mentes que padecen una presión extrema como hizo en la genial La pianista.

Me gustan también, son lo mejor de la película, las interpretaciones geniales de sus protagonistas. Emmanuelle Riva esá sensacional, pero es que Jean-Louis Trintignant me parece sublime. La dirección está realmente bien. No solo Haneke sabe rodar espacios claustrofóbicos con maestría sino que además coge una distancia con la narración necesaria para no caer en el ridículo de un melodrama de segunda. Porque la película no está lejos de serlo y en manos de otro director sin el talento de Haneke, sin duda hubiese caído del lado del desastre.

Porque hay cosas de la película de Haneke que no me gustan nada. Algunos dirán que su narración es realista y para nada sensacionalista. Mentira. Es sensacionalista desde su título, desde esa elección por mostrar ciertas escenas de deterioro (la de la ducha es vergonzosa) y omitir cualquier atisbo de luminosidad. Es sensacionalista y poco valiente al poner ese final, bonito sí, pero totalmente falso con lo que terminamos de ver. ¿No quieres llevarnos a la más absoluta depresión Haneke? Pues sé consecuente y no pongas ese pegote de final poético y feliz que además incluso católicamente puede ser absurdo, ya que son almas condenadas al infierno, ¿no?

No me gusta el personaje de Isabelle Huppert, que parece deambular en un papel sin sentido, de convidado de piedra, que no aporta nada a la narración y que demuestra que Haneke no sabe como llenar los espacios de lo que realmente pretende contar, ese deterioro físico de la protagonista para zarandearnos en nuestra butaca estremecidos. Con una enfermedad terminal es fácil estremecer, señor Haneke. No me gusta la absurda paloma, metáfora obvia de esperanzas o almas o necesidades de amor que me parece poco cuidada, poco profunda y demasiado larga en su ejecución. No me gusta la escena en que despide a la criada, llena de trazo grueso y sensacionalismo barato. Haneke declaraba estos días su desprecio por las falsas comedias románticas americanas cursis. Supongo que esas que dicen "te quiero más que a mi vida y sin ti muero de tristeza". De acuerdo señor Haneke. Yo también odio estos films. Pero le digo una cosa, decir "deseo que cuando seas mayor y no puedas defenderte alguien te trate igual que tú has tratado a mi mujer" es igual de tendenciosa y vergonzosa que la frase cursi. No por estar en el extremo opuesto y cambiar la estupidez optimista por el dolor vamos a tragar con ella.

Amour es una película difícil de valorar objetivamente. Es tan grande el estado de conmoción que logra producirte en algunos momentos que uno puede no ser capaz de valorar sus métodos. Y éstos son demasiado manipuladores, poco sutiles, demasiado autocomplacientes. Haneke ha querido con Amour hacer la gran película del dolor, de la enfermedad, del sacrificio y del amor. O de un amor en cierta etapa y condiciones de nuestras vidas. Son obvios ciertos méritos y ciertos logros. No voy a dejar pasar ciertas mentiras y desajustes ocultas sabiamente en un todo del que es difícil salir ileso. Yo prefiero el otro cine de Haneke. Éste me parece demasiado obvio. Sin embargo es difícil salvarse de cierta persecución de algunos de los momentos de la película a las horas, los días de finalizar la proyección. De alguna manera te marca. De alguna manera te persigue. De alguna manera pese a todos esos defectos que le alejan muy mucho de la obra maestra va ganando ciertos enteros con la reflexión. Yo le he puesto un 7 en filmaffinity (después de mi 6 inicial tras terminar la proyección). En definitiva apreciable, pero a mi parecer lejana a la genialidad de ciertas cintas del director austríaco.

domingo, 13 de enero de 2013

Ranking directores: Michael Haneke

Retomo esta pequeña sección a la que hace tiempo dediqué dos posts para ordenar según mis preferencias las cintas de la filmografía de Haneke de más a menos. Con Amour, que he visto hoy y contando El castillo, pese a que creo que fue dirigida para la televisión, los largometrajes de Haneke ascienden a la docena. Mientras me pienso como explicarme con respecto a Amour, paso a hacer este ranking, sin más explicación que los carteles.

1- Funny Games (1997)



2- Caché (2005)



3- La cinta blanca (2009)



4- La pianista (2001)



5- El tiempo del lobo (2003)



6- El video de Benny (1992)



7- Código desconocido (2000)




8- Amour (2012)



9- El séptimo continente (1989)



10- El castilllo (1997)



11- 71 fragmentos de una cronología del azar (1994)



12- Funny Games (2007)


Si sois de los que habéis visto la filmografía de Haneke completa, espero vuestras listas. Y si la habéis visto parcialmente, pues podéis ordenar lo visto, tanto para coincidir como para disentir conmigo. A media semana hablaré de Amour.